La Silla Vacía

    Chao TIC, hola tributaria

    Chao TIC, hola tributaria


    Anoche, faltando unos 15 minutos para la media noche, la plenaria del Senado aprobó la reforma tributaria del Gobierno de Iván Duque. Pero tan pronto logró esa victoria el mismo Gobierno, en cabeza de la Ministra de TIC, Silvia Constaín, le pidió a...

    Anoche, faltando unos 15 minutos para la media noche, la plenaria del Senado aprobó la reforma tributaria del Gobierno de Iván Duque. Pero tan pronto logró esa victoria el mismo Gobierno, en cabeza de la Ministra de TIC, Silvia Constaín, le pidió a la plenaria aplazar la discusión del polémico proyecto de ley de su sector para el próximo año.

    Eso demostró que, como anticipó La Silla, la única forma de salvar la tributaria era sacrificando esa ley, algo que el Gobierno intentó evitar toda la noche pero que se fue al traste cuando el presidente de la Cámara, el liberal nortesantandereano Alejandro Carlos Chacón, levantó la plenaria hacia las 10 de la noche, y antes de que hubieran aprobado la tributaria que estaban discutiendo.

    Eso dejó al Gobierno contra las cuerdas por su propia decisión e convocar a sesiones extras solo hasta hoy.

    Para mantener ese límite, necesitaba que ayer tanto Cámara como Senado sacaran adelante la tributaria, lo que dejaba hoy para que conciliaran los textos de esa reforma fundamental, y para debatir y aprobar la de TIC, siempre y cuando no tuviera diferencias entre los dos textos.

    Con la tributaria sin salir de Cámara, y aprobada por el Senado cuando solo quedaban unos cuantos minutos del día para discutir la ley que seguía en el orden del día, la que le da dientes a la Supersalud y que aprobó sin problema la Cámara el lunes, ya no había tiempo.

    A continuación, como un epílogo sin suspenso, el presidente del Senado, el uribista Ernesto Macías, convocó a la plenaria a las 12:05 de la madrugada, para evacuar sin mayor discusión la ley de la Supersalud y la que aprueba el ingreso de Colombia a la Ocde, con lo que terminó el primer período de sesiones del Gobierno Duque en el Senado.

    En la Cámara, en contraste, todavía queda algo de suspenso.

    Chacón citó para hoy a las 9 de la mañana, en una sesión en la que sigue pendiente la tributaria. La Cámara puede decidir aprobar el texto que salió anoche del Senado, con lo que definitivamente quedaría aprobada la reforma, o discutirla. Si eso llega a pasar e incluye sus propios cambios, el Gobierno tendría que convocar a extras para mañana, para que se concilien los dos textos.

    Si no, como es probable, la reforma será la que aprobó anoche el Senado.

    Pase lo que pase, el Gobierno recibió un nuevo golpe político anoche, un cierre que refrenda su debilidad política en el Congreso.

     

    El golpe de Chacón acabó con la Ley TIC

    Chacón abrió el registro de la plenaria hacia las 8 de la mañana, pero la sesión arrancó hacia las 9:30.

    Inicialmente aprobaron la conciliación del proyecto que crea el ministerio de Ciencia, bandera liberal, y luego empezaron a leer y votar, negando, impedimentos de diferentes congresistas, en bloques de a cinco.

    Ese aburrido trámite tomó el resto de la mañana. A pesar de que fue ágil, fue recortando el tiempo que jugaba en contra del Gobierno, algo contra lo que también jugaban las decenas de proposiciones sobre diferentes artículos de la reforma.

     

    Para agilizarlo, Chacón armó una subcomisión con miembros de todos los partidos, que analizó las proposiciones y definieron cuáles debían ir y cuáles no, todo en coordinación con el Gobierno, como autor del proyecto.

    Luego entraron a discutir las ponencias, primero la de la oposición y luego la positiva de la mayoría, un trámite para el que llegó a la Cámara el Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, y luego intervinieron los ponentes de cada bancada para explicar por qué votar a favor o en contra de diferentes partes del proyecto. Para entonces ya iba terminando la tarde y el tiempo apretaba,

    Ese avance se iba dando en paralelo con el del Senado, que arrancó avanzado porque el día anterior habían votado la mayoría de impedimentos, y que a las 6 de la tarde ya estaba empezando a votar los artículos, primero en grandes bloques los que no tenían proposiciones, y luego con más calma los que sí.

    Allí jugó un papel clave el ex senador Álvaro Uribe, que no estuvo en la primera parte de la sesión porque estaba en una diligencia judicial. Cuando llegó ayudó a organizar el debate, haciendo uso de su evidente poder.

    Por ejemplo, el senador y pastor Jhon Milton Rodríguez, de Colombia Justa Libres, presentó una proposición para que la rebaja en el impuesto al consumo para la vivienda de interés social y vivienda de interés prioritario aplicara a predios que se utilicen para fines de interés público y social, lo que según Gustavo Petro beneficiaría a las iglesias.

    Se abrió el debate sobre si el Congreso tenía o no la potestad de aprobar una exención tributaria sin el aval del Gobierno; el secretario del Senado confirmó que las exenciones lo necesitaban. El tiempo corría.

    En ese punto Uribe se levantó, conversó con varios asesores de Carrasquilla y con el viceministro Luis Alberto Rodríguez. Al instante Rodríguez se acercó al conservador David Barguil, coordinador ponente, y anunció que avalaban la propuesta, que acto seguido pasó con 51 votos a favor y 20 en contra. Así, Uribe logró que el Gobierno le diera una manito a un partido pequeño pero que ha sido aliado permanente de Duque.

    Otro ejemplo fue la proposición de Barguil para ponerle una sobretasa al impuesto de renta que pagan las entidades financieras, que tampoco tenía el aval del Gobierno, pero contaba con el apoyo de Cambio Radical y las bancadas de oposición.

    Uribe primero conversó con funcionarios de Hacienda y congresistas, pero el Gobierno no dio el aval. Sin embargo, intervino públicamente para decir que era justo que el sector financiero se solidarizara con la difícil situación fiscal del país, lo que fue determinante para sumar apoyos del Centro Democrático, La U y los liberales.

    Con eso, la proposición pasó con 78 votos a favor y 2 en contra.

    Mientras tanto, Cámara iba un poco más atrás. Cuando faltaban menos de tres horas, pasadas las 9 de la noche, aprobó que todas las propuestas que no estuvieran avaladas por el Gobierno se hundían, el paso previo a lo que parecía ser una aprobación rápida.

    En el Gobierno había sonrisas y alivio, pues alcanzaría a salir la tributaria en Senado y en Cámara para conciliarla hoy, y la ley de TIC se podía aprobar en una cámara para que la otra acogiera el mismo texto y no hubiera que conciliar. Es decir, moñona.

    Sin embargo, en los corredores se discutía el futuro de ley de TIC y no se veía claro. Así se lo dijeron, en el transcurso de la tarde, seis congresistas de diferentes partidos a La Silla Vacía, en parte porque el Partido Liberal se sumó a la solicitud de los conservadores de aplazarla.

    Esa presión salió a la superficie repentinamente cuando Chacón exigió que se salieran de sus sesión los funcionarios del Gobierno que estaban buscando convencer a los reticentes del proyecto de TIC.

    Exigió inicialmente que solo se quedaran el ministro y viceministro de Hacienda y un par de sus asesores, pues tenían que ver con la tributaria que estaban debatiendo, pero no otros. Ni siquiera el director de la Dian.

    Ante las protestas, amenazó con levantar la sesión y segundos después ejecutó esa decisión, que es su potestad como presidente de la Cámara, y que dejó al Gobierno viendo un chispero, y cruzando los dedos porque el Senado se apurara para sacar adelante la tributaria, la ley de Supersalud y la de TIC en menos de dos horas.

    Eso no pasó. Incluso en un momento el senador conservador David Barguil, que estaba presentando las ponencias y ajustes como coordinador ponente, se negó a apurarse en exceso. “No vamos a dañar este debate en la recta final”, dijo, lo que en la práctica fue la sentencia definitiva al proyecto de TIC.

    La intervención de la ministra Constaín, menos de una hora después, fue la aceptación de una realidad política que ya estaba clara, y que selló uno de los rasgos más claros del primer semestre de Duque en el Congreso: darse peleas fuertes con la opinión para terminar echándose para atrás, cargando con el costos de propuestas que no ven la luz.

    Con el pecado y sin el género

    Con el proyecto de ley de TIC, el Gobierno aceptó que era inminente una derrota política. Lo mismo que ya había pasado con el corazón de la tributaria, la ampliación del IVA a la mayoría de la canasta familiar y su contracara, el subsidio para pagar ese impuesto a los más pobres.

    En los dos casos, entró en una dura puja con sectores visibles de la opinión y con muchos congresistas, incluso cercanos.

    En el IVA, el primero en oponerse en el Congreso fue el mismo padrino político de Duque, el senador y ex presidente Álvaro Uribe; en la ley TIC fue el partido conservador, su principal aliado.

    En el IVA, Duque se quedó además con críticas por haber dicho en campaña que iba a bajar los impuestos o por cargar a la clase media; en la ley TIC, de estar censurando voces críticas como Santiago Rivas, conductor del programa Los Puros Criollos, quien en La Pulla atacó el proyecto y estuvo en el Congreso buscando apoyos para que no pasara la ley, o los noticieros del Canal Uno.

    A eso se suma la dificultad evidente de manejar la relación con el Congreso.

    El mismo Chacón fue fundamental para hundir la reforma a la justicia, la peor derrota de Duque en el legislativo; la mayoría de bancadas la hundieron la eliminación del voto preferente de su reforma política, a pesar de que era su corazón; y otra alianza amplia y variopinta lo obligó a cambiar su tributaria hasta el punto de reducir a la mitad su impacto para tapar el hueco fiscal.

    Falta conocer, hoy o mañana, la cara final de la tributaria, la gran reforma que tendrá Duque para mostrar este semestre. Pero seguramente no será una que le de réditos en la opinión, en los expertos que la han criticado por mantener exenciones y crear unas nuevas, ni en los políticos que siguen esperando tener burocracia o representación en el Gobierno.

      Gobierno DuqueCongreso Silla Nacional Silla Nacional Duque podría sacrificar la Ley TIC para salvar su tributaria Columna En la Red de la Innovación Ley TIC, lo urgente es dejar la urgencia Columna En la Blogoeconomía ¡No más regalos envenenados a costa nuestra! Duque Congreso Tirbutatia ticsInteractiva: 
    Por vago, excongresista de Musa enreda su candidatura

    Por vago, excongresista de Musa enreda su candidatura


    En un fallo de primera instancia, hace unos días el Consejo de Estado decretó la pérdida de investidura del exrepresentante a la Cámara de La U Raymundo Méndez Bechara, quien era fórmula y miembro activo del grupo del detenido exsenador Musa...

    En un fallo de primera instancia, hace unos días el Consejo de Estado decretó la pérdida de investidura del exrepresentante a la Cámara de La U Raymundo Méndez Bechara, quien era fórmula y miembro activo del grupo del detenido exsenador Musa Besaile en el pasado periodo legislativo, y también hace parte del cuestionado clan Bechara de Córdoba.

    La decisión está basada en la inasistencia injustificada a las plenarias del excongresista, a quien ahora se le enreda su posible aspiración a la Gobernación de Córdoba, justamente por el movimiento de Musa.

    Raymundo Méndez fue elegido representante a la Cámara en el 2010 y se reeligió en el 2014, las dos veces en fórmula con Besaile.

    Además, él es sobrino de la cuestionada exrectora de la Universidad del Sinú, Mara Bechara, quien está en juicio por, presuntamente, haber hecho parte del cartel de regalías que desfalcó las arcas de los cordobeses durante la gobernación del delincuente Alejandro Lyons.

    El Consejo de Estado probó que el entonces congresista Méndez no asistió a siete sesiones de plenaria entre el 20 de julio y el 16 de diciembre de 2014, es decir, en cinco meses.

    Con esto, superó las seis inasistencias en un mismo periodo de sesiones ordinarias que la Constitución pone como medida para declarar la pérdida de investidura de un congresista.

    De acuerdo al fallo, aunque Méndez fue estas sesiones de plenaria en la Cámara de Representantes pues contestó al llamado de lista que hace el presidente de la Cámara en cada sesión, se fue a los pocos minutos y no votó a los proyectos de ley que se debatieron.

    Esto, para el Consejo de Estado, demuestra “el modus operandi del excongresista Méndez Bechara de ‘disfrazar su ausentismo parlamentario’ contestando el llamado a lista para luego abandonar la sesión plenaria”.

    El Exrepresentante argumentó que no había votado en algunas de esas sesiones por estar en el Ministerio de Hacienda.

    Aunque Méndez sí estuvo en el Ministerio de Hacienda en algunas de esas sesiones, estas visitas no justifican los casos excepcionales de una inasistencia para votar un proyecto de ley, según el Conssejo de Estado. Una jurisprudencia que, de seguirse aplicando, puede poner en riesgo a otros congresistas.

    Aunque el ex representante puede apelar y la Sala Plena del Consejo puede cambiar la decisión, el panorama actual complica una posible aspiración de Méndez Bechara a la Gobernación, pues la sentencia la firma un tercio de los miembros de esa Sala y el artículo 30 de la Ley 617 de 2000 dice que un congresista que haya perdido su investidura no podrá ser candidato a la Gobernación.

    Los rumores de una posible aspiración suya a la Gobernación comenzaron desde el pasado 5 de junio cuando Méndez renunció a su curul en la Cámara. Para ese momento, como contamos en La Silla Caribe, varios funcionarios estaban renunciando para no inhabilitarse como candidatos en las elecciones del próximo año. Por eso, su renuncia se vio como una movida para ser candidato el año entrante.

    Desde ahí, en medios locales y nacionales  y en los corrillos políticos de Córdoba se hablado de una posible aspiración suya.

    Intentamos comunicarnos con Méndez para preguntarle por la pérdida de investidura y por su posible candidatura y, hasta el momento en que publicamos esta historia, no contestó nuestros mensajes.

    CaribeElecciones 2019 Silla Caribe raymundo mendezmusa besailevagoinasistenciainvestiduraperdida de investidurasonajerocordobaPublicar en: Silla CaribeInteractiva: 
    Hollman asegura el aval, pero abre la puerta a la división del petrismo

    Hollman asegura el aval, pero abre la puerta a la división del petrismo


    El concejal de Bogotá Hollman Morris anunció ayer que el movimiento indígena Maís le dio el aval para lanzarse a la Alcaldía el año entrante, con la idea de que vaya a una consulta con los aspirantes de otros partidos de centroizquierda, de la...

    El concejal de Bogotá Hollman Morris anunció ayer que el movimiento indígena Maís le dio el aval para lanzarse a la Alcaldía el año entrante, con la idea de que vaya a una consulta con los aspirantes de otros partidos de centroizquierda, de la cual salga un candidato único que enfrente al que defina la centroderecha.

    Obtener el aval es un logro para Morris debido a que el movimiento al que pertenece, Colombia Humana, que lidera el exalcalde y senador Gustavo Petro, no tiene personería jurídica y aunque la solicitó ante el Consejo Nacional Electoral, hay pocas esperanzas de que esa entidad la apruebe.

    Sin embargo, que él ya sea el candidato oficial de un partido y, sobre todo, que su apuesta sea ir de una a la consulta interpartidista, puede abrir grietas dentro del movimiento de Petro.

    Esto porque hasta ahora lo que se suponía que iba a pasar era que, como en esas toldas también está como precandidato el ex secretario de Integración Social Jorge Rojas, entre ellos y otros posibles aspirantes definieran uno solo que representara al movimiento y se fuera, ahí sí, a la consulta interpartidista.

    Por eso lo que también refleja el aval de Maís a Morris es que dentro del movimiento que lidera Petro no hay un consenso sobre las reglas para escoger el candidato y ni siquiera sobre si finalmente van a tener candidato único.

    La estrategia Petro de Hollman

    La movida de Morris es similar, hasta cierto punto, a la que hizo Petro en la campaña presidencial.

    Aunque recogió firmas para avalar su candidatura por un movimiento significativo de ciudadanos, Petro buscó al Maís para que le diera el aval y con éste irse a buscar una coalición con otros candidatos de centroizquierda con los que pudiera hacer una consulta. Al final, sólo logró que se le subiera al bus el exalcalde de Santa Marta Carlos Caicedo, a quien le ganó.

    De hecho, por Maís también fueron avalados candidatos afines a Petro que se metieron en la lista de coalición de ‘Los decentes’ y luego salieron elegidos, como el senador Gustavo Bolívar y los representantes a la Cámara por Bogotá María José Pizarro y David Racero.

    “Tomé el ejemplo de Petro, que tenía un acumulado político pero no aval”, nos dijo Morris. “Busqué ese aval en un golpe audaz porque hay que salir a organizar los liderazgos progresistas en Bogotá, una lista al Concejo y la consulta interpartidista para que salga prontamente el candidato de los sectores alternativos”.

    La diferencia entre Petro y Morris es que el primero es el líder que aglutina a todo el movimiento, mientras que el concejal, aunque es el único que tienen en Bogotá, mueve opinión y en la plaza pública le suelen agradecer su trabajo, no genera aún consensos y por eso había surgido la candidatura de Rojas, que, como hemos contado, tiene un estilo diferente y mueve unas bases distintas a las de Morris. Y está recogiendo firmas.

    A pesar de eso, Morris le dijo a La Silla Cachaca que descarta ir a cualquier consulta interna. “Sin que Colombia Humana tenga personería jurídica, eso tiene dificultades, comenzando porque no tendríamos plata para hacerla”.

    Rojas le dijo a La Silla Cachaca que su propuesta, que se la envió “a todas las instancias de la Colombia Humana”, es hacerla el 27 de enero con las cerca de 3.500 personas que hay afiliadas en Bogotá. “Eso no cuesta mucho, es un procedimiento que garantiza democracia interna y se haría en esa fecha para que la persona que gane tenga tiempo de recoger las firmas".

    Sin embargo, agregó: "si Hollman decidió buscar el aval del Maís pues ahora es el candidato del Maís”.

    Para Morris, otro problema de esa consulta es que minimizaría su peso político: “No estuve de acuerdo porque ahí no aparecerían los 25 mil votos que saqué para ser concejal”.

    Así, lo que se dibuja de entrada es un panorama en el que ambos lleguen a la consulta con los candidatos que definan los otros partidos de centroizquierda, lo que enviaría un mensaje de división interna en las toldas de Petro. (Sería como si Claudia López y Antonio Navarro no decidieran entre ellos el candidato de la Alianza Verde y ambos se fueran a una consulta a competir con el candidato del Polo y de otras fuerzas de centroizquierda).

    No es claro si eso efectivamente vaya a ocurrir, a juzgar por lo que nos dijo Rojas: “No voy a prestar mi nombre para la división de la izquierda y los sectores progresistas en Bogotá. Ese es mi talante”.

    Es decir, puede que si las cosas siguen así se termine retirando de la contienda.

    El problema es que la falta de consenso sí puede dar lugar a divisiones, debido a que Morris representa tan sólo una de varias líneas que hay dentro del movimiento que lidera Petro.

    De hecho, en redes, donde Petro y los suyos son fuertes y dan buena parte de sus discusiones, ya comienzan a verse algunas entorno a este asunto.

    Lo que revela

    Lo primero que dejó en evidencia el anuncio de Morris es que a pesar de que otros partidos como Alianza Verde y Polo están por definir las reglas mediante las cuales elegirán sus candidatos (consulta, convención, encuestas), allí esa decisión no fue colectiva.

    Tengo información fragmentaria, pero me parece que no está clara la forma como se está escogiendo, dentro de CH y por ende del mov alternativo, el candidato a próximo alcalde de Bogotá ¿Somos o no adalides de las prácticas democráticas? @petrogustavo @HOLLMANMORRIS @MMMaldonadoC

    — Mauricio Benavides (@juanmbenavides) December 17, 2018

    El hecho de que a Jorge Rojas no le respondieron sus solicitudes de establecer unas reglas para definir el candidato es una muestra.

    Eso puede deberse en parte a que Colombia Humana ha decidido no trabajar como un partido convencional y tiene una estructura flexible que hace que las tomas de decisiones locales no dependan de jerarquías como, por ejemplo, un comité ejecutivo.

    Pero también a que, en particular Petro, que podría tirar línea, está por ahora en otro cuento. O al menos así lo pidió a su militancia recientemente en medio de su enfrentamiento con el Fiscal:

    Toda la militancia de la Colombia Humana debe entender que han dado orden de destruirnos. No estamos en una democracia.

    Hoy deben suspenderse las discusiones electorales y preparar los momentos de la movilización generalizada y la solidaridad mundial.

    — Gustavo Petro (@petrogustavo) December 6, 2018

    Otro tipo de reacciones al aval de Maís a Morris van por el lado de que pueden generarse divisiones:

    A mí me parece grave lanzar candidaturas que 1) no tienen aval del movimiento pero quedan oficializadas (así sea por firmas) y 2) lanzar candidaturas con aval de terceros partidos sin concitar y tener el apoyo de todo el movimiento (CH). Desatienden la lo tácito: unidad interna

    — FT (@FT_Col) December 17, 2018

    Algo en lo que coincide María Mercedes Maldonado, una de las líderes programáticas del movimiento y quien se enfrentó a Morris en 2015 por la candidatura de Progresistas a la Alcaldía.

    Lo que deduzco del anuncio de hoy es que Hollman Morris decidió ser candidato de MAIS y no le interesa ser candidato de Colombia Humana, se va por su cuenta

    — Maria Mercedes Maldonado (@MMMaldonadoC) December 17, 2018

    Hasta ayer Petro no se había pronunciado sobre la decisión de Morris, que no se la consultó. “Él ha dicho que no tiene candidatos y que apoyará al que resulte de la consulta interpartidista. Por eso yo le apuesto a eso”.

    Es la misma justificación que dio ayer Marta Peralta, Presidenta del Maís, al decir: "Si Petro no tiene candidato, pues Maís sí".

    De cómo se desarrollen las cosas el primer semestre del año entrante en ese movimiento depende que esa decisión lo divida o logre la convergencia que logró Petro para la Presidencia.

    BogotáGobierno de Peñalosa Silla Cachaca hollman morrisjorge rojascandidatos de petro a la alcaldía de Bogotá Hollman Morris Rincón

    Precandidato al Concejo de Bogotá

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    Duque podría sacrificar la Ley TIC para salvar su tributaria

    Duque podría sacrificar la Ley TIC para salvar su tributaria


    Ayer, las sesiones extras del Congreso arrancaron con todos los congresistas presentes. Sin embargo, solo avanzó uno de los tres proyectos para los que el presidente Iván Duque convocó, el de la Supersalud. Eso lo dejó con solo dos días para sacar...

    Ayer, las sesiones extras del Congreso arrancaron con todos los congresistas presentes. Sin embargo, solo avanzó uno de los tres proyectos para los que el presidente Iván Duque convocó, el de la Supersalud. Eso lo dejó con solo dos días para sacar adelante los tres proyectos, un trancón que pone en riesgo su reforma tributaria y abre la puerta a aplazar el proyecto de modernización de TIC para concentrar esfuerzos en la primera..

    Eso no solo por la solicitud pública del Partido Conservador de aplazar el proyecto de TIC.

    Un senador del Centro Democrático, que pidió no ser citado, le contó a La Silla que varios congresistas quieren pedirle al Gobierno que aplace su discusión para aligerar el orden del día de hoy y mañana. Esto les permitiría concentrarse en la tributaria y al Gobierno le evitaría la derrota de que termine hundido contra su voluntad el proyecto de TIC, con el costo de habérsela jugado a fondo por él.

    El Gobierno puede jugar otra carta: la de prolongar la convocatoria de sesiones extras más allá de mañana (algo que según nos contó un congresista ya decidió pero no ha anunciado para evitar que se alarguen más las discusiones), pero entre los congresistas suena más postergar el debate de un proyecto impopular y cuya urgencia no es clara. De hecho, dos fuentes conocedoras dicen que le ven pocas esperanzas de vida a ese proyecto.

    Ese es el resultado de un día en el que el Gobierno, a pesar de haberse jugado a fondo con la presencia de sus ministros en el Congreso, no logró avanzar lo que se había propuesto y naufragó en medio de la discusión sobre posibles impedimentos de decenas de congresistas en los dos proyectos que no caminaron.

    En el Senado, en medio de impedimentos presionaron al Gobierno

    La plenaria de Senado arrancó hacia las 4 de la tarde, dos horas después de lo previsto tras el trasnoche del domingo, y tenía como primer punto de debate la reforma tributaria.

    La expectativa del Gobierno era evacuar ayer los impedimentos, negar la ponencia alternativa de la oposición y la solicitud de los verdes de no votarla, para sacarla adelante hoy en el Senado y que mañana la Cámara la apruebe.

    Sin embargo, ni siquiera se alcanzaron a votar todos los impedimentos. Quedaron al menos 20 que se deben definir hoy en la plenaria que Ernesto Macías convocó para las 10 de la mañana, antes de discutir el proyecto.

    Esos que quedaron son el remanente de los más o menos 70 impedimentos que presentaron senadores (la mayoría de los 107 que hay), en general porque recibieron financiación, directamente o a través de sus partidos, de empresas que se verían afectadas con la tributaria.

     

    Entre ellas Bavaria y la Organización Ardila Lülle, dueña de Postobón, que están pendientes de lo que ocurra con los impuestos a la cerveza y a las gaseosas.

    El Gobierno se la estaba jugando. Al igual que el domingo, varios ministros estaban en el recinto, conversando con senadores. Según nos confirmó una alto funcionario del Gobierno, el presidente Duque les había dado la instrucción de estar más involucrados en las discusiones del Congreso, en particular de la tributaria.

    La Silla vio a los ministros Ricardo Lozano, de Ambiente; Jonathan Malagón, de Vivienda, y Carmen Inés Vásquez, de Cultura. También a la alta Consejera para las Regiones, Karen Abudinen, quien estaba muy activa, como el domingo. También estuvo el Superintendente de Salud, el uribista Fabio Villegas, que se movió por Senado y Cámara para promover el proyecto para fortalecer la entidad.

    Con ellos, la plenaria rechazó la mayoría de los impedimentos que alcanzó a discutir. Pero eso le tomó unas cuatro horas, y poco a poco se fue quedando sola.

    Primero, las bancadas de oposición resolvieron quedarse afuera.

    Luego la de Cambio Radical, según el senador Richard Aguilar, salió para reunirse a definir las proposiciones que presentarán a la tributaria. Además, según le dijo a La Silla otro senador de ese partido, querían mostrar su peso para armar quórum. No volvieron a entrar.

    En paralelo, la bancada liberal también se paró para presionar al Gobierno y asegurar que el Congreso apruebe la creación el Ministerio de Ciencia, de autoría del senador rojo Iván Agudelo y que acogió esa bancada como su gran bandera de esta legislatura.

    De hecho, lo sacaron adelante a cambio de apoyar la reforma política de Duque el domingo pasado, pero quedó faltando la conciliación de los textos que había aprobado la Cámara y el que salió del Senado tras ese acuerdo.

    “Hasta que el Gobierno no presentara el decreto de extras en el que incluía la conciliación de los textos de la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, no íbamos a entrar a la plenaria”, le explicó a La Silla un senador liberal que pidió no ser citado.

    ”Hasta que el Gobierno no presentara el decreto de extras el Ministerio de Ciencia y Tecnología, no íbamos a entrar a plenaria”

    Senador liberal

    A eso de las ocho de la noche el Gobierno publicó un decreto modificando el que convocó a extras para incluir ese proyecto y el de aprobación del ingreso de Colombia a la Ocde, con lo que la mayoría de los liberales regresaron a la plenaria.

    Pero no llegaron todos e incluso se habían ido algunos de La U y de las bancadas más cercanas al Gobierno (el Centro Democrático, los conservadores, el Mira y Colombia Justa Libres).

    El senador conservador David Barguil le explicó a La Silla que su bancada está firme con la tributaria pero que muchos estaban cansados y ya era claro que no se iban a debatir los temas fuertes, pues no alcanzaba el tiempo.

    Finalmente, el presidente del Senado, Ernesto Macías, convocó a un receso de cinco minutos para descansar y tratar de rearmar el quórum. Aunque el descanso se alargó más de media hora, al regresar no había quórum. Por reglamento Macías debió levantar la sesión, y convocó para hoy a las 10 de la mañana, cuando seguirá el viacrucis del Gobierno

    Mientras tanto, en la Cámara había otro camino tortuoso, que según tres senadores afectó el ritmo en el Senado.

    En la Cámara la lluvia de impedimentos por la Ley TIC agotó al Gobierno

    La plenaria de la Cámara arrancó al tiempo de la del Senado pero con el proyecto de extras que tenía menos oposición, el que le da más dientes a la Superintendencia de Salud para sancionar a los prestadores de servicio de salud, las EPS, y las IPS (clínicas, hospitales, laboratorios clínicos y similares).

    Con el consenso que previamente había logrado Álvaro Uribe, el principal impulsor del proyecto, en menos de dos horas lo aprobaron, pues prácticamente todos sus artículos se votaron a pupitrazo.

    Sin embargo, cuando inició la discusión de la Ley TIC hacia las 6 de la tarde, el secretario de la Cámara anunció que había más de 80 impedimentos, en su gran mayoría de congresistas a quienes financiaron medios de comunicación o empresas del sector que posiblemente se verían beneficiados.

    La decisión del vicepresidente de la Cámara que estaba manejando la sesión, el quindiano de Cambio Radical, Atilano Giraldo, fue votar los impedimentos en grupos.

    En un primer momento esa decisión pareció darle ritmo al debate, pues la plenaria aceptó los impedimentos de 22 congresistas que aseguraban que medios de comunicación habían financiado sus campañas o las de sus partidos.

    Sin embargo, se disparó un debate cuando un congresista explicó que en la comisión sexta, que aprobó el proyecto hace pocos días, rechazaron esos mismos impedimentos. Por eso, la plenaria empezó a negar los siguientes bloques de impedimentos, en medio de una creciente discusión.

    lo que llevó a la reapertura de la votación del primer bloque de impedimentos. 

    Hacia las 8 de la noche y mientras en el Senado se empantanaba la tributaria, Giraldo decretó un receso.

    Al poco tiempo conformó una subcomisión para analizar las más de 150 proposiciones que presentaron los congresistas, levantó la sesión y citó a la plenaria para hoy a las 8 de la mañana, una hora inusual por lo temprano y que le deja una esperanza al Gobierno de que el proyecto salga adelante y la tributaria se pueda discutir mañana.  

    Lo que viene

    En las plenarias que están citadas para esta mañana, el Gobierno se juega sus restos porque si hoy no salen la tributaria de Senado y la Ley de TIC de Cámara, ya no alcanzan los días para los que tiene convocadas las extras.

    Le tocaría citar a más sesiones, algo que suele molestar a los congresistas en plena temporada navideña pero que es usual en el trámite de reformas tributarias, o sacrificar el proyecto de TIC para aligerar lo que está pendiente -como propusieron los conservadores-, especialmente en Senado.

    Y es que allí es donde hoy la situación pinta más difícil, porque incluso si evacúa la tributaria, luego tiene pendientes las ley de TIC y la de la Supersalud.

    De entrada, es improbable que los senadores aprueben rápido una tributaria que tiene impedimentos pendientes.

    Una vez los tramiten, es probable que los críticos de la reforma presenten proposiciones para hacerle ajustes, e incluso que lo hagan senadores gobiernistas. Eso no solo puede mejorar un proyecto que ha sido muy criticado, sino que alargará su trámite.

    Por ejemplo, la bancada de Cambio Radical presentará al equipo de Hacienda 15 proposiciones que quiere presentar, como bajar el IVA a los insumos de las energías renovables, dejar exenta la jalea de propóleo y poner un impuesto verde a las botellas plásticas.

    Como su peso es importante en el Senado, probablemente logre que el Gobierno apoye algunas de esas propuestas. Pero eso requeriría que luego la plenaria las debata y apruebe.

    Si con esas propuestas y otras más el Senado aprueba hoy la tributaria, la Cámara podría hacerlo mañana.

    Pero solo si lo hace acogiendo el texto del Senado se terminaría el trámite. Si hace así sea un solo cambio, Duque tendría que convocar a sesiones extras el jueves para que se concilien los dos textos.

    Además, faltaría que el Senado apruebe el proyecto que le da dientes a la Supersalud  -cosa que pinta sencilla - y que lo haga con el proyecto de Ley de TIC, que pinta más enredado y que ayer mostró que incluso si el Gobierno se la juega con sus ministros, sin mayorías y sin mermelada lo puede poner contra las cuerdas.

    Todavía pueden cambiar cosas entre hoy y mañana, o en los días adicionales de extras que convoque Duque. Pero no es usual que el Gobierno prolongue esas sesiones, ni que se le hundan proyectos que incluyó. Menos que ocurran las dos cosas a la vez. Y menos aún que ocurra en su primer período de sesiones.

    Por eso, cualquier escenario diferente al milagro de que salgan adelante la tributaria y la Ley de TIC de acá al miércoles sería un golpe para Duque, que cierra su primer periodo legislativo sin haber encontrado la clave para sacar adelante iniciativas en el Congreso sin mermelada y no morir en el intento.

    Gobierno DuqueCongreso Silla Nacional Silla Nacional El Superuribista de la Salud Columna En la Red de la Innovación Ley TIC, lo urgente es dejar la urgencia Silla Nacional Con una reforma política sin corazón, Duque salva una derrota Duque congreso tributaria ticsInteractiva: 
    El Superuribista de la Salud

    El Superuribista de la Salud


    Foto: El SuperSalud, Fabio Aristizábal. Tomada de la cuenta oficial de Twitter de la Superintendencia de Salud. Las sesiones extras a las que el Gobierno convoca al Congreso son una última carta, que juega cuando tiene proyectos clave en su agenda...

    Foto: El SuperSalud, Fabio Aristizábal. Tomada de la cuenta oficial de Twitter de la Superintendencia de Salud.

    Las sesiones extras a las que el Gobierno convoca al Congreso son una última carta, que juega cuando tiene proyectos clave en su agenda porque implica quitarles vacaciones a los congresistas.

    Por eso no sorprende que el presidente Iván Duque haya incluído en las que arrancan hoy su reforma tributaria e incluso el polémico proyecto de modernización de las TIC. Pero que también haya incluído el que le da muchos más dientes a las sanciones de la Superintendencia de Salud, cuando no parece urgente, deja la pregunta de por qué esa decisión.

    La respuesta está en que la propuesta la impulsa el ex presidente y senador Álvaro Uribe y en que el Superintendente de Salud, quien la aplicaría y podría anotarse puntos ante la opinión, es un aliado cercano a él y uno de los funcionarios de alto perfil con más peso político del Gobierno Duque.

    Un autor muy poderoso...

    El proyecto de ley lo presentaron a inicios de noviembre 14 senadores de diferentes partidos, de gobierno y de oposición, lo que lo convirtió en un proyecto de toda la comisión séptima del Senado. Eso, en buena medida, porque busca ponerle freno a las EPS incumplidas, algo en lo que coinciden todas las orillas políticas.

    Quien logró ese respaldo amplio y quien lo propuso fue Uribe, y de hecho quienes lo presentaron públicamente fueron él, el senador uribista de la Comisión Séptima Honorio Henríquez y el superintendente de Salud, Fabio Aristizábal (quien no podía presentar autónomamente el proyecto, pues los superintendentes no tienen iniciativa legislativa, mientras los ministros sí).

    No estuvo, en cambio, el ministro de Salud, Juan Pablo Uribe. Por eso, de entrada el proyecto tuvo un tinte uribista y no de Gobierno.

    Aunque el proyecto llegó tarde al Congreso, ha avanzado como tren sin frenos con el impulso del senador y ex presidente Uribe y su capacidad de armar consensos, y el apoyo decidido del Gobierno Duque que le dio mensaje de urgencia y lo privilegió en las extras, en contraste con su dificultad para sacar adelante otros proyectos.

    En todo el trámite Uribe se mantuvo en cabeza del proyecto, como su coordinador ponente en el Senado. En la Cámara mantuvo su sello uribista, pues la coordinadora ponente de un grupo amplio y pluripartidista fue la representante uribista de Meta, Jennifer Arias.

    La propuesta esencialmente aumenta las sanciones que puede imponer la Superintendencia de Salud, a semejanza de las que ha impuesto la Superintendencia de Industria y Comercio en casos como el del cartel de los pañales y los que le siguieron, gracias a la ley de competencia de 2009.

    Eso significa que el Superintendente que lo pueda aplicar podría anotarse victorias en popularidad como las que tuvo Pablo Felipe Robledo en la SIC con Juan Manuel Santos, más cuando las EPS tienen mala imagen y podrían estar en la mira, como ya ha dicho el propio SuperSalud.

    y  un beneficiado cada vez más fuerte

    El odontólogo antioqueño Fabio Aristizábal Ángel es el Superintendente que podría empezar a aplicar las nuevas sanciones recargadas desde el próximo año.

    Aristizábal ha sido dos veces candidato al Congreso por el Centro Democrático, asesor en asuntos de salud de Uribe en el Senado y en el empalme del gobierno Duque sonó como posible Ministro de Salud.

    Finalmente el Presidente prefirió al actual ministro, Juan Pablo Uribe, pero nombró a Aristizábal en la poderosa Superintendencia, encargada de vigilar y controlar los prestadores de servicio de salud, las EPS, y las IPS (clínicas, hospitales, laboratorios clínicos y similares) en todo el país, mucho antes de designar a los otros Superintendentes.

    Desde antes Aristizábal estuvo muy cerca a Duque, y le ayudó a armar su plan de gobierno en el sector, que tenía en la mira a algunas EPS y especialmente a las que se demoran en pagar a clínicas, hospitales y médicos.

    En campaña, el hoy presidente criticó a las EPS:

    #Medellín| Desde el 7 de agosto se les acaba la guachafita a las EPS de todo el país. No les seguiremos pagando por número de afiliados, sino por la calidad del servicio que presten a los colombianos. #ElFuturoEsDeTodos pic.twitter.com/Q2Aj9q9GPg

    — Iván Duque (@IvanDuque) 22 de mayo de 2018

    Lo que le da sentido a un proyecto que le da más dientes a la SuperSalud.

    Aristizábal ha hecho énfasis en eso. Por ejemplo, en su balance de 100 días  le dio más despliegue a las multas, la semana pasada le dio una entrevista a Yamid Amat y ayer a María Isabel Rueda en El Tiempo, todo en medio no solo del avance del proyecto de ley sino de la polémica por una sentencia que condenó a la SuperSalud a pagar 85 mil millones de pesos que deben las EPS a clínicas y hospitales.

    Si el proyecto pasa, seguramente Aristizábal aparecerá más en medios y podrá mostrar resultados frente a las EPS. Algo que podría ayudarle al Gobierno a recuperar favorabilidad, al uribismo a empuñar la bandera de la lucha por una mejor salud y a Aristizábal a ganar vuelo político.

    Gobierno Duque Silla Nacional supersaludfabio aristizabal Fabio Aristizábal Ángel

    Superintendente Nacional de Salud

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    Ley TIC, lo urgente es dejar la urgencia


    Los impactos de la reforma tributaria sobre la equidad y la democracia en Colombia serán una tierna caricia al lado de lo que propone el proyecto de ley 152 que reforma al sector de las TIC. Al gobierno del Presidente Duque se le acusa de falta de...

    Los impactos de la reforma tributaria sobre la equidad y la democracia en Colombia serán una tierna caricia al lado de lo que propone el proyecto de ley 152 que reforma al sector de las TIC.

    Al gobierno del Presidente Duque se le acusa de falta de iniciativa y de poca efectividad parlamentaria, pero la ministra Sylvia Constaín va como un volador. Al punto que con mensaje de urgencia y la maquinaria aceitada, este proyecto de ley fue aprobado la semana pasada de una vez en las comisiones sextas de ambas cámaras, sin que se atendiera ninguna voz pidiendo un diálogo profundo.

    El senador Antanas Mockus, el más votado del país, que enhorabuena aceptó ir a la Comisión sexta del Senado, y alguien que mal podríamos juzgar como un enemigo del sector privado, tuvo que dirigirle una carta a la ministra pidiéndole mesura y diciéndole que a esa velocidad vamos a terminar “encunetados”. 

    Ni el ministro Molano ni el Ministro Luna, que siempre me parecieron demasiado proindustria, despacharon el tema de modo tal aleve. Y hay que recordar que tanto la Ocde como la Unesco los asesoraron para que se tuvieran en cuenta estándares internacionales en materia de regulación y garantías de acceso a los servicios de televisión e internet. Por cierto, ¿se han sometido a debate las recomendaciones de esos organismos? 

    El afán del gobierno es simple: que la agenda de las empresas de tecnología, televisión y comunicaciones se ponga en la ley rápido. Antes de que los colombianos con distintos puntos de vista podamos pedir participación en las decisiones. Qué gente tan urgida. No es para ya la corrupción (los proyectos de ley que 12 millones de colombianos pedimos en una consulta popular están engavetados), ni es urgente la crisis de las universidades públicas, ni es urgente nada que interese a los ciudadanos comunes. Pero nos vamos a reventar si no aprobamos ahora mismo entregarles a las empresas de comunicaciones y tecnología el uso del espectro electromagnético, un bien público trascendental para nuestro futuro.

    Lo que propone el proyecto es otorgar licencias baratas por treinta años renovables (sí, casi eternas) al sector empresarial de las TIC, fortalecer a los canales privados actuales de la televisión y que el poder para regular las comunicaciones sea más dependiente de los gobiernos. Y según la ministra no se puede dar un debate nacional de unas cuantas semanas antes de tomar esa decisión, porque cada minuto que privemos a las empresas de comunicaciones y tecnología de esas garantías de largo plazo, nos afectan a todos los colombianos.

    Que los gobiernos reconozcan que defienden intereses empresariales y pongan de ministros a personas que han estado siempre al servicio de gremios y dependencias de asuntos públicos (dedicadas a hacer lobby) en las empresas es preocupante, porque hace dudar que considerarán múltiples intereses cuando trabajen en el Estado. Pero vaya y pase. Al fin de cuentas los eligió una parte del país y si deciden no gobernar para todos, sino para una agenda, pues ni modo.

    Que como consecuencia les quieran entregar a la carrera, para toda la vida y casi regalado un bien publico valiosísimo a las empresas del sector que se lucra de ese bien público, y de ñapa les quieran garantizar que la vigilancia del servicio que van a prestar no quedará a cargo de un ente independiente, sino de un aparato de gobierno, ya es el colmo.

    Pero que nos digan que todo eso lo hacen por nuestro bien si me parece de un cinismo inaceptable. El discurso de la ministra Constain, es que las empresas de telecomunicaciones no han podido crecer porque están ganando muy poco, y aunque se mueren de ganas, no consiguen llegar a los sectores más apartados con sus inversiones ni vender sus servicios baratos a los más pobres. Que el Estado tiene acorraladas a las empresas, y que nos estamos afectando a nosotros mismos si seguimos limitando a esos héroes de la inclusión.

    Ahora resulta que si los ciudadanos no tenemos servicios de telefonía, internet, etc. buenos y baratos, eso no tiene que ver con las empresas que prestan esos servicios, sino con quienes pensamos que se puede tener un sector de tecnología regido por otros puntos de vista distintos a los de los dueños de esas empresas. No señora ministra, eso es como cuando el superintendente financiero Jorge Castaño, con el apoyo de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, dijo que el sistema financiero es un patrimonio de todos y que hay que perseguir penalmente a los jóvenes tuiteros que promueven un boicot al grupo AVAL y el Fondo de pensiones Porvenir. Lo que nos dicen el superintendente y la vicepresidenta es que cuidar las utilidades de Luis Carlos Sarmiento es proteger nuestros ahorros. Y lo que ahora nos dice la doctora Constaín es que los negocios de Carlos Slim y Bill Gates también son nuestros. No hola, también tampoco.

    La cultura, la educación y la política dependen del uso del espectro electromagnético y la provisión de servicios digitales y de televisión. Nuestra privacidad, el acceso a la información, la manera como nos educamos, la construcción de la identidad nacional y regional, la calidad del debate público, quién gana y quién pierde las elecciones, lo que vemos en las pantallas, se juegan en esta ley.

    Quienes proponen fortalecer proveedores públicos o comunitarios de televisión e internet, defienden la necesidad de un regulador independiente o proponen cobrar las licencias con tarifas acorde con la rentabilidad de un sector muy lucrativo para financiar con esa plata a la televisión pública, tienen derecho a una tribuna tan visible como la de las multinacionales a las que el gobierno actual representa. Y para eso lo sensato sería retirar el proyecto de ley 152 de 2018 y abrir una discusión seria que lleve a un proceso de reforma incluyente. Pero por lo pronto, lo urgente es dejar la urgencia en la aprobación del proyecto actual y no ponerlo este año en las plenarias del Congreso.

    @OscarG_Sanchez

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    Con una reforma política sin corazón, Duque salva una derrota

    Con una reforma política sin corazón, Duque salva una derrota


    Anoche, la plenaria del Senado se reunió inusualmente un domingo a las 7 pm, con el objetivo de salvar la reforma política. Lo hizo con los votos justos y cuando ésta ya no tiene su corazón, que era eliminar el voto preferente. Por eso, aunque la...

    Anoche, la plenaria del Senado se reunió inusualmente un domingo a las 7 pm, con el objetivo de salvar la reforma política. Lo hizo con los votos justos y cuando ésta ya no tiene su corazón, que era eliminar el voto preferente. Por eso, aunque la Ministra de Interior celebró la decisión como si fuera una victoria, máximo fue un empate.

    Eso ratifica el mal arranque de Iván Duque en el Congreso, a falta de una semana en la que lo convocó a sesiones extras de lunes a viernes para sacar adelante tres proyectos que le resultan fundamentales: la reforma tributaria, la ley de TIC y el fortalecimiento de la Superintendencia de Salud.

    (Si es que se logra que la Cámara de Representantes consiga plata para pagar los tiquetes a los congresistas para que viajen a Bogotá a las extras).

    Incluso si en estos tres días salen adelante los tres proyectos, el Gobierno se quedó sin la reforma tributaria que soñó con un subsidio a los más pobres para pagar el IVA y más productos de la canasta familiar grabados en ese impuesto, sin una reforma a la justicia pues se hundió, y sin haber cumplido la promesa de sacar adelante los proyectos anticorrupción.

    Sin embargo, la reforma parecía cerca de hundirse el viernes pasado, y por eso la alegría en el Gobierno tiene una razón de ser.

    Una reforma que quedó sin su corazón

    La principal apuesta de Duque en la reforma política era la lista cerrada obligatoria, un tema en el que ha insistido, encaja en su política anti clientelista e incluso lo llevó a tener diferencias con su jefe político, el senador Álvaro Uribe, cuando éste abrió las listas para las elecciones de este año.  

    Además, esa lista cerrada obligatoria es necesaria para que la paridad de género, otro punto del corazón del Presidente, pueda operar.

    En el Senado la lista cerrada obligatoria pasó sin problema, mientras se discutió el futuro del Consejo Nacional Electoral, y también pasó sin problemas en la Comisión Primera de Cámara.

    Pero el jueves pasado todo estaba listo, como contó La Silla, para que la Cámara de Representantes tumbara el corazón de la reforma, como finalmente ocurrió.

    La plenaria tardó más de 12 horas debatiendo la reforma, de las que 5 horas se fueron a la lista cerrada, mientras el Gobierno y sus aliados uribistas intentaban salvarla.

    Por un lado, los partidos tradicionales y la mayoría de lo de la oposición, justificaron que ese sistema no funciona por motivos pragmáticos (ayuda a los partidos que tienen un caudillo que jalona una sola lista -como Uribe- y a los que tienen un logo y una ideología fuertes y claras -como no tiene, por ejemplo, La U-) y democráticos, pues la reforma no ha definido cuál es el sistema de democracia interna que se debe usar para armar las listas, por lo que a su juicio corren el riesgo de darle un poder enorme el jefe nacional o local de un partido.

    El final, con la votación a las casi 11 de la noche del jueves, se aprobó la reforma en Cámara, pero quedó por fuera la lista cerrada. Ahora había que acordar las diferencias entre lo que aprobaron Senado y Cámara, en la llamada conciliación. Lo que seguía parecía un trámite, porque la reforma trea el gran atractivo para los congresistas de la 'tecnomermelada', pues les da el derecho a definir el 10 por ciento del presupuesto de inversión de todo el país sin negociar con el Gobierno.

    Para poderla sacar rápido, se hizo entre un congresista de cada lado, el senador del uribismo Santiago Valencia y el representante de Cambio Radical Héctor Vergara.

    Acabó primando “el punto de honor de la Cámara”, como lo llamó el conciliador de la Cámara el representante de Cambio Radical Héctor Vergara, que era la exclusión del artículo 8 de la reforma, la lista cerrada.

    Eso a cambio de que se hundiera el senado regional que había aprobado la Cámara, pues permitiría a los representantes poder saltar al Senado sin tener que salir a buscar votos por todo el país, y que podría cambiar el equilibrio local en algunas regiones.

    Sin embargo, el Senado no se quedó a votarla justo después de medianoche, como es usual y como sí hizo la Cámara, sino que su presidente, el uribista Ernesto Macías, convocó para las 8 de la mañana del viernes asumiendo que los congresistas llegarían a votarla y se irían.

    Pero no fue así, pues en el momento de votar la conciliación, cuando se abrió el registro, congresistas de Cambio Radical y de la oposición se pararon para romper el quórum.

    Por un lado la oposición reclamaba que la reforma afectaba a la oposición, como trinó el senador Jorge Robledo del Polo:

    Reforma política de Duque tiene como principal propósito dificultar la actividad política de las fuerzas declaradas en oposición, tras una falsa lucha contra la corrupcion.
    No puede esperarse del duquismo una concepción democrática de la política.
    Reforma es contra la oposición.

    — Jorge Robledo (@JERobledo) 13 de diciembre de 2018

    Y Cambio Radical reclamó que se había pedido que se cambiara el orden del día para que votara su proyecto que crea una segunda vuelta en las elecciones para alcalde en Bogotá.

    Así que los senadores se fueron el viernes.

    La situación era tan crítica que cinco congresistas de diversos partidos con los que hablamos dieron por muerta la reforma, pues no pintaba fácil lograr el quórum un domingo por la noche - aunque la 'tecnomermelada' estaba en juego.

    Si no pasaba anoche se hundía, pues era la última fecha de las sesiones ordinarias y una reforma constitucional como la política no se puede debatir en extras.

    Empate en último minuto

    “Nos pusieron a trabajar duro para lograr que hubiera quórum, nos hicieron llamar a todos nuestros amigos en el Senado para lograr tener mayorías” le explicó a La Silla un representante a la Cámara del Centro Democrático que trabajó todo el fin de semana llamando gente para salvar la reforma.

    Una tarea en la que el senador Álvaro Uribe estuvo muy pendiente toda la semana. Según le contó a La Silla un congresista de ese partido, incluso mandó un asesor a la Cámara para que verificara que estaban todos los congresistas votando.

    Algo similar hizo con un trino el viernes:

    La plenaria del Senado ya abrió registro, esperamos a todos los senadores del Centro Democrático, se debe empezar con el ascenso de los generales y almirantes

    — Álvaro Uribe Vélez (@AlvaroUribeVel) 14 de diciembre de 2018

    Esa tarea se vio reflejada en que anoche llegaron 77 senadores, muy por encima del quórum de 54.

    El primero en tomar la palabra fue el vocero del Partido Liberal, Mauricio Gómez Amín, quien pidió que se alterara el orden del día y que después de que se votara la conciliación, para que se aprobara el proyecto que busca crear el Ministerio de Ciencia y Tecnología, que a groso modo convertiría a Colciencias en un ministerio y es una bandera liberal.

    Gómez  aseguró que era un acuerdo previo pero Armando Zabaraín, de Cambio Radical, pidió como vocero de su partido, al igual que el viernes, que se debatiera primero el proyecto de la segunda vuelta para las elecciones de alcaldes de Bogotá, un proyecto que lidera Probogotá, en cabeza del excandidato vicepresidencial y fórmula de Germán Vargas Lleras, Juan Carlos Pinzón.

    Además, es un proyecto que ha liderado el Representante a la Cámara por Bogotá de Cambio, José Daniel López junto al liberal Juan Carlos Losada.

    Álvaro Uribe tomó la palabra y le dio la razón a Gómez, pues explicó que sí había acuerdo previo y dijo que todos querían votar el proyecto de la creación de ese Ministerio.

    En ese momento, Macías abrió el registro para votar la conciliación. Los congresistas de oposición se pararon y el senador verde Iván Marulanda pidió la palabra para decir que se retiraban.

    Así mismo hizo la bancada de Cambio Radical, que se salió al salón social tratando de romper el quórum.

    No lo lograron. Duque logró sumar los 14 votos de los liberales; a pesar de que en la Cámara votaron en contra de la lista cerrada.  

    También apoyaron la reforma los congresistas de La U y conservadores que fueron, los uribistas, los cristianos y Jonathan “Manguito” Tamayo, que fue decisivo para llegar a los 59 votos que necesitaban.

    Todos los ministros en la cancha

    Más allá de que gracias a los votos de los liberales y de 'Manguito' se salvó la reforma, anoche estuvieron los ministros más importantes, algo que usualmente ocurre cuando los gobiernos se la juegan toda por salvar un proyecto, pues de resto solo suelen asistir a los debates a los que los invitan y a veces a defender los proyectos de temas que maneja su ministerio.

    Ayer estaba la plana mayor de Duque: Guillermo Botero de Defensa, Gloría María Borerro de Justicia, Nancy Patricia Gutiérrez de Interior (con todo su equipo de asesores incluido el viceministro Juan Manuel Daza), Ricardo Lozano de Medio Ambiente, Carmen Vásquez de Cultura, Ángela María Orozco de Transporte, José Manuel Restrepo de Comercio y Juan Pablo Uribe de Salud.

    También estaban tres altos consejeros: Miguel Ceballos, para la paz, Jaime Amín, para la política y Karen Abudinen, para las regiones.

    Abudinen, de hecho, se ha hecho muy visible en el Congreso desde la semana pasada. Se movió más que los funcionarios de Interior en el debate en el que la plenaria de la Cámara aprobó la reforma, en un lobby que no recibió las mismas críticas del de la directoa del DPS, Susana Correa.

    Esa ofensiva, más el trabajo de Correa y el de Abudinen dejan el mensaje de que posiblemente Duque cambie su relación con el Congreso, de una en la que cada uno anda por su lado a otra en la que puede hacer acuerdos como el que sacó adelante el Ministerio de Ciencia, o con funcionarios que hagan lobby en las plenarias.

    Roy Barreras, de La U y ponente de la reforma le aseguró a La Silla que incluirá la lista cerrada en una ponencia igual de ambiciosa a la que presentó en primer debate en marzo, cuando la reforma vuelva al Congreso a enfrentar otros cuatro debates.

    Allí se verá si el Gobierno definitivamente cambia de estrategia para sacar adelante su agenda legislativa.

    Gobierno DuqueCongreso Silla Nacional Duque Congreso Refoma PolíticaInteractiva: 

    El 2018 en Colombia... y en La Silla


    Este es nuestro último podcast del año. Por eso, decidimos hacer un especial con los editores de nuestras patas regionales. Hablamos con ellos sobre cómo fue el 2018 en su región o sobre esos temas a los que les pondrán la lupa en 2019. Pero...

    Este es nuestro último podcast del año. Por eso, decidimos hacer un especial con los editores de nuestras patas regionales. Hablamos con ellos sobre cómo fue el 2018 en su región o sobre esos temas a los que les pondrán la lupa en 2019. Pero también, sobre las anécdotas al interior de la redacción y, para dejar este año, sobre los libros que se leerán en vacaciones.

    Estos son los libros que leerán en las patas regionales este fin de año:

    - “Intimidad” de Hanif Kureishi

    - “Cómo perderlo todo” de Ricardo Silva Romero

    - “El laberinto de los espíritus” Carlos Ruíz Zafón

    - “Votos y devotos: religión y poder en Colombia” de Natalio Cosoy

    - “El hombre que amaba a los perros” de Leonardo Padura

    - "Era más grande el muerto" de Luis Miguel Rivas

    Interactiva: 
    El ELN, el nuevo mandamás del Catatumbo

    El ELN, el nuevo mandamás del Catatumbo


    La guerra entre las guerrillas del ELN y el EPL, que ya completa 10 meses en el Catatumbo, está reconfigurando el poder en esa convulsionada subregión de Norte de Santander. Mientras que el EPL está arrinconado, diezmado y buscando la manera de...

    La guerra entre las guerrillas del ELN y el EPL, que ya completa 10 meses en el Catatumbo, está reconfigurando el poder en esa convulsionada subregión de Norte de Santander. Mientras que el EPL está arrinconado, diezmado y buscando la manera de recuperar control, el ELN no solo se ha fortalecido militarmente, sino que a pesar de que en estos momentos hay varios territorios en disputa, es el actor con más poder territorial y dominio sobre las rutas de contrabando y narcotráfico.

     

    Los bandos

    La guerra entre el ELN y el EPL arrancó tras el vacío de poder que dejaron las Farc con su dejación de armas.

     

    Como contó La Silla en ese momento, ambas guerrillas empezaron a expandirse en todo el Catatumbo con miras a controlar las rutas tanto de narcotráfico como de contrabando, a sumar base social y a aumentar su control territorial.

    Si bien durante varios meses llevaron a cabo ese cometido en calma, la tensión empezó a escalar cuando el EPL, que tradicionalmente había tenido mayor control en el alto Catatumbo, empezó a trasladarse hacia la frontera sin hablarlo con el ELN, algo que fue leído por ese grupo como una afrenta.

    Aunque posteriormente hubo reuniones para llegar a acuerdos eso jamás sucedió, y en su lugar las diferencias crecieron tanto que en medio de un cruce de comunicados terminaron declarándose la guerra mutuamente.

    Las particularidades de ese enfrentamiento son varias.

    En el lado del EPL está el hecho de que con la caída de su máximo jefe, Megateo, ese grupo no logró cohesionarse completamente y aunque tienen mandos, -alias ‘Pepe’ en lo político y alias ‘Pácora’ en lo militar-, en la práctica se convirtió en la suma de pequeños grupos, que incluso han tenido diferencias entre sí.

    Eso con una singularidad: el crecimiento exponencial de su pie de fuerza (según información de inteligencia del Ejército, en marzo de este año tenía 400 hombres) en su mayoría está compuesto por jóvenes de menos de 25 años, cuyo entrenamiento militar y político es mínimo.

    Lo anterior, de entrada, puso al EPL en condición de desventaja frente al ELN porque, aunque el EPL es conocido por tener mejor armamento debido a toda la bonanza que tuvo cuando Megateo se convirtió en enlace directo con los carteles del narcotráfico en el Catatumbo, la guerrilla de alias Gabino está más estructurada y tiene más experiencia en la guerra entre guerrillas, dado que entre 2005 y 2010 se enfrentó con las Farc en Arauca.

    Además, porque aunque el ELN es una guerrilla federada, que tiene una línea de mando horizontal, todos los bloques que integran el Frente de Guerra Nororiental sí están aliados con la directriz de acabar con el EPL.

    De hecho, ese propósito ha trascendido esa región. Desde que la guerra cumplió un mes, en la zona se conocieron reportes de que llegaron hombres desde Arauca y Cesar para fortalecer sus filas en esa campaña militar.

    Ese elemento, sumado a la inexperiencia de las tropas del EPL, ha sido clave dentro de los resultados parciales del enfrentamiento.

     

    La arrinconada

    Sobre el número de bajas de lado y lado no hay reportes concretos en gran medida porque, tras los enfrentamientos, no están entregando todos los cuerpos.

    Sin embargo, siete fuentes de la zona, entre inteligencia del Ejército, organizaciones defensoras de derechos humanos y autoridades, le confirmaron a La Silla que la replegada del EPL en medio del enfrentamiento es un hecho notorio en la región.

    “La estrategia militar del ELN ha sido muy superior”, dijo una de esas fuentes.

    De eso ha quedado registro en los últimos diez meses, porque varios de los enfrentamientos han sido mediáticos.

    El primero fue justo cuando arrancó la guerra y en San Pablo en Teorama hubo una reunión entre los líderes de las dos guerrillas para buscar un punto de encuentro, pero debido a la falta de acuerdos concluyeron en un enfrentamiento directo. Ese día murieron seis de los guerrilleros del EPL, del lado del ELN no se contabilizaron bajas.

    El segundo fue cuando tuvo lugar el paro armado entre el 14 y el 30 de abril de este año, que el EPL decidió levantar y que dejó como saldo varios heridos y muertos.

    Y el último fue en noviembre pasado, cuando en Mesitas, en Hacarí, el ELN anunció un enfrentamiento de cuatro días que terminó dejando varias bajas en el lado del EPL. Al final esa guerrilla terminó cediendo el territorio.

    En estos momentos todos los reportes coinciden en que el EPL salió del alto Catatumbo y está replegado en Luis Vero, un corregimiento de Sardinata, municipio que es fronterizo, pero en el que no tiene el mismo control que en el alto Catatumbo.

    Tras los enfrentamientos, el EPL ha dicho en varios de sus comunicados que “tiene disposición de dialogar con el ELN”; sin embargo, el ELN ha respondido que no le interesa y que su intención es sacarlo de la zona, lo que en la región es muestra de su superioridad.

    De hecho, en sus comunicados ya no se refiere al EPL con nombre propio sino como ‘Paramegas’, en alusión al extinto Megateo y a alianzas con bandas criminales.

    Sin embargo, aún con la replegada hay expectativa por lo que pueda suceder en adelante, debido a que también hay reportes de que el EPL en medio de su huída también ha llegado a Puerto Santander (en frontera, pero fuera del Catatumbo) y ha cerrado alianzas con los Rastrojos, banda criminal que opera allí, que es uno de los enlaces del microtráfico en la región y que maneja las principales rutas del contrabando de esa zona.

    “Lo que se sabe es que ellos quieren hacer una contraofensiva y tienen milicias haciendo inteligencia”, dijo a La Silla una fuente militar.

    Como con los Rastrojos el EPL se está abasteciendo en armas y mantiene un socio clave, ha sido más sencillo sobrellevar el embate, que hasta ahora, por los comunicados del ELN, no va a cesar.

    La otra evidencia que marca el nuevo liderazgo del ELN en el Catatumbo es que está cerrando acuerdos con la disidencia del Frente 33 de las Farc en varias zonas de la región.

     

    La coordinación con las disidencias

     

    Ese fenómeno tiene una particularidad.

    Según le contaron a La Silla tres fuentes de dos organizaciones defensoras de derechos humanos que se mueven en el territorio, el proyecto de la llegada de John 40(líder de la disidencia del 33)  para unirlas al proyecto de Gentil Duarte de reunificar las Farc fracasó.

    “Los grupos de las disidencias no quisieron plegarse. Quieren manejar su propio negocio”, explicó a La Silla una fuente que conoce los detalles de la movida de la coca en el Catatumbo.

    Así que lo que está sucediendo en el Catatumbo es que las diferentes facciones de las disidencias están cerrando acuerdos, tanto con el ELN como con el EPL, para operar dependiendo del lugar en el que esas guerrillas tienen control.

    Sin embargo, dado el dominio territorial del ELN es este grupo el que ha tenido los mayores acercamientos con la disidencia.

    En Tibú (está en la frontera), según le contaron a La Silla por aparte tres fuentes que conocen al detalle el conflicto en el municipio, la disidencia ya retomó el control de varias de las rutas.

    Si bien la mayoría de esos espacios habían sido copados por el EPL, según nos detalló una de las fuentes con las que hablamos, la disidencia los recuperó tras un enfrentamiento. El ELN los habría respaldado.

    De eso último no encontramos más versiones, pero el aumento del control de la disidencia sobre ese municipio, que es considerado la capital del Catatumbo, es tan notorio que ya empezaron a circular panfletos exigiendo horas de cierre de establecimientos comerciales.

    Similar ha sido el caso de Teorama, donde la presencia de la disidencia que opera allá es cada vez más nutrida.

    “Lo que se ve aquí es que están llevando la fiesta en paz y que están retomando los acuerdos históricos”, explicó a La Silla una autoridad de ese municipio.

    Otra fuente que conoce al detalle la zona nos aseguró: “Sabemos que las Farc ya están cobrando impuesto de la droga por acá”.

    Sin embargo, en otros municipios como Hacarí y el Tarra, donde también hay reportes de disidencias, aún no ha habido concertaciones definitivas.

    En todo caso, de lo que sí hay reportes en toda la región es de que no hay enfrentamientos entre disidencias y el ELN.

    Como las disidencias siguen siendo grupos muy pequeños, todas las fuentes con las que hablamos coincidieron en decirnos que dependen de la voluntad del ELN para consolidarse.

    “Militarmente los acabarían si quisieran”, dijo un defensor de derechos humanos a La Silla.

    Eso último muestra que, por ahora, aunque es borroso el dominio territorial de cada grupo, el ELN tiene todo para reinar en una región con salida a Venezuela, en una frontera que por su magnitud es imposible de controlar y que, con 28 mil hectáreas, es la tercera con más coca sembrada en el país.

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    El Macron colombiano

    El Macron colombiano


    Durante la campaña, Iván Duque no ocultaba su admiración por el presidente francés Enmanuel Macron con quien comparte la juventud y las ideas de centro derecha. Era expreso su deseo de ser “el Macron colombiano” y lo logró rápidamente. Ahora...

    Durante la campaña, Iván Duque no ocultaba su admiración por el presidente francés Enmanuel Macron con quien comparte la juventud y las ideas de centro derecha. Era expreso su deseo de ser “el Macron colombiano” y lo logró rápidamente. Ahora comparten récords históricos de impopularidad, se ven obligados a arrepentirse de sus decisiones, a conceder ante la protesta callejera y a tener al Esmad alerta.

    Casi en forma simultánea han tenido que soportar la presión de grandes movilizaciones que hacen exigencias sociales, ante las cuales reaccionan anunciado que mantendrán sus medidas o sus propuestas y sólo con el paso de los días, del aumento de la tensión, del apoyo ciudadano a las protestas, del incremento de los enfrenamientos entre los ciudadanos y la fuerza pública terminan concediendo lo que hubieran podido conceder semanas antes.

    En Francia han sido los chalecos amarillos y en Colombia los estudiantes y algunas otras organizaciones sociales. Allá por el incremento del impuesto a los combustibles y por el salario mínimo y acá por el IVA a la canasta básica y el déficit presupuestal de la educación superior.

    Macron no tenía niveles altos de popularidad, de hecho, como Duque, perdió el apoyo de la mitad de sus electores en los primeros cuatro meses de gobierno (llegó hace 18), pero los anuncios y las protestas le quitaron aún más y lo tienen hoy en niveles de apoyo cercanos al 25 por ciento que es el que registra el Presidente colombiano solo 120 días después de haber asumido su mandato.

    Macron es el Presidente más impopular de la V República, incluso por encima de Hollande que fue un desastre, y Duque comparte números con presidentes tan impopulares como Santos o Pastrana.

    Después de semanas de protestas Macron echó atrás el incremento del impuesto a los combustibles, igual que lo hizo Duque con la absurda propuesta de hacer general el IVA a los alimentos de la canasta básica.

    El Presidente colombiano firmó finalmente un acuerdo con los estudiantes, en el que ofrece un crecimiento importante en los presupuestos para las universidades públicas, después de que durante semanas decía que “esa plata no la hay” y Macrón subió el salario mínimo y retiró la idea de cobrar tributos a los pensionados como lo había propuesto Duque en el proyecto original de ley de financiamiento.

    Previamente, ambos, en medio de las protestas, habían hecho concesiones intermedias convencidos que así debilitarían las manifestaciones y lo que consiguieron fue atizarlas.

    Duque en una típica “avionada” colombiana acordó con los rectores mientras que los estudiantes llenaban las plazas y claro que el resultado fue aumentar la indignación.

    El gobierno prefirió tratar la negociación con los estudiantes como si fuera una compra de artículos de contrabando en San Andresito: al regateo. Subo un poquito y no tengo más, subo otro poquito y no tengo más y mientras tanto el apoyo ciudadano al gobierno cayendo a cifras inéditas.

    Ambos se muestran empáticos con quienes protestan, pero se demoran en reaccionar. Ambos parecen presionados por economistas ortodoxos que no han sabido leer la tensión social y al final tienen que explicarle a la Unión Europea que es imposible, con las exigencias ciudadanas, mantener los niveles que recomiendan del déficit fiscal y acá que hay que flexibilizar la regla fiscal porque no va a ser posible dejar de pagar los subsidios a la energía eléctrica o reducir la cobertura de las familias en acción.

    Duque y Macron parecen ser víctimas de la inexperiencia y de la falta de audacia y habilidad de su entorno más cercano. Parecen agobiados y superados por los problemas.

    Ambos presidentes han tenido que enfrenar mociones de censura en el legislativo y en ambos casos han tenido mayorías suficientes para que esas propuestas fracasen y a la vez eso les ha hecho creer que tienen la razón o que tienen la fuerza suficiente para resistir a las protestas.

    Allá también tienen el equivalente al Ministro Guillermo Botero, que predica a los cuatro vientos que hay que mantener el principio de autoridad, así eso se traduzca en uso excesivo de la fuerza que cause tragedias como la que le costó su ojo a Esteban Mosquera, el estudiante de música de la Universidad del Cauca, que seguramente será el símbolo de lo que significa en la práctica “el principio de autoridad”.

    En Francia las protestas han sido cruentas y han cobrado la vida de decenas de personas, en algunos casos por desmanes de violentos infiltrados en las expresiones ciudadanas y en otros por ejercer “el principio de autoridad”.

    Macron y Duque comparten afición por el fútbol y la música. Allá el Presidente se reunió con Rihanna para apoyar las causas sociales de su fundación y aquí lo hizo Duque con Maluma para el mismo propósito. El uno se había encontrado con Bono y el otro con Carlos Vives e incluso Duque pidió foto con Macron en Naciones Unidas y le llevó la camiseta de James.

    Es cierto que el Presidente de Francia y el Presidente de Colombia comparten también una fuerte convicción por los principios y valores de las democracias liberales que los extremos allá y acá ponen en peligro. En eso Macron le lleva ventaja a Duque porque los enfrenta en partidos distintos y acá el Presidente los tiene que administrar dentro de su propio partido e incluso dentro del propio Gobierno.

    Macron también le lleva ventaja porque consiguió la mayoría en el parlamento, mientras que Duque no logró conformar una coalición de gobierno con base en una agenda convenida como tienen que ser las coaliciones, sino que propuso una especie de contrato de adhesión que resultaba inaceptable para fuerzas políticas distintas al propio Centro Democrático.

    La película continua: en Francia a esta hora los chalecos amarillos vuelven a tomarse las calles de varias ciudades y se enfrenan con la Policía a pesar de las concesiones hechas por Macron a comienzos de semana, acá…

     

     

     

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    ¿Feliz año?


    Colombia empezó el 2018 polarizada por cuenta de la división que dejó el Gobierno Santos en su apuesta por dejar a las Farc haciendo política antes de responder por sus crímenes y lo termina, además, descuadernado por cuenta de un Iván Duque que...

    Colombia empezó el 2018 polarizada por cuenta de la división que dejó el Gobierno Santos en su apuesta por dejar a las Farc haciendo política antes de responder por sus crímenes y lo termina, además, descuadernado por cuenta de un Iván Duque que no despega.

    El 2018 trajo consigo la transición de un modelo de Gobierno de ocho años a uno de cuatro, en unas elecciones en las que Colombia decidió votar por el cambio. 

    La elección de Duque va más allá del personaje por el cual se votó. Claramente, el elector decidió elegir a la oposición de centro derecha que -ante la traición de Santos-, Álvaro Uribe  creó desde su cuenta de Twitter y convirtió en el Centro Democrático. 

    Durante ocho largos años, la oposición enfrentó políticamente el modelo, las políticas y todo lo que representó Juan Manuel Santos, cuya característica esencial y legado fue uno solo: entregar exageradas concesiones a la guerrilla de las Farc bajo la excusa de alcanzar La Paz.

    Y ese concepto, ese legado, ese camino, arropado de pensamientos de izquierda, abonado por la corrupción del sistema político, manejado con excesivo centralismo, fue el que se derrotó en las urnas. Primero, con el triunfo del No y después con la elección de "el que dijo Uribe".

    Es justo decir que el presidente Duque encontró un Gobierno que en los estertores de dos periodos de desgaste dejó tras de sí una Administración llena de problemas y vacía de recursos. Pese a ello, no es menos cierto que las promesas de cambio por las que el pueblo votó no se asoman por ninguna parte en el nuevo Gobierno y, más allá de pedir ejecutorias a escasos cuatro meses de posesión (que ya casi son un semestre en un periodo de apenas cuatro años), lo que planteó es que no se ve voluntad certera de cambio frente al rumbo que Santos le dio a Colombia.

    En esa lógica, la caída de imagen del presidente Duque tiene más que ver con la desilusión de un país que esperaba una nueva dirección en el rumbo del Estado, basada en lo que el candidato de la oposición representaba frente al Gobierno saliente, del cual el país ya estaba harto. Y en mucha menos medida, esa caída en las encuestas se relacionaría con los incontables errores de estrategia y de tacto político que se han cometido desde el Palacio de Nariño. 

    Los errores operativos se perdonan; el ciudadano moderno, hiper informado y conectado masivamente tiene la capacidad de discernir entre los normales tropiezos de adaptación administrativa e inexperiencia en el manejo de lo público, de aquellos actos (o inacciones) que constituyen la defraudación del mandato que se depositó en las urnas que, en el caso de Duque, recibió para hacer un Gobierno de cambio, de viraje, de total alejamiento de lo que Santos y sus rivales de campaña representaban.

    Así las cosas, no creo que sean la reforma tributaria, la terna mal hecha y después devuelta para designar Fiscal ad hoc, haber lanzado a la Alcaldía de Santa Marta a Carlos Vives, las visitas de reguetoneros, los siete enanitos del Foro de Paris, la precaria agenda legislativa, etc., las causantes del desplome de imagen del Primer Mandatario. 

    La falta de conexión con el país real se deriva de no haber dado ninguna señal para reformar los acuerdos con las Farc, de no verse por ningún lado la aplicación del concepto de mano dura, de que el que la hace la paga, de combatir sin tregua a la corrupción, de haber ratificado cientos de funcionarios santistas, la demora excesiva para cambiar la cúpula santista de las Fuerzas Militares; eso es lo que tiene al país desesperanzado, agotado, sintiéndose engañado (en la encuesta de Gallup del pasado jueves, el 64 por ciento desaprueba la gestión del Presidente: cayó 23 puntos en dos meses). 

    El estilo de Gobierno no solo no dejó de ser en extremo centralista sino que ahora hace parte de un centralismo disfrazado de tecnocracia que no siente, no sufre, no conoce a las regiones, que confunde el  “No a la mermelada” con encerrarse  en sus despachos en Bogotá sin interlocutar eficientemente con el país real. 

    Claro está que la tormenta perfecta que nos trajo el 2018 no es solo por cuenta del Ejecutivo. Por el lado de la justicia, Odebrecht hirió nuestra institucionalidad en un flanco diferente al que había herido en otros países: mientras en Brasil, Panamá o Perú, la cúpula presidencial ha terminado investigada o presa por el escándalo de corrupción transnacional más famoso de la historia, en Colombia, Odebrecht tiene al Fiscal, dueño de la acción penal, en jaque.

    El ex súper ministro de Santos, el que fue abogado del dueño de esta finca llamada Colombia, terminó protagonizando el escándalo judicial del año, materializado en unas grabaciones subrepticias que le hizo su entonces amigo (luego, su investigado), el ex “controller” de la Ruta del Sol y ¡ahí fue Troya! 

    Néstor Humberto Martínez había sobreaguado las críticas que lo atacaron por sus posibles impedimentos para ser Fiscal luego de haber sido durante décadas abogado de los más poderosos del País. Pero, la sospechosa muerte de Pizano, la del hijo de éste envenenado dos días después, las grabaciones embargadas con cláusula resolutoria hasta la muerte del testigo, lo hundieron ante la opinión. 

    Néstor Humberto, según el escándalo que estalló en este cóctel explosivo, sí sabía de los presuntos delitos de su excliente, el hombre más rico y poderoso de Colombia: Luis Carlos Sarmiento Angulo.

    En un solo escándalo quedan en entre dicho dos súper poderes del país: el Fiscal General y el hombre que controla las finanzas privadas, el dueño del sistema financiero, de los medios, de las 4G, de todo... Nunca antes la institucionalidad había estado tan herida, tan desprestigiada: en las más nefastas épocas, las de Ernesto Samper, la justicia fue un bastión del país; hoy, hacemos agua por todos lados (Gallup dice que el 72 por ciento de los colombianos piensan que las cosas están desmejorando, 12 por ciento más que hace dos meses). 

    Para acabar de completar el descuaderne, hasta la oposición, la izquierda que se autodenominó “decente”, termina el 2018 cargando con el desprestigio de ver a su jefe máximo, el impoluto Gustavo Petro, protagonizando un oscuro vídeo, recibiendo y acariciando con lujuria, fajos de billetes que recibía de un ex compañero del grupo guerrillero M-19 y guardándolos en bolsas plásticas.

    Más de una semana, entre versiones encontradas que iba publicando en Twitter, tardó Petro en poner la cara a través de un libreto prosopopéyico y almibarado, en el que tejió más explicaciones inverosímiles sobre el origen de los fajos de billetes que, según denunció ante la justicia el abogado Abelardo De la Espriella, podrían proceder de una “vaca mafiosa” con la que Petro promovió una reforma al régimen de extradición de narcos hacia la justicia norteamericana. 

    Así, con el país descuadernado, desesperanzado, en medio de marchas que paralizan ciudades, con la inseguridad disparada, la economía detenida, el Ejecutivo sin encontrar el rumbo, la justicia refugiada en un Fiscal ad hoc (figura que no existe en la ley) y hasta con la oposición desprestigiada, termina el 2018. 

    Despedimos la Suárezterapia por este año, nos vemos el próximo, mientras tanto, les deseo una feliz navidad y un ¿feliz 2019?

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    ¿Qué pasó con la Anticorrupción en el Congreso?


    Hablamos con Claire Launay, Directora de Movilización e Incidencia de Transparencia por Colombia; y Juan Carlos Palou, analista político, sobre "¿Qué pasó con la Anticorrupción en el...

    Hablamos con Claire Launay, Directora de Movilización e Incidencia de Transparencia por Colombia; y Juan Carlos Palou, analista político, sobre "¿Qué pasó con la Anticorrupción en el Congreso?".

    Interactiva: 
    Construcción de paz, participación política y movimientos sociales

    Construcción de paz, participación política y movimientos sociales


    Por: Laura QuintanaImagen ó Cover de la publicación: Hilos temáticos: PosconflictoTags: posconflictoPrecio: $0.00Páginas: 1Entidades: Universidad de los Andes Facultad Ciencias Sociales Descargar Tipo de publicación: PapersLunes,...

    Por: Laura QuintanaImagen ó Cover de la publicación: Hilos temáticos: PosconflictoTags: posconflictoPrecio: $0.00Páginas: 1Entidades: Universidad de los Andes Facultad Ciencias Sociales Descargar Tipo de publicación: PapersLunes, Enero 1, 2018 - 00:00 orlando diaz
    La estética de la política y la política de la estética: Colaboraciones, pasajes, fronteras

    La estética de la política y la política de la estética: Colaboraciones, pasajes, fronteras


    Por: Laura QuintanaImagen ó Cover de la publicación: Hilos temáticos: Movimientos SocialesTags: movimientos socialesPrecio: $0.00Páginas: 1Entidades: Universidad de los Andes Facultad Ciencias Sociales Descargar Tipo de...

    Por: Laura QuintanaImagen ó Cover de la publicación: Hilos temáticos: Movimientos SocialesTags: movimientos socialesPrecio: $0.00Páginas: 1Entidades: Universidad de los Andes Facultad Ciencias Sociales Descargar Tipo de publicación: PapersLunes, Enero 1, 2018 - 00:00 Silla Académica
    Jacques Rancière and the Emancipation of Bodies

    Jacques Rancière and the Emancipation of Bodies


    This article contends that Jacques Rancie`re’s aesthetic understanding of corporeality is central tohis interpretation of intellectual emancipation. Concretely, I will argue that Rancie`re’s aestheticunderstanding can be viewed as a torsion of a...

    This article contends that Jacques Rancie`re’s aesthetic understanding of corporeality is central tohis interpretation of intellectual emancipation. Concretely, I will argue that Rancie`re’s aestheticunderstanding can be viewed as a torsion of a body that affects its vital arrangements, whichthereby open paths for political emancipation. I will support my claim with Rancie`re’s reading of the plebeian philosopher Gauny, as well as works that have not been sufficiently considered insecondary literature, such as The Nights of Labor and The Ignorant Schoolmaster.

    Por: Laura QuintanaImagen ó Cover de la publicación: Hilos temáticos: Movimientos SocialesTags: movimientos socialesPrecio: $0.00Páginas: 1Entidades: Universidad de los Andes Facultad Ciencias Sociales Descargar Tipo de publicación: PapersLunes, Enero 1, 2018 - 00:00 Silla Académica

    "El problema grave que tenemos no es la polarización sino la despolitización"


      Se acaba el 2018 que fue un año de elecciones en las que quedó en evidencia un país muy dividido. En medio del surgimiento de “nacionalismos” en otras partes del mundo, y de uno en Colombia que se fortalece según encuesta Gallup que salió...

     

    Se acaba el 2018 que fue un año de elecciones en las que quedó en evidencia un país muy dividido. En medio del surgimiento de “nacionalismos” en otras partes del mundo, y de uno en Colombia que se fortalece según encuesta Gallup que salió ayer, la Silla Académica habló con Laura Quintana, filósofa y profesora del Departamento de Filosofía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Los Andes, sobre los afectos que se pueden mover en la gente alrededor de eso y de las políticas de corte neoliberal del presidente Iván Duque.

    Sobre estos temas Laura Quintana está próxima a publicar su libro “La Política de los Cuerpos” y ha publicado numerosos artículos como "Jacques Rancière and the Emancipation of Bodies", "La estética de la política y la política de la estética: Colaboraciones, pasajes, fronteras" y "Construcción de paz, participación política y movimientos sociales".

    El 2018 ya se cierra. En las últimas elecciones presidenciales quedó en evidencia la alta polarización del país. Usted estudia los afectos que se mueven en la política ¿Cuál es la evaluación que hace de los que se movieron este año electoral?

    Laura Quintana: Más que polarización lo que hubo en las pasadas elecciones, y también en el plebiscito del 2016, fue la movilización de lo que llamo afectos inmunitarios.

    La polarización en la que tanto se insiste no pienso que tenga que ver con la incapacidad de la gente para asumir una postura presuntamente moderada, más racional, y en el medio, o en un cierto centro.

    Más bien tiene que ver con la producción de formas de estigmatización, derivadas de prejuicios incrustados, de caricaturas que se producen sobre el otro (“el comunista castrochavista”, “el uribestia”) que desencadenan lo que ya mencionaba que son afectos inmunitarios. Esto es, formas de sentir, reacciones y actitudes que hacen percibir al otro como amenaza para la salud, para la estabilidad y en muchos casos para una pretendida pureza de la sociedad.

    Disposiciones emotivas que encierran a las personas en sí mismas y en la culpabilización de un otro que se responsabiliza de daños sociales padecidos. Algunas formas de odio, el resentimiento, el miedo y ciertas promesas para un futuro que se presenta como aterrador, tienen este efecto. Pero también formas de escepticismo, descreimiento sobre la posibilidad de cambiar las cosas, que proliferan en Colombia por la desconfianza en las instituciones, las formas de despojo y corrupción que tienen una larga historia en el país.

    LSA: Usted señala en su libro que es un error pensar que quienes se movilizaron en contra del plebiscito, o a favor del Brexit o de Trump tienen simplemente una actitud poco crítica y autónoma. Por el contrario, señala que lo que está detrás es lo que usted llama la “política inmunitaria” ¿a qué se refiere con eso?

    L.Q.: Me interesa repensar lo que entendemos por actitud crítica. Tomando elementos del filósofo francés Jacques Rancière insisto en que una persona no es crítica simplemente porque puede ver más allá, o porque tenga  un mayor saber o una mejor forma de pensar, sino porque es capaz de transformarse o cambiar unas condiciones dadas, y esa capacidad a veces no es posible desarrollarla en las condiciones sociales dadas, que por el contrario la inhiben.

    Con eso en mente tomé distancia de lecturas que leyeron esos fenómenos recientes, culpabilizando simplemente a los electores por su ignorancia, falta de entendimiento y proclividad a la manipulación.

    En lo que hay que fijarse es en las condiciones (económicas, sociales, políticas) que hacen que las personas sientan que no hay chance para ellas en el mundo, que hay un “estado de cosas” que no se puede cambiar.

    Y también en qué es lo que hace que las personas culpen a otros por los daños que padecen, en lugar de ver estos daños como vinculados con fenómenos sociales más amplios, que tienen una larga historia.

    Se trata de pensar en las condiciones que permiten que puedan emerger y tomar fuerza lo que se ha llamado políticas del miedo, que mueven los afectos inmunitarios de los que he hablado antes. Con esto problematizo también la idea de que las personas críticas (las que reconocen los problemas más álgidos del país y lo reflejan en su voto) se mueven por razones y argumentos y las no-críticas (quienes votan por fanatismo o temor) por emociones y afectos. Las emociones y afectos siempre están presentes, también en las posiciones que parecen más razonables.

    Lo que hay que considerar es el tipo de afectos que se mueven:  los afectos inmunitarios, de los que he hablado, tienen como efecto simplificar la complejidad del mundo social, y cerrar a las personas a las formas de relación que los hacen depender de otros, a la diferencia, que más bien se asume como amenazante.

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    Foto: Marcela Becerra

    LSA: ¿A qué se refiere entonces con política inmunitaria?

    L.Q.: Una política inmunitaria es una política que todo el tiempo genera condiciones de inseguridad y riesgo, que hacen sentir a las personas constantemente amenazadas (de perder su empleo, de vivir  condiciones de pobreza, de ser violentadas y despojadas).

    En Colombia, estas condiciones de amenaza constante se han dado por un largo tiempo, pero se han agudizado con políticas públicas neoliberales (de flexibilización laboral, de regulación jurídica en favor de las corporaciones trasnacionales) que constantemente generan esas condiciones de riesgo que hacen que la gente se siente muy amenazada y eso desarrolla afectos inmunitarios que llevan a identificar a un otro como quien pone en riesgo mi empleo o mi seguridad y del que tengo que defenderme.

    Durante la campaña del plebiscito la derecha movió esos afectos inmunitarios, de resentimiento, de odio, de amenaza, de rechazo a un otro del cual me tengo que proteger, y estos afectos tuvieron un efecto poderoso.

    Quienes estábamos a favor del plebiscito no pudimos, en cambio, producir una política que moviera otro tipo de afectos.

    LSA: ¿Por qué?

    L.Q.: Porque mientras el uribismo ha explorado muchísimo un lenguaje afectivo muy efectista, un ala de la izquierda y del sector progresista se ha apegado demasiado a un discurso de la deliberación no emotivo, desafectado.

    La campaña por el Sí al Plebiscito se basó demasiado en la idea de que la gente no conocía lo que estaba en juego y en ese sentido fue muy paternalista y pedagogizante. La propaganda política trataba al espectador como un ignorante y esto tuvo un efecto contraproducente.

    El uribismo ha explorado muchísimo un lenguaje afectivo muy efectista.

    Laura Quintana

    LSA: Usted dice que frente a esas políticas del miedo y la estigmatización se requiere de otras narrativas, que movilicen otros afectos ¿cuáles serían esas otras narrativas?

    L.Q.: Siguiendo con el ejemplo del plebiscito, me parece que faltó hacerle sentir a la gente más el conflicto violento, mostrarle que afectó vidas concretas. Habría sido muy importante visibilizar a la gente afectada a través de narrativas o formatos que no las revictimizaran y que no mostraran su experiencia de una forma simplista, pero sí que sensibilizaran.

    Formatos que permitieran que las personas tomaran la voz para hacerse valer como sujetos capaces, que han sido dañados, y no meramente como víctimas que no tienen la posibilidad de comprender lo que les pasó. Esto podría generar afectos más relacionales, de indignación, solidaridad, co-pertenencia que permitieran que reconociéramos los daños de los otros, como daños que nos conciernen en tanto que han sido producimos por condiciones de un mundo que también habitamos.

    En contraste, es habitual en los medios de comunicación, sobre todo, tradicionales, presentar repetidamente a la víctima resumiendo lo que le pasó entre lágrimas pero no se explora cómo ella lee sus vivencias y el conflicto, la manera en que éste la ha afectado.

    Eso ha generado que muchos que no han tenido una experiencia cercana con el conflicto se hayan impermeabilizado frente a éste y a las injusticias, el sufrimiento que ha producido. Por eso se termina viendo a la víctima simplemente como el pobrecito o pobrecita a la que le pasó x o y, y como alguien completamente ajeno.

    LSA: ¿Cree que en las próximas elecciones locales y regionales se movilizarán esos mismos afectos que primaron en la campaña del plebiscito y en las presidenciales?

    L.Q.: Yo esperaría que la discusión política no tuviera que plantearse siempre identificando un contra, un otro amenazante. Así operó en el plebiscito la estigmatización de los guerrilleros y, en las últimas elecciones, el castrochavismo. Pero no soy muy optimista y seguro van a operar discursos amenazantes de ultraderecha contra los venezolanos y los exguerrilleros, y otros enemigos que se puedan crear.

    Lo que podría hacer cambiar el panorama político para las regionales es que haya una reacción de insatisfacción frente al gobierno de Duque, y sus políticas equívocas y de favorecimiento de intereses gremiales, corporativos y particulares, en detrimento de lo público.

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    Foto: Marcela Becerra

    LSA: En su libro menciona que el “consensualismo” -al que de alguna manera aspira Duque con su Pacto Nacional - en vez de contrarrestar las estrategias de promoción del odio y el resentimiento las alimenta ¿Por qué?

    L.Q.: La idea de que lo más importante es poder llegar a consensos tras una discusión muchas veces invisibiliza, niega los conflictos, que no se pueden eliminar en la vida social. Lo importante en una discusión no debería ser tanto llegar a un consenso, sino permitir que diferentes puntos de vista se expresen y que las personas puedan incluso cambiar de opinión sobre cosas que previamente daban por sentadas.

    El consensualismo tiene mucho que ver con una visión muy tipo Santos o Blair. Ese progresismo liberal que quería ser muy inclusivo, que pretendía que todos podían estar de acuerdo si se asumía una postura técnica.

    Y estamos viendo ahora fracturas en ese consensualismo a través de nuevas formas de derecha, que han puesto en cuestión el lenguaje de lo políticamente correcto, pero que en todo caso comparten los presupuestos económico-sociales del consensualismo progresista. Pues ambos asumen la necesidad de un cierto modelo económico, que vinculan a la idea de desarrollo, y éste con intervenciones que, al final, terminan favoreciendo intereses corporativos.

    Ahora lo que hay que pensar es cómo las políticas inmunitarias, de las que he hablado, pueden dar lugar a nuevas formas de fascismo, cuando la identificación de un otro amenazante trae consigo la idea de que ese otro se debe neutralizar, reducir o eliminar.

    A Duque le interesa poco defender lo público, está muy a favor de las corporaciones. Santos también estaba en defensa de las corporaciones, pero por lo menos pensaba que un ambiente de inversión necesitaba un clima de seguridad social

    Laura Quintana

    LSA: ¿Encuentra de alguna forma justificadas estas nuevas formas de fascismo?

    L.Q.: No justificado, de ningún modo, pero no hay que perder de vista que es una reacción a un neoliberalismo que fortaleció los afectos inmunitarios con sus formas de precarización, de reducción de las condiciones en que viven las personas, y que con sus políticas consensuales no le estaba dando cabida a otras visiones del mundo ni permitiendo que éstas se transformaran en conflictos políticos.

    El reto de los sectores más progresistas y de izquierda, si se quiere, es entender y canalizar mejor otro tipo de afectos que se manifiestan ahí.

    La izquierda ha pretendido reducirlo todo a un conflicto económico social y no es sólo eso, pues los conflictos son múltiples. Lo que pasa con el discurso de ultraderecha es que narra esos conflictos de una manera muy problemática, pues logra que la inconformidad de la gente frente a formas muy precarias de vida se convierta en odio y resentimiento frente a otros que identifican como culpables. Pero por más problemática que sea esa visión, no se pueden dejar de lado los afectos que produce y que movilizan a la gente.

    LSA: Usted señala que en la base del odio y el resentimiento que hoy se promueve en el mundo está “el sujeto emprendedor” que cree que los conflictos sociales se pueden resolver en espacios privados. ¿Por qué?

    L.Q.: El sujeto emprendedor, dueño de sí, autónomo y soberano, es decir, que se asume como único responsable de su destino, de su sobrevivencia, de su éxito es un presupuesto muy problemático del mundo que habitamos.

    Entre otras cosas, esta idea ha dado lugar a cierta tendencia a psicologizar los problemas, a verlos como una cuestión de cada persona, cuando lo cierto es que muchas veces son problemas sociales, del mundo en que vivimos. Lo contrario es la “politización de los problemas” que permite que las personas se unan y organicen alrededor de experiencias difíciles que comparten y a partir de eso lleven a cabo cambios en su forma de pensar y de sentir.

    LSA: ¿A eso se refiere cuando plantea que para que una acción colectiva pueda ser transformadora de las condiciones dadas se necesita que las personas experimenten previamente una transformación de sí?

    L.Q.: Lo que veo allí es un círculo virtuoso. Ciertas prácticas en comunidad pueden ser más reparadoras que un tratamiento psicológico sofisticado que a veces trata el dolor sólo desde la perspectiva de la enfermedad. Y a la vez, hay experiencias individuales que llevan a tomar otra posición frente al mundo.

    Lo he visto en el trabajo que he hecho con movimientos sociales y comunidades.

    Al atender algunas experiencias de las Madres de Soacha, por ejemplo, he descubierto que el sólo hecho de llamarse así ya las cuestiona sobre su condición no sólo de madres sino de mujeres, y las empodera generando cambios al interior de sus hogares, en la forma cómo se relacionan con otros miembros de la familia.

    LSA: ¿Cree que la idea del emprendedor en la que se basa la política de la economía naranja de Duque, y el rechazo a la protesta social que es la bandera de su Ministro de Defensa, apuntan a debilitar el espacio público para manejar los conflictos sociales y políticos?

    L.Q.: Sin duda. El neoliberalismo ha dado lugar a formas de precarización de las condiciones en que viven las personas, un ejemplo es la flexibilidad laboral. Y eso va de la mano del discurso que hoy está en todas partes, incluida la jurisprudencia, de que cada quien es dueño de su vida, tiene que autogestionarse y es responsable de su éxito. Ese es el discurso del emprendimiento de Duque también.

    El efecto de esa narrativa a nivel global es la “despolitización”, que consiste en interpretar una serie de conflictos sociales fuertes como conflictos de individuos, de intereses o de opiniones, simplemente, y como una cuestión de fallas en la personalidad, o de falta de capacidad o bajo rendimiento de cada persona.

    Para mí el problema grave que tenemos ahora no es la polarización sino la despolitización.

    LSA: ¿Por qué?

    L.Q.: Porque ese discurso individualizante puede hacer que pierdan sentido luchas por derechos sociales, que ahora se hacen ver como anacrónicas, pues apuntan a que lo público se fortalezca en la era del emprendimiento, del éxito individual.

    Son luchas que ya no se consideran viables económicamente, en las condiciones actuales del mercado que es lo que regula nuestro presente. Eso es lo que está pasando actualmente con la discusión sobre la financiación de la educación pública.

    Sin embargo, el ser humano es el ser más dependiente, necesita de otros, del cuidado mutuo y en ese sentido es que deben entenderse los derechos sociales que el Estado debería garantizar. Así lo plantea Judith Butler en un texto interesante que se llama "Cuerpos aliados y lucha política".

    LSA: Petro es una de las personas que más moviliza a la gente, lo demostró en su alcaldía y, en su campaña presidencial ¿Cree que el  video en que se le ve recibiendo fajos de billetes va a afectar el tipo de afectos que moviliza y su poder de convocatoria?

    L.Q.: Estoy de acuerdo con quienes han señalado que es una cortina de humo.

    No se ve bien esa transacción y puede despertar sospechas, pero no ha habido una demostración legal de que hubo corrupción y pienso que detenerse en eso contribuye a desviar la discusión.

    A míi personalmente no me gusta del todo la figura algo caudillista de Petro, que piensa lo político de una forma paternalista, en la que tiene que haber un representante del pueblo que defienda sus intereses, pero considero que es importante en el espectro político porque propone políticas progresistas que permitirían transformaciones importantes frente a una opción paternalista regresiva, como el uribismo, que cierra el espectro político, con consecuencias que han sido nefastas para la vida del país. Entonces es muy preocupante pensar que haya una campaña para deshabilitar políticamente a Petro.

    LSA: Usted habla de que la acción de los movimientos populares debería concretarse luego en instituciones que conduzcan a más transformaciones ¿no es eso contradictorio con que los movimientos sociales parecieran a veces ir contra instituciones públicas o reemplazar a instituciones como los partidos políticos?

    L.Q.: Hay dos vertientes de pensamiento. Una muy anarquista que piensa que el Estado necesariamente es violencia y dominación y otra muy institucionalista que piensa que lo político sólo se puede dar al interior del Estado.

    La institucionalista es problemática porque no permite reconocer que hay movimientos de protesta, de desobediencia social, que hacen ver que un marco institucional está produciendo violencia.

    La anarquista también es problemática, porque hace pensar que uno se puede ubicar por fuera de la violencia y de la dominación. Y, a mi modo de ver, son irreductibles, siempre las va a haber con o sin Estado.

    De hecho, no se ha inventado un mejor aparato que el Estado, que con cierto monopolio de la violencia y ejerciendo lo que Etienne Balibar ha llamado formas de contra-violencia, pueda crear condiciones para que las violencias, que en todo caso se producen en sociedad, no den vida a instituciones de violencia que compitan, y se persigan entre sí, de formas muy destructivas. Por eso, cuando falla ese monopolio, como lo hemos visto en Colombia, con las instituciones para-estatales de los paramilitares y la guerrilla, el efecto no puede ser sino una violencia exacerbada.

    Más allá de esas dos polaridades lo que es importante pensar es en otras formas de institucionalidad que permitan acoger el conflicto social, en lugar de neutralizarlo. Eso implica que en algunos casos se pueda reconocer y aceptar que ciertas instituciones no son legítimas. Cuando un Estado se protege tanto de su inestabilidad lo que genera es aún mayor inestabilidad.

    Lo que ha tendido a pasar siempre y en los proyectos revolucionarios es que las instituciones que se crean, después se protegen contra el conflicto. Eso le pasó a la Revolución Soviética, a la cubana, al chavismo. Tras haber derrocado una estructura que se asociaba con una gran injusticia ya no dejan aparecer el disenso porque tienen que protegerse contra lo que amenaza su estabilidad.

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    Foto: Marcela Becerra

    LSA: ¿Cuáles son los límites de la movilización social… para no caer en la violencia que a veces critica?

    L.Q.: Nos tenemos que deshacer de ese lenguaje pacifista simplificador. La violencia no es eliminable de la vida, pero hay formas peores de violencia. Interrumpir el tránsito en una vía, ocupar un lugar, pintar un grafiti, son formas de violencia que, en todo caso, no se comparan con una violencia física o estructural.

    Hay ciertas formas de violencia importantes, sobre todo las simbólicas, porque dejan ver otras peores que no se logran confrontar con un debate entre expertos. Los movimientos hacen uso de diferentes formas de violencia simbólica y hay mucho que experimentar en este nivel. En todo caso, la violencia armada sí mostró que lleva a espirales de violencia y por eso no la justifico, excepto cuando sea la única forma de defenderse, como en casos mundialmente reconocidos como la resistencia europea. Hannah Arendt decía que no se podía luchar frente a Hitler parándose como Gandhi.

    LSA: ¿En un país como Colombia en el que está creciendo la clase media, hay riesgo de que transitemos hacia una situación como la de los chalecos amarillos en Francia?

    L.Q.: Aunque no he estudiado este fenómeno a fondo, puedo decir varias cosas.

    En Francia ha habido un Estado de bienestar muy fuerte que se ha venido deshabilitando, aunque nunca tanto como en Alemania, o peor aún en Reino Unido. Y ese Estado ha generado formas de solidaridad y ha hecho que la gente sea muy consciente de las conquistas de derechos que ha alcanzado.

    Eso explica que el movimiento de quienes estaban protestando por el alza de la gasolina, rápidamente haya encontrado resonancia en otros actores sociales que no están de acuerdo con los recortes neoliberales que propone Macron. Y los movimientos en Francia se han caracterizado por adoptar mecanismos de acción fuertes, a veces violentos.

    En Colombia, por el contrario, el movimiento social ha estado muy fragmentado, en gran parte por las condiciones difíciles, a contra-corriente de las que siempre ha tenido que emerger. A veces se ha dado una movilización más amplia como en el caso del Paro Agrario, pero es difícil que esto tenga lugar de manera constante, porque se han puesto en marcha demasiados mecanismos que impiden que la gente se empodere. Y porque en el país por mucho tiempo la protesta social se asoció con la insurgencia, y esto ha dificultado que pueda organizarse y articularse en movimientos contra-hegemónicos más amplios. Además, la coerción y formas de represión frente a la protesta social es muy fuerte, lo hemos reconfirmado recientemente, y mucha gente se ha vuelto muy escéptica y piensa que no se va a lograr nada, mediante este tipo de manifestaciones.

    En Francia, en cambio, siempre han logrado resultados importantes, también porque no ha habido esa estigmatización de la protesta social.

    LSA: Usted habla constantemente de lo común y cuestiona la idea de que es un cuerpo social bien ordenado, ¿qué es entonces y cómo se construye eso?

    L.Q.: Yo problematizo la idea de cuerpo social que hay en la tradición política porque supone una imagen orgánica de la comunidad, integrada y armónica, o que debe serlo. Pero las comunidades están siempre atravesadas por numerosos conflictos.

    Algunos esquemas de democracia representativa diseñan formas de participación que no permiten que se exprese el conflicto. No se permite que la opinión se forme, sino que hay unos libretos pedagogizantes para que la gente opine como se piensa que estaría bien, y unas formas de intervención ciudadana muy limitadas.

    Como decía Hannah Arendt, la clave es la pluralización de los espacios de participación pública, donde se debate lo que atañe a lo común, que es algo que no está dado, sino que debe construirse en espacios que permitan discutir lo que puede valer y debería ser reconocido como común.

    LSA: ¿Ve algunas señales de optimismo en ese sentido en Colombia?

    L.Q.: Muchas de las señales de optimismo en esta dirección provienen de movimientos sociales que luchan por formas de igualdad y contra la privatización de todo, que es una consecuencia del neoliberalismo contemporáneo.

    Además, al interior de muchos de esos movimientos que se han dado en el país, y no han dejado de darse pese a las continuas amenazas y muerte de sus líderes, se producen prácticas inventivas, que apuntan a crear formas de producción de lo común, desde los territorios y sus necesidades locales. Por ejemplo, hace tiempo fui a unos encuentros del Congreso de los Pueblos y me pareció interesante la forma como participaba la gente.  

    A los congresos nacionales de paz iba gente de muchas regiones y organizaban las discusiones de manera que la opinión se iba formando en núcleos pequeños que luego se articulaban con unos más grandes y esa era una idea de representación de abajo hacia arriba, de lo local a lo nacional, que intentaba acoger la diversidad de los territorios.

    Mi interés por estudiar los movimientos sociales viene del interés por reflexionar sobre el hecho de que la gente sabe muy bien lo que lo afecta y a veces diseña formas de pensar sus problemas y resolverlos que quienes viven en Bogotá con sus técnicas de gobierno no son capaces de entender. Hay mucha sabiduría política que se puede producir en estos movimientos, desde sus saberes locales. De hecho, es así, de abajo hacia arriba, desde lo local a lo más general, que puede producirse un común que realmente nos concierna.

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    Juzgar a Belisario, juzgar a un expresidente (obituario y testamento)

    Juzgar a Belisario, juzgar a un expresidente (obituario y testamento)


    paz-paz-paz.jpg La primera persona que visitó Juan Manuel Santos tras  su posesión como presidente de Colombia en 2010 fue a un expresidente, así lo contó El Espectador en su sección de picaresca social de alto...

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    La primera persona que visitó Juan Manuel Santos tras  su posesión como presidente de Colombia en 2010 fue a un expresidente, así lo contó El Espectador en su sección de picaresca social de alto turmequé: “esta semana en la casa del ex presidente Belisario Betancur y de su señora Dalita Navarro fue la primera reunión social a la que asistió Juan Manuel Santos como Jefe de Estado. Hubo apenas veinte invitados, entre empresarios y amigos mutuos. Lo más llamativo de la cena fue la presencia de Fabio y Ramiro Valencia Cossio, no precisamente hombres de las filas del santismo sino del uribismo, pero ahora con ganas de acercarse al nuevo Gobierno.”.

    Ya antes Belisario Betancur le había hecho guiños a Santos, y Navarro ya había dado a conocer por quién sería el voto de su marido en las elecciones presidenciales, que traicionaría a Noemí Sanín —quien fuera su censuradora Ministra de Comunicaciones—, y a su partido, el conservador, en aras de votar por Santos como candidato del Partido de la U. En una entrevista le preguntaron a Dalita Navarro: “Noemí afirmó que como Belisario Betancur está “muy enamorado de su esposa”, por eso votó por Santos en la primera vuelta. ¿Qué opina usted sobre esa afirmación?”, y ella opinó: “Que es en lo único que Noemí Sanín no se ha equivocado.”

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    Es posible que al asistir Santos a esa cena estuviera devolviendo favores, o buscando inspiración para convertirse, para la Historia, en otro “presidente de la paz”, pero también es evidente que el presidente saliente y los ex presidentes estaban muy pendientes de la salud de Belisario Betancur, no fuera a ser que se deschavetara, hablara de más y, antes de morir, terminara enredado ante la ley generando un grave precedente: juzgar a un expresidente.

    Belisario Betancur tuvo la responsabilidad política de lo que pasó en la tragedia del Palacio de Justicia durante su mandato. Al menos así lo asumió él, de forma enfática y sin lugar a dudas, en vivo y en directo, en su declaración televisada del 7 de noviembre de 1985. Esa noche Belisario Betancur calificó la toma del M-19 como un acto de “inhumana, delirante y aislada espectacularidad”, y constato que este tipo de acciones “paradójicamente sirven para demostrar cuán fuertes son nuestras instituciones, cuánto repudia nuestra patria los extremismos.” 

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    Belisario mencionó en su discurso a uno de los extremos del combate, el guerrillero, pero evitó extender su crítica a los otros: el de los militares y su retoma vindicativa a sangre y fuego y el del gobierno que censuró a los medios por vía de su Ministra de Comunicaciones. Belisario Betancur intentó rellenar el vacío de poder, más que evidente en esos días con lo que mejor se le daba, las palabras. 

    Fue entonces cuando Betancur afirmó que “el gobierno es firme en su defensa de los principios y de las instituciones” y que “puede por lo mismo dedicarse a la búsqueda de las mejores soluciones a problemas que aparentemente no ofrecen sino una salida”, tras lo cual asumió la responsabilidad en pleno por los hechos y se incriminó para siempre y por siempre como responsable absoluto: “Esa inmensa responsabilidad la asumió el Presidente de la República que, para bien o para mal suyo, estuvo tomando personalmente decisiones, dando las órdenes respectivas, teniendo el control absoluto de la situación, de manera que lo que se hizo para encontrar una salida fue por cuenta suya y no por obra de otros factores que él puede y debe controlar.” 

    Pero Belisario Betancur solo pareció haber asumido la responsabilidad de los hechos “para bien” y, amparado por el fuero y el espíritu de cuerpo del poder político, se negó a reconocer públicamente el para “para mal” de la responsabilidad que años atrás sí asumió cuando dijo ante todo el país que tuvo “control absoluto de la situación”. En lo político su caso fue examinado por la comisión acusaciones y este cuerpo camaril, haciendo honor a su apodo, “comisión de absoluciones”, hizo lo propio. 

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    Belisario Betancur no quiso volver a usar la televisión o los medios para referirse a los hechos del Palacio de Justicia, y por ejemplo, en La Toma, un documental sobre el Palacio de Justicia, se hace énfasis en las víctimas y en el caso judicial del General Plazas Vega, pero la ausencia estratégica de Betancur termina por ocultar las actuaciones del Gobierno de ese entonces. Aun así el documental muestra cómo algunos de los ministros, incluido el de justicia, se fueron a dormir la noche en que el Palacio de Justicia ardió; también se ve cómo el gabinete ministerial solo se enteraba de lo que estaba sucediendo por los medios de comunicación que ellos mismos, horas antes, habían censurado (en el discurso televisado Betancur le “agradeció” a los medios por su silencio: “Sea este el momento de agradecer a los medios de comunicación la forma ponderada, tranquila y patriota como han venido llevando a la Nación y al mundo, el detalle de los acontecimientos”).

    Betancur se negó a participar de lo que él llamaba el “linchamiento mediático” de la prensa, y solo declaró ante la justicia; aun así es hasta es sospechoso el poco bombo que los grandes medios le dieron a a declaraciones tan apabullantes como la que dio ante la Fiscalía, en 2005: Belisario Betancur ahí reconoció que durante la retoma militar supo de tres guerrilleros que salieron vivos del Palacio de Justicia. Un conocimiento que mostraría que el presidente, como máxima autoridad, tuvo conocimiento sobre estos desaparecidos, un crimen que él ocultó en su momento y que podría haber ayudado a esclarecer estas y —sobre todo— otras desapariciones: las de los justos —por ejemplo, los empleados de la cafetería—, y no solo las de los culpables y corresponsables de esta tragedía —los guerrilleros—.

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    Tener conocimiento público de lo que sabe Belisario Betancur sobre el Palacio de Justicia era fundamental; es necesario aclarar pasajes tan oscuros y extraños como ese de que durante la retoma del Palacio de Justicia sí se logró sacar con vida al hermano de Belisario Betancur, que formaba parte del Consejo de Estado, y a la esposa de Jaime Castro, en ese entonces ministro de Gobierno, cuando fue poco o nada lo que se hizo para sacar con vida al resto de los rehenes o por preservar la vida de unos guerrilleros. Es molesta la insistencia de Betancur de su apertura al diálogo durante la toma y contrasta con los hechos de la mañana del 7 de noviembre, cuando el ejército, que conocía la ubicación exacta de un reducto de rehenes y de guerrilleros por medio de un mensajero que salió buscando una salida negociada, lo primero que hizo fue atacar brutalmente la zona donde estaban los sobrevivientes para dar por terminada la retoma del Palacio de Justicia y luego borrar toda evidencia lavando de piso a techo con mangueras y baldados de agua el aun humeante Palacio de Justicia.

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    De acuerdo a su declaración televisada de 1985 Belisario Betancur, al tener “el control absoluto de la situación”, era responsable, y la vergüenza de su cobardía se extiende a una de las muertes más trágicas, la del magistrado Uran, que salió con vida del Palacio de Justicia, como quedó registrado en un video, para aparecer días  más tarde en el inventario de cadáveres incinerados dentro del palacio. El cadáver apareció con un inexplicable tiro de gracia en el cráneo y su billetera fue encontrada más de 20 años luego, y gracias a una orden judicial, en las instalaciones de inteligencia del Estado donde se practicaron actos de brutalidad policiaca que se han obviado y ocultado de manera sistemática. Un crimen (casí) perfecto que operó con el mismo modus operandi de la práctica militar reciente conocida bajo el nombre de “falsos positivos”.

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    El hecho de que Belisario Betancur en vida reconoció saber sobre los desaparecidos debería haber bastado para comprometerlo con el caso judicial del Palacio de Justicia, al menos es por la desaparición de dos guerrilleros, un crimen inexpugnable, que la condena a 30 años del coronel Plazas Vega fue ratificada en su momento (¿Betancur nunca le preguntó a los militares por la suerte de los tres guerrilleros que menciona? Y, si lo hizo, ¿por qué no contradijo a los militares cuando estos durante años han afirmado que no hubo torturas ni desapariciones?). En contraste con Betancur, el protagonismo judicial que tuvo Plazas Vega por sus acciones en el caso del Palacio de Justicia fue directamente proporcional al estrellato mediático que obtuvo en 1985 durante la retoma militar y que se debe a la “palomita” que se dio con la célebre frase con que intentó maquillar ante la Historia la desmedida acción militar: “defendiendo la democracia, maestro”

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    Lo raro es que el brillo de la infamia del coronel Plazas Vega es de una magnitud desproporcionada que ha servido para opacar las investigaciones y las condenas de otros militares con igual o mayor responsabilidad en la estructura de poder de esos días: el General Arias Cabrales (condenado a 35 años de cárcel), el teniente coronel Rafael Hernández López (investigado), el mayor Carlos Fracica (investigado), el teniente coronel Iván Ramírez Quintero (absuelto), el coronel Edilberto Sánchez (investigado), el Mayor Joaquín Téllez, el General Rafael Zamudio y una larga lista que incluye hasta a Miguel Alfredo Maza Marquez, ex-director del Das y quien fungió como responsable de la seguridad del palacio. Un gabinete militar bajo la sombra que no solo debe dar cuenta de la responsabilidad que tuvo en las desapariciones sino que debe ser investigado por el retiro de la vigilancia del Palacio de Justicia días antes de la toma: las infiltraciones que le había hecho al M-19 podrían haber dado cuenta del plan guerrillero y facilitado una celada del ejército que, en cambio, dejó suceder la toma para hacer una encerrona que no solo ponía en marcha todos sus juguetes bélicos, sino que a la vez detenía el movimiento certero de la justicia. Porque hay que recordar que en esas fechas las Altas Cortes acababan de dictar una sentencia histórica en contra del Presidente Julio Cesar Turbay Ayala y de su Ministro de Defensa el General Miguel Vega por torturar a la médica Olga López y a su hija de 5 años.

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    Algunos sectores de las fuerzas militares usaron durante el Gobierno Santos el caso del coronel Plazas Vega para clamar por una persecución judicial y justificar un “desaliento” que afectaba su desempeño y esto tuvo su costó en las encuestas y generó altibajos en la percepción de la seguridad en el país.  Así, con el icono del militar condenado, el ejército pidió dadivas judiciales como contraprestación por sus servicios “a la Patria”. Estas demandas son lastimeras y oportunistas pero resultan comprensibles a la luz de una falta de una corresponsabilidad del poder político. Es más, da la impresión de que los militares y los servicios de inteligencia siempre tienen que hacer el trabajo sucio —o los paramilitares en su defecto— , mientras los políticos de alto turmequé pueden salir ilesos de estas jugadas que ellos mismos propician. 

    Colombia parece estar lejos de Francia donde la justicia francesa sí se atrevió a condenar al expresidente Chirac por corrupción, incluso parece estar más guatepior que Guatemala donde al exdictador y ex general Rios Mont le quitaron su inmunidad y los arrestaron bajo cargos por genocidio por crímenes cometidos 25 años atrás. Juzgar a Belisario Betancur habría sido juzgar a un expresidente, todo indica que la justicia solo llega hasta el nivel de un pantallero ex Ministro de Agricultura o de un opaco ex Secretario General de la Presidencia o de un ex fiscal anticorrupción corrupto y extraditado para que no delate acá a otros corruptos corrupción, pero a los expresidentes hay que rodearlos, no vaya a ser que se escapen del cerco del poder presidencial y por juzgar a uno terminen siendo juzgados todos. 

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    “No podemos permanecer silenciosos frente a un fallo que pide que al Presidente Betancur, que ya va a cumplir 90 años de servirle al país, 90 años de defender la cultura, 90 años de promover las letras, 90 años de una vida de servicio público, que a estas alturas pidan que una Corte Internacional lo juzgue por el Palacio de Justicia. Eso no tiene ningún sentido jurídico y de ninguna naturaleza”, expresó el presidente Santos al conocerse el último intento de llevar a Belisario Betancur a juicio en 2015. A esto habría que responder con optimismo: la justicia cojea pero llega, no importa cuán cojos, achacosos, cultos y viejos sean los aforados.

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    Ahora, tras el fallecimiento de Belisario Betancur, varios textos elogian su vida y obra, se ha hecho mucho énfasis en sus aciertos y poca memoria de sus errores. Los rumores dicen que el expresidente dejó un testamento que solo podría ser publicado al momento de su muerte con documentos que dan pistas sobre sus acciones políticas. Habrá que ver si esta última voluntad no se engaveta.

    Es posible que, entre los poemas y dibujos “cometidos” por Belisario Betancur en su prolongada pasantía cultural, aparezca una confesión que de luz sobre lo que pasó en esos días en que fue palpable un apagón político y la captura del estado por el alto mando militar. Uno desearía que, más allá de pedir disculpas y de buscar la vía rápida de un perdón, Betancur se extienda en explicaciones sobre otra tragedia que también presidió, la de Armero. La ineptitud del mandatario y de todas las instancias gubernamentales ante el SOS radicado por vulcanólogos y políticos humildes —sumada a los contratos y robos millonarios en todas las instancias de prevención, rescate y reconstrucción— han dejado claro que la culpa no fue del volcán: el mito del “desastre natural” de Armero convirtió en mera estadística la muerte de 25.000 personas, acalló el clamor de las peticiones de los sobrevivientes y tapó las culpas, entre ellas la negligencia de Betancur y tantos otros políticos (Iván Duque “padre”) y empresarios (Pedro Gómez Barrero) que usaron la causa filantrópica para encausar sus intereses empresariales.

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    De unos decenios para acá, a los expresidentes en Colombia les cuesta abandonar la escena política, y no solo porque les sea insoportable la viudez del poder —sus dádivas, sus genuflexiones—, sino porque de abandonar ese espacio privilegiado corren el riesgo de que ellos y sus allegados pasen a ser juzgados: ser expresidente se ha convertido en una forma activa de impunidad, de cuidar el fuero y mostrar que ante la ley, como en la granja animal de George Orwell, “todos somos iguales, pero hay unos más iguales que otros”. Los expresidentes pasaron de ser un conjunto de muebles viejos esparcidos en los rincones del edificio institucional, a ser una caterva de viejos inmuebles atravesados a la entrada, corredores, salas y salidas de la vida política, su sapiencia no parece radicar tanto en su sabiduría sino en todo lo que saben sobre aquellos que nombraron o están por nombrar en el juego de tronos estatal.

    Así como el expresidente Betancur prefirió llevarse unas cuantas verdades a la tumba y vivir por más de treinta tres años sin dar a conocer lo que sí sabía, otro, la hipérbole más folclórica de la figura expresidencial, el “presidente eterno” Álvaro Uribe, se trincha en una política mezquina de guerra y en el horizonte de una constituyente para conservar intacto el cercado de la hacienda mental del país que habita con su familia, socios y allegados, para —tal vez, quién quita— volver a ser presidente en cuerpo propio.

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    Así como se hizo un proceso de paz para negociar la entrega de armas de la guerrilla de las FARC y la reinserción de sus combatientes a la vida social y la política, ahora se abre un nuevo frente: hacer la paz con los expresidentes. Para el expresidente Álvaro Uribe esta negociación ya comenzó, es el Gobierno Duque, un nuevo periodo de uribato que debilita la ley, las instituciones, la educación, las comunicaciones y la prensa con el fin de facilitar las negociaciones de este nuevo proceso de paz que busca su impunidad y la cadena de custodia de una verdad que, como en el caso del expresidente Betancur, puede quedar guardada en un cajón o enterrada en una tumba.

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    Nota: vale la pena darse el tiempo para oír "La noche más larga", los dos programas que hizo Radio Ambulante sobre la toma y la retoma del Palacio de Justicia:

    http://radioambulante.org/audio/la-noche-mas-larga-1

    http://radioambulante.org/audio/la-noche-mas-larga-parte-2

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    Duque IVA sin luna de miel, ahora va en luna de hiel


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    Boletín La Silla VacíaResumen: 

    Estas son las historias para hoy viernes, con la profundidad de La Silla y antes de que empiecen las novenas

    Items boletin: Duque IVA sin luna de miel, ahora va en luna de hielEl fiscal ad hoc para Odebrecht no tiene experiencia como juez o como penalistaHuman Rights Watch le pone la lupa a la impunidad judicial en TumacoLey de Regiones pasa, pero aún hay suspensoArdila y Slim se pueden colar en la gabela naranja (nota actualizada)
    Duque IVA sin luna de miel, ahora va en luna de hiel

    Duque IVA sin luna de miel, ahora va en luna de hiel


    Ayer se conoció la Gallup Poll, que mide el estado de ánimo de los colombianos cada dos meses desde hace más de 20 años. La encuesta, que recoge la opinión de las cinco ciudades más grandes, ratifica lo que han venido anunciando las demás...

    Ayer se conoció la Gallup Poll, que mide el estado de ánimo de los colombianos cada dos meses desde hace más de 20 años. La encuesta, que recoge la opinión de las cinco ciudades más grandes, ratifica lo que han venido anunciando las demás encuestadoras: que Iván Duque está rompiendo récords de desfavorabilidad para los primeros meses de gobierno.

    (Como explicamos cuando anunciamos la decisión de no usar las encuestas para analizar las elecciones de este año, seguimos cubriendo esta medición porque lleva más de dos décadas usando la misma metodología y no predice quién ganará elecciones, sino muestra el estado de la opinión. Acá puede ver su ficha técnica).

    Estas son nuestras principales conclusiones:

    1 Duque no solo no tuvo luna de miel, sino que tiene de hiel

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    Desde la Gallup de agosto estaba claro que Duque era el primer presidente en 20 años, desde Andrés Pastrana, que no tuvo luna de miel. La nueva medición muestra que no solo no tuvo ese respiro sino que ya la mayoría de la opinión desaprueba su gestión: el 64 lo desaprueba y solo el 29 por ciento lo aprueba

    La cifra se parece a las de otras encuestas recientes, como la de Ivamer de hace un mes, la casi simultánea de Cifras y Conceptos y la de Yanhaas de esta semana, como mostró CNN en Español.

    Esos datos son similares a los que Pastrana tuvo tras un año en el gobierno, cuando ya el proceso con las Farc había tenido varios tropiezos, como la salida de los militares del Batallón Cazadores de la zona de despeje, la ausencia de Tirofijo de la ceremonia de inauguración y el primer congelamiento unilateral de parte de las Farc.

    Pastrana nunca se recuperó y Duque ha ido cayendo.

    Ese es un reto enorme a un Presidente que sigue sin construir un hilo narrativo, no tiene la experiencia política de sus predecesores y que ha tomado decisiones que han molestado a bases de su partido. Encima, en los días de las encuestas se metió el autogol de presentar una terna para fiscal ad hoc sin penalistas y con impedimentos, enfretó críticas por presunta censura en medio del debate de su proyecto de ley de TIC y sufrió el golpe del hundimiento de su reforma a la justicia, una de sus propuestas legislativas más fuertes.

    2 Y ya el problema no es solo la guerrilla

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    Duque arrancó mal por la guerrilla, pero ese tema no ha empeorado como para ser el motivo de la nueva caída en la imagen. Eso lo muestran varias preguntas, aparte de que son menos quienes creen que la guerrilla como problema empeoró: no han variado los problemas de inseguridad (quienes creen que está empeorando son la gran mayoría desde 2012), menos creen que está empeorando la reintegración (pasaron del 49 al 42 por ciento) y, sobre todo, se recupera la imagen de la Farc que venía en deterioro.

    Eso puede tener que ver con el hecho de que en las últimas semanas las disidencias o los pulsos de la JEP como el caso Santrich han perdido protagonismo en la agenda, empañadas por otros temas que seguramente impactan la encuesta.

    3 Sí son la economía y su reforma tributaria

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    Aunque la encuesta no pregunta por medidas concretas sino por temas, y ninguno de ellos es el de impuestos, varios datos muestran que el golpe a la imagen de Duque viene de la reforma tributaria, uno de los asuntos que han acaparado la atención estos días y que desde hace varias semanas es claro que impactó la imagen del Presidente.

    En la Gallup Poll solo una pregunta tiene que ver con impuestos, que muestra la sensibilidad del asunto: quienes están de acuerdo con pagar impuestos para darle ese dinero a víctimas cayeron del 56 al 42 por ciento y los que se oponen se dispararon en vía contraria, del 43 al 52

    Eso le pega personalmente a Duque, quien criticó el IVA a la canasta familiar en la reforma tributaria de Santos de 2016; en campaña recordó su oposición al aumento del IVA del 16 al 19 por ciento en esa misma reforma; prometió bajar el IVA; y entre sus eslóganes estuvo “Menos impuestos, más salario mínimo para un país solidario”.

    Pero también le pegó al ánimo económico. A pesar de que en cifras macroeconómicas la economía crece lentamente y la inflación está controlada, la sensación de que está empeorando se disparó a niveles que no aparecían desde inicios de año.

    Otro datos que muestra ese golpe es que la apreciación de su lucha contra la pobreza iba mejorando y recayó a solo un 20 por ciento que cree que está mejorando, parecido a los peores momentos de Santos

     

    4 Eso golpea a otras figuras del Gobierno

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    A pesar de que la ampliación de IVA a la mayoría de la canasta familiar se cayó el 22 de noviembre y las encuestas se hicieron desde el 1 de diciembre, el golpe se notó en el Gobierno. Sobre todo, como es natural, la gran desfavorabilidad del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, quien además cargaba con el peso de los debates por los bonos de agua de octubre.

    También arrastra a la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, que desde agosto perdió 8 puntos de favorabilidad, y es la otra funcionaria del Gobierno que conocen los encuestados.

    En cambio, a los alcaldes y gobernadores no les cambia el panorama y la mayoría se movió dentro del margen de error, que es del 5 por ciento en Bogotá y del 7 en las demás ciudades.

    Las excepciones son el buen momento del suspendido alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, quien había ganado 14 puntos de aprobación desde agosto (de 61 a 75) y de la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, quien creció 11 (de 52 a 63), y el malo de Didier Taver en Santander (cayó 11 puntos, de 63 a 52).

     

    5 ... y también afecta a los ex candidatos

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    Germán Vargas se acerca de nuevo a sus récords de alta desfavorabilidad y baja favorabilidad; Gustavo Petro deja de tener técnicamente iguales las dos opiniones por primera vez desde abril, y la desfavorable le saca 10 puntos a la favorable (51 - 41), quizás porque las encuestas se hicieron después de que Paloma Valencia reveló el video en el que sale recibiendo fajos de dinero para guardarlos en una bolsa; y Sergio Fajardo ha ido perdiendo la alta favorabilidad que tenía este año (aunque parece que la gente lo olvida, pues la desfavorabilidad no se mueve)

     

    6 Odebrecht también golpea

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    La encuestadora recogió todas sus entrevistas después de la muerte de Jorge Enrique Pizano, la revelación de los videos y grabaciones entre éste y el Fiscal General, y el debate que por ello le hicieron los senadores Petro, Jorge Robledo y Angélica Lozano en el Senado.

    Todo eso se refleja en la imagen de Martínez, a pesar de que la mitad de los encuestados sigue sin saber quién es.

    En esa caída arrastra a la Fiscalía, que a pesar de que tuvo mala imagen con Eduardo Montealegre marca un récord con una desfavorabilidad del 62 por ciento contra una favorabilidad del 34, e incluso a las Cortes Constitucional y Suprema, que aumentan su imagen desfavorable en 9 y 11 puntos, y a la Procuraduría y Contraloría.

    Eso también puede explicar que tanta gente piense como durante Santos 2 que está empeorando la situación de la corrupción, cuando la tendencia iba a la mejoría, posiblemente porque el Congreso ha demostrado que no le camina a un Presidente que no le da puestos ni cupos indicativos a cambio de votos.

     

    7 Todo eso crea pesimsmo

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    No es sorprendente que con la amenaza de mayores impuestos, la sensación de que la corrupción cunde y la opinión de que ni el Presidente ni los organismos de control dan soluciones, el pesimismo aumente.

     

    8 En ese ambiente crece el conservadurismo

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    El panorama negativo refuerza el conservadurismo, incluso para asuntos que no tienen que ver con la economía: más gente está de acuerdo con perder algunas libertades para tratar de mejorar la seguridad y con sacrificar parte de justicia por negociar la paz, y menos con legalizar las drogas  y con el matrimonio civil entre parejas del mismo sexo.

     

    9 Y despuntan la xenofobia y el nacionalismo

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    Gallup ha preguntado todo este año si los encuestados están de acuerdo con el que Gobierno acoja a los venezolanos. Por primera vez quienes dicen que sí están de acuerdo son menos de la mitad, y la diferencia mínima con quienes no están de acuerdo (49-48) no tiene precedentes. Además, el 61 por ciento tiene una opinión desfavorable de los venezolanos que llegaron a vivir al país, un aumento del 52 por ciento en octubre.

    Esas dos cifras muestran una xenofobia naciente.

    Encima, crecen quienes se oponen a fomentar la llegada de multinacionales e inversión extranjera, aunque no más de lo que ha pasado en otros momentos de los últimos años, y algo similar pasa con Estados Unidos (posiblemente en parte por el factor Trump).

    Incluso Brasil, que suele tener una buena imagen, ha aumentado la desfavorabilidad 6 puntos desde agosto, en lo que puede influir la elección de Jair Bolsonaro.

     

    10 El ELN puede ser la esperanza

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    Las estancadas negociaciones con el ELN dejan una esperanza: la gran mayoría apoya las exigencias de Duque para reiniciarlas, y una mayoría menos aplastante del 69 por ciento apoya que se reanuden. Si a eso se suma que el 65 por ciento cree que la mejor opción para solucionar el lío de la guerrilla es negociar y que solo el 23 cree que se pueda tomar el poder por las armas (igual a la cifra más baja en todo Santos 2), queda la imagen de que un avance con esa guerrilla podría ayudar a pasar el mal momento del ánimo general y de la imagen presidencial.

     

     

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    Human Rights Watch le pone la lupa a la impunidad judicial en Tumaco

    Human Rights Watch le pone la lupa a la impunidad judicial en Tumaco


    Hoy en Bogotá José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), presentará ‘Violencia Reciclada’, la última investigación de la ONG enfocada en Tumaco, el municipio con más cultivos de coca en el mundo.   El...

    Hoy en Bogotá José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), presentará ‘Violencia Reciclada’, la última investigación de la ONG enfocada en Tumaco, el municipio con más cultivos de coca en el mundo.

     

    El documento de 72 páginas es clave porque es el primero de la ONG sobre Colombia en la era de Iván Duque (con quien Vivanco se reunirá esta tarde, junto con la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez) y porque enfoca parte de los hallazgos en un tema del que poco se habla en el puerto: la impunidad judicial en todos los delitos.

    Por ejemplo, el informe denuncia que de 512 casos de homicidios investigados entre enero de 2017 y octubre de 2018, la Fiscalía solo logró 17 acusaciones y una condena.

    A eso se suma el aumento de delitos sexuales por parte de grupos disidentes, bandas criminales y paramilitares, y la falta de atención a las víctimas. Además de que le pone la lupa internacional a un mapa de violencia ya conocido en la región, calcula en 9 mil el número de desplazados del Puerto en los últimos dos años.

    Éstas son las principales conclusiones del informe, que La Silla Pacífico conoció en exclusiva:

    1 No hay fiscales, jueces, ni cárceles para tanto crimen

    HRW concluye que la Rama Judicial y la Fiscalía no han logrado investigar y procesar los crímenes de las disidencias, bandas criminales y agentes del Estado en el puerto principalmente por la falta de funcionarios.

    “Un problema clave es que en el municipio apenas hay un juez especializado para juzgar ciertos delitos graves, incluidos homicidio, secuestro, reclutamiento y narcotráfico”, dice el informe.

    Relata que ese único juez, para agosto de este año, tenía 517 casos “y programa audiencias los sábados” para destrabar el juzgado.

    Si bien desde 2014 (fecha del informe anterior de la ONG sobre Tumaco), el número de fiscales aumentó de 11 a 19, aún no es suficiente.

    De esos 19 funcionarios, solo uno tiene a cargo 1.500 investigaciones de desapariciones forzadas, extorsiones y desplazamientos; dos fiscales más investigan homicidios; dos se encargan de hurtos; otros dos de casos de violaciones sexuales; y otro de imputar a delincuentes capturados en flagrancia.

    Los restantes se reparten los casos.

    A eso se suma que para todo el Puerto que tiene 200 mil habitantes hay asignados “alrededor de 10 investigadores” del CTI y muchos se ocupan de casos del día a día como allanamientos de viviendas o levantamientos de cuerpos, y no procesos de largo aliento sobre narcotráfico o los grupos armados.

    Tampoco hay espacio en la cárcel de Bucheli de Tumaco. Para la mitad del año, reporta HRW, había más de 580 presos y la cárcel tiene cupo para 256.

    De hecho, la cárcel termina el año sin director, pues el anterior fue detenido a finales de noviembre por exigir coimas a los presos a cambio de certificados de libertad condicional o prisión domiciliaria.

    A inicios de esta semana fue detenida la pareja del exdirector por presunta corrupción en entrega de contratos para la cárcel.  

    La ONG reconoce, no obstante, que sí hubo avances en la investigación de los asesinatos de líderes sociales en el municipio, uno de los más afectados por estos crímenes, especialmente tras la salida de las Farc del territorio.

    Pero en los delitos que tienen que ver con la fuerza pública, como la de la masacre de El Tandil de octubre de 2017 en la que estarían involucrados al menos dos altos oficiales de la Policía, HRW alerta que habría restricciones judiciales porque “la Policía demoró el acceso de los investigadores a información sobre el operativo”.

    Es por esto que la ONG en sus recomendaciones pide al Consejo Superior de la Judicatura destinar más jueces especializados al puerto y a la Fiscalía más fiscales y garantizar su protección.

    Precisamente mañana Vivanco presentará el informe ante el Fiscal General, Néstor Humberto Martínez.

    2 Violaciones sexuales, reclutamientos y desapariciones: disparados e invisibilizados

    De acuerdo con informes de la Policía recogidos por la ONG, más del 50 por ciento de los 195 homicidios que van hasta octubre de este año ocurrieron por “retaliaciones entre grupos armados” y del total, más del 70 por ciento ocurrieron por la vía del sicariato.

    Y si bien es el delito que más llama la atención de Tumaco porque supera a la media nacional, toda vez que por cada cien mil habitantes en Bogotá en 2017 hubo 14 homicidios y en Cali 52, mientras que en el Puerto esa tasa es de 105, otros como la violencia sexual, desmembramientos, desapariciones, reclutamientos y desplazamientos continúan.

    Para septiembre la Fiscalía llevaba 42 casos por presuntas desapariciones forzadas, pero la ONG alerta de un posible subregistro por el miedo a retaliaciones si hay denuncias por parte de las víctimas y a las autoridades si investigan, como ocurrió con tres agentes del CTI asesinados en el centro de la ciudad a mitad de año.

    Sobre reclutamiento de menores, HRW advierte de al menos 21 casos que estaban en investigación de la Fiscalía a septiembre y los principales autores serían las disidencias de las Guerrillas Unidas del Pacífico (del abatido David), el frente Oliver Sinisterra (de Guacho) o el naciente grupo de Mario Lata, que recoge estructuras urbanas de la primera disidencia.

    De acuerdo con las entrevistas hechas a los residentes de Tumaco en ese informe, persiste la presencia de casas de pique en la ciudad, como denunció el semestre pasado la Procuraduría.

    Otro caso igual de alarmante es el de violencia sexual.

    De enero de 2017 a septiembre de este año hubo 74 víctimas de violaciones o intentos de agresión sexual según recoge el registro único de víctimas que retoma el informe y es “por amplia diferencia la cifra más alta en cualquier municipio de Colombia”. Y eso que puede ser mayor, nuevamente, por el miedo a la denuncia.

    En los once de esos casos que recopila el informe, todoslos atacantes estaban armados o con prendas camufladas, tácticas de violencia que, como han contado investigaciones como la de la Fundación Ideas para la Paz de abril, son usadas como formas de control de territorio de barrios y veredas por parte de las disidencias y sus bandas subcontratadas.

    Finalmente, la organización denuncia que desde 2017 se han desplazado 9 mil personas víctimas de extorsiones, violaciones, familiares de asesinados, por amenazas o miedo a quedar en medio de fuego cruzado y muchas veces “los grupos armados han prohibido que los civiles denuncien que los han desplazado”.

    A lo que se suma que en el Puerto no hay un centro de recepción para estas personas.

     

      3 Pone la lupa internacional a lo que en el Puerto ya se sabía: el Estado llegó tarde y Guacho no es el único actor ilegal

    Como hemos contado en varias historias en La Pacífico que cita la ONG en el informe, como lo han dicho analistas e investigadores de nuestra red de expertos y como ha aparecido en diversas investigaciones, HRW indica que el panorama de ilegalidad en Tumaco no pasa solamente por la disidencia de Guacho y que la respuesta del Estado ante el surgimiento de los grupos disidentes fue tardía.

    De hecho, indica que en 2016 la Alcaldía le pidió al Gobierno más presencia militar que solo llegó en septiembre de 2017 con la Operación Atlas.

    Si bien para Vivanco “es entendible que el Gobierno se concentre en capturar a Guacho (...) los habitantes necesitan mucho más que eso” para no reciclar la violencia.

    Es por eso que recomienda a Duque que las Fuerzas Militares y de Policía implementen “una estrategia eficaz en Tumaco” para la protección de la población, toda vez que las hasta ahora las adelantadas (Atlas de Santos y Diamante de Duque) están basadas netamente en la presencia militar.

    Sobre el Frente Oliver Sinisterra de Guacho, HRW indica que podría tener 450 personas según fuentes de la Fiscalía, y que controla varios barrios del Puerto y zonas veredales, como reportamos acá.

    Un control similar ejercen en otras zonas las Guerrillas Unidas del Pacífico, ahora al mando de alias Borojó, sobre las que calculan que tiene “como mínimo” 250 personas.

    También identifica al grupo de La Nueva Gente al mando de Mario Cabezas o Mario Lata, quien arrancó a sonar con fuerza en Tumaco a mediados de año y que tendría a su mando antiguas estructuras barriales de las GUP (como contamos acá).  

    Y en menor medida estarían actuando las Autodefensas Gaitanistas, conocidas también como Clan del Golfo o Urabeños que “solo operan en pocos barrios de la isla central urbana” del Puerto.

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    Director para América de Human Rights Watch

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    Ley de Regiones pasa, pero aún hay suspenso

    Ley de Regiones pasa, pero aún hay suspenso


    Tras tres meses de tira y afloje: un debate de control político, una subcomisión para hacerle ajustes, la objeción del Gobierno y la férrea oposición de un sector político de Antioquia, ayer en la plenaria de la Cámara se realizó el último...

    Tras tres meses de tira y afloje: un debate de control político, una subcomisión para hacerle ajustes, la objeción del Gobierno y la férrea oposición de un sector político de Antioquia, ayer en la plenaria de la Cámara se realizó el último debate a la Ley de Regiones, que fue aprobada 108 votos contra 26.

    Con ello, a la iniciativa, determinante en el proceso de descentralización del país, sólo le falta la conciliación de textos y la sanción presidencial para ser una realidad firme.

    Este último trámite, sin embargo, mantiene el suspenso porque al terminar el debate se conoció que los reparos gubernamentales al proyecto continúan, con lo cual el presidente Iván Duque tendrá que decidir entre lo que pide el Ministerio de Hacienda (objetarlo) y lo que les prometió a los gobernadores del país (impulsar esa Ley).

    Que los reparos gubernamentales se mantienen lo reveló en micrófonos al término de la votación el representante uribista por Antioquia, Jhon Jairo Berrío, quien aseguró que acababa de hablar con Ana Lucía Villa, la jefa de la Dirección de Apoyo Fiscal DAF del MinHacienda, y que ella le había “ratificado” que la Ley de Regiones puede llegar a “afectar el Sistema General de Participaciones”.

    El Congresista Berrío hace parte del sector político de Antioquia que lidera la oposición a la Ley de Regiones, en cabeza de los también uribistas: Óscar Darío Pérez (representante) y Luis Pérez (gobernador).

    Como lo contamos en La Silla hace unos días, la molestia paisa con la iniciativa está motivada por dos asuntos principalmente:

    Primero, el hecho de que Antioquia no esté integrado aún a ninguna de las asociaciones de departamentos que se han creado para que las regiones comiencen a planificar su desarrollo social y económico como un solo territorio (que es lo que facilita la Ley). Y, segundo, que algunos políticos antioqueños creen que eventualmente la Ley de Regiones puede afectar la distribución del SGP.

    El representante Pérez argumentó en el debate, entre otras cosas, que “los municipios más pobres terminarían pagando proyectos de otros departamentos”. Y también intervinieron los dos representantes liberales antioqueños, John Jairo Roldán y Juan Diego Echavarría.

    Ellos dijeron, en resumen, que el proyecto lo querían aprobar “de forma ágil y rápida”, “sin amplio debate”, y que tenían dudas de la financiación porque para sus proyectos podrían arañarle plata a otros entes territoriales.

    Dos congresistas conservadores antioqueños le dijeron a La Silla por aparte que estaban seguros de que la mayor parte de la bancada antioqueña (17) votó negativo.

    En la orilla de enfrente están: el resto de gobernadores del país, representados por la Federación de Departamentos, que presentó el proyecto; y encabezados por Eduardo Verano del Atlántico, quien incluso ayudó a redactarlo. Y la Bancada Caribe, que de manera activa lo ha defendido.

    Todos esos impulsores responden que la Ley de Regiones no afectará el SGP porque cualquier cambio en la distribución de esos recursos sólo podría hacerse vía una reforma constitucional.

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    Lo que el Ministerio de Hacienda dijo puntualmente cuando la objetó es que el proyecto tiene unos posibles impactos fiscales y que del presupuesto general de la Nación no podían salir partidas obligatorias ni para los proyectos regionales ni para el funcionamiento de las asociaciones de departamentos, bautizadas por la Constitución como Regiones Administrativas de Planificación RAP.

    Hacienda también dijo que sería inconveniente que las RAP participaran, como lo propone la iniciativa, en los órganos colegiados de decisión de las regalías OCAD. Y que el club de buenas prácticas de la Ocde, al que entró hace poco Colombia, considera que la planificación del desarrollo de las regiones debe hacerse en pequeñas y no macro regiones.

    Por todo eso, al final, en la Ley quedó que los gobiernos podrán asignar partidas del presupuesto de la Nación para estas asociaciones, pero sin que sea obligatorio. Y que las RAP financiarán sus proyectos regionales con recursos propios de los entes territoriales, créditos públicos o presentando proyectos por regalías.

    Como también lo hemos contado, 19 departamentos de Colombia ya se han unido para constituir cuatro RAP (Centro, Pacífico, Caribe y Eje Cafetero), y ocho más están en proceso de hacerlo (RAP de la Amazonía).

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    La Ley de Regiones les dará los dientes a estas asociaciones, pues abrirá la puerta para que puedan conseguir recursos, desarrollar con ellos proyectos regionales y así ser mucho más que unas instancias de planificación.

    La iniciativa también incluye que, eventualmente, las RAP puedan convertirse en entes autónomos, con personería y patrimonio propios, llamados Región Ente Territorial RET.

    Si Duque la objeta no significa automáticamente que se hunda, pues sus objeciones tendrían que ser aprobadas o no por la plenaria en la que ya pasó el proyecto con amplia diferencia de votos.

    Aunque si al final se hunde, sí implicaría un retraso más para el país de regiones que contempla la Carta Política.

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    Los que se pueden colar en la gabela naranja de la tributaria


    Boletín La Silla VacíaResumen: Estas son las historias de La Silla Vacía para arrancar el día Items boletin: Ardila y Slim se pueden colar en la gabela naranja (nota actualizada)Navarro busca su centro mientras Claudia López resuelve su dilemaLa...

    Boletín La Silla VacíaResumen: 

    Estas son las historias de La Silla Vacía para arrancar el día

    Items boletin: Ardila y Slim se pueden colar en la gabela naranja (nota actualizada)Navarro busca su centro mientras Claudia López resuelve su dilemaLa lista cerrada de Duque la tiene difícil en la CámaraEl derroche de ‘Fico’ con la pauta lo mete más en su bodegaModernizar el sector TIC o paternalismo de urgencia¿Hay pereza fiscal territorial en Colombia?
    Ardila y Slim se pueden colar en la gabela naranja (nota actualizada)

    Ardila y Slim se pueden colar en la gabela naranja (nota actualizada)


    Uno de los artículos clave de la reforma tributaria es el que le da a las empresas con proyectos ‘naranja’ la posibilidad de no pagar renta por los ingresos de éstos durante cinco años, con ciertas condiciones. Tal como quedó el texto que...

    Uno de los artículos clave de la reforma tributaria es el que le da a las empresas con proyectos ‘naranja’ la posibilidad de no pagar renta por los ingresos de éstos durante cinco años, con ciertas condiciones. Tal como quedó el texto que presentarán la próxima semana a las plenarias de Senado y Cámara, empresas de los grandes grupos empresariales o que ya son muy exitosas, podrían recibir esa nueva gabela tributaria.

    Eso porque el artículo, tal y como está hoy, exime de pagar renta durante cinco años a proyectos que creen por lo menos 3 empleos e invirtieran mínimo 331 millones de pesos en tres años (deja en manos del Gobierno endurecer esos requisitos) en actividades económicas definidas como 'naranjas' según una lista que viene en la misma ley.

    La lista original incluía 69 actividades, lo que muestra que el Gobierno Duque entiende por ‘economía naranja’ un abanico tan grande que fue necesario reducirla ante las críticas de los ponentes de la tributaria.

    Al final, después revisar la lista con el Ministerio de Cultura, Hacienda recortó en la última versión del proyecto 40 actividades y dejó las 29 siguientes:

    listanaranjaa.jpg

    En el proyecto de ley dice que será el Consejo de Economía Naranja, que ya creó el Gobierno y es un espacio con delegados de varias entidades que preside el viceministerio de Cultura, el que dé la aprobación para decidir qué proyectos merecen esa exención, según su viabilidad financiera, conveniencia económica y calificación como actividad de la economía naranja.

    Aunque el decreto que termine reglamentando el tema puede cambiar algunos puntos, como las exenciones son derechos, es probable que los potenciales beneficiados peleen legalmente cualquier medida que pretenda sacarlos de la exención.

    Además, los funcionarios no pueden otorgar discrecionalmente las exenciones, porque lo más probable es que terminen dando siempre el sí, como explicó el vicepresidente técnico del Consejo Privado de Competitividad, Santiago Matallana:

    Le sumo otro: En la práctica, en su "administración" esas exenciones dotan de enorme discrecionalidad (y responsabilidad) a un cuerpo colegiado de funcionarios que, cuando objetan una solicitud, se ponen en riesgo de enfrentar procesos litigiosos.

    — Santiago Matallana (@SMatallanaM) 12 de diciembre de 2018

    Por eso, grandes empresas y grandes cacaos pueden terminar pagando menos impuestos gracias a la economía naranja, a menos de que el artículo cambie sustancialmente en los dos debates que le faltan a la reforma.

    Estos son 7 ejemplos de los que podrían terminar beneficiados en negocios que ya tienen (aparte de los que reciben otros de los siete regalos envenenados que anotó Leopoldo Fergusson):

    1 Los cines de los Santodomingo

    El artículo incluye la distribución y exhibición de películas, a lo que se dedican Cine Colombia, del grupo Santodomingo, Cinemark o Procinal, que podrían presentar proyectos para abrir nuevas salas de cine.

    Construir una sala como las de Cinecolombia puede costar un millón de dólares (3.169 millones de pesos a la tasa de hoy) y esa empresa está ejecutando un plan de inversiones de 100 millones de dólares entre 2016 y el próximo año, mientras que Cinemark en un año puede invertir 25 millones de dólares.

      2 Los negocios de Slim

    Cuatro de las 69 actividades tienen directamente que ver con lo que hace Claro en Colombia: las telecomunicaciones alámbricas, inalámbricas, satelitales entre ellas. Como los proyectos los pueden presentar incluso usuarios de zonas francas, que tienen beneficios en otros impuestos, la empresa de uno de los hombres más ricos del mundo podría presentar un proyecto desde su compañía Infraestructura Celular Colombiana S.A., que presta servicios de telecomunicaciones desde la Zona Franca Bogotá.

    También se podrían beneficiar multinacionales como Movistar, de la española Telefónica; DirecTv, de los gringos de AT&T; o Tigo UNE, de la sueca Millicom, entre muchas otras.

      3 Las emisoras de Ardila Lülle, Prisa y Santodomingo

    Como el artículo dice que las actividades de radiodifusión sonora son naranjas, le abre la puerta a que las cadenas RCN, de la Organización Ardila Lülle; Caracol, de los españoles de Prisa; y Blu Radio, de los Santodomingo, presenten proyectos de inversión para proyectos y no paguen renta por ellos durante 5 años.

      4 Las grandes cadenas de Santodomingo y Ardila

    Caracol Televisión, del grupo Santodomingo, y RCN Televisión, de la Organización Ardila Lülle, también podrían presentar proyectos para buscar esa gabela, pues la producción y posproducción de contenidos audiovisuales, y la transmisión de programas de televisión, también pueden ser bendecidas con la exención naranja.

    Claro, no solo ellos sino productoras, encabezadas por RTI, e incluso los noticieros y empresas que encabezan Yamid Amat y Daniel Coronell, que han manifestado sus preocupaciones por la ley de TIC de Duque que cursa en el Congreso porque consideran que amenaza la supervivencia del Canal UNO.

      5 Los libros de Panamericana y de Carvajal

    Las actividades de impresión, la edición de libros y todos los servicios relacionados están en la lista naranja de la tributaria. Esas tres actividades le dan paso a de Panamericana de aprovechar la industria naranja, al igual que a otras editoriales e impresoras.

    Entre ellas resalta la empresa vallecaucana Carvajal Soluciones de Comunicación, del poderoso grupo Carvajal, que ofrece distintos tipos de impresión y otras actividades que quedaron entre las 69, como servicios de fotografía, diseño y creación de contenidos.

      6 Los programas de Oracle y Microsoft

    Dos actividades naranjas que les pegan directamente a las grandes empresas de software: el desarrollo de sistemas informáticos y las actividades de consultoría para este tipo de sistemas. En esto gigantes de Silicon Valley como Oracle, SAP y Microsoft ya tienen experiencia en Colombia y podrían solicitar el beneficio.

     

    Nota de la editora: Actualizamos esta nota el 14 de diciembre de 2018 cuando conocimos la última versión de la ponencia que se presentará la próxima semana en el debate en plenarias de la reforma. En el nuevo proyecto se recortó la lista de actividades naranja de 69 a 29. Sacaron las del sector hotelero, transportador y de confecciones, con lo que los ejemplos de los hoteles de Sarmiento, los operadores del SITP y Transmilenio y Arturo Calle, Gef y los grandes de la confección dejaron de ser válidos.

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    Navarro busca su centro mientras Claudia López resuelve su dilema

    Navarro busca su centro mientras Claudia López resuelve su dilema


    Hace un año, cuando los candidatos al Congreso corrían a inscribirse en la Registraduría, Antonio Navarro anunció que no aspiraría a su reelección en el Senado porque buscaría ser Alcalde de Bogotá. Desde entonces viene implementando una...

    Hace un año, cuando los candidatos al Congreso corrían a inscribirse en la Registraduría, Antonio Navarro anunció que no aspiraría a su reelección en el Senado porque buscaría ser Alcalde de Bogotá. Desde entonces viene implementando una estrategia que tiene como foco calar entre la gente como un político moderado y con experiencia, que puede verse favorecida por los buenos resultados de la centroizquierda en las elecciones de este año.

    Sin embargo, y a pesar de ese madrugón, sólo cuando su copartidaria Claudia López defina si se lanza, él sabrá a ciencia cierta si tiene el camino despejado.

      La estrategia: tirar al centro de café en café

    Navarro está adelantando varios procesos, explica Néstor Daniel García, excandidato verde al Congreso e integrante de su equipo de trabajo.

    Uno es programático. “Hay unos 150 voluntarios divididos en grupos que me ayudan a encontrar soluciones para determinados temas”, le dijo Navarro a La Silla Cachaca. Su principal meta es identificar un centenar de problemas puntuales que pueda solucionar en el primer año de gobierno.

    Otro proceso es el de tener contacto directo con la gente, para lo cual, como es común ver en sus redes sociales, va a la casa de personas que, a través de Twitter o Facebook, lo invitan a comer. A eso le suma recorridos por los barrios con la idea de que la gente lo conozca más.

    Y también incluye encuentros con políticos. “Con todo el que me pide reunión me reúno”, nos dijo Navarro, y puso como ejemplo que el lunes pasado en la tarde, después de que lo entrevistáramos, iba para Kennedy a reunirse con militantes de La U y de Cambio Radical que le pidieron audiencia.

    También dice que, aunque probablemente no cuente con el respaldo de toda la bancada verde en el Concejo (a excepción de la concejal María Fernanda Rojas, los otros cinco concejales son afines al alcalde Enrique Peñalosa, de quien Navarro es crítico) cuenta con el respaldo de unos 40 ediles, entre ellos la mayoría de los verdes (que son 25).

    (En esas movidas ha demostrado que puede ser pragmático. Como se recordará, cuando era Secretario de Gobierno de Gustavo Petro les ofreció a los partidos “cargos en instituciones de importancia en el Gobierno Distrital”, con la idea de lograr gobernabilidad).

    Su meta, de ser finalmente el candidato verde, es construir “una coalición tan amplia como sea posible”, aunque lo más probable es que sea con partidos de izquierda como el Polo y Colombia Humana, con cuyos militantes también se ha reunido.

    El Nodo programático de la Colombia Humana asume que el programa es fundamental para construir una coalición sólida. Hoy desayunamos con @navarrowolff Los próximos con @HOLLMANMORRIS @jerojasrodrigue pic.twitter.com/69tvVq6OYZ

    — Maria Mercedes Maldonado (@MMMaldonadoC) October 5, 2018

    Su estrategia, en todo caso, es que no lo vean como el representante de un extremo. “A él lo identifican como de izquierda, pero ha hecho una transición hacia el centro y en un escenario polarizado entre Petro y Peñalosa, él es un moderado (no un tibio)”, nos dijo García. “Él caza bien con el espíritu progresista e independiente de Bogotá; está en el verde, pero puede recoger el votante petrista y le cae bien a los sectores populares; al tiempo, tampoco asusta ni a los empresarios ni a los estratos altos”, nos dijo el senador Antonio Sanguino, que lo respalda dentro de la Alianza Verde.

    A eso se suma que se está moviendo en un contexto favorable, dados los resultados positivos que alcanzaron los candidatos de centroizquierda en Bogotá este año, con el primer lugar de Sergio Fajardo en la primera vuelta presidencial, el de Petro en segunda, la incursión de ‘Los decentes’ en la Cámara y la ratificación de los verdes como el partido más votado al Senado en la ciudad y el segundo más votado a la Cámara.

    Ese, sin embargo, también es un contexto favorable a Claudia López, que de lanzarse se convertirá en el principal reto de Navarro, al que ya le ganó la candidatura presidencial de los verdes el año pasado.

    El factor Claudia

    La exsenadora y excandidata vicepresidencial Claudia López anunció recientemente que en marzo del año entrante, cuando termine su doctorado, definirá si se lanza a la Alcaldía en 2019 o a la Presidencia en 2022.

    Una fuente de alto nivel de la Alianza Verde nos dijo que ha escuchado que está 70 por ciento con intenciones de la Alcaldía y 30 por la Presidencia. Sin embargo, otra fuente que no milita en el partido pero que estuvo cerca de ella en las elecciones de este año y en la consulta anticorrupción nos dijo que aunque a ella le suena ser Alcaldesa, lo que realmente le interesa es ser Presidenta.

    De inclinarse por lo primero, “sería difícil”, admiten Navarro y los suyos.

    “Hoy, sin que Claudia se meta, el candidato más fuerte es Navarro”, agrega el senador Sanguino.

    La primera muestra de que ella podría dar al traste con los planes de Navarro es la única encuesta que hasta ahora ha sido publicada con precandidatos a la Alcaldía de Bogotá, de Guarumo y Ecoanalítica, que dejó a López de primera con una intención de voto del 21,7 por ciento, muy por encima de otros 12 posibles aspirantes. Navarro quedó de segundo con 10,2 por ciento y el resto está del 7,2 hacia abajo.

    Fue una foto que mostró que aunque él no arranca mal, lo hace con ventaja, sea para una consulta o para una encuesta, que son los dos mecanismos de los que hasta ahora se ha hablado para definir al candidato verde.

    Eso puede explicarse en que López acaba de terminar un año en el que estuvo mucho más activa y a la vista de la opinión que Navarro, dado que no sólo impulsó las listas al Congreso, sino que fue candidata vicepresidencial, le hizo campaña a Petro para segunda vuelta y luego lideró con la senadora Angélica Lozano la consulta anticorrupción, que en Bogotá sacó 2,5 millones de votos.

    Ese impulso tan reciente podría favorecerla el año entrante así no haya madrugado tanto como Navarro a hacer su anuncio; sumado a que, así como él busca meterse por el centro para no cerrarse a la izquierda, López también tiene un nicho en ese lugar del espectro ideológico.

    De ahí la expectativa del exsenador, que quiere terminar su vida política siendo alcalde. Deberá esperar al primer semestre del año entrante a saber si haber madrugado finalmente trae sus réditos.

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    ExSenador de la Alianza Verde

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    La lista cerrada de Duque la tiene difícil en la Cámara

    La lista cerrada de Duque la tiene difícil en la Cámara


    Anoche, en la plenaria de la Cámara de Representantes, la mayoría de congresistas estaba lista para votar contra el artículo de la reforma política que más ha defendido el presidente Iván Duque y que es el eje de su apuesta modernizante: que las...

    Anoche, en la plenaria de la Cámara de Representantes, la mayoría de congresistas estaba lista para votar contra el artículo de la reforma política que más ha defendido el presidente Iván Duque y que es el eje de su apuesta modernizante: que las listas a Congreso, Asamblea y concejos deban ser cerradas, sin voto preferente.

    Duque tiene asegurados solo 59 de los 86 votos que necesita para aprobar ese cambio, una bandera por la que tuvo diferencias hasta con su jefe político, Álvaro Uribe, cuando éste abrió la lista al Congreso para las elecciones de este año y Duque se opuso.

    Si se hunde la obligación de que las listas sean cerradas, se llevaría por delante la apuesta por un Congreso paritario en género. Eso porque con voto preferente los elegidos serían quienes más votos pongan en cada lista, usualmente caciques y en ocasiones figuras de opinión, y en muchos casos son hombres. Por eso la caída afectaría otra bandera del Presidente, la de igualdad de género que demostró con su gabinete paritario.

    Eso se sumaría al hundimiento de la reforma a la justicia, justamente también en la Cámara, y dejaría el mensaje claro de que Duque la tiene más difícil allí.

    Las mayorías en contra

    La semana pasada los congresistas de Cambio Radical, en su habitual reunión de bancada de los miércoles con el jefe de ese partido, el ex candidato presidencial Germán Vargas Lleras, tomaron la decisión de no apoyar la lista cerrada.

    Esto porque, según un Senador y un Represente que pidieron no ser citados, la directriz de Vargas fue votar en contra, a pesar de que ese cambio podía asegurar al ex vicepresidente un control más férreo de su partido.

    Algo similar ocurrió con los representantes liberales la semana pasada.

     

    En una reunión con el jefe de ese partido, el ex presidente César Gaviria, discutieron el tema. Según un representante de ese partido, Gaviria les pidió que votaran en contra de la lista cerrada. Aunque no llegaron a un acuerdo y, como dice el congresista, “a Gaviria no le gusta obligarnos a nada” por lo que pueden votar libremente, unos 30 de los 35 están en la orilla opuesta a Duque en ese punto.

    Es misma posición la adoptó la bancada de La U en una reunión, según le confirmaron a La Silla dos representantes de esa colectividad.

    A ellos se suman la mayoría de los representantes de oposición, quienes quieren votar en contra la lista cerrada. Así lo dejó claro el representante verde por Bogotá, Inti Asprilla, en la Comisión Primera de Cámara, donde presentó una ponencia para hundir la reforma, argumentando que las listas cerradas obligatorias los debilitarían.

    Los ‘decentes’ y los representantes del Polo tienen la misma posición, aunque en sus bancadas puede haber algunos votos que apoyen el cambio que propone Duque, pues opinan que cerrar las listas fortalece los partidos.

    Los que siguen indecisos son los representantes conservadores. Según tres de ellos la mayoría está contra de la lista cerrada pero no quieren votar en contra del Gobierno para mostrar su cercanía y no propinarle una derrota a Duque.

    Por eso, su decisión por ahora parece ser apoyar la reforma tal como la quiere el Gobierno pero dejar la constancia de su oposición a ese punto para que el Gobierno le haga ajustes para los cuatro debates que debe superar la reforma en 2019.

    Con esas posiciones previas llegaron ayer a la plenaria, en la que la reforma política estaba de tercera en el orden del día, detrás de la prórroga de la Ley 418 o de orden público, y de la ley de regiones.

    A pesar de que las tres normas son importantes, el tema de la lista cerrada tenía tal protagonismo que durante la plenaria de anoche el vicepresidente de la Cámara que estaba dirigiendo la sesión, el vargasllerista quindiano Atliano Girlado, decretó un receso por el ruido que produjo que muchos estuvieran discutiendo las posiciones de los partidos sobre las listas cerradas.

    En ese descanso todos los representantes liberales, como vio de primera mano La Silla Vacía, subieron a la oficina de Chacón, en el segundo piso del Capitolio. Según dos representantes que estuvieron en la reunión, acordaron votar en contra de la lista cerrada.

    Si Duque logra sumar a todos los conservadores, a sus partidarios uribistas y a sus aliados cristianos, y todos están en la plenaria cuando se vote, sumaría 59 votos. Necesitaría que entre los más duquistas de La U y los de oposición o independientes que estén de acuerdo con la lista cerrada, sumen 27 votos más.

    No es claro que logre sumarlos, aunque un cambio en el texto podría asegurar las mayorías y ayudar a que Duque salve el corazón de su reforma.

    Las dudas

    12 representantes (de gobierno, independientes y de oposición) con los que hablamos para entender la ola contra la lista cerrada obligatoria, concuerdan en que la reforma debería incluir los mecanismos de participación interna de los partidos que se usarían para armar la lista, y así evitar a que el jefe de cada partido la arme a su gusto, con el conocido “bolígrafo”.

    “Yo tampoco estoy de acuerdo con la lista abierta, pero primero se debe trabajar en la democratización interna de los partidos y después cerrar las listas”, le explicó a La Silla el representante conservador cordobés Wadith Manzur. “Por eso mi apoyo a la lista cerrada hoy será condicionada y dejaré una constancia.”

    ”Mi apoyo a la lista cerrada hoy será condicionada ”

    Representante Wadith Manzur  

    La idea de Manzur es que se presente una ley estatutaria reglamente la democratización de los partidos y los mecanismos para armar las listas. Si eso no ocurre, cuando regrese el proyecto a la Cámara el próximo año votaría en contra de ese punto.

    La misma preocupación tienen dos representantes verdes por Bogotá, Inti Asprilla y Katherine Miranda, que además no ven voluntad política para que el Congreso apruebe una ley estatutaria que les brinde suficientes garantías de democratización interna.

    Ese punto se podría resolver en la plenaria de hoy, con ajustes a la redacción, y despejar el camino para que las listas cerradas obligatorias tengan futuro.

    Pero igual otros representantes tienen más dudas, según le explicó a La Silla uno de La U que pidió no ser citado.

    “Para un partido que tiene un caudillo es fácil armar una lista con las personas que sean y que todos queden elegidos”, explicó, algo que no tiene su partido. Un congresista de Cambio Radical coincidió en que a punta de logo es muy difícil ganarle votos a partidos que si tienen esa marca que puede ayudarles a ganar votos sin caciques moviéndose para salvarse.

    Esas dudas son mucho más difíciles de resolver y muestran la distancia entre las lógicas de los caciques políticos y el mensaje de modernización política que el Gobierno Duque ha abrazado, aunque no haya convertido en su bandera, y que se nota en su negativa a cambiar puestos por votos en el Congreso.

    Como contamos cuando arrancó su Gobierno, la lista cerrada era el punto más complejo de sacar adelante de la reforma, y eso se nota ahora. Sin embargo, aunque pierda ese corazón modernizante, la reforma política sigue viva: la ‘tecnomermelada’ está allí, le interesa tanto al Gobierno como a los políticos y prácticamente garantiza su supervivencia.

    A menos de que el Gobierno diga que sin listas cerradas obligatorias no hay tecnomermelada.

    Por eso, si Gobierno no logra sumar 27 votos más, Duque cerraría su primer semestre con un golpe duro similar al de reforma tributaria, que sigue viva pero perdió el eje central que inicialmente propuso el Gobierno.

    Gobierno DuqueCongreso Silla Nacional Duque empieza su gobierno con un mensaje de modernización política Ivan Duquereforma politicalista cerradavoto preferenteInteractiva: 
    El derroche de ‘Fico’ con la pauta lo mete más en su bodega

    El derroche de ‘Fico’ con la pauta lo mete más en su bodega


    El popular alcalde Federico Gutiérrez se mantiene en la calle, saluda a todos y le mete toda la ficha a las redes sociales hasta el punto de tener un grupo de perfiles falsos de Twitter para defenderse de quienes lo critican. Encima, es el alcalde del...

    El popular alcalde Federico Gutiérrez se mantiene en la calle, saluda a todos y le mete toda la ficha a las redes sociales hasta el punto de tener un grupo de perfiles falsos de Twitter para defenderse de quienes lo critican. Encima, es el alcalde del país que más plata ha gastado en publicidad.

    Su plata para pauta es casi el doble de la del alcalde de Barranquilla, Alejandro Char (68 mil millones) y el 30 por ciento más que la del de Bogotá, Enrique Peñalosa (91 mil millones), a pesar de que Bogotá tiene un presupuesto cinco veces mayor que el de Medellín.

    Eso es lo que concluye el informe sobre la pauta oficial de Medellín que hoy presenta la Fundación para la Libertad de Prensa, Flip, y que publicamos en La Silla Paisa.

    La Flip revisó 67 contratos entre 2016 y 2017, de varias entidades del municipio, que suman más de 130 mil millones de pesos.

    De esa plata, 90 mil millones los han adjudicado a dedo, y al menos 250 millones salieron de los rubros de mantenimiento de malla vial y construcción y sostenimiento de ciclorrutas.

    Con quienes más contrataron la Alcaldía y algunas de sus entidades para esos fines son de lejos el centro de convenciones Plaza Mayor, por 40 mil, que organiza logística de eventos y programas para diferentes secretarías, dice la Fundación; y el canal local Telemedellín, con 38 mil, y quien maneja la central de medios del municipio y firma la pauta directamente con los medios.

    Eso quiere decir que,a través del canal, casi una tercera parte de la inversión en pauta oficial va directamente a medios de comunicación.

    Entre esos contratos de Telemedellín sobresale por su monto uno con Publicaciones Semana por 800 millones de pesos para hacer una revista sobre Medellín para distribuir en Estados Unidos y España.

    Otro llamativo para la Flip, por su valor y su objeto, fue por 733 millones de pesos con el periódico El Colombiano para publicar durante 5 meses “avisos correspondientes a la ordenación enviada por Telemedellín, en los diferentes productos especiales, sitio web y otros productos para las campañas institucionales de la Alcaldía según convenios firmados”. Es decir, a la necesidad que vea la Alcaldía para pautar durante ese plazo.

    Este año, la cosa sigue siendo así.

    En La Silla Paisa encontramos que Telemedellín ha adjudicado 14 contratos de más de 50 millones de pesos para pauta durante el 2018, por un total de 3.522 millones de pesos.

    Entre ellos hay dos con El Colombiano, que suman 1.250 millones, y tienen esas mismas características, más que todo para promover la gestión de la Alcaldía y la Feria de las Flores.

    La segunda entidad en pauta este año es Teleantioquia, el canal de la Gobernación, con 572 millones; y el tercero El Tiempo, con 550 millones. Siguen Caracol Radio, RCN, Minuto 30 (medio del que era editor político el actual gerente de Telemedellín antes de que Gutiérrez lo nombrara), y Hora 13 noticias.

    Buena parte de esos contratos tienen prórrogas y adiciones, como el 52 por ciento de los que rastreó la Flip. Esas modificaciones “dificultan saber cuánto realmente se gasta en un contrato, y hay casos donde no se encuentra mayor justificación de por qué hacer la adición cuando se trata de publicidad”, le explicó a La Silla Jonathan Bock, coordinador del Centro de Estudios de Libertad de Expresión de la Flip.

    Todo eso, como dice Bock en el informe, “es un ejemplo perfecto de cómo entregarle recursos públicos a los medios más influyentes de la región y escapar al escrutinio y la mirada crítica de la prensa”.

    La investigación revela que los recursos de publicidad también se fueron a contratos directos para agencias de publicidad y fundaciones. Una de las primeras, Integración S.A. o “La tienda creativa”, le donó a Gutiérrez en campaña hace tres años 42 millones de pesos, y se ganó un contrato por 500 millones de pesos con Telemedellín para diseñar y rediseñar vallas, pasacalles y pendones, sombrillas y camisetas -entre otras cosas- para distintas campañas de la Alcaldía.

    Con el informe queda especialmente mal parada la Secretaría de Comunicaciones, responsable de crear perfiles falsos en Twitter para atacar a Gustavo Petro en campaña, y defender a ‘Fico’ y al uribismo, porque el secretario le dijo a la Flip que el Alcalde maneja sus redes, pero esta encontró un contrato por más de mil millones de pesos con Telemedellín para manejar la cuenta personal de Gutiérrez en Twitter, además de otras cuentas de la administración.

    El Secretario, Jorge González, le dijo a la Flip que el gasto total en publicidad entre 2016 y 2017 no pasaba de 15 mil millones. Pero la Fundación encontró que la cifra total es por lo menos ocho veces mayor.

    Su conclusión es que ‘Fico’ gasta para mostrarse a sí mismo más que para promover los programas de su administración, lo que sigue la línea de la bodega que salió a la luz hace ocho meses y el Alcalde sigue negando.

    El informe hace parte del proyecto Pauta Visible, en que la Flip está rastreando 1.800 contratos en 50 entidades públicas de todo el país, para ver en qué se está gastando y a quién llega la plata pública que va a pauta oficial. Luego del de Medellín, sigue el de Bucaramanga.

    Este es el video en el que la Flip presenta su investigación y aquí puede ver todos los documentos que la soportan.

    Dónde está la PlataMedios Silla Paisa federico gutierrezmedellinpautaflipfundacion para la libertad de prensa Federico Gutiérrez

    Alcalde de Medellín

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    Con la alcaldesa (e), Duque le abrió espacio al uribismo en Buenaventura

    Con la alcaldesa (e), Duque le abrió espacio al uribismo en Buenaventura


    Al designar ayer a Maby Viera como alcaldesa encargada de Buenaventura, el presidente Iván Duque puso fin a seis meses de crisis institucional en el principal puerto del Pacífico, tras el arresto del mandatario Eliécer Arboleda de La U. Con eso le...

    Al designar ayer a Maby Viera como alcaldesa encargada de Buenaventura, el presidente Iván Duque puso fin a seis meses de crisis institucional en el principal puerto del Pacífico, tras el arresto del mandatario Eliécer Arboleda de La U. Con eso le abrió un espacio al uribismo que hasta ahora no había tenido, porque políticamente la ciudad era controlada por la gobernadora Dilian Francisca Toro y sus aliados.

    La designación de la comunicadora cristiana con especialización en gerencia llegó luego de que la Casa de Nariño devolviera una primera terna debido a que todos sus integrantes tenían lazos con el detenido mandatario enjuiciado por el desfalco del único hospital público de Buenaventura.

     

    Luego el Partido de La U, que avaló a Arboleda, envió una terna con personas con nexos con la gobernadora Toro y en la que Viera era “la de relleno”, según nos confirmó un político bonaverense que supo de la movida.

    José Pablo Castillo, otro de los ternados, fue gerente de la campaña de Dilian a la Gobernación en 2015; el tercero, Diego Luis Hurtado, es el gerente administrativo de la Gobernación para el Puerto.

    Por su parte, Viera venía de ser la secretaria de Asuntos Étnicos de Dilian, cargo al que, según informó en su momento El País de Cali, llegó como cuota de su padre, Oswaldo Viera Cuero, un reconocido periodista y político del puerto con vasos comunicantes con el uribismo y el conservatismo.

    Desde sus programas radiales y de televisión, Viera Cuero impulsó las candidaturas presidenciales de Álvaro Uribe en 2002 y 2006; fue candidato a la Alcaldía en 2007 por la ASI (se quemó con 4.800 votos); fue miembro de la junta directiva de la Sociedad Portuaria de Buenaventura entre 2010 y 2011; y en la última campaña presidencial hizo campaña por Duque, según nos contaron por aparte cuatro políticos y periodistas del puerto.

    A Maby Viera también la impulsaron desde el uribismo regional. Según nos confirmó el representante uribista, Milton Angulo, único congresista del Puerto, en el alto Gobierno le preguntaron por referencias de Viera, aunque no nos dijo quién lo hizo.

    “Tomé la decisión de generar (en el Gobierno) todos los buenos comentarios sobre ella porque creo que es la persona que necesita el Puerto”, nos dijo Angulo.

    Según un Concejal que no hace parte de ese grupo político, la elección de la nueva alcaldesa estaba cantada desde hace al menos 15 días, precisamente por esa cercanía con el uribismo y porque el Gobierno no quería un alcalde encargado con nexos con la política local.

    De hecho en el grupo de Arboleda acusan al Ejecutivo de ‘vetar’ la primera terna.

    Más allá de eso, según una persona que estuvo presente en las entrevistas que hizo el Presidente con los ternados el viernes anterior, Viera fue la que mejor respondió el cuestionario de 20 preguntas, en su mayoría técnicas y de conocimiento de Buenaventura.

    La designación le abre nuevos espacios al uribismo en esta ciudad, precisamente en un año electoral, y cuando en las elecciones de 2015 su candidata, Elvia Lucy Abonce, quedó de cuarta con 13 mil votos; y en las elecciones al Congreso de este año salió elegido Angulo con solo 5 mil de sus 19 mil votos en el Puerto.

    A eso se suma que Buenaventura fue uno de los epicentros del crecimiento del voto alternativo, en parte por el apoyo del poderoso Comité del Paro Cívico al senador del Polo Alexander López y a Gustavo Petro, quien triplicó en votos a Duque en segunda vuelta (62 mil sobre 23 mil).

    Por esto, tener una Alcaldía puede ayudar al uribismo a crecer donde no ha podido ser tan fuerte, más si logra resultados visibles.

    “Lo que pretendemos como partido es que se generen las garantías para las elecciones y qué mejor garantía que una Alcaldesa comprometida con la ciudad que no participe en política”, nos dijo Angulo.

    Viera se posesionará en los próximos días. Arrancará en el cargo con un compromiso firmado ante Duque para combatir la corrupción en el Puerto y enfrentando una delicada situación de orden público, además de la labor de hacer seguimiento a los compromisos locales y nacionales con el Paro Cívico.

    Todavía queda un año para saber si el empujón de Duque al uribismo en Buenaventura sirvió para las regionales de 2019.

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    Presidente de la República de Colombia

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    ¡No más regalos envenenados a costa nuestra!


    @LeopoldoTweets A nadie le gusta pagar impuestos. Pero son inevitables (tanto como la muerte, dice el adagio). Ausente una utopía libertaria, los necesitamos para financiar al Estado. Lo que definitivamente a nadie le gusta y que sí podríamos evitar...

    @LeopoldoTweets

    A nadie le gusta pagar impuestos. Pero son inevitables (tanto como la muerte, dice el adagio). Ausente una utopía libertaria, los necesitamos para financiar al Estado.

    Lo que definitivamente a nadie le gusta y que sí podríamos evitar es pagar impuestos cuando otros, que también podrían poner su parte, no lo hacen. Y eso es lo que sucede en Colombia. Lo más grave es que esta tragedia (porque lo es) la promueve el propio Estado al incorporar en su estatuto tributario un costal de regalos injustificados (una exención por acá, un subsidio por allá). Como lo he dicho antes, la Ley de Financiamiento que hoy promueve el gobierno incorpora aún más gabelas arbitrarias. Demostrando que toda mala idea es susceptible de empeorarse, la propuesta revisada que ahora se aprueba (a “pupitrazo”) en el Congreso exacerba aún más el problema.

    La situación es verdaderamente grave y coge a los ciudadanos con los pantalones abajo. Nadie quiere hablar de impuestos (¿hay tema más aburrido?) y mucho menos cuando llega diciembre (“con su alegría”). El público se pierde entre la maraña kafkiana de artículos y tecnicismos.

    Pero es urgente que ejerzamos presión ciudadana para que se frenen estos envenenados regalos navideños por los que pagaremos usted y yo. Deberíamos exigirles a nuestros congresistas que eliminen de la ponencia todos los artículos que generan beneficios a grupos y sectores especiales. Y deberíamos ir más allá: incorporar en esta reforma un mandato para que el gobierno examine y elimine todas las exenciones y tratamientos diferenciales que hoy tenemos cuando éstas no tengan justificación válida.

    A continuación, explico por qué las exenciones y beneficios tributarios son una mala idea en general. Deben adoptarse en algunas ocasiones, claro, pero son casos excepcionales y bien justificados. No deben ser la norma como es el caso en Colombia. En la tabla, reviso algunas de las exenciones que promueve hoy el gobierno, y demuestro que lejos de estar justificadas son costosos goles que pagaremos la mayoría de los contribuyentes.

    Les tengo no una, ni dos, ni tres, sino siete razones (y no es por tomarle el pelo al Presidente) para mirar las exenciones con recelo.

    Primero: como es obvio, las exenciones erosionan el recaudo. No se entiende que el gobierno entregue un festín de beneficios, subsidios y exenciones cuando lo que hace falta es subir el recaudo para ordenar las finanzas públicas. Y lo que perdemos en esas gabelas lo tendremos que conseguir por otro lado: más impuestos para quienes ya contribuimos.

    Segundo: al crear un sistema más complejo, las exenciones y beneficios vuelven más costosa la administración tributaria. Los ciudadanos deben dedicar más tiempo y recursos para declarar sus impuestos. Y la Dian para recaudarlos. Recursos que, en cambio, podrían usarse para fines más productivos.

    Tercero: en este sistema complejo se dificulta el control de la evasión. Y no es solo porque para la Dian es más difícil controlar el cumplimiento de un estatuto barroco. Hay otro efecto directo sobre la evasión porque las gabelas incentivan a los ciudadanos a disfrazar una actividad, bien o servicio de “exento” para obtener su aguinaldo.

    Cuarto: las gabelas producen inequidad. Cuando abusamos de las exenciones, los que pueden echar mano de los artículos del caso en el estatuto terminan pagando menos impuestos que otros que, con igual mérito pero menos tiempo, recursos, o asesores, pagan una porción más grande de la cuenta. Para dar solo un ejemplo, está demostrada la enorme diferencia en las tasas que efectivamente pagan distintas empresas en Colombia. Encima, no es fácil encontrar ninguna justificación técnica clara de estas diferencias, mientras que se pone en riesgo la supervivencia de quienes pagan altos impuestos (para subsidiar las exiguas contribuciones de otros). Lo mismo sucede con los impuestos sobre la renta de las personas.

    Quinto: los incentivos tributarios son una forma muy poco transparente de entregar rentas. Como es plata que el gobierno renuncia a recaudar, ni siquiera es fácil cuantificar su magnitud. Pero son recursos cuantiosos que servirían para hacer más escuelas, carreteras, acueductos, sistemas de transporte masivo, o apoyar a los más pobres. Además, como nunca se recaudan, es fácil olvidar que estamos haciendo esta gigantesca transferencia de recursos.

    Sexto: una vez se entregan, es muy difícil quitar estos beneficios. Los afortunados hacen presión política por conservarlos. Y los demás ciudadanos (pagando el plato roto al financiar un ineficiente sistema tributario) nos perdemos en la maraña de artículos y parágrafos y tenemos pocas herramientas para exigir que no se desperdicien nuestros aportes.  

    Séptimo: la abundancia de regalos promueve la búsqueda de nuevos regalos. Se reproducen como una cultura de bacterias. En lugar de pensar cómo hacer más productivos nuestros negocios y actividades, cuando vemos que otros reciben subsidios corremos a preguntar por nuestra tajada. “Cómo voy yo” en lugar de “todos ponen”

    Y si usted está leyendo este artículo y piensa “yo mejor no me uno al reclamo porque a mi me sirven una o varias de estas gabelas”, se equivoca. Por entrar en esa lógica es que tenemos un sistema fiscal que no da abasto, que lo premia por un lado pero lo aprieta por otro, y que debe ser reformado cada dos años buscando nuevos recursos. Y con esa inestabilidad, y el Frankestein fiscal que vamos creando, perdemos todos. Y ni hablar del eventual costo (ya no tan improbable) de que perdamos credibilidad frente al resto del mundo por violar la regla fiscal.

    Por todo esto, las exenciones deberían usarse con extrema cautela. Son como un desfibrilador: si un corazón deja de latir, la descarga eléctrica puede salvarle la vida al paciente. Pero uno no anda repartiendo “corrientazos” por doquier a cualquier persona. Por ejemplo, por razones de equidad los colombianos más pobres no deben pagar impuesto de renta. Sería injusto pedirle parte de su ingreso a una familia que no puede cubrir sus necesidades básicas. En algunos casos, por motivos de eficiencia, también pueden justificarse algunas exenciones. Por ejemplo, dado el costo para la salud de los combustibles fósiles y su impacto sobre un calentamiento global que avanza más rápido de lo predicho, podría justificarse una exención para tecnologías más limpias. Pero el gobierno no atina a esta aplicación criteriosa de las exenciones: una mirada a la tabla revela que más bien parece un médico principiante y maniaco estrenando desfibrilador.

    Por todo esto, los colombianos perderemos con estos envenenados regalos a costa nuestra. Luchemos contra ellos.

    Adenda: ¿Por qué se echó para atrás el gobierno en gravar los patrimonios mayores a los 3.000 millones de pesos? ¿Este no es el gobierno de la equidad? Si lo es, tiene todo el sentido pedirle una contribución a estos capitales que bordean el millón de dólares, como pretendía la ponencia original.

    Exención

    ¿Por qué es una pésima idea?

    Los hoteles nuevos y aquellos que sean remodelados tendrán una tarifa reducida a menos de una tercera parte del valor normal para los demás negocios: 9% por 10 años.

    Aunque es bienvenido el apoyo al turismo, ¿por qué darles este regalo a estos empresarios y no a otros? ¿No sería mejor invertir estos recursos en bienes públicos (aeropuertos, vías, capacitación en idiomas) que no solo benefician a estos sino a muchos sectores? ¡Claro que sí!

    Peor aún: ¿de donde sacamos que el freno al turismo es la falta de hoteles? De ningún lado, porque simplemente no lo es. Una mirada rápida así lo constata: no tenemos un problema de sobre ocupación (más bien al contrario).

    Esta gabela no refleja un diagnóstico cuidadoso. Ilustra, más bien, el poder político de sus beneficiarios. En el 2016, a pesar de las presiones se logró limitar este beneficio para hoteles en municipios con menos de 200.000 habitantes. Aunque también cuestionable, por lo menos se acota su alcance y quizás podría argumentarse que se busca abrir nuevos mercados.

    La “economía naranja” tendrá exención en impuesto de renta por 5 años, por inversiones con un mínimo monto cercano a los 400 millones de pesos y 10 empleados. Los proyectos son aprobados por un comité de economía naranja del Ministerio de Cultura.

    La justificación brilla por su ausencia. Los sectores que podrían acceder a este beneficio son tan numerosos y variopintos que desnudan la improvisación del gobierno.

    Desde la fabricación de artículos de piel, hasta actividades de impresión, muebles, transporte de pasajeros (y sumen que, en otra parte de la reforma, se les dan además 15 años de exención si se trata de transporte fluvial con embarcaciones y planchones), software, telecomunicaciones, jardines botánicos y zoológicos, parques temáticos, investigaciones en las ciencias sociales, actividades en arquitectura e ingeniería, para un total de más de 70 (¡sí, 70!) subsectores podrán pagar cero impuesto de renta.

    ¿Y quién dijo que estos sectores no florecen por culpa de los impuestos? ¿Y quién que los que requieren un apoyo son los que inviertan más de 400 millones? Nadie. De hecho, la evidencia muestra que por lo general los gobiernos son muy malos para elegir sectores estratégicos con subsidios y beneficios.

     

    Cuando lo que seguramente nos hace falta es más infraestructura, educación, buena regulación, etc., el gobierno da a manos llenas un regalo cuyo monto desconoce.

     

    Además, basta recordar experiencias recientes para temer que la nueva burocracia (el comité del Mincultura), pueda terminar favoreciendo proyectos que no lo merecen y/o se aproveche políticamente.

    Las mega-inversiones tendrán beneficios en renta y podrán suscribir contratos de estabilidad jurídica.

     

    No queda claro por qué quienes están en capacidad de invertir cerca de 1 billón de pesos (tan pocos que casi tiene nombre propio este regalo) pueden recibir un impuesto de renta reducido (27%) entre otros beneficios (como dividendos exentos). Como si fuera poco, se exigen mínimo 250 empleos, que es muy modesto para semejante suma.

    Finalmente, estabilidad jurídica es lo que tendríamos todos si abandonamos estas ínfulas de papá Noel. Lo de venderle la estabilidad jurídica a quienes pueden pagar por ella (como en este caso), no es otra cosa que la paramilitarización de la buena regulación.

    Las grandes inversiones en el campo tendrán exención en impuesto de renta por 10 años por inversiones cercanas a los 800 millones de pesos y 10 empleados. Los proyectos son aprobados por el Ministerio de Agricultura.

    Bienvenido el apoyo al campo. Pero surgen las mismas preocupaciones que en la economía naranja.

    ¿Por qué necesitan este apoyo las grandes inversiones? No lo sabemos. Menos aún cuando en el campo la productividad suele ser mayor en las unidades más pequeñas.

    Al contrario, lo que sí tenemos claro es que los bienes públicos brillan por su ausencia en el campo colombiano. Estos recursos estarían mejor empleados en ello.

    Y eso sin hablar de los riesgos de atrapamiento político y corrupción de la burocracia que dará los regalos en Minagricultura (“el que no conoce su historia…”).

    Se excluyen nuevos bienes y servicios del pago de IVA. (*)

    El listado es tan extenso que no puede copiarse acá. Ver Artículo 11 de la reforma.

     

     

    Como lo mostró la Comisión de Expertos, el principal problema del IVA en Colombia es su baja productividad: para la tasa que tenemos (muy alta ya), recaudamos muy poco. Además de la evasión, la abundancia de exenciones explica este problema.

    Pero en otra muestra de incoherencia, el gobierno que pretendía de un “tramacazo” gravar al 18% a la canasta familiar (debió sugerir algo mucho más modesto mientras se probaba y construía confianza sobre la compensación para los más pobres) no tiene en cambio problema de sumar a los exentos un numeroso conjunto de bienes y actividades.

    Algunos suenan loables (alimentación para fuerzas militares, servicios funerarios). Pero recuerden las 7 razones: no podemos acudir a las exenciones para cada actividad meritoria. Al final, todos pagaremos el plato.

    Se aumenta el descuento en impuesto de renta por el IVA pagado en bienes de capital.

    Ahora se convierte en deducible del impuesto (y no de la base, mucho más generoso) y hasta que se agote (no sólo en el año de la compra).

    Aunque esta deducción se justifica como instrumento para promover la inversión y porque las compras de maquinaria no son descontables de IVA en Colombia, es un gran error volver el incentivo más generoso.

    Primero, la evidencia sugiere que esta medida no ha promovido la inversión. Segundo, ahora se podría durar años sin pagar impuesto de renta por la compra de una maquinaria costosa. Eso sin contar los enormes incentivos a inventarse las compras (o a disfrazar de “bienes de capital” los que no lo son).

    Como si fuera poco, desaparecen del artículo el parágrafo que aclaraba que si es por leasing se pierde el beneficio al renunciar a la compra y el que definía y acotaba qué son bienes de capital.

    Se incluyen algunas exenciones nuevas en impuesto de renta. Entre ellas, a la prima por costo de vida de servidores diplomáticos (artículo 36-4), y al exceso de salario básico para policías y militares (artículo 24).

    Como en el caso de las nuevas exenciones en IVA, algunos de estos regalos suenan loables. Pero: ¿verdaderamente pasan el estándar de justificación conociendo los siete problemas? No.

    La mayoría de los colombianos sentimos enorme agradecimiento y admiración con las fuerzas militares. Pero también con nuestros médicos, enfermeros, maestros, trabajadores sociales, entre otros. ¿Por qué el regalo para unos y no a otros?

    Y lo mismo se puede decir sobre los funcionarios diplomáticos que, además, reciben un salario más que digno por lo que tampoco cabe una justificación de equidad.

    (*) Me aclaran que muchos de estos bienes exentos ya tienen la exención hoy. Importante entonces reconocer que, en este caso, la Ley de financiamiento no está empeorando las cosas. Pero más que refutarlo, este punto refuerza mi argumento de fondo por partida doble. Primero, porque una mirada a varias de esas exenciones muestra que no todas, aun si suenan loables, son realmente justificables. Segundo, porque confirman que nuestro estatuto es tan complejo que confunde hasta quienes (como yo) nos sometemos al doloroso esfuerzo de mirarlo artículo por artículo. Y, por supuesto, aun si las cosas no se ponen peor en el IVA es claro que en los demás impuestos asistimos a una injusta feria de regalos.

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