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    El nombre del juego es

    El nombre del juego es "inconsistencia"


    En nuestra loca NFL la única cosa segura hasta ahora es la inconsistencia. Sólo nueve equipos han sido capaces de ganar tres juegos en fila y sólo 10 tienen triunfos en semanas consecutivas. Los Tampa Bay Buccaneers y los Denver Broncos iniciaron 2-0...

    En nuestra loca NFL la única cosa segura hasta ahora es la inconsistencia.

    Sólo nueve equipos han sido capaces de ganar tres juegos en fila y sólo 10 tienen triunfos en semanas consecutivas.

    Los Tampa Bay Buccaneers y los Denver Broncos iniciaron 2-0 y ahora tienen tres y cuatro derrotas en fila, respectivamente.

    Después de arrancar 0-3, los Houston Texans han ganado tres seguidos y eso los coloca con exactamente el mismo récord (3-3) que Tennessee y Jacksonville en la División Sur de la AFC.

    Tras vencer a Philadelphia, los Titans han sufrido dos reveses consecutivos, fueron blanqueados en casa por primera desde 1999 -cuando se mudaron al Nissan Stadium- y suman ocho cuartos sin poder anotar un touchdown.

    Los Redskins son otro inconsistente líder divisional. Con el triunfo sobre Carolina, Washington está 3-2, pero el patrón que ha seguido el equipo del coach Jay Gruden es éste: triunfo-derrota-triunfo-derrota-triunfo.

    En la Semana 7, los Redskins reciben a los Dallas Cowboys, cuyo patrón en 2018 es derrota-triunfo-derrota-triunfo-derrota-triunfo. Quizá valga la pena apostar al empate. Considéralo.

    Por cierto, los campeones Philadelphia Eagles también están 3-3 en una División Este de la NFC que está más abierta que nunca.

    Antes de enfrentar a los Dolphins, los Chicago Bears habían aceptado en promedio 13.6 puntos en tres victorias consecutivas y eran favoritos para vencer a Miami, que no contó con Ryan Tannehill debido a una lesión en el hombro.

    Pero el quarterback suplente, Brock Osweiler, tuvo el mejor día de su carrera al completar 28 de 44 para 380 yardas, con tres touchdowns y dos intercepciones en el triunfo de los Dolphins en tiempo extra, 31-28 sobre Chicago.

    Los Bears venían de la semana de descanso, después de aquel juego contra Tampa Bay en el que Mitch Trubisky lanzó seis pases de touchdown. Parece que fue hace meses.

    Minnesota (3-2-1) y Green Bay (2-2-1 y que juega esta noche) están al acecho de cualquier otro tropiezo de los Bears en el Norte de la NFC.

    ¿A qué Ravens veremos la próxima semana contra Saints? ¿A los que ganaron en Pittsburgh? ¿A los que perdieron en Cleveland y sólo fueron capaces de anotar 9 puntos? ¿O a los que ganaron 21-0 en Tennessee con una defensiva que registró 11 capturas de quarterback?

    Cincinnati y Baltimore tienen foja de 4-2, pero los Pittsburgh Steelers (2-2-1) están de regreso tras vencer a su cliente favorito: los Bengals.

    Los Angeles Chargers han aprovechado el calendario y ligan triunfos sobre San Francisco, Oakland y Cleveland. Tienen marca de 4-2 y ahora están a un solo juego de los Kansas City Chiefs (5-1), que pelearon round por round con los Patriots en un combate de pesos completos, pero cometieron el “error” de anotar demasiado rápido al final del partido, le dejaron demasiado tiempo a Tom Brady y los Patriots ganaron 43-40.

    “TB12”, por cierto, consiguió su triunfo 227 (200 en temporada regular, 27 en Playoffs) y ahora es el primer lugar de todos los tiempos.

    A la ofensiva, Kansas City está en buenas manos con el joven Patrick Mahomes, quien se convirtió en el primer quarterback de la historia de la franquicia con cinco juegos en fila de 300 yardas.

    Pero a la defensa, el coach Andy Reid y el coordinador Bob Sutton tienen mucho trabajo por delante. La defensiva de los Chiefs es la peor de la liga, la noche del domingo los Patriots totalizaron 500 yardas y nunca usaron al pateador de despeje.

    Un dato: New England terminó el juego sin ser penalizado. Es la primera vez desde 1966 que un equipo no es castigado y no patea de despeje.

    “Lo que tenemos que entender, es que no podemos seguir en este sube y baja. Tenemos que ser consistentes en nuestra preparación. Lo que sea que hicimos la semana pasada, tenemos que ser consistentes”, dijo D.J Swearinger, safety de los Redskins, tras el triunfo sobre Carolina.

    No es exclusivo de Washington. Es un mal generalizado. Por el momento, el nombre del juego en la NFL es “inconsistencia”.

    Lo mejor y lo peor de la semana 6 de la NFL

    Lo mejor y lo peor de la semana 6 de la NFL


    En un mundo en donde las ofensivas de 40 puntos y los quarterbacks de 400 yardas se han convertido en una norma, las defensivas son una rara especie en peligro de extinción. Por eso, cada vez que se logra ver una de ellas en su estado natural, se...

    En un mundo en donde las ofensivas de 40 puntos y los quarterbacks de 400 yardas se han convertido en una norma, las defensivas son una rara especie en peligro de extinción.

    Por eso, cada vez que se logra ver una de ellas en su estado natural, se atesora ese momento. Ver una buena defensiva en la NFL actual es como ver un panda gigante en estado silvestre. Es así de extraordinario.

    Ahora, presenciar en esta época una actuación como la que entregó la defensiva de los Baltimore Ravens debe generar las mismas sensaciones que cuando Howard Carter ingresó por primera vez a la tumba de Tutankamón. Bueno, tal vez exageré un poco, pero no se le debe restar nada de mérito a lo logrado por Baltimore.

    La unidad del coordinador Don Martindale llegó a la sexta semana como la mejor en puntos admitidos, y después de lo que le hicieron el domingo a los Tennesse Titans sumaron un montón de reconocimientos más.

    Para empezar, un nuevo récord en la historia de la franquicia al acumular 11 sacks sobre Marcus Mariota. No sobre alguien con pies de plomo como Brady, o alguien con la presencia en la bolsa de Eli Manning, sino sobre un quarterback más que capaz de utilizar las piernas. Eso, por sí solo es un mérito.

    Segundo, dejaron a los Titans sin hacerse presentes en el marcador. Concedido, Tennessee no es un ataque intimidante ni mucho menos, pero no por eso se le puede restar mérito. Además, hacerlo sin el beneficio de turnovers resalta el dominio de una defensiva que juega de frente y, si te descuidas, te golpea en la boca.

    Tennessee acumuló 106 yardas totales. En cuatro cuartos. Tuvieron 55 yardas por tierra, cinco primeros y 10 y concretaron apenas una de 10 oportunidades en tercer down. Fueron dominados en todos los aspectos del juego.

    Y lo mejor para Baltimore es que no es casualidad. Han permitido 36 puntos en sus últimos cuatro juegos en total. Como referencia, los Chiefs anotaron 31 en la segunda mitad del juego del domingo ante los Patriots. Si eso no es suficiente para lo mejor de la semana, nada lo es.

    Lo peor de la semana.

    Voy a hacer muy breve aquí. Nathan Peterman no debería ser quarterback. Ni en la NFL ni en ningún otro lugar. Lanzó 12 pases y dos fueron al equipo rival. A lo largo de su carrera, este pobre hombre ha completado 35 pases con sus compañeros y 9 con los defensivos.

    No se necesita decir nada más.

    Zombies, vampiros y el regreso de los New England Patriots

    Zombies, vampiros y el regreso de los New England Patriots


    El mundo está harto de zombies. No queremos más zombies. Tanta película, tanta serie, tanta novela y tanto cómic ha terminado por empacharnos. Necesitamos unos cuantos años de desintoxicación. Además, el tema tiene muy poco glamour. Ir por la...

    El mundo está harto de zombies. No queremos más zombies. Tanta película, tanta serie, tanta novela y tanto cómic ha terminado por empacharnos. Necesitamos unos cuantos años de desintoxicación. Además, el tema tiene muy poco glamour. Ir por la vida, o por la muerte, oliendo a podrido no tiene ninguna gracia. Mola mucho más eso de estar trasnochando y de juerga, bebiendo sangre de virgen por los siglos de los siglos. Sí, es verdad, uno de los sueños recurrentes de la mayoría de nosotros durante los próximos meses será imaginarnos tirados en la playa ligando bronce y bebiendo sangría, pero llegado el momento de la verdad, la mayoría prefiere una fiesta nocturna en esa misma playa, ligando algo más interesante que el bronce y con más grados dentro del vaso.

    Así que, señores, a resignarse. Los Patriots no son aburridos muertos vivientes. Son puñeteros vampiros inmortales. Y una vez más nos han engañado a todos excepto a sus seguidores, que mientras nosotros buscábamos curvas más sexis por otros lares nos repetían que no nos precipitáramos, que hasta el rabo todo es toro, y que no merece la pena poner en entredicho en septiembre a un equipo que ya tiene de antemano compradas las entradas para la fiesta de enero. Y es que no aprendemos.

    Hace solo tres semanas los Patriots tenían un récord 1-2, eran un equipo que había perdido demasiadas fichas importantes, en el que el quarterback y el entrenador no se hablaban, Brady era un abuelo de 41 años, Garoppolo había hecho las maletas para convertir a los 49ers en ganadores, Hightower había comido demasiadas magdalenas, Belichick estaba demasiado oxidado como para reorganizar la defensa y demasiado mayor pasa ser a la vez head coach, general manager y coordinador defensivo, Gronkowski necesitaba un trasplante multiorgánico en su cuerpo destrozado, el backfield vivía en una sala de urgencias y no había receptores.

    Hoy, los Patriots tienen un récord 4-2, le han robado la virginidad a los Chiefs, tienen banquillo de sobra, a nadie le importa un pimiento si el entrenador y el quarterback toman o no cervezas al salir del trabajo, Brady es un chaval de 41 años, Garoppolo está lesionado para toda la temporada, Hightower vuelve a estar en su salsa, Belichick ha conseguido que la defensa sea mucho más dinámica y tenga más sentido de anticipación que en toda la etapa de Patricia, Gronko es más peligroso que nunca, Sony Michel le ha dado un poder al backfield que no se recordaba desde tiempos de Corey Dillon y el fichaje de Gordon y el regreso de Edelman han convertido el cuerpo de receptores en un grupo salvaje.

    Y como siempre he sido un tipo previsor y ya me he ido a comprar una bolsa de pañales para adultos.

    Ya no es que ganen o ganen o que vuelvan a ser el equipo a batir, es que son un puñetero espectáculo de orgías y desenfreno en cada partido. Los mismos vampiros de siempre. Dispuestos a chupar hasta la última gota de sangre se sus rivales. Una franquicia cegada por ese jugo rojo y viscoso y que nunca levanta el pie, que nunca se deja llevar, que en cada minuto de partido lo tiene todo controlado y que cuando los demás nos estamos mordiendo hasta las uñas de los pies sabe que todo lo que está pasando estaba predestinado. Que por mucho que se resista el rival, al final morirá desangrado.

    Los Patriots siempre juegan igual sin importar quién sea el rival. Con la misma intensidad y falta de compasión. Ellos quieren su ración de sangre y no paran hasta conseguirla. Ni siquiera se relajan dando por hecho el festín. Aquí no cabe levantar el pie, ni conocen el ‘ya caerá por su propio peso’. Cuando saltan al emparrillado no ven rivales, ven comida. Y ansían devorarla después de una semana de ayuno.

    Un año más, algunos, no sé si unos pocos o la mayoría, hemos vuelto a cometer el error de medir a New England en clave humana. Suponiendo que a ellos también les afecta lo que desestabiliza al resto de los mortales. Que ellos también son víctimas de los siete pecados capitales y esclavos del tiempo. Pero no. Son espectros. Criaturas de la noche. Seres de otra dimensión. Y ya no es cómo jueguen o no. Ni siquiera va de estrategias o coberturas, planes de juego y estadísticas. Ellos son el ansia, zorros en el gallinero de la NFL.

    Después de ver tantos quarterbacks jóvenes con ganas de comerse el mundo, tantos veteranos condecorados en mil batallas, tanto pasador infalible y tanto prestidigitador asombroso, veo a Brady y se me caen los palos del sombrajo. Salta al campo como el que se levanta de la cama, desayuna, se lava los dientes y se ducha, se da un paseo hasta la compra y allí se da un capricho y se come un par de croissants. Un touchdown de carrera y uno de pase mientras pasea por el parque. Magia en cada segundo sin ostentación. Tan fácil, tan sencillo, que parece que no está haciendo nada cuando en realidad hace algo que nadie más en el mundo sabe hacer como él.

    Es una sensación que todos conocemos. Como un escalofrío que se repite cada pocos segundos cuando pensamos en football americano. Los Patriots han salido de la tumba. Y no, no son zombies ¡Son vampiros!

    En la NFL vuelve a haber un equipo fuera de concurso. Y tal vez sea masoca, pero no veáis cómo me excita.

    (POSDATA: lo mismo que he escrito en los párrafos anteriores sobre los Patriots podría escribirlo sobre los Steelers. Tal vez con menos sangre y vísceras, pero casi igual de terrorífico).

    Tom Brady no se cansa, impuso nuevo récord en la NFL

    Tom Brady no se cansa, impuso nuevo récord en la NFL


    En el juego del domingo por la noche, los New England Patriots tuvieron un importante triunfo ante los Kansas City Chiefs que perdieron el invicto ante los actuales subcampeones de la NFL. Uno de los principales reflectores fue el duelo de Quarterbacks...

    En el juego del domingo por la noche, los New England Patriots tuvieron un importante triunfo ante los Kansas City Chiefs que perdieron el invicto ante los actuales subcampeones de la NFL. Uno de los principales reflectores fue el duelo de Quarterbacks entre Tom Brady y Patrick Mahomes, por un lado la experiencia de haber ganado cinco veces el SuperBowl, mientras que por el otro la sensación de la presente temporada. 

    Sin embargo, la experiencia de Tom Brady marcó la diferencia y fue fundamental para que los Patriots consiguieran el triunfo en los últimos segundos del último cuarto. y así propinarle su primera derrota de la temporada a los Chiefs. 

    Dicho triunfo fue especial para el número 12 de los Pats, pues una vez más, Brady escribió su nombre en los libros de la historia de la NFL, al convertirse en el primer QB en llegar a las 200 victorias en temporada regular. 

    Aaron Hernández habría sufrido de abuso sexual

    Aaron Hernández habría sufrido de abuso sexual


    Un reporte de la investigación realizada por el diario "The Boston Globe" señalaría que el ex tight end de los New England Patriots, Aaron Hernández, quien falleció en 2017 habría sufrido de abuso sexual en su infancia. Hernández vivió una época...

    Un reporte de la investigación realizada por el diario "The Boston Globe" señalaría que el ex tight end de los New England Patriots, Aaron Hernández, quien falleció en 2017 habría sufrido de abuso sexual en su infancia.

    Hernández vivió una época muy difícil cuando fue condenado a cadena perpetua por el asesinado a Odin Lloyd en 2013.

    El ex tight end de los Patriots se suicidó el pasado 19 de abril del 2017 con una sábana en su celda, a la edad de 27 años y en una investigación realizada por "The Boston Globe" se dieron a conocer algunos hechos que marcaron la vida de Hernández.

    Y uno de los reportes que más podrían generar una gran incertidumbre es que durante su infancia, Aaron Hernández habría sufrido de abuso sexual, de acuerdo con un par de fuentes consultadas por el medio que no quisieron decir el nombre de la persona culpable.

    Las dos fuentes que informarían esto al medio fueron el hermano de Aaron, Jonathan Hernández y el abogado defensor del ex tight end.

    Mas de un año ha pasado de la muerte de Aaron Hernández, pero muchas cosas de su vida extracancha saldrán a la luz en una serie de entregas que hará el medio.

    Brady y los Pats acaban con la perfección de los Chiefs

    Brady y los Pats acaban con la perfección de los Chiefs


    Pat Mahomes y los Kansas City Chiefs poseen una ofensiva explosiva. El último cartucho de dinamita, sin embargo, estaba en poder del veterano Tom Brady. Stephen Gostkowski conectó un gol de campo de 27 yardas sin tiempo en el reloj y los New England...

    Pat Mahomes y los Kansas City Chiefs poseen una ofensiva explosiva. El último cartucho de dinamita, sin embargo, estaba en poder del veterano Tom Brady.

    Stephen Gostkowski conectó un gol de campo de 27 yardas sin tiempo en el reloj y los New England Patriots contuvieron una furiosa embestida para derrotar 43-40 a los Chiefs, que sufrieron su primera derrota de la campaña.

    De la mano de una ofensiva metódica que acumuló 500 yardas, los Patriots culminaron en puntos 10 de sus 13 ofensivas para mantener el paso con el explosivo ataque de Mahomes y Kansas City. Brady finalizó con 340 yardas y un pase de touchdown en una noche de 24 completos de 35 intentos. Ninguno de esos envíos fue más importante que la conexión de 39 yardas con Rob Gronkowski a 51 segundos del final que dejó el escenario puesto para que Gostkowski conectara su quinto gol de campo del encuentro.

    Luego de quedar fuera de la zona de anotación en la primera mitad, Mahomes y Kansas City retomaron la fórmula de septiembre pasado, cuando derrotaron 42-27 a los Patriots en este mismo escenario _ Gillette Stadium _ con tres jugadas de más de 70 yardas y una gran velada del running back Kareem Hunt.

    Hunt, quien finalizó con 185 yardas totales y un touchdown, le inyectó vida a la ofensiva de los Chiefs en apenas la tercera jugada del segundo medio, un pase de touchdown de 67 yardas que acercó a Kansas City 24-16.

    Los Chiefs tomaron su primera ventaja del juego, 33-30, con 8:38 en el reloj, después de un regreso de kickoff de 97 yardas de Tremon Smith y la segunda recepción anotadora de Tyreek Hill, en pase de una yarda de Mahomes. Poco les duró el gusto.

    Poco más de tres minutos después, Brady coronó una quirúrgica serie de 75 yardas y siete jugadas con una magistral escapada de yardas a las diagonales eludiendo una inminente captura.

    Pero los Patriots no tuvieron respuesta al explosivo Hill en toda la noche, como lo prueban sus 142 yardas y tres recepciones, y tampoco encontraron la manera de detenerlo en la siguiente ofensiva, cuando se escapó 75 yardas sin ningún problema para devolverle la ventaja a Kansas City.

    Pero los Chiefs descuidaron un pequeño detalle en su heroica remontada. Le dejaron demasiado tiempo a Brady.

    Con tres minutos en el reloj y con un solo gol de campo necesario para ganar el encuentro, el veterano de 41 años sacó otro conejo de la chistera y condujo con toda serenidad a los Patriots a territorio de Kansas City y borró con un plumazo todas las dudas que aquejaban a la ofensiva de New England al inicio de la campaña.

    Las cinco claves de la victoria de los Cowboys

    Las cinco claves de la victoria de los Cowboys


    Los Jaguars se metieron a Arlington con la etiqueta de favoritos; sin embargo, salieron vapuleados por el equipo dirigido por Jason Garrett. Aunque a simple vista, el resultado podría parecer sorprendente, hay motivos puntuales que explican el...

    Los Jaguars se metieron a Arlington con la etiqueta de favoritos; sin embargo, salieron vapuleados por el equipo dirigido por Jason Garrett. Aunque a simple vista, el resultado podría parecer sorprendente, hay motivos puntuales que explican el resultado.

    Estas son las cinco razones de la victoria de Dallas:

    Dak Prescott jugó a buen nivel: El mariscal de campo de los Cowboys tuvo su mejor partido de la temporada. Además de lanzar para casi 200 yardas y dos touchdowns, Prescott corrió 82 yardas y una anotación terrestre.La ofensiva no dependió de Ezekiel Elliott: El running back de tercer año no tuvo que cargar con todo el peso de la ofensa y eso le retiró presión. Adicionalmente, volvió a superar las 100 yardas por tierra y consiguió una anotación.La defensiva detuvo a Bortles: Durante todo el encuentro, la defensa de los Cowboys asfixió a la ofensiva de Doug Marrone y los limitó a solo siete puntos.Los turnovers: Los Cowboys no entregaron el balón y también consiguieron dos entregas de balón. Primero interceptaron a Blake Bortles y después recuperaron un balón suelto. Estos cambios de posesión se convirtieron en 10 puntos de los 40 anotados.Jason Garrett no fue timorato: A comparación del overtime frente a los Texans, en este compromiso el head coach de Dallas decidió jugar dos conversiones de cuarta oportunidad y ambas las convirtió.
    Los Cowboys se mantienen invictos en el AT&T Stadium

    Los Cowboys se mantienen invictos en el AT&T Stadium


    Los Cowboys llegaban como víctimas al encuentro contra los Jaguars en el AT&T Stadium después de un paupérrima actuación frente a los Houston Texans. Además, durante la semana se alzaron voces en contra de Dak Prescott por su pobre desempeño. Y...

    Los Cowboys llegaban como víctimas al encuentro contra los Jaguars en el AT&T Stadium después de un paupérrima actuación frente a los Houston Texans. Además, durante la semana se alzaron voces en contra de Dak Prescott por su pobre desempeño.

    Y parece que este ambiente hostil en su contra los motivó para dar su mejor partido en lo que va del año. Prescott se destapó con el mejor partido que ha brindado durante 2018 al lanzar dos anotaciones y correr una más.

    Pero gran parte del éxito de Dallas al inicio del encuentro se le debe agradecer al gran trabajo que realizó la defensiva para detener al ataque de Jacksonville. Esto se tradujo en que los Cowboys pudieran jugar la primera mitad sin presión por estar debajo en el marcador temprano.

    Las hostilidades iniciaron con un gol de campo de Brett Maher en el primer cuarto y en ese mismo periodo, Prescott llevó el ovoide hasta la zona de anotación en un acarreo de 17 yardas. En el segundo cuarto, Cole Beasley tuvo dos pases de anotación atrapados que acrecentaron la ventaja a 24 puntos.

    En la segunda mitad, parecía que la defensiva de Jaguars podía haber reajustado después de complicarle el inicio del tercer cuarto a Prescott y compañía. De hecho, Jacksonville descontó en el marcador con un touchdown de 34 yardas en una combinación entre Bortles y Dede Westbrook.

    Pero Dallas se repuso con tres goles de campo y una anotación más de Ezekiel Elliott, quien se coló a la tierra prometida en el último periodo del encuentro.

    Prescott terminó el encuentro con 17 de 27 envíos para 183 yardas, dos pases de touchdown, 82 yardas terrestres y otra anotación por la vía terrestre. Beasley, por otra lado, registró 9 recepciones, 101 yardas y dos anotaciones.

    En la Semana 7, Dallas viajará a FedEx Field para enfrentar a los Redskins y los Jaguars recibirán a los Texans en el EverBank Field.

    El irreverente triunfo de Miami sobre Chicago en tiempo extra

    El irreverente triunfo de Miami sobre Chicago en tiempo extra


    Los Miami Dolphins vivieron una épica situación en el tiempo extra durante el duelo de este domingo frente a los Chicago Bears. Se jugaba el tiempo extra, y los Dolphins tenían la oportunidad de llevarse la victoria tras terminar 28-28 en el tiempo...

    Los Miami Dolphins vivieron una épica situación en el tiempo extra durante el duelo de este domingo frente a los Chicago Bears.

    Se jugaba el tiempo extra, y los Dolphins tenían la oportunidad de llevarse la victoria tras terminar 28-28 en el tiempo regular.

    Una gran ofensiva de Miami se metió hasta la yarda 1, pero enfrentaba una tercera oportunidad, y ocurrió lo impensado. Kenyan Drake acarreó el ovoide y no lo tomó de forma correcta, lo que provocó un fumble en la yarda 1, y los Dolphins perderían la oportunidad de llevarse la victoria.

    En la siguiente ofensiva, los Chicago Bears realizaron una ofensiva lo suficientemente sólida para darle la oportunidad al kicker Cody Parkey de llevarse la gloria de visita.

    Sin embargo, Parkey falló un gol de campo de 53 yardas, y con dos minutos en el marcador llegó una nueva oportunidad para los Dolphins.

    La ofensiva del quarterback Brock Osweiler caminó hasta la yarda 29 de Chicago, y llegó el espectáculo de Jason Sanders, quien con el gol de campo de 47 yardas le dio la victoria a Miami justo cuando el reloj expiró.

    Miami logró el triunfo 31-28.

    Breshad Perriman firma con los Cleveland Browns

    Breshad Perriman firma con los Cleveland Browns


    Durante 2015 los Ravens necesitaban una amenaza vertical en su cuerpo de receptores y por este motivo se hicieron de Breshad Perriman en el puesto 26 general del Draft de ese año. Pero después de cuatro años en Baltimore, John Harbuagh decidió...

    Durante 2015 los Ravens necesitaban una amenaza vertical en su cuerpo de receptores y por este motivo se hicieron de Breshad Perriman en el puesto 26 general del Draft de ese año. Pero después de cuatro años en Baltimore, John Harbuagh decidió desprenderse del wide out.

    En la temporada baja, justo en el corte para formar el roster de 53 hombres y al perder la batalla en contra de John Brown por un lugar en la rotación de receptores, Perriman fue cortado por los Ravens.

    Y ante la baja de Josh Gordon hace unas semanas, los Browns han decidido darle un contrato al egresado de Central Florida este sábado; los términos del acuerdo ni la duración fueron revelados.

    El problema del receptor de 25 años no es su talento dentro de los emparrillados, sino que no ha podido mantenerse alejado de las lesiones y solamente durante 2016 pudo participar en los 16 juegos de la temporada.

    La incorporación de Perriman al roster de Cleveland, beneficiará a Baker Mayfield, ya que el novato pasador cuenta como wide receivers principales al recién llegado de Miami, Jarvis Landry, y el jugador de primer año, Antonio Callaway.

    Roethlisberger y los Steelers lo volvieron a hacer

    Roethlisberger y los Steelers lo volvieron a hacer


    Esta vez no hubo golpes sucios, ni conmocionados ni trifulcas. Pero hay cosas que nunca cambian y los Pittsburgh Steelers (3-2-1) se las ingeniaron para derrotar nuevamente a los Cincinnati Bengals (4-2), 28-21 en el Paul Brown Stadium. Fue el séptimo...

    Esta vez no hubo golpes sucios, ni conmocionados ni trifulcas.

    Pero hay cosas que nunca cambian y los Pittsburgh Steelers (3-2-1) se las ingeniaron para derrotar nuevamente a los Cincinnati Bengals (4-2), 28-21 en el Paul Brown Stadium.

    Fue el séptimo triunfo en fila de Steelers sobre Bengals, el noveno de los últimos 11 y el decimoquinto de los 18 juegos más recientes. Cincinnati está 8-25 contra Pittsburgh desde que Marvin Lewis es su coach, incluido un horrible récord de 2-16 en el Paul Brown Stadium.

    Ben Roethlisberger siempre encuentra la manera de vencer a los Bengals y en esta ocasión el veterano quarterback de Pittsburgh leyó perfectamente un blitz de Cincinnati y conectó un rápido envío de una yarda por el centro del campo con Antonio Brown y su receptor favorito se escapó, sin ser tocado, 30 yardas hasta las diagonales para anotar el touchdown del triunfo, a 10 segundos del final del partido.

    Increíble, simplemente increíble.

    James Conner y Tyler Boyd fueron los protagonistas de la primera mitad, con un par de touchdowns cada uno.

    Primero fue el receptor de los Bengals, que atrapó un pase de Andy Dalton de dos yardas en las diagonales para abrir el marcador en el primer cuarto.

    Luego vinieron las dos anotaciones de Conner, en carreras de una yarda. La segunda de ellas fue a 1:07 del final de la primera mitad.

    El touchdown bien pudieron acreditárselo a JuJu Smith-Schuster, quien hizo una acrobática atrapada sobre Darqueze Dennard hasta la yarda uno de Cincinnati. Sin embargo, la repetición mostró que el casco de JuJu tocó el césped a centímetros de la anotación y ahí fue decretado el down.

    Con poco más de un minuto en el reloj, la respuesta de los Bengals fue inmediata, con el segundo pase de touchdown de Andy Dalton, nuevamente a manos de Boyd, ahora en jugada de 14 yardas.

    A Cincinnati le tomó cinco jugadas y 48 segundos recorrer las 44 yardas que necesitaban para empatar el partido a 14 puntos por bando.

    Sam Hubbard y Vontaze Burfict se combinaron para hacer una estupenda tacleada en la yarda tres de Cincinnati y así evitar el tercer touchdown de Conner en el partido.

    Pittsburgh tuvo que conformarse con un gol de campo de 21 yardas de Chris Boswell para tomar delantera de 17-14 a la mitad del tercer cuarto.

    Los Steelers se adentraron hasta la yarda seis de Cincinnati, pero nuevamente la defensa de los Bengals hizo el trabajo y sólo aceptó tres puntos.

    En tercer down, Roethlisberger localizó a Vance McDonald, quien rompió una tacleada, pero en el proceso perdió el balón; Smith-Schuster recuperó el fumble y evitó una catástrofe para Pittsburgh.

    Los Bengals montaron su última ofensiva de la tarde, una que recorrió 75 yardas en nueve jugadas y 2:14 y que culminó con un touchdown de Joe Mixon en carrera de 4 yardas para darle la ventaja a los de casa, 21-20 con 78 segundos en el reloj.

    Setenta y ocho segundos. Tiempo suficiente para Roethlisberger.

    El “Big Ben” jamás desesperó y localizó en tres ocasiones a Smith-Schuster, incluida una jugada de 23 yardas hasta la 31 de Cincinnati.

    Los Bengals, entonces, le mandaron un “all-out blitz” y Roethlisberger los hizo pagar el atrevimiento con el pase a Antonio Brown y el velocista receptor de los Steelers lo convirtió en el touchdown que condenó a los Bengals.

    Roethlisberger mejoró su récord a 14-2 en el Paul Brown Stadium; terminó con 32 de 46 para 369 yardas, con un touchdown y rating de 100.7.

    Dalton completó 26 de 42, con 229 yardas y un par de anotaciones. Ahora está 3-12 contra los Steelers.

    Pittsburgh descansa la próxima semana y los Bengals visitan a los Kansas City Chiefs.

    Después de salir de Giants, Ereck Flowers llega a los Jaguars

    Después de salir de Giants, Ereck Flowers llega a los Jaguars


    Flowers llegó a la NFL como una promesa en las trincheras. Por este motivo, los Giants lo seleccionaron en la posición nueve general del Draft 2015. Sin embargo, después de cuatro años en los Meadowlands el tackle ofensivo se convirtió en un...

    Flowers llegó a la NFL como una promesa en las trincheras. Por este motivo, los Giants lo seleccionaron en la posición nueve general del Draft 2015. Sin embargo, después de cuatro años en los Meadowlands el tackle ofensivo se convirtió en un fiasco.

    Por este motivo, los de Pat Shurmur tomaron la decisión de liberar al egresado de Miami y seguir adelante. Esto hizo que la carrera de Flowers pendiera de un hilo. Hasta que apareció Doug Marrone y los Jaguars.

    Este viernes, la franquicia de Jacksonville anunciaron que han llegado a un acuerdo con el jugador de 24 años, aunque los términos del contrato no se revelaron. Este movimiento se da después de que Josh Wells fuera colocado en la reserva de lesionados por una lesión en la ingle.

    Pero curiosamente, Wells no era el tackle titular al inicio de la temporada. Cam Robinson era el encargado de brindarle proteccción a Blake Bortles hace seis semanas, aunque el jugador terminó su participación en la campaña de este año después de romper su ligamento cruzado anterior en la Semana 2.

    Ereck Flowers ha resultado uno de los peores tackles durante los cuatro años que ha estado en la liga. En ese lapso ha permitido 180 presiones al quarterback, la cifra más alta de toda la NFL, aunque ahora protegerá a Bortles, un pasador mucho más esquivo que Eli Manning.

    Pronósticos para la semana 6 de la quiniela NFL 2018 de As

    Pronósticos para la semana 6 de la quiniela NFL 2018 de As


    El pick’em de AS en nfl.com ha vuelto a tener un ganador en solitario en la semana 5. ‘alecalaco’ acertó todos los resultados de la semana excepto el Browns-Ravens que se decidió en el tiempo extra. En la clasificación general también hay un...

    El pick’em de AS en nfl.com ha vuelto a tener un ganador en solitario en la semana 5. ‘alecalaco’ acertó todos los resultados de la semana excepto el Browns-Ravens que se decidió en el tiempo extra. En la clasificación general también hay un líder en solitario, ‘juaninino’, que tiene 720 puntos. Detrás está ‘David12SPQR’ con 710 y ‘trukutru’, valdun’ y ‘nfladdict12’ con 700.

    En mi caso, ya vivo con una bolsa de papel con dos agujeros que cubren mi vergüenza. He vuelto a tener una semana desastrosa con solo seis aciertos y nueve fallos que me descartan casi definitivamente en la clasificación general y me animan a seguir desvariando.

    La semana 6 promete ser igual de complicada con algunos partidos muy difíciles de descifrar. Los Eagles no pueden permitirse perder ante los Giants en Nueva York, los Steelers tienen otra final en Cincinnati, los Browns no tendrán fácil seguir la racha contra los Chargers, Redskins y Panthers auguran un partidazo de gallitos, Titans y Ravens necesitan demostrar que son aspirantes de verdad y, como guinda, los Chiefs ponen su imbatibilidad en juego en Foxboro en un Sunday Night con aroma a partidazo de.

    VIKINGS (2-2-1) ganan a Cardinals (1-4) en Minnesota

    Si los Vikings consiguen perder contra Arizona después de hacerlo contra Buffalo, quizá es que ha llegado el momento de que cierren la franquicia y monten una ONG.

    FALCONS (1-4) ganan a Buccaneers (2-2) en Atlanta

    ¿Os dio miedo ‘El Exorcista’? Pues os va a parecer de risa en comparación con la escabechina que le puede hacer Julio Jones a la secundaria de Tampa.

    PACKERS (2-2-1) ganan a 49ers (1-4) en Green Bay

    Los Packers están a medio gas, pero los 49ers tienen el depósito vacío y el señor que suplantó a Crosby la semana pasada ya ha sido identificado: era Blair Walsh disfrazado.

    RAMS (5-0) ganan a Broncos (2-3) en Denver

    Estoy seguro de que los Broncos pondrán ganas e intensidad… y los Rams todo lo demás.

    TEXANS (2-3) ganan a Bills (2-3) en Houston

    Josh Allen sueña todas las noches que los Browns le eligen en el draft y Deshaun Watson que su entrenador no es Bill O’Brien, pero cada día se despiertan y se echan a llorar.

    JETS (2-3) ganan a Colts (1-4) en Nueva York

    No espero que los Jets tengan fuegos artificiales suficientes para montar una fiesta dos semanas seguidas, pero para ganar a estos Colts no hace falta sacar la vajilla de plata de la abuela.

    JAGUARS (3-2) ganan a Cowboys (2-3) en Dallas

    Estaremos todos de acuerdo en que lo de Bortles es para matarle, pero también coincidiremos en que estos Cowboys son para morirse.

    GIANTS (1-4) ganan a Eagles (2-3) en Nueva York

    El otro día me pareció percibir un destello de inteligencia en los ojos de Eli. Fue solo un instante, pero recuperé la esperanza.

    BENGALS (4-1) ganan a Steelers (2-2-1) en Cincinnati

    Me muero de ganas de presenciar la batalla entre un ‘front seven’ de acero que consigue más sacks que nadie y una línea ofensiva de Cincinnati que nos tiene boquiabiertos. Ah, y ‘FIRE TOMLIN!’

    RAIDERS (1-4) ganan a Seahawks (2-3) en Oakland

    En realidad creo que va ganar Seattle, pero me gusta ponerles perdedores para hacer rabiar a sus seguidores.

    REDSKINS (2-2) ganan a Panthers (3-1) en Washington

    Me muero de ganas por saber quién gana un choque entre fajadores en el que los Panthers llegan con un motor turbo al que le fallan las marchas y los Redskins con un motor diésel al que le faltan caballos.

    RAVENS (3-2) ganan a TITANS (3-2) en Tennessee

    Aquí tenemos un ejemplo típico de equipos que pierden cuando tienen que ganar y ganan cuando tienen que perder. Y como no pueden perder los dos, apuesto por el visitante en un ejercicio de lógica inversa,… o lo que sea. (Me ha entrado dolor de cabeza).

    CHIEFS (5-0) ganan a Patriots (3-2) en Foxboro

    Brady ha recuperado esa mirada de asesino en serie que no me deja dormir por las noches, pero entonces me levanto de la cama, me pongo un partido de los Chiefs y me marcho de fiesta.

    BROWNS (2-2-1) ganan a Chargers (3-2) en Cleveland

    Hay cosas que nunca cambian y a casi nadie le importan los Chargers. Pero hay algo que ha cambiado a lo bestia y ahora todos somos de los Browns menos Hue Jackson. No es que vayan a ganar porque tengan mucha gente detrás empujando; más bien creo que los Chargers se acabarán suicidando.

    DOLPHINS (3-2) ganan a Bears (3-1) en Miami

    Quizá no me acabe de fiar del ataque de los Dolphins, pero creo que Trubisky no tiene demasiados touchdowns en la cartera como para gastar seis de una tacada. A ver cómo llega a fin de mes.

    Semana anterior: 6-9

    Temporada: 47-31

     

    Podcast NFL Zona Roja #156: En directo desde el Irish Corner

    Podcast NFL Zona Roja #156: En directo desde el Irish Corner


    Fernando Kallás y Mariano Tovar graban por primera vez el podcast Zona Roja en directo desde el Irish Corner Café en Madrid, al lado de un invitado especial, Míchel López de Toro. Los tres contestan las preguntas de los aficionados que estuvieron...

    Fernando Kallás y Mariano Tovar graban por primera vez el podcast Zona Roja en directo desde el Irish Corner Café en Madrid, al lado de un invitado especial, Míchel López de Toro. Los tres contestan las preguntas de los aficionados que estuvieron presentes en más de dos horas de conversación sobre fútbol americano. En la segunda parte del programa, Rafa Cervera y Paco Virués se juntan a Mariano y añaden hora y media de programa en la que repasan todo lo que hay que saber sobre los partidos de la NFL en Londres. Para acabar, nuestra habitual sección de NCAA en una semana que estuvo plagada de sorpresas. 

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    Imágenes y frases de los duelos de la semana 5 de la NFL

    Imágenes y frases de los duelos de la semana 5 de la NFL


    La NFL sigue loca una semana más. Ni los nombres, ni el prestigio, ni el récord son garantía de victoria. Titans, Ravens, Packers o Broncos han sufrido un correctivo frente a rivales inferiores en teoría, ya todo el mundo ha ganado un partido por lo...

    La NFL sigue loca una semana más. Ni los nombres, ni el prestigio, ni el récord son garantía de victoria. Titans, Ravens, Packers o Broncos han sufrido un correctivo frente a rivales inferiores en teoría, ya todo el mundo ha ganado un partido por lo menos y algún gallito, como Atlanta, está a punto de ingresar en la UVI.

    Sin embargo, dentro de la locura, esta semana ha habido una pauta que se ha repetido en todos los partidos menos dos. En cada duelo ha ganado el equipo que más ha corrido con el balón excepto en el Seahawks-Rams y en el Texans-Cowboys. Y aun así, las dos excepciones no lo son tanto, ya que esos son los dos partidos en los que más se corrió y ninguno de los cuatro equipos llegó al 60% de pases. Creo que es una estadística a tener muy en cuenta. Por mucho que estemos viviendo una era de fuegos artificiales, al final, el algodón no engaña: la mejor manera de abrir la lata de las defensas es obligándolas a cerrarse percutiendo contra ellas. Que como se ha dicho siempre, cuando se lanza un pase pueden suceder tres cosas y dos de ellas son malas.

    Y para los que creen que el espectáculo de la NFL está en el juego de pase, el partido más espectacular de la semana, y probablemente uno de los mejores de lo que llevamos de temporada fue el Seahawks-Rams. Y mira tú por donde, en él solo el 46% de las jugadas ofensivas fueron de pase. Seguramente, sea uno de los choques más corredores de los últimos años y a todo el mundo le encantó.

    Al final, el secreto no está en el pase o en los quarterbacks. Lo importante es el buen juego, la intensidad y la emoción. Si hay de eso a borbotones, los ‘highlights’ aparecen solos.

    PATRIOTS 38-24 COLTS

    ● (NE 65,6% de pases) Hace solo dos semanas la dinastía de los Patriots parecía finiquitada. Ahora Tom Brady ha recuperado la mirada de asesino sin alma, Sony Michel parece el mejor corredor de la franquicia en años, Edelman le ha dado un aire nuevo al ataque aéreo y la defensa parece dominante. Todavía les miraremos de reojo como que no están, pero un escalofrío empieza a recorrernos la espalda.
    ● (IND 73,5% de pases) Luck se queda huérfano cuando no tiene a T.Y. Hilton y esa defensa es demasiado frágil para mantener un marcador bajo.

    BILLS 13-12 TITANS

    ● (BUF 31,7% de pases) Por muchos cambios que hayan hecho en Buffalo durante la pasada offseason, ellos siguen aferrados a la fórmula de siempre: McCoy en ataque y defensa peleona. Y aunque parezca increíble, a veces les funciona. Y más si los rivales se disfrazan de Reyes Magos de Oriente.
    ● (TEN 50,9% de pases) Cuando un equipo gana tantos partidos de milagro, aunque sea contra rivales de primera, acaba perdiendo de milagro aunque sea contra rivales de segunda.

    PANTHERS 33-31 GIANTS

    ● (CAR 53,0% de pases) Los Panthers son por encima de todo Cam Newton, y cuando su quarterback tiene un mal día, nada parece funcionar. Por suerte, los Giants se pegaron sus dos tradicionales tiros en el pie para ponerse 17-3 en contra y a última hora apareció Graham Gano para meter un field goal desde fuera del estadio.
    ● (NYG 69,8% de pases) Ha sido suficiente con una actuación aceptable de Eli para que confirmáramos que este equipo tiene mucho potencial… y una capacidad prodigiosa para regalarle puntos al rival.

    BENGALS 27-17 DOLPHINS

    ● (CIN 53,5% de pases) Esta victoria es la prueba de que algo ha cambiado en el corazón de estos Bengals. Hace no mucho cada jugador habría intentado ganar el partido por su cuenta en un totum revolutum después de ponerse 17 puntos por debajo.
    ● (MIA 61,4% de pases) Gase no le va a pedir a Tannehill que sea explosivo, ni siquiera brillante. Simplemente necesita que sea inteligente y muy cuidadoso con el balón. Después de haber jugado un buen partido en defensa, en equipos especiales, y haber exhibido un ataque terrestre sólido, los Dolphins perdieron porque su quarterback no fue ni inteligente ni cuidadoso.

    BROWNS 12-9 RAVENS

    ● (CLE 60,5% de pases) Definitivamente, los Browns deberían jugar con ese uniforme a partir de ahora. No solo es más bonito, también rompe con el pasado y ya se ha convertido en la insignia de un futuro brillante con un Mayfield con muchos conejos en la chistera.
    ● (BAL 69,5% de pases) John, majete, ¿quieres darle de una vez balones a Alex Collins y dejar de intentar que Joe Flacco sea Aaron Rodgers?

    LIONS 31-23 PACKERS

    ● (DET 48,1% de pases) Entiendo que Patricia sienta mucho cariño por LeGarrette Blount, pero no debería demostrárselo dándole balones que deberían ser de Kerryon Johnson. Quizá fuera mejor una cena con velitas.
    ● (GB 72,2% de pases) Da lo mismo si Rodgers y McCarty están pegados o se van de copas juntos, da igual si todos los receptores están llenos de tiritas, no importa si el quarterback tiene una segunda parte monstruosa, tampoco es relevante si la defensa funciona y a Matthews le persiguen los árbitros. Todo lo anterior pasa a un segundo plano si un kicker con la solvencia de Crosby falla cuatro field goals y un extra point. Así es imposible ganar un partido de la NFL.

    CHIEFS 30-14 JAGUARS

    ● (KC 55,8% de pases) Cuando todo está de cara, pasan cosas como que aunque tu quarterback lanze dos intercepciones y ningún pase de touchdown, juega un gran partido y su equipo vapulea al contrario.
    ● (JAX 78,2% de pases) Los Jaguars tenían en defensa todas las armas que necesita un equipo para colapsar a los Chiefs… y en el ataque a Jake Bortles.

    JETS 34-16 BRONCOS

    ● (NYJ 36,6% de pases) Entre los carrerones de Crowell y los bombazos de Darnold, los Broncos terminaron sepultados en una avalancha de grandes jugadas.
    ● (DEN 75,0% de pases) Se volvió a confirmar que los Broncos pueden ser muy competitivos en partidos apretados, pero cuando tienen que remontar no tienen ni idea sobre cómo hacerlo.

    STEELERS 41-17 FALCONS

    ● (PIT 50,0% de pases) Con esa defensa de verdad los Steelers sí que pueden aspirar a todo.
    ● (ATL 70,3 % de pases) Con esa defensa de mentira los Falcons no pueden aspirar a nada.

    CHARGERS 26-10 RAIDERS

    ● (LAC 46,5% de pases) Por fin aparecieron los deslumbrantes Chargers que todos esperábamos, pero tranquilos, ya encontrarán la manera de escacharrarse.
    ● (OAK 71,7% de pases) Si Jon Gruden tiene tantas dudas con Carr y adora tanto a Lynch ¿por qué no equilibra más el juego? La consecuencia es que el corredor se aburre y el quarterback juega como si estuviera a punto de sufrir un infarto.

    EAGLES 21-23 VIKINGS

    ● (PHI 67,3% de pases) Podemos criticar su secundaria y un backfield en la UVI, pero la intensidad de los Eagles campeones se perdió el 4 de febrero pasado en el vestuario del U.S. Bank Stadium.
    ● (MIN 61,6% de pases) Cuando los Vikings consigan defender a los tight ends y que sus kickers no manden el melón a Cuenca, podrán empezar a soñar con el anillo, porque en casi todo lo demás da gusto verlos.

    49ERS 18-28 CARDINALS

    ● (SF 61,3% de pases) La lesión de Garoppolo no solo ha acabado con las opciones de los Niners esta temporada. También parece haberles robado el alma.
    ● (ARI 52,0% de pases) Una vez lograda la primera victoria, los Cardinals deberían plantearse si no sería buena idea devolver a Rosen al banquillo para formarle como Dios manda. Si no, todo apunta a que en diciembre no tendrán ni quarterback de futuro ni muchas victorias más.

    SEAHAWKS 31-33 RAMS

    ● (SEA 39,6% de pases) No se puede dar más con menos. Los Seahawks hicieron un partidazo y demostraron que siguen teniendo alma de equipo ganador aunque tengan una plantilla de equipo perdedor.
    ● (LAR 51,6% de pases) Me gustaría saber cómo consiguió McVay que Pete Carroll se suicidara pidiendo el tiempo muerto que los Rams necesitaban para decidir jugarse el cuarto down que decidió el partido.

    TEXANS 19-16 COWBOYS

    ● (HOU 58,6% de pases) Deshaun Watson cojo pudo sobreponerse a la incompetencia de un Bill O’Brien que ayudaría más si se limitara a ver el partido desde la banda sin abrir la boca.
    ● (DAL 50,0% de pases) Ezekiel Elliott debe pensar todas las noches que el traje de estos Cowboys se le queda pequeño. Es él contra el mundo.

    SAINTS 43-19 REDSKINS

    ● (NO 47,5% de pases) Drew Brees se ha llevado todos los focos por su récord de yardas y por su partido perfecto y es lógico, pero el motivo por el que los Saints se parecieron tanto a la máquina perfecta de la temporada pasada no fue su quarterback, fue el regreso de Ingram.
    ● (WAS 68,4% de pases) Monte Nicholson merece una seria reprimenda por parte de su equipo después de que cometiera una falta absurda, infantil e inaceptable en la segunda serie de los Saints que destrozó todo el trabajo de la defensa y fue el principio del fin de los Redskins.

    Pronósticos para la semana 5 de la quiniela NFL 2018 de As

    Pronósticos para la semana 5 de la quiniela NFL 2018 de As


    Tengo que hacer una doble reverencia ante ‘Fonse87’, el jugador del pick’em de AS en nfl.com que ha ganado la semana 4 en solitario de nuestra quiniela con 14 aciertos y un solo fallo: la derrota de los Eagles en Tennessee. Y en una jornada que no...

    Tengo que hacer una doble reverencia ante ‘Fonse87’, el jugador del pick’em de AS en nfl.com que ha ganado la semana 4 en solitario de nuestra quiniela con 14 aciertos y un solo fallo: la derrota de los Eagles en Tennessee. Y en una jornada que no fue sencilla, con muchos partidos que se decidieron en el último segundo o en el tiempo extra.

    En la general también tenemos líder en solitario. ‘Cromceb’ lleva 600 puntos después de fallar solo cuatro resultados esta semana. Además, la clasificación empieza a abrirse y el décimo ya está a 50 puntos de la cabeza. La clave en este juego no es ganar la semana, sino ser muy regular y no tener ninguna semana nefasta que te aleje de la cabeza.

    Por mucho que predique, no lo hago precisamente con el ejemplo. Siete aciertos y ocho fallos me han alejado de los puestos de cabeza y eso me debería obligar a arriesgar menos en las próximas semanas para intentar recuperarme. Pero no lo puedo evitar y vuelvo a jugármela con varios pronósticos contra las casas de apuestas. Quizá no sea el camino correcto, y una segunda jornada catastrófica me podría alejar casi definitivamente de la cabeza, pero ¡qué narices! Esto está para divertirse.

    RAMS (4-0) ganan a Seahawks (2-2) en Seattle

    Entre lesionados, peinetas y condenados, los Seahawks parecen la versión deportiva de un culebrón venezolano.

    PATRIOTS (2-2) ganan a Colts (1-3) en New England

    Hubo un tiempo en el que el Patriots-Colts era el mejor partido de la temporada sin importar la jornada en que se disputara. Ese tiempo ya ha pasado.

    TITANS (3-1) ganan a Bills (1-3) en Búfalo

    Sigo conmocionado con los tres cuartos downs y el pase final de touchdown de Mariota contra los Eagles. Tan conmocionado como puede acabar Allen ante el vendaval que promete la agresiva defensa de los Titans.

    BRONCOS (2-2) ganan a Jets (1-3) en Nueva York

    Los Broncos hasta ahora han sido un equipo muy completo al que le falta pegada, pero los Jets paran todos los golpes con la cara.

    BENGALS (3-1) ganan a Dolphins (3-1) en Cincinnati

    No creo que los Dolphins sean tan buenos como en las tres primeras jornadas ni tan malos como en la cuarta, pero seguro que no pueden seguir el ritmo de estos emocionantes Bengals.

    PANTHERS (2-1) ganan a Giants (1-3) en Carolina

    Los Panthers son pura improvisación, imaginación y fantasía. Los Giants son… son… ¡Jopetas!, me imagino la cara de Eli y se me corta el rollo, la fantasía, la improvisación y hasta la leche.

    PACKERS (2-1-1) ganan a Lions en Detroit

    Si Aaron Rodgers se queja de que su ataque fue “terrible”, es que no se aguanta las ganas de convertirlo en ‘temible’. Ah, y no dejéis en el banquillo a Aaron Jones en vuestras ligas Fantasy.

    CHARGERS (2-2) ganan a Raiders (1-3) en Los Ángeles

    Que no os engañen, los que juegan en casa son los Raiders, pero eso no importará si los Chargers deciden limitarse a jugar de una vez sin hacer el ganso.

    49ERS (1-3) ganan a Cardinals (0-4) en San Francisco

    Ya avisé la semana pasada de que si no eran capaces de ganar a los Seahawks dejaría de apostar por los Cardinals.

    RAVENS (3-1) ganan a Browns (1-2-1) en Cleveland

    Una cosa es que los Browns nos sigan pareciendo sexis y otra muy diferente que puedan seducir a unos Ravens con corazón de hielo y Jimmy Smith de vuelta.

    COWBOYS (2-2) ganan a Texans (1-3) en Houston

    Qué malo debe ser eso que les ha hecho Deshaun Watson a los jugadores de su línea ofensiva para que lleven toda la temporada intentando que ‘parezca un accidente’.

    FALCONS (1-3) ganan a Steelers (1-2-1) en Pittsburgh

    Esta NFL está tan loca que el que no supere los 40 puntos que deberían dar la victoria en este partido va a pasar de ser favorito para ganar el anillo a despedirse de la temporada en la semana 5.

    VIKINGS (1-2-1) ganan a Eagles (2-2) en Filadelfia

    Los Vikings necesitan recordar que se hicieron grandes en las trincheras y no lanzando fuegos artificiales. Pero o lo recuerdan esta misma semana, o quedarán en el olvido hasta 2019.

    JAGUARS (3-1) ganan a Chiefs (4-0) en Kansas City

    Prometo que no he fumado nada, pero estoy convencido de que la defensa de los Jaguars colapsará a Mahomes mientras la defensa de los Chiefs será colapsada por Bortles. (Jamás pensé que algún día escribiría una chorrada así creyéndomela).

    REDSKINS (2-1) ganan a Saints (3-1) en Nueva Orleans

    Washington va a poner patas arriba todos los power rankings de la galaxia si su defensa le gana la batalla terrestre a Ingram y Kamara.

    Semana anterior: 7-8

    Temporada: 41-22

    Podcast NFL Zona Roja #155: ¡El martes, quedada en Madrid!

    Podcast NFL Zona Roja #155: ¡El martes, quedada en Madrid!


    Hoy, Fernando Kallás, Mariano Tovar, Rafa Cervera y Paco Virués repasan la actualidad de la NFL con un tema de fondo: el dominio de los superataques. Si es el nacimiento de una nueva edad de oro de los quarterbacks, una cuestión de sistemas o si...

    Hoy, Fernando KallásMariano Tovar, Rafa Cervera y Paco Virués repasan la actualidad de la NFL con un tema de fondo: el dominio de los superataques. Si es el nacimiento de una nueva edad de oro de los quarterbacks, una cuestión de sistemas o si son las defensas que empiezan la temporada con dos o tres meses de retraso en relación e los ataques. Además, analizamos qué les sucede a los Chargers, el magnífico arranque de los Titans, la situación desesperada de Falcons, Steelers o Vikings, que esta semana se juegan el todo por el todo... Y para terminar, la actualidad de la NCAA con los grandes duelos cada vez más cerca. 

    Por último, confirmamos que el próximo martes, 9 de octubre, grabaremos el programa en en el Irish Corner Café - Calle Arturo Soria 6 (Metro Ciudad Lineal) a las 22h. Estáis todos invitados... a venir, que las cervezas se las paga cada uno.

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    Mi foto favorita de NFL llegó un segundo antes de la tragedia

    Mi foto favorita de NFL llegó un segundo antes de la tragedia


    Adoro el football americano y adoro casi tanto las fotografías de football americano. Por eso, desde hace muchísimos años siempre he intentado publicar cada semana una selección de las que más me han gustado. Creo que inventé la sección ‘Una...

    Adoro el football americano y adoro casi tanto las fotografías de football americano. Por eso, desde hace muchísimos años siempre he intentado publicar cada semana una selección de las que más me han gustado. Creo que inventé la sección ‘Una imagen, una frase’ en 2009 en el desaparecido blog Zona Roja, pero ya antes, en la vieja sección de As de NFL que nació a finales de 2000, intentaba publicar de forma destacada las mejores fotos que llegaban a la redacción para que todo el mundo las pudiera disfrutar.

    En aquella época no era sencillo. No llegaban demasiadas. Ni siquiera de todos los partidos. Tenía que elegir entre un par de ellas. Media docena como mucho. Ahora es diferente. De muchos partidos llegan cientos. E intento ver todas para elegir la mejor, aunque muchas veces termino embotado de tanto ver fotografías increíbles.

    De entre todas esas cientos de miles de fotos que he visto en los 30 años que llevo siguiendo la NFL, siempre he tenido una favorita. La mejor foto de football que nunca he visto. Fue tomada por Lou Dematteis para la agencia Reuters el 18 de noviembre de 2001 en el Coliseum de Oakland. Durante el segundo cuarto del partido que enfrentaba a Chargers y Raiders. Dudo que la cámara fuera digital porque aún estaban poco evolucionadas y las zonas oscuras solían pixelarse, pero pese a la distancia con la que fue tomada no tiene ni una gota de grano. Su nitidez es increíble. Probablemente, con las cámaras actuales veríamos perfectamente el gesto del defensor, pero la sombra que cubre su cara da incluso más dramatismo a lo que está a punto de suceder.

    “Un segundo antes de la tragedia”

    La foto podría titularse “un segundo antes de la tragedia”. El número 7 es Doug Flutie. El jugador favorito de mi amigo Rafa Cervera. Un fenómeno de 1,78 de altura que tenía más peligro que un ratón colora’o, un arte casi andaluza y tocaba la batería (en serio) como un campeón. Sus ‘Flutie Flakes’ fueron durante mucho tiempo el primer alimento que se llevaban a la boca cada mañana los jovencitos estadounidenses y, aunque su carrera estuvo llena de altibajos, era un puñetero crack que incluso llevó a los Buffalo Bills a playoffs, algo que solo está al alcance de extraterrestres y Tyrod Taylor. Flutie acabó su carrera en los Patriots en 2005 después de haber jugado en cinco equipos durante 13 años como profesional. En su última temporada hizo algo que nadie ha repetido después. Anotó un drop, una jugada habitual en el rugby, que es legal en el football, pero que nadie intenta. Lo dicho, un crack y un cachondo mental.

    El monstruo que le cae encima con el número 90 es Grady Jackson, un defensive tackle que tuvo una larga carrera de mercenario. Quince años durante los que perteneció a siete franquicias, casi siempre como titular. Un esforzado del emparrillado, un currante… Un salvaje de los de antes y que ahora no tienen sitio en la nueva NFL ‘civilizada’.

    Da lo mismo quién ganó el partido. Para tranquilidad de todos, Flutie sobrevivió a la jugada. Incluso se levantó por su propio pie y siguió jugando como si nada. ¡Una vergüenza! Lo lógico es que Jackson hubiera salido esposado del estadio. Por supuesto, si el comisionado en esa época hubiera sido Goodell en vez de Tagliabue, Jackson habría recibido una sanción ejemplar de no sé cuántos partidos y le habrían retirado el carnet de conducir y el permiso de vuelo. La NFL también habría hecho público un vídeo con ejemplos de lo que se puede y no hacer. Y no se les habría caído la cara de vergüenza, como no se les ha caído hoy con el esperpento indecente que se han atrevido a publicar en el que confirman que se creen que todos los espectadores somos idiotas:

    Pero chico, qué quieres que te diga. Pese a todo, es mi fotografía favorita de NFL de entre los cientos de miles que he visto. Un momento sobrecogedor de puro football. El segundo antes de la tragedia. Y por mucho que se empeñen, no echo de menos ni pizca un pañuelo amarillo en ella. Es más, probablemente la estropearía.

    Este artículo está dedicado a mi gran amigo Rafa Cervera.

    Eric Reid, Jimmy Garoppolo y la excomunión de Kaepernick

    Eric Reid, Jimmy Garoppolo y la excomunión de Kaepernick


    Los Carolina Panthers han fichado a Eric Reid. Podría parecer un fichaje más de esos que se hacen en estas semanas para tapar agujeros de última hora o cubrir lesiones importantes. Sí, podría parecerlo, pero no lo es. Eric Reid es un safety muy...

    Los Carolina Panthers han fichado a Eric Reid. Podría parecer un fichaje más de esos que se hacen en estas semanas para tapar agujeros de última hora o cubrir lesiones importantes. Sí, podría parecerlo, pero no lo es.

    Eric Reid es un safety muy bueno. Una elección de primera ronda y un jugador de Pro Bowl en su año de rookie. Tiene 26 años, terminó su contrato de novato con los 49ers, se marchó a la agencia libre… y nadie le fichó. Se entrevistó con los Bengals sin éxito, los Titans también parecieron interesarse, pero al final prefirieron quedarse con Vaccaro porque Reid no llegó a tiempo a la entrevista porque se canceló su vuelo, en agosto se dijo que los 49ers le ofrecieron volver y él no aceptó una ridícula oferta mínima legal de 790.000 por un año… el caso es que empezó la temporada y Eric Reid no tenía equipo.

    Durante todo este tiempo he defendido que el gran problema de Colin Kaepernick era que no es un gran quarterback. Pensaba que si hubiera sido una gran estrella le habrían permitido que se arrodillara ante el himno y hasta se bajara los pantalones para enseñarle el trasero a Goodell en su despacho. La realidad es que Kaepernick tiene talento de quarterback titular a duras penas por mucho que en los últimos meses nos hayan intentado convencer de lo contrario y eso ha jugado en su contra. Sin embargo, ese argumento se me vino abajo cuando a Eric Reid le estaba sucediendo lo mismo. Ahí no había duda sobre que, en condiciones normales, debería haber sido una de los jugadores más deseados de la última agencia libre.

    Por el camino, la liga ha conseguido cerrar a cal y canto la polémica del himno. El tema simplemente está resuelto. Y eso que ni siquiera ha habido gran revuelo ni informaciones polémicas sobre los métodos utilizados. Nada de nada. Solo una campaña de Nike con Kaepernick cuyo ruido duró exactamente lo que su lanzamiento y que pareció más bien promovida por la marca que por unos medios cansados de una historia que se ha quedado sin recorrido sin el aliciente de dejar en ridículo a Donald Trump.

    Reid, hermano de armas de Kaepernick

    ¿Por qué sale ahora Kaepernick cuando el recién fichado es Eric Reid? Porque Reid fue el brazo derecho de Kaepernick cuando empezó sus protestas. El tipo que aparecía de rodillas siempre a su lado en las fotos. El segundo jugador de la NFL más implicado en la guerra del quarterback contra el mundo. Además, Reid se sumó a Kaepernick en su demanda contra la NFL por colusión. Pare entender el ‘palabro’, dos o más empresas cometen colusión cuando coordinan acciones que les den ventajas en el mercado. Una forma típica es pactar precios, pero que haya un acuerdo tácito para no contratar a una persona entra también dentro del término. Y claro, es ilegal. Hasta tal punto está enconado el asunto, que Reid no va a retirar la demanda por colusión contra la NFL por su contrato con los Panthers. Hasta podría tener más argumentos si como deja caer Mike Florio como posibilidad en ‘porfootballtalk’, Carolina pidió permiso a la NFL para ficharle.

    Así que nos encontramos con un jugador igual de beligerante que Kaepernick, que sí es de verdad uno de los mejores jugadores de la NFL en su posición, que no ha encontrado trabajo, inexplicablemente, hasta que un equipo no ha tenido más remedio que ficharlo. Y ya os digo que llevo toda la semana boquiabierto, porque los Falcons se deberían haber lanzado a por él como locos el mismo lunes cuando se confirmó que se habían quedado sin sus dos safeties titulares, que además eran la clave del sistema defensivo de Atlanta, creado por Dan Quinn a imagen y semejanza de la ‘Legion of Boom’ que ya creo como coordinador defensivo en Seattle.

    Ahora queda por saber los acuerdos verbales a los que ha llegado Reid con la franquicia. Si seguirá arrodillándose y reabrirá la polémica que tanto le ha costado a la NFL cerrar o se portará como un niño bueno. Por supuesto que no habrá nada escrito, pero sospecho que la franquicia y el jugador hablaron sobre el tema largo y tendido y las posturas quedaron clarísimas. O más bien le quedaron clarísimas al jugador. Y también estoy seguro de que las aceptó sin rechistar por mucho que no retire la demanda por colusión.

    La lógica de su vuelta a San Francisco

    Creo que el regreso de Reid podría abrirle la puerta de vuelta a Kaepernick. Pero también creo que en el caso del quarterback sería mucho más complicado. El primer motivo es que el equipo que lo necesita como el comer es el mismo que dejó marchar a Reid, los San Francisco 49ers. La lesión de Garoppolo ha dejado a Beathard como quarterback titular. Shanahan quizá pueda argumentar que le interesa probar esta temporada a Beathard para ver su proyección, pero ya os digo que el año pasado le probó durante seis jornadas y se fue corriendo a Boston a buscar a Garoppolo. No creo que necesite ver mucho más a Beathard. Además, Kaepernick conoce la casa y, probablemente tenga en Shanahan un entrenador ideal para sacar lo mejor de él, aprovechar su movilidad, e incluso hacerle crecer en sus terribles limitaciones de lectura. Los 49ers tendrían un quarterback mejor que Beathard e incluso podrían sacar tajada si consiguieran resucitar a Kaepernick, rehabilitarle como jugador no polémico, hacerle un contrato barato de un par de años y hasta venderle por alguna ronda del draft dentro de medio año.

    El otro problema de todo esto es que Kaepernick no puede a estas alturas bajarse del burro. Su imagen de coherencia hasta el final le obliga a seguir con sus críticas durante el himno cueste lo que cueste. Necesitaría un magnífico equipo de asesores de imagen para justificar un cambio de actitud que probablemente le podría reabrir la puerta de la NFL, pero que dejaría muy tocado su prestigio para una legión de seguidores que incluso han pedido para él el premio Nobel de la Paz y le han valido el premio de ‘embajador de la Conciencia’ que concede Amnistía Internacional.

    Por si había dudas de que Kaepernick sigue teniendo ganas de guerra, le faltó tiempo para felicitar a Reid en Instagram y recordar que fue el primero que se arrodilló a su lado. "Felicidades a mi hermano @ e_reid35, un ‘safety all pro’ que debería haber sido fichado el primer día de la agencia libre y que acaba de firmar un contrato de football". "Fue la PRIMERA persona que se arrodilló a mi lado. Eric es un guerrero de la justicia social que sigue apoyando a su esposa, a dos hermosas hijas y a comunidades necesitadas". Estoy seguro de que cuando todo este lío empezó, nadie se imaginaba que iba a terminar siendo tan gordo. Y pese a todo, también tengo dudas de que los protagonistas de la historia sepan muy bien cómo comenzó. Lo único seguro es que Eric Reid, e indirectamente Garoppolo, pueden haber abierto la última puerta para que Kaepernick pueda volver a la NFL.

    Pronósticos para la semana 4 de la quiniela NFL 2018 de As

    Pronósticos para la semana 4 de la quiniela NFL 2018 de As


    Todavía hay algunos locos que se están apuntando al pick’em de AS en nfl.com. Ya aviso a los nuevos de que a estas alturas no tenéis ninguna posibilidad de terminar primeros en la clasificación final, pero sí de ganar alguna clasificación...

    Todavía hay algunos locos que se están apuntando al pick’em de AS en nfl.com. Ya aviso a los nuevos de que a estas alturas no tenéis ninguna posibilidad de terminar primeros en la clasificación final, pero sí de ganar alguna clasificación semanal, como han hecho en la jornada 3 ‘J1080’, ‘NiporAsomo’, ‘Ceelos’, ‘elizo’, ‘veleja’ y ‘juaninino’, los seis jugadores que en la semana 3 solo fallaron 4 resultados para convertirse en los mejores de nuestra quiniela. Pareció una semana complicadísima con las derrotas de Vikings, Jaguars, Packers o Patriots, pero no era imposible hacer un pleno. De hecho, un jugador del pick’em de nfl.com que juega en un grupo diferente del nuestro consiguió acertar los 16 ganadores. Se llama phyllisrae y es un fenómeno.

    Respecto a la clasificación general de nuestro grupo, NiporAsomo, cromceb y sergiomontrondo comparten liderato. Pero ya os aviso de que yo voy cuarto con un solo acierto de diferencia. Como os dije, este año voy a por todas.

    Como ya hice la semana pasada, separaré mis pronósticos por el porcentaje de posibilidades que creo que tengo de acertar. En realidad no sirve para nada. El jueves pasado puse las victorias de Vikes y Jags como las más seguras y el trompazo fue mayúsculo. También di como perdedores a Pats y Packers en el segmento 20/80 y acerté, lo que confirma que esta NFL sigue siendo tan imprevisible como siempre. Esta semana creo más en los Packers, pero vuelvo a dar como perdedores a los Pats, aunque solo sea para haceros rabiar. Pero no me enrollo más y paso a meter las manos en la masa, que es lo que os interesa. Ah, y no olvidéis que descansan Redskins y Panthers.

    CHARGERS (1-2) ganan a 49ERS (1-2) en Los Angeles

    Está en la esencia de los Chargers perder un partido cuando parece imposible, pero hay imposibles demasiado imposibles.

    PACKERS (1-1-1) ganan a BILLS (1-2) en Green Bay

    Un partido que los Packers no pueden perder si quieren aspirar a algo este año. Un partido que los Bills no pueden ganar aunque quisieran aspirar a algo este año.

    JAGUARS (2-1) ganan a JETS (1-2) en Jacksonville

    Esta vez ni siquiera Bortles debe ser un problema. La defensa de los Jaguars se podría bastar sola para atropellar a los Jets.

    EAGLES (2-1) ganan a TITANS (2-1) en Tennessee

    Los Titans han ganado dos partidos, pero todavía no saben cómo, y deben tener menos idea de cómo ganar el tercero ante los Eagles aunque estos aún esté amodorrados en ataque.

    SAINTS (2-1) ganan a GIANTS (1-2) en Nueva York

    Por mucho que mejoraran la semana pasada, los Giants aún están muy lejos de poder entrar con solvencia en un duelo de alto voltaje contra los Saints.

    CHIEFS (3-0) ganan a BRONCOS (2-1) en Denver

    Los Broncos tienen oficio para ponerle las cosas difíciles a Mahomes&Co., pero no tienen pegada para aguantar su ritmo de anotación.

    RAMS (3-0) ganan a VIKINGS (1-1-1) en Los Angeles

    Los Rams no pueden jugar mejor de lo que lo hicieron la semana pasada. Los Vikings no pueden hacerlo peor que el pasado domingo. Eso en teoría iguala un partidazo con sabor a final de conferencia que debe ser una prueba del algodón para ambos.

    FALCONS (1-2) ganan a BENGALS (2-1) en Atlanta

    Los Falcons tienen a su defensa en el hospital y los Bengals a Mixon fuera y a A.J. Green convaleciente. Eso iguala un partido en el que los locales son para mí favoritos por esa única razón: que juegan en su casa.

    COLTS (1-2) ganan a TEXANS (0-3) en Indianapolis

    Mientras no se demuestre lo contrario, los Texans son incapaces de jugar al football con un mínimo de solvencia. No es que los Colts sean mucho mejores, pero Luck con medio brazo marca la diferencia.

    BROWNS (1-1-1) ganan a RAIDERS (0-3) en Oakland

    No tengo ninguna duda de que los Raiders se irán por delante al descanso. Y tampoco tengo dudas de que terminarán perdiendo ante un equipo que renació cuando Mayfield le impuso las manos y dijo: “levántate y anda”. Y como dice el chiste: “entonces se levantó y andó. Anduvo jodido, pero andó”.

    BUCCANEERS (2-1) ganan a BEARS (2-1) en Chicago

    Puedo creerme que la defensa de los Bears le pegue una paliza al ataque de los Bucs juegue Fitzpatrick o Winston, pero también creo que el ataque de Chicago se basta solo para colapsarse.

    LIONS (1-2) ganan a COWBOYS (1-2) en Dallas

    Creo que se está haciendo demasiado de menos a estos Lions. Creo que no se está haciendo nada de menos a estos Cowboys. Apestan tanto como todo el mundo dice. Ya no mola ni Elliott, aunque esta semana lo tenga a huevo.

    RAVENS (2-1) ganan a STEELERS (1-1-1) en Pittsburgh

    Una de mis portadas favoritas de AS de toda la historia se tituló “Un equipo ganó a una banda”. Yo creo que una vez más, y pese a todo, el equipo dará la sorpresa y ganará a la banda. Ah, y ¡FIRE TOMLIN!

    CARDINALS (0-3) ganan a SEAHAWKS (1-2) en Arizona

    Apuesto con fe ciega y en contra de todos a que los Cardinals ganan con la irrupción de Rosen. Si pierden ante estos Seahawks será la última vez que apueste por ellos. Y empezaré a temerme que puedan culminar una temporada imperfecta.

    DOLPHINS (3-0) ganan a PATRIOTS (1-2) en New England

    Sigo creyendo que a final de temporada los Patriots serán mejor equipo que los Dolphins, pero sigo sin creer que lo sean ahora mismo. Otra cosa diferente es ganar en Foxboro, pero veo a los de Belichick tan tocados que me atrevo a pronosticar su tercera derrota consecutiva.

    Semana anterior: 10-6

    Temporada: 34-14

    El fútbol, el football y la búsqueda del clímax perfecto

    El fútbol, el football y la búsqueda del clímax perfecto


    El gran secreto de fútbol, del balompié, es su clímax. El gol. Un momento que lleva de cero a cien en un instante y provoca una explosión de adrenalina brutal. La estructura argumental de un partido de fútbol, su introducción, nudo y desenlace,...

    El gran secreto de fútbol, del balompié, es su clímax. El gol. Un momento que lleva de cero a cien en un instante y provoca una explosión de adrenalina brutal. La estructura argumental de un partido de fútbol, su introducción, nudo y desenlace, parecen diseñados no en el siglo XIX por unos estudiantes que querían hacer deporte, sino por los mejores guionistas, analistas y especialistas en marketing del siglo XXI.

    Cualquier película, cualquier programa de televisión, de radio, o incluso cualquier revista tienen que plantearse bajo la premisa de que el espectador no puede mantener un ciento por ciento de atención durante mucho tiempo. Por eso se buscan curvas de atención con valles y picos. El mundo que mejor conozco, el de diseño de prensa y revistas, se guía por esos conceptos. Si haces que una revista tenga un impacto visual muy fuerte en todas sus páginas la conviertes en muy difícil de leer. Eso tipo de diseño solo se suele hacer en revistas muy juveniles, con muy poco texto, para un público acostumbrado a ese martilleo visual. Lo normal es buscar que en una revista se alternen los picos visuales con páginas con menos impacto. La clave es que los momentos de choque visual estén en el punto justo para conseguir que el lector se reactive y lea las páginas siguientes, en los que el impacto disminuye pero aumenta la carga de contenidos. Eso es poner el diseño al servicio del mensaje. Y ese es uno de los motivos por los que se hace un planillo completo de las revistas antes de empezar a trabajar en ellas.

    En el otro extremo al fútbol está el baloncesto. Un deporte en el que la diferencia entre los valles y los picos es mucho menos acentuada. Un deporte mucho más intenso, más emocionante, pero en el que no abundan los grandes clímax puntuales, que se sacrifican para conseguir muchos clímax más pequeños.

    El gol como punto culminante

    Para mí, uno de los secretos de la NFL es que un partido, en su estructura, conjuga lo mejor del fútbol, y su gol como clímax por excelencia, con la intensidad del baloncesto. El football es tan imprevisible como el fútbol. Tiene también unos pocos momentos especiales que producen ese subidón de adenalina que nos hace comportarnos de forma compulsiva e irracional durante unos instantes perfectos. Pero además, es un deporte con una intensidad casi tan alta como el baloncesto, en el que quedas hipnotizado durante todo el partido y no tienes ojos suficientes para seguir todo lo que está sucediendo. Ya os he contado alguna vez que en algunas ocasiones termino los partidos de la NFL con dolor de cabeza. La causa es el esfuerzo de atención que me exige el intentar ver cuantas más cosas posibles en lo que está sucediendo.

    Creo que la NFL, sin embargo, está intentando cambiar la estructura argumental de sus partidos. La razón principal es que las nuevas generaciones han cambiado la manera de recibir información visual. Antes, los espectadores tenían paciencia. Sabían que cocerse en su propia salsa durante un espectáculo lleno de valles y minutos de baja intensidad provocaría a la larga que el momento del clímax fuera mucho más intenso. Sin embargo, la gente que se ha educado en el mundo digital tiene mucha menos paciencia con los valles y busca un clímax inmediato para dar carpetazo y pasar a otra cosa. Por supuesto que nunca vivirán los momentos de emoción con la misma intensidad que el que ha seguido toda la estructura argumental, pero esa pérdida tampoco les importa demasiado.

    El volantazo de la NFL

    Por eso, la NFL lleva mucho tiempo planteándose acortar la duración de los partidos (ya ha recortado el tiempo extra en cinco minutos), ha buscado reducir los tiempos en los que el balón está parado e intenta por todos los medios acelerar el ritmo del juego. También quiere parecerse aún más al baloncesto y subir la intensidad. El camino para conseguir eso ha pasado por favorecer el ataque aéreo y reducir el peso del juego defensivo. Para hacer una comparación que a algunos no os gustará, esos grandes partidos defensivos que muchos viejos aficionados consideran una delicatesen y añoran, son los que más se parecen en su estructura argumental al balompié. Partidos con muchísima tensión, que suele ir a más durante el juego, pero con muy pocos picos. Eso sí, sus clímax suelen ser tremendamente explosivos. El problema es que para muchos nuevos espectadores un espectáculo así obliga a estar frente a la televisión durante tres horas en las que parece que no pasa casi nada, y el mundo va en otra dirección. El producto televisivo de mayor éxito de la NFL en los últimos años es el programa RedZone. En él se suceden en píldoras de pocos segundos los mejores momentos de cada partido de forma frenética. Hasta tal punto que ni siquiera hay repeticiones. Yo no sé vosotros, pero después de cinco horas de RedZone necesito un rato de descompresión. No sé qué he visto, no me he enterado de nada y no sé lo que ha sucedido en ningún partido. Eso sí, he visto todas las jugadas más espectaculares de la jornada… y no me acuerdo de casi ninguna.

    La conclusión es que la NFL busca que cada partido se convierta en un RedZone en el que no paren de suceder cosas tremendamente llamativas. El problema es que, a la larga, los partidos van poco a poco perdiendo su estructura argumental, cada vez tienen más pequeños clímax y menos descargas explosivas de adrenalina. La NFL va perdiendo el efecto mágico del gol en el viejo fútbol y pareciéndose más al baloncesto.

    No sé si eso es bueno o malo, pero sigo pensando que el secreto que ha llevado al fútbol a ser el deporte rey en el planeta es el clímax casi orgásmico que provoca el gol. La NFL parece estar dispuesta a sacrificar eso a cambio de que el espectador tenga una vivencia de intensidad máxima durante el mayor tiempo posible. Estoy seguro de que hay muchísimos grandes especialistas en audiencias, marketing y demás disciplinas diseñando ese producto, pero dudo que funcione. El gol, el touchdown, cobran sentido cuando hay enjundia detrás. Por si solos son un vídeo de Youtube, un tweet, tres segundos sin sentido. Un producto de usar y tirar.

    Podcast NFL Zona Roja #154: por qué no nos gusta esta NFL

    Podcast NFL Zona Roja #154: por qué no nos gusta esta NFL


    Hoy, Fernando Kallás y Mariano Tovar vuelven a arremeter contra unas modificaciones en el reglamento que están desvirtuando el juego hasta límites inaceptables. Luego, en la segunda parte del programa, Rafa Cervera y Paco Virués se incorporan para...

    Hoy, Fernando Kallás y Mariano Tovar vuelven a arremeter contra unas modificaciones en el reglamento que están desvirtuando el juego hasta límites inaceptables. Luego, en la segunda parte del programa, Rafa Cervera y Paco Virués se incorporan para analizar la trayectoria de Colts y la carrera de Luck, el futuro de Giants, los tres mejores equipos del momento y los tres peores y muchos otros temas. Y como siempre, acabamos analizando la jornada del español Arcega en la NCAA y los mejores partidos universitarios de la semana... ¡No te lo pierdas!

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    Pronósticos para la semana 3 de la quiniela NFL 2018 de As

    Pronósticos para la semana 3 de la quiniela NFL 2018 de As


    1112 locos por el football estamos participando este año en el pick’em de AS en nfl.com Y una semana más quiero contaros las últimas novedades, recordaros que no se os olvide hacer vuestra a puesta y adelantaros mis pronósticos. Podría cambiar...

    1112 locos por el football estamos participando este año en el pick’em de AS en nfl.com Y una semana más quiero contaros las últimas novedades, recordaros que no se os olvide hacer vuestra a puesta y adelantaros mis pronósticos. Podría cambiar alguno a última hora en función de posibles lesiones, pero en la semana 1 no toqué nada y conseguí doce aciertos y cuatro fallos, con lo que ahora mismo estoy el noveno en la clasificación general. No es lo normal, en toda mi vida solo un año terminé el primero de la clasificación final (hace casi ya veinte años) y solo una jornada conseguí un pleno. Aun así, ya os he avisado, en 2018 voy a por todas.

    En la semana 2 tuvimos un ganador en solitario, ‘juanantonio1’, que consiguió 170 puntos después de solo fallar el Buccaneers-Eagles y el Jaguars-Patriots. En la clasificación general dos jugadores comparten liderato con 320 puntos: ‘seniourseau’ y ‘DukeHarrison’.

    A partir de ahora, además de publicar mis pronósticos, los ordenaré en función del porcentaje de probabilidades que creo que tengo de acertar. Supongo que eso aportará una información nueva, me permitirá apostar por sorpresas sin que nadie se sienta desconcertado y quedará claro que en esos casos iré en contra de los pronósticos mayoritarios.

    Entrando ya en materia, siempre le he dado una gran importancia al hecho de que un equipo juegue en su propio estadio. Creo que la NFL es una de las competiciones en las que jugar como local aumenta más las opciones de un equipo. Por eso, en mis quinielas siempre apuesto por el que juega en casa en los partidos que están más equilibrados. A pesar de que siempre he sido fiel a esa norma, creo que nunca hasta esta semana había hecho una quiniela en la que mi pronóstico fuera que todos los equipos locales ganarían su partido. Pero no me enrollo más y entro en faena.

    VIKINGS (1-0-1) a BILLS (0-2-0) en Minnesota

    Como McCoy vea el partido desde casa puede ser una carnicería no apta para menores de 18 años… y si lo ve desde dentro del campo, también.

    JAGUARS (2-0-0) a TITANS (1-1-0) en Jacksonville

    Si Gabbert es el titular este partido sube inmediatamente a la categoría de 100/0. Y aunque volviera Mariota, estos Jaguars son un toro muy bravo y más con Fournette de vuelta.

    EAGLES (1-1-0) a COLTS (1-1-0) en Filadelfia

    Os confieso que se me había olvidado lo bueno que era Andrew Luck y me he vuelto a enamorar, pero no tanto como para estropear la fiesta de bienvenida de Wentz.

    CHIEFS (2-0-0) a 49ERS (1-1-0) en Kansas City

    Lo que más me apetece ver de toda la jornada es el ‘Tomahawk Chop’ enloquecido con el que la afición de los Chiefs recibirá a su equipo en su primer partido como local.

    DOLPHINS (2-0-0) a RAIDERS (0-2-0) en Miami

    Los Raiders están jugando mejor de lo que esperaba, pero pierden. Los Dolphins aún no han llegado al buen nivel que suponía, pero ganan.

    RAVENS (1-1-0) a BRONCOS (2-0-0) en Baltimore

    Si mirara solo la línea ofensiva de Baltimore contra la línea defensiva de Denver apostaría por los Broncos, pero creo que Denver no ha jugado nada bien globalmente pese a llevar dos victorias. Como sumen la tercera, a Flacco le van a caer hasta en el cielo de la boca.

    BROWNS (0-1-1) a JETS (1-1-0) en Cleveland

    Los Browns han regalado la victoria en dos partidos que debían perder y ahora queda saber si seguirán regalándola en uno que deberían ganar. Porque como pierdan con los Jets y no puedan echarle la culpa al kicker…

    FALCONS (1-1-0) a SAINTS (1-1-0) en Atlanta

    Sin Ingram y con esa secundaria, los Saints volverán a enfrascarse en un duelo de pistoleros en el que Matt Ryan podrá quitarse el corsé y no tendrá que cargar con las limitaciones del plan de juego de Sarkisian. Julio Jones vs. Michael Thomas. ¡Me relamo!

    TEXANS (0-2-0) a GIANTS (0-2-0) en Houston

    El único interés de este partido es saber si Eli Manning logrará sobrevivir a la escabechina que debería hacerle el pass rush de los Texans a la desertora línea ofensiva de los Giants.

    PANTHERS (1-1-0) a BENGALS (2-0-0) en Carolina

    Si los Bengals ganan este partido pese a que Mixon parece renqueante, se convertirán inmediatamente en equipo revelación y favorito para ganar la AFC Norte. Pero la defensa de Carolina y la imprevisibilidad de Newton pueden ser la horma de su zapato y a Cinncinati casi nunca se le ha dado bien lidiar fuera con toros bravos.

    RAMS (2-0-0) a CHARGERS (1-1-0) en Los Angeles

    En el partidazo de la semana los dos son de alguna manera locales, pero mientras Todd Gurley siga jugando así y la defensa de los Rams no levante el pie, ni siquiera estos atractivos Chargers podrán ganarles.

    SEAHAWKS (0-2-0) a COWBOYS (1-1-0) en Seattle

    ¿Os acordáis de que en la previa de la temporada me salía que los Seahawks solo iban a ganar un partido en 2018? Era este. Pero tranquilos, que ganarán más… aunque no muchos.

    BUCCANEERS (2-0-0) a STEELERS (0-1-1) en Tampa

    Punto uno: la racha de los Buccaneers contra equipos teóricamente superiores debe terminar algún día. Punto dos: no creo que los Steelers sean ahora mismo un equipo superior. Ah, y ¡FIRE TOMLIN!

    REDSKINS (1-1-0) a PACKERS (1-0-1) en Washington

    Parece un pronóstico insensato, pero ya es casi oficial que Aaron Rodgers está a un mal paso de quedarse sin rodilla, la secundaria de los Redskins me parece magnífica y Washington ha tenido una semana para arreglar el rompecabezas de su backfield. Para empezar, Samaje Perine ha sido reactivado (y aunque lo digo bajito porque me da vergüenza, yo ya cargaría más el juego en él que en Peterson).

    CARDINALS (0-2-0) a BEARS (1-1-0) en Arizona

    Voy a suponer que Khalil Mack saca del partido a Bradford de un trompazo en el primer drive, que salta al campo Rosen y que una nueva era da comienzo en Arizona. Lo normal es que me despierte y descubra que tanto Bradford como Rosen han acabado en el hospital. O que, como segunda opción, Matt Nagy decida sentar a Khalil Mack para que juegue todo el partido Bradford y no pase de medio campo.

    LIONS (0-2-0) a PATRIOTS (1-1-0) en Detroit

    Os seguirá pareciendo una locura, pero me parece que la defensa de los Patriots está cerca de la UVI, que Patricia conoce al dedillo sus agujeros más secretos, y que New England saldrá de Detroit con su mayor crisis de identidad desde que Belichick es el sheriff.

    Semana anterior: 12-4

    Temporada: 24-8

    La delgada línea que separa a Fitzmagic de Fitzpaquete

    La delgada línea que separa a Fitzmagic de Fitzpaquete


    En la vida de Ryan Fitzpatrick se puede aplicar perfectamente la mítica frase que popularizó el gran Andrés Montes: “hago lo que quiero, cuando quiero y porque me da la gana”. Pero esta vez no referida a la genialidad de Shaquille O’Neal. En el...

    En la vida de Ryan Fitzpatrick se puede aplicar perfectamente la mítica frase que popularizó el gran Andrés Montes: “hago lo que quiero, cuando quiero y porque me da la gana”. Pero esta vez no referida a la genialidad de Shaquille O’Neal. En el caso de Fitzpatrick es una frase absolutamente literal.

    Siempre me ha dado envidia Fitzpatrick. De verdad. Y eso que en mi trabajo casi siempre me lo he pasado pirata. Pero es que lo de este tipo llega a unos límites obscenos. Fitzpatrick nunca ha jugado con el brazo encogido o acomplejado. Nunca ha hecho lo que debía hacer. Nunca le ha importado lo que se haya podido decir de él bueno o malo. Él salta al emparrillado con el único objetivo de disfrutar hasta las últimas consecuencias. Y en esa ecuación no entran las palabras victoria o derrota.

    Licenciado en economía por Harvard, padre de seis hijos, con un coeficiente intelectual privilegiado y una inteligencia prodigiosa, juega a esto como lo hace quien no busca honores, dinero y fama, sino simple y llanamente porque es lo que más le gusta hacer. Y eso, que para él es un lujo, quizá no lo sea tanto para los equipos en los que ha militado. Nada menos que siete en catorce años como profesional. Cifras de mercenario absoluto en el museo de pesas y medidas.

    Esa forma de jugar, de ver la vida, de reírse de todo y de todos mientras se mueve en un plano diferente de la existencia, le convierten en un tipo tremendamente atractivo. Casi hipnótico. Él no hace el ‘quarterback slide’, él arremete con los cuernos o saltando como un saltimbanqui al grito de “yo no le temo a la muerte”. Y claro, demasiadas veces se levanta del suelo con los pelos de la barba de punta y preguntándose dónde había aparcado el coche, “que no lo encuentro”, mientras la grada ruge encantada.

    Un cachondo mental

    Esa actitud, un porte inconfundible de leñador de las rocosas y su capacidad para hacer cosas divertidas siempre en el momento justo se ha ganado el corazón de todos los aficionados. Perdón, todos no, los seguidores de los equipos en los que ha sido titular no le tienen tanta simpatía. Lo que al principio hace gracia poco a poco ya no mola tanto y al final exaspera. Porque de la misma manera que puede lanzar cuatro pases de touchdowns como quien se come un donut, Fitzpatrick lanza cuatro intercepciones, se va a la banda y no se fuma un puro porque está prohibido. Su capacidad para hacer jugadas geniales no se reduce a las buenas; se extiende también a las malas. Así que puede lanzarte un pase genial completo y también una intercepción genial. Sí, genial. De esas que dan la vuelta al globo terráqueo. Para bien o para mal, Fitzpatrick no pasa desapercibido.

    Por eso tiene dos caras. Ryan es capaz de ser Fitzmagic y Fitzpaquete al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto para romper el principio de no contradicción, el alfa y omega de la filosofía. Solo hay que verle lanzar un pase. Casi siempre a la remanguillé, con los dos pies por delante y en el aire, la cintura torcida y el globo terráqueo corrigiendo su trayectoria para intentar sostenerle y evitar una caída fatídica. Cuando el balón sale de su mano solo cabe contener el aliento y rezar, porque puede llegar a cualquier destino del planeta por mucho que él tenga la fuerza justa para alcanzar ninguna parte y necesite descoyuntarse para llegar más allá.

    Y claro, cuando el balón aterriza en su destino, que todavía está por llegar el día en que alguien sepa cuál demonios pueda llegar a ser, todos nos llevamos las manos a la cabeza y gritamos: ¡Halaaaaaaaa! ¡Halaaaaaaa! Lo que no significa que haya sido un pase bueno o malo, sino todo lo contrario. Y solo coincidiremos en que no se puede describir.

    ¡Vaya lío se avecina!

    Así es Ryan Fitzpatrick, un quarterback de la NFL convertido en oso de peluche al que la mayoría quiere abrazar y otros muchos despedazar. Una barba unida a un tipo de vuelta. Un problema monumental para unos Buccaneers que, por fin, y gracias a él, vuelven a estar en el mapa de la NFL como equipo sorpresa del arranque de la temporada, pero que dentro de una semana tendrán el dilema de seguir dejando las llaves del coche en sus manos con todos los riesgos que eso conlleva, o devolvérselas a Jameis Winston, que sin duda es mucho menos sexy.

    Dirk Koetter tiene por delante un dilema morrocotudo. Por un lado tiene un quarterback que después de tres temporadas en la NFL no ha justificado haber sido elegido como pick número 1 del draft de 2015, que provoca bostezos en la banda, es receta infalible contra el insomnio y está cumpliendo tres partidos de sanción por acoso sexual a una conductora de Uber a la que presuntamente llegó a tocar de forma inapropiada y agresiva. Para colmo de males, la víctima le ha demandado el pasado martes. Por otro lado tiene a un cachondo mental elegido en séptima ronda del draft de 2005, de vuelta de casi todo, que lo mismo le hace un lío al rival que se lo hace a su equipo, pero que ha puesto a Tampa en el mapa, tiene al vestuario encantado y a sus compañeros pidiendo que siga jugando, vende entradas, está subido en la ola buena y hasta ha conseguido algo imposible: que los seguidores de la NFL elijan ver el partido de los Buccaneers en un menú de lleno de delicatesen. Algo que no ocurrió ni cuando ganaron el anillo. ¡Si hasta venden camisetas! …de Fitzpatrick.

    La clave del dilema llegará el próximo lunes cuando se enfrenten a unos Steelers que aún no han entrado en la unidad de cuidados intensivos pero sí necesitan respiración asistida. Con Antonio Brown pasando de ir a entrenar, LeVeon Bell pasando de ir a jugar y todo el vestuario convertido en jaula de grillos (¡FIRE TOMLIN!). Como a la tercera no sea la vencida, y a Ryan le dé por seguir siendo Fitzmagic, vuelva a lanzar pases completos allí a lo lejos mientras hace el salto de la rana y mira al otro lado del campo, todos estaremos de suerte. Para bien o para mal seguiremos pasándolo bomba.

    Otra cosa será que al final de temporada los seguidores de Tampa le aten al cañón del barco pirata de la grada y disparen sin piedad, pero eso yo tampoco me lo pierdo. Eso sí, Ryan, por favor, esta vez no te cortes la barba. Recuerda cómo terminó la cosa la última vez que lo hiciste… porque te picaba.

    Podcast NFL Zona Roja #153: Khalil Mack salió muy barato

    Podcast NFL Zona Roja #153: Khalil Mack salió muy barato


    Fernando Kallás y Mariano Tovar siguen indignados con la marcha de Khalil Mack de los Raiders y explican porque creen que el pass rusher de 27 años fue la ganga más grande de la historia de la NFL. En la segunda parte, Rafa Cervera, Alex Soler y Paco...

    Fernando Kallás y Mariano Tovar siguen indignados con la marcha de Khalil Mack de los Raiders y explican porque creen que el pass rusher de 27 años fue la ganga más grande de la historia de la NFL. En la segunda parte, Rafa Cervera, Alex Soler y Paco Virués se juntan a Mariano y añaden 1h30 más de debates en los que hablan de kickers, Steratore, Vontae Davis, Josh Gordon, le dan un repaso a toda la actualidad y además acaban con las últimas noticias de Fútbol Americano Universitario... ¡No te lo pierdas!

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    Kickers NFL: por favor, fichen a alguien que la sepa meter

    Kickers NFL: por favor, fichen a alguien que la sepa meter


    No me voy a ir muy lejos. En la temporada pasada los diecisiete jugadores que más puntos anotaron en la NFL fueron kickers. Entre los treinta jugadores que más puntos anotaron había veintisiete kickers. Solo Todd Gurley (16º), Alvin Kamara (23º) y...

    No me voy a ir muy lejos. En la temporada pasada los diecisiete jugadores que más puntos anotaron en la NFL fueron kickers. Entre los treinta jugadores que más puntos anotaron había veintisiete kickers. Solo Todd Gurley (16º), Alvin Kamara (23º) y Deandre Hopkins (27º) se colaron en el exclusivo, elegante y pateador club de los tipos que mejor la saben meter.

    Y chico, qué quieres que te diga, ya sé que, por ejemplo, en el fútbol siempre han despreciado a los delanteros que solo están ahí para meterla, pero a la larga merece más la pena eso que mucho regatear y terminar pegando al palo. Tranquilos, ya paso del fútbol al football para que nadie se me enfade, pero todos sabemos de sobra que en esta vida saberla meter quizá no sea un conocimiento catedrático, pero sí esencial. Y aunque no lo creáis se han escrito muchas tesis de ‘cum Laude’ sobre el tema. Meterla es vital hasta para la existencia de la raza humana. Y oye, vivir sin saber meterla, lo que es vivir, se puede vivir, pero como que no es lo mismo. Lo de meterla da una alegría que no te cuento. Solo hay que ver a los kickers celebrándolo mientras gritan: “¡La he metido!”. “¡La he metido!”.

    Así que ya lo sabéis. Los buenos kickers trascienden el deporte. Son tipos que enhebran por el ojo de una aguja sin necesidad de dar el salto del tigre, ni el del oso (que como hemos aprendido en los últimos días está terminantemente prohibido en esta puritana NFL). Tremendos francotiradores que la cuelan desde una distancia prohibitiva, larguísima para el resto de la humanidad. Ya lo dicen los que saben de esto: el secreto está en los pies, elegir la postura idónea y no ponerse nervioso. Respirar hondo y no tener prisa. Aguantar todo lo posible para no errar el tiro. Entonces hay que darle con todo, bien de frente para que el proyectil llegue lo más lejos posible en la dirección correcta. A partir de ahí, los grandes de la NFL no se preocupan de lo larga que sea la patada, ni de lo duro que esté siendo el partido. Ellos están siempre allí y cumplen como señores, que siempre ha sido uno de los detalles que definen a los grandes profesionales.

    Los vikingos no la saben meter

    Por todo lo anterior no sé en qué piensan los Vikings. Llevan aspirando a ganar el anillo desde hace ya tres años, cuando a Blair Walsh le pudo la presión del momento. Y yo le entiendo. Cómo iba a meterla con tanta gente mirando. ¡Hombre, un poco de intimidad! Estoy seguro de que a mí me habría pasado lo mismo. Hay que ser pero que muy profesional y tener muchas tablas para cumplir en una situación así. Aunque, entre nosotros, siempre he admirado a Janikowski, que cuando salta al ruedo para meterla da la impresión de que lleva encima varios litros de vodka y ahí está, colándola sin inmutarse y sin ningún esfuerzo aparente. Es que ni le suben las pulsaciones, tú. Es cierto que hora ya no es lo mismo porque la edad no perdona y levantar el proyectil no es tan sencillo como antes, pero hace unos años era un crack que podía meter dos seguidas sin descansar, un talento al alcance de muy pocos.

    Vuelvo a los Vikings, que me voy por los cerros de Úbeda. Parece mentira que después de confirmar que Walsh no era el machote que todos esperábamos siguieran haciendo experimentos con tipos poco fiables y que no tenían gran renombre en eso de meterla. Cuando un equipo aspira a ganar el anillo tiene que contar en su plantilla con un campeón en ese arte. Uno que la meta sin necesidad de provocar sudores fríos, uno que no genere dudas, que haga que la afición disfrute y quiera más. Un ‘pofesional’ como la copa de un pino. Ahora por fin parecen haber encontrado al tipo ideal en Dan Bailey, pero que nadie se confíe. Ha pasado de ser infalible durante seis años a sufrir demasiados gatillazos. Y cuando se habla de gatillazos ya se sabe que el primero te saca los colores, pero una vez que te acostumbras empiezas a recurrir a sistemas de concentración y autoayuda que casi nunca funcionan. Y sabiendo el gafe de los Vikings con el asunto, yo no estaría tan seguro de que hayan solucionado el problema.

    Los Browns no pensaron en meterla

    Lo de los Browns es similar. Después de tantos años reconstruyendo parece increíble que no se hayan molestado antes en encontrar a un tipo que la supiera meter. Ahora que tienen un equipo que empieza a provocar ilusión, echan por tierra todo el esfuerzo en el último momento, el de la verdad. Y claro, los seguidores se marchan frustrados y buscando el triste sucedáneo del consuelo en soledad. Que estar así tantos años no es bueno ni para la salud ni para la cabeza. Al final se van a quedar todos ciegos.

    Resumiendo, los Browns han despedido a Zane Gonzalez porque no la sabía meter el año pasado, cuando pensaron que sus problemas se debían a la juventud y la falta de experiencia, y tampoco la sabe meter este año. A cambio han fichado a Greg Joseph, un novato que ni siquiera la ha metido nunca en el duro mundo profesional, pero del que dicen que tiene un talento excepcional. Ya veremos. Los Vikings han despedido a Daniel Carlson, otro novato que solo consiguió meterla en una de las cuatro ocasiones que lo intentó, y eso, como comprenderéis, es inaceptable incluso para las aficiones más comprensivas y enamoradas. Esperemos que Dan Bailey esté a la altura y deje a todo el mundo satisfecho. Que ya va siendo hora.

    Y yo os dejo, que me voy a fumar el pitillo de después... para celebrarlo.

    Imágenes y frases de los duelos de la semana 2 de la NFL

    Imágenes y frases de los duelos de la semana 2 de la NFL


    El mes de pretemporada sigue su curso y tras solo dos semanas el pánico empieza a recorrer algunos equipos, que han visto cómo sus vergüenzas se quedan al aire. Por eso, esta semana ha arrancado con fiebre de fichajes y despidos, alguno que se da el...

    El mes de pretemporada sigue su curso y tras solo dos semanas el pánico empieza a recorrer algunos equipos, que han visto cómo sus vergüenzas se quedan al aire. Por eso, esta semana ha arrancado con fiebre de fichajes y despidos, alguno que se da el piro en el descanso para siempre jamás, y un viaje de Cleveland a Boston que ha provocado que todo el mundo estire las orejas expectante. Y aunque al football no se juegue (mucho) con los pies, de pronto todos hemos descubierto que el jugador que más puntos anota en cada equipo cada temporada es el kicker y que con las cosas de comer no se juega. Y ya que estamos, quiero mandar desde aquí un fortísimo abrazo a Blair Walsh. Amigo, te echamos de menos. Desde que no estás la NFL ha perdido parte de su encanto. Todos estos paquetes fallan como tú, pero ninguno lo hace con tu genio. ¡Artista! Eres la estrella que marca el camino a las nuevas generaciones. Ah, y se me olvidaba, a ver quién es el primero que encuentra el pajarito.

    BENGALS 34-23 RAVENS

    ● Con Mixon en el campo fueron deslumbrantes, con Dalton entonado fueron competitivos y con una defensa muy seria presentaron candidatura a romper las hegemonías de la AFC Norte.
    ● En el primer partido serio de la temporada Flacco volvió a confirmar que quizá sepa lanzar muchos pases, pero sigue siendo incapaz de mover un ataque. Y si encima se lesiona Mosley…

    FALCONS 31-24 PANTHERS

    ● Me encantó ver a Matt Ryan anotando dos touchdowns de carrera mientras iba dejando un rastro de hielo fundido. Y me encantó ver que Coleman puede hacer olvidar a Freeman si es necesario.
    ● Estos Panthers valen exactamente lo que vale Cam Newton con todo lo bueno y lo malo que eso trae consigo. Y Cam Newton vale menos cuando su línea ofensiva es de risa, su defensa no chufla y le dejan jugar conmocionado.

    BILLS 20-31 CHARGERS

    ● Es muy mal síntoma que nadie esté hablando del primer partido completo de Josh Allen y lo que de verdad interese sea la espantada de Vontae Davis. Y McCoy lesionado.
    ● Los Chargers metieron 31 puntos en su primera semana de descanso. Y por suerte para los Bills ni siquiera apretaron.

    PACKERS 29-29 VIKINGS

    ● Uno de los mayores placeres de la NFL es ver a Aaron Rodgers con sonrisa socarrona y disfrutando como un niño de cada snap sin importar su rodilla… y eso hizo felices a los seguidores de los Packers pese al empate en un partido que merecieron ganar.
    ● Todo el mundo está encantado con el fichaje de Dan Bailey, pero la maldición de los Vikings con los kickers es tan profunda, tan malditamente maldita, que me temo que incluso él puede enchufarlas fuera de banda… aunque su fichaje haya hecho felices a los seguidores de los Vikings tras el empate en un partido que también merecieron ganar.

    SAINTS 21-18 BROWNS

    ● Juego de carrera inexistente, secundaria apestosa y Brees cargando con todo el peso del equipo. La fórmula infalible y probada para que los Saints fracasen estrepitosamente. E Ingram no vuelve hasta la semana 5.
    ● Es increíble que los Browns lleven tantos años dejándose el alma para confeccionar una plantilla ganadora y no hayan sido capaces de encontrar un kicker como dios manda por el camino.

    JETS 12-20 DOLPHINS

    ● Darnold tuvo varios errores de novato, pero por segunda semana también la presencia y el empaque reservados a los quarterbacks buenos. Formarlo debe ser la prioridad de unos Jets a los que los Dolphins han devuelto a la dura realidad.
    ● Por segunda semana consecutiva los Dolphins volvieron a ser el equipo serio y bien plantado que casi nunca ha sido y Tannehill el quarterback fiable e inteligente que siempre ha sido.

    STEELERS 37-42 CHIEFS

    ● La última prueba de la crisis mundial del negocio metalúrgico es el desmantelamiento definitivo del Telón de Acero. Ah, y ¡Fire Tomlin!
    ● Que un quarterback sea capaz de lanzar seis pases de touchdown en su segundo partido como titular después de tirar otros cuatro en el primero puede significar que es la repera, que se ha enfrentado a secundarias lamentables o que, simplemente, la NFL se ha convertido en el juego Madden… aunque sospecho que son las tres cosas a la vez.

    BUCCANEERS 27-21 EAGLES

    ● La línea entre Fitzmagic y Fitzpaquete es extremadamente fina, pero mientras la cruza merece la pena disfrutar del tipo al que más se la sopla todo del universo musical.
    ● Por suerte para los Eagles Carson Wentz vuelve la semana que viene para despertar un ataque que con Foles quizá mueva las cadenas, pero parece apático y falto de potencia.

    TITANS 20-17 TEXANS

    ● Aunque ganaran con un jugadón de equipos especiales, los Titans jugaron tan mal como se esperaba con Blaine Gabbert como quarterback. Quienes marcaron la diferencia fueron los Texans, que lo hicieron aún peor de lo que podíamos imaginar en nuestros peores sueños.
    ● Ya sé que las cosas hay que aprenderlas poquito a poco para que se interioricen, pero ya va siendo hora de que alguien le explique a Deshaun Watson (y a Bill O’Brien) que los Hail Mary hay que lanzarlos a la end zone contraria.

    REDSKINS 9-21 COLTS

    ● Después de dar en la semana 1 una lección de control del reloj, los Redskins lo despreciaron en la semana 2, y se derrumbaron desde el backfield con un Peterson que esta vez sí pareció muy mayor y un Thompson infrautilizado hasta que ya no sirvió para nada.
    ● Todavía tiene que aparecer el Andrew Luck de las grandes veladas, pero la lección de eficacia en terceros downs y jugadas decisivas contra los Redskins augura que está a punto de hacerlo.

    RAMS 34-0 CARDINALS

    ● No soy capaz de imaginar cómo podría haber sido la masacre si no llega a darle a Gurley un calambre.
    ● En pretemporada pensaba sinceramente que los Cardinals iban a ser una de las sorpresas de la temporada. Y sí, efectivamente, me estoy llevando una gran sorpresa, pero yo solo. ¡Qué banda!

    49ERS 30-27 LIONS

    ● Al final va a resultar que quien puede liderar el salto cualitativo en estos 49ers no es Jimmy Garoppolo y el ataque, sino DeForest Buckner y la defensa.
    ● Ni las casi 350 yardas de Stafford, ni los seis sacks a Garoppolo justifican un ataque que infrautiliza su backfield y una defensa que es un coladero contra la carrera. Patricia, para este viaje no hacían falta alforjas.

    BRONCOS 20-19 RAIDERS

    ● Una victoria sobre la bocina no justifica a unos Broncos cuya mejor noticia por ahora es la irrupción de Phillip Lindsay pese a su récord 2-0. Ah, y ya va siendo hora de que Demaryius Thomas vuelva de vacaciones.
    ● Que Derek Carr complete 29 de 32 jugando como los ángeles es un alivio y una resurrección para mí inesperada. También es para preguntarse qué le pasa a un equipo que no sabe ganar pese a que su quarterback haya firmado una actuación perfecta.

    JAGUARS 31-20 PATRIOTS

    ● La línea ofensiva de Jacksonville jugó tan bien (o el front seven de los Pats tan mal), que T.J. Yeldon pareció un talgo pendular y Blake Bortles un cohete lunar.
    ● La buena noticia es que New England suele convertir septiembre en una especie de pretemporada tardía. La mala es que la defensa está jugando mal incluso para ser pretemporada y que el ataque no tiene receptores a la espera de lo que aterricen Gordon y Edelman.

    COWBOYS 20-13 GIANTS

    ● Los Cowboys volvieron a jugar al ‘Prescott-Elliott’ que les funcionó tan bien en los últimos dos años y les volvió a valer, pero como la lesión de Sean Lee sea grave van a tener que inventarse algo nuevo.
    ● Lo fácil sería cargar contra Eli Manning, pero seis sacks y 28 yardas de Barkley en once intentos nos demuestran que nuestros ojos no nos engañaron: la línea ofensiva de los Giants va con el enemigo. ¡Desertores!

    BEARS 24-17 SEAHAWKS

    ● Empiezo a temerme que Trubisky no es el hombre de Chicago. No es un problema de técnica o capacidad, sino de carácter. Un quarterback de la NFL no se puede arrugar si tiene que lanzar un pase de más de cinco yardas. Empieza a llegar a la ciudad del viento cierto tufillo a ‘Eau de Blaine’, que no es ‘Eau de Cloak’ pero se fabrica con las mismas esencias. Y por si acaso, de correr ni hablamos. Eso sí, la defensa, ‘Caprice des Dieux’
    ● Es increíble que en una plantilla de 53 jugadores no haya ni uno solo que esté a la altura de Wilson. Pero ni uno, ni uno, oiga.

    Ahí os quedáis, chavalotes, o el adiós de Vontae Davis a Bills

    Ahí os quedáis, chavalotes, o el adiós de Vontae Davis a Bills


    La NFL es una competición especial, inefable, que nos sorprende a veces hasta el surrealismo. Lo que Vontae Davis hizo el domingo en el descanso del Bills-Chargers parece el guion de una película disparatada, pero sucedió de verdad. Simple y...

    La NFL es una competición especial, inefable, que nos sorprende a veces hasta el surrealismo. Lo que Vontae Davis hizo el domingo en el descanso del Bills-Chargers parece el guion de una película disparatada, pero sucedió de verdad. Simple y llanamente se retiró. Pero de verdad. Se fue al vestuario, y mientras sus compañeros se lamían las heridas (figuradamente), y se preparaban para intentar remontar un 6-28 en contra, él hizo el petate y se marcó un ‘ahí os quedáis chavalotes’ de los que hacen época.

    Como era de esperar, la primera reacción de todo el vestuario fue de estupor, con varios jugadores indignados porque Davis les dejara tirados. No es para menos. Me recordó una situación que me sucedió hace ya bastantes años. Iba con un amigo por la calle y se nos acercó corriendo un tipo algo mal encarado. Yo pensé que nos iba a atracar, pegué un bote y me refugié corriendo en un bar que había a unos pocos metros. A los pocos minutos tenía en mi cara a dos tipos gritándome indignados: uno era mi amigo porque le había dejado tirado en la calle en manos de un presunto atracador y casi se le sale el corazón por la boca; el otro era el ‘atracador’, un tipo que simplemente quería que le indicáramos cómo llegar a no sé qué sitio y se sintió ofendido por mi reacción.

    Vontae Davis también pegó un bote y se metió en el bar. En una reacción que nadie ha sabido explicar y tampoco se aclara con una carta de despedida bastante extensa, pero que no dice demasiado. Por resumir el texto en una idea, parece que cuando estaba ahí, en medio del emparrillado, le recorrió como un rayo una tremenda crisis de identidad y dijo basta. Que no merecía la pena seguir. Punto y final.

    Jugadores convertidos en simples obreros

    Dudo mucho que sea así, sin pretender decir que Davis mienta. Estoy seguro de que un jugador elegido en primera ronda del draft en 2009, estrella de la NFL y que ha sido elegido en dos ocasiones para jugar la Pro Bowl no toma una decisión así de un snap para otro. Debía llevar bastante tiempo rumiando. Y más sabiendo que, aunque probablemente el asunto acabe en los tribunales, Davis se puede llevar más de dos millones de dólares limpios de polvo y paja por jugar con los Bills un partido y medio.

    Vontae Davis no era un jugador acabado a los 30 años aunque acabara de pasar una mala racha de lesiones, no era un mal compañero ni una persona problemática. Quizá no era de los que llenan estadios, pero sí tenía un buen grupo de admiradores y aficionados que llevaban su nombre a la espalda. Era un cornerback respetado, un jugador de la NFL de esos que gustan en la NFL. Uno de los suyos.

    También creo que una situación tan rocambolesca como ésta debe hacer reflexionar tanto a la NFL como a los Bills. Su forma de ‘darse el piro’ no fue en absoluto elegante, pero en estos Buffalo Bills no hay mucho a lo que agarrarse. La NFL ultraprofesionalizada nos lleva a situaciones como esta: jugadores ultraprofesionalizados a los que no interesa la empatía, el compañerismo, el entorno o cualquier otro argumento afectivo. Ahora mismo son obreros que van a jugar donde les ofrecen trabajo mientras les interesa. Y punto. En el fondo, es exactamente lo mismo que hacen los equipos con ellos. Si un entrenador puede cortar a un jugador en el momento que le dé la gana porque es lo que más le conviene, ¿por qué un jugador no puede hacer lo mismo?

    Sean McDermott, entrenador principal de los Bills, tiene entre manos un proyecto tan poco atractivo que uno de sus jugadores decide en el descanso de un partido que no merece la pena gastar un minuto más de su vida en él. Matt Patricia, entrenador principal de los Lions, tiene a medio vestuario en contra por sus métodos... Quizá la NFL haya conseguido frenar la marea de jugadores arrodillados durante el himno, sin embargo, como comentábamos hace unos días tras la reacción del vestuario de los Steelers con el plante de Le’Veon Bell, algo está sucediendo para que empiece a haber un goteo de tipos que ante la duda prefieren quedarse en su casa.

    Al menos, a Vontae Davis evitó decir: “no quiero seguir perdiendo el tiempo con estos Bills. No merece la pena. Son muy malos”. Eso sí que hubiera sido marcharse por la puerta grande y dejando una buena boñiga en el convento.

    La NFL ha desterrado el abrazo del oso de nuestras vidas

    La NFL ha desterrado el abrazo del oso de nuestras vidas


    Es inaceptable comparar el hoy con el ayer. Ya no hay ninguna duda de que todo lo que pasaba antes era malo. Malo para la salud, para el medio ambiente, para la libertad, para los seres vivos, para los pulmones, para el planeta, para el desarrollo de la...

    Es inaceptable comparar el hoy con el ayer. Ya no hay ninguna duda de que todo lo que pasaba antes era malo. Malo para la salud, para el medio ambiente, para la libertad, para los seres vivos, para los pulmones, para el planeta, para el desarrollo de la persona… Todas las ideas repulsivas descritas en palabras que terminan en –fobo o –ista tienen su origen en las herencias del pasado. El pasado debe ser borrado, ignorado e incluso reescrito. No es aceptable decir que cualquier tiempo pasado fue mejor. Por suerte, cualquier tiempo pasado solo es anterior. Los que añoran el pasado son pobres inadaptados y enfermos que viven la lacra de una educación y una sociedad que les llevó a interiorizar ideas y conceptos retrógrados e inadmisibles. Está costando conseguirlo, pero esta sociedad abierta y tolerante está desterrando para siempre todo eso reeducando con mucho amor. Ya no toleramos a los intolerantes.

    En el football americano pasa lo mismo. Por suerte para nosotros la salud de los jugadores se ha convertido en la prioridad número uno para el comisionado, los propietarios, los jugadores, los aficionados, los vendedores de perritos y todos los estamentos que rodean a este maravilloso deporte. Aquellos vídeos abominables en los que aparecía una selección de los golpes más salvajes y brutales de cada jornada han pasado a la historia. Todos los que entonces rugían con los ojos fuera de las órbitas viendo aquellas imágenes sangrientas ahora se sienten avergonzados por ello. Y todos nos escandalizamos cuando vemos un golpe casco contra casco. Y aplaudimos satisfechos al árbitro cuando expulsa del partido al jugador que ha competido tamaña fechoría poniendo en peligro la integridad de un compañero, de un amigo.

    Ahora ya no hay que sufrir esas batallas entre los cornerbacks y los receptores por ganar la posición. El football se ha vuelto un deporte de caballeros en el que el cornerback no puede ni tocar al receptor que está corriendo la ruta. Ni siquiera golpearle para intentar que pueda el control del balón hasta que tenga los pies bien asentados en el suelo y haya recuperado el equilibrio. Por supuesto, el casco está para proteger, no para golpear. Pero cuando hablamos de golpear nos referimos también a esos golpes sin intención. Y se fomentan programas de formación para que los deportistas aprendan ya desde niños a separar la cabeza del resto del cuerpo en un ejercicio de equilibrismo que ya copian hasta en las clases de yoga. Ahora también se castigan los golpes violentos solo por el hecho de ser violentos aunque no se haya infringido ninguna norma. Esa violencia innecesaria es inaceptable no solo por la salud de los jugadores, también por la de los espectadores, que por acciones así ven alterado su orden de valores y sus sentimientos más íntimos.

    Los quarterbacks deben ser intocables

    Por supuesto, el quarterback debe ser intocable. El máximo protagonista de este deporte debe ser protegido hasta las últimas consecuencias. ¿Quién quiere ver a un niño llorando desconsolado durante meses porque el héroe de su infancia ya no está detrás del center lanzando pases imposibles, imponente mientras arma el brazo y contempla el campo de batalla (perdón, el verde y cuidado césped sobre el que se desarrolla el juego)? No hay que traumatizar a la infancia. Por suerte para nosotros, la NFL no para de dar pasos positivos en esa dirección. Por ejemplo, ahora un defensa ya no puede caer con todo su peso sobre un quarterback. Sí, es verdad, físicamente es imposible que un defensive end que está a menos de dos metros del pasador pueda golpear con el hombro porque no trae inercia suficiente, pero tampoco puede abrirse de brazos para intentar un abrazo del oso. Conociendo a la NFL sospecho que se está estudiando formar un comité de sabios formado por antiguos árbitros, ex entrenadores y otros amigos de Roger Goodell para analizar cómo encontrar la manera de que la posición de defensive end recupere el sentido. Eso sí, con menos carga pasivo agresiva.

    Como no todo puede salir perfecto, esta evolución necesaria del juego se está viendo lastrada por los árbitros. Casi todos ellos son personajes de otra época, educados en ese pasado horrible que ha deformado su percepción de la realidad y no acaban de aplicar la norma en la plenitud de su espíritu. Llevamos dos semanas de competición y aún no han sido suficientemente rigurosos como para erradicar los sacks. Incluso Eli Manning sufrió media docena el domingo. Parece mentira que se permita algo así, porque Eli es la estampa viva de las secuelas irreparables que puede sufrir un quarterback cuando es golpeado de modo traidor e inaceptable durante años y años. Unámonos todos en un solo grito: #nosacksjustkisses

    No sacks just kisses

    Pero que nadie se preocupe. Si después de más de una década intentando resolver el dilema de lo que es una recepción la NFL por fin ha dado con la tecla, el de los golpes al quarterback va a ser peccata minuta. También encontrará la solución más lógica posible, esa que contenta a todo el mundo, que integra todas las opiniones, no es exclusiva y huye del conflicto. Ahora, ante la duda cualquier pase es completo solo por el hecho de que haya dudas. Einstein Ha estado sobrevalorado. El auténtico ideólogo de nuestro tiempo es Groucho Marx.

    No creo que para resolver el conflicto que vivimos en el partido entre Packers y Vikings hagan falta tantos años. Tampoco creo que volvamos a ver nunca la misma jugada no penalizada para un equipo y penalizada para el otro con pocos segundos de diferencia. Ante la duda, cualquier sack debe ser castigado. No queremos secuelas en los jugadores ni traumas en nuestros hijos. Como decía Van Gaal: “siempre positivo, nunca negativo”.

    Ya puestos, desde esta humilde tribuna quiero animar a la NFL a que suprima las victorias y las derrotas. Esta temporada llevamos dos empates y a nadie le ha importado. Al contrario, todo el mundo se ha ido contento a casa. Hay que desterrar del deporte la palabra derrota. Quien gana, humilla al contrario aunque no quiera porque le pone delante de sus defectos. Lo importante es poner a la gente frente a lo que tiene de bueno para que crezca su autoestima y sea más feliz. Y qué narices, qué hay más importante que conseguir un mundo feliz, y más a través del deporte. Ya sabéis, quien mueve las piernas mueve el corazón.

    Dicho lo cual, quiero agradecer a la NFL la nueva regla que impide a un defensa cargar con todo el cuerpo sobre un quarterback. Para mí ha sido una catarsis que me ha hecho darme cuenta de que soy adicto a un football inhumano que no tiene cabida en nuestra sociedad. Llevo casi 18 horas sobrio de violencia. Unid conmigo las manos para transmitirme vuestras ondas positivas. Las necesito para no recaer.

    Descubrir un nuevo football gracias a Alejandro Villanueva

    Descubrir un nuevo football gracias a Alejandro Villanueva


    Antes de empezar, si llevas mucho tiempo viendo football americano no sigas leyendo este artículo. No te hará falta ni probablemente te aporte nada. La mayoría de la gente que llega a la NFL se aficiona viendo a los quarterbacks lanzar, a los running...

    Antes de empezar, si llevas mucho tiempo viendo football americano no sigas leyendo este artículo. No te hará falta ni probablemente te aporte nada.

    La mayoría de la gente que llega a la NFL se aficiona viendo a los quarterbacks lanzar, a los running backs correr y a los receptores haciendo estiradas acrobáticas. Y es lo lógico. Seguir el balón es la reacción natural en cualquier deporte. Para ver algo más, para saber lo que está sucediendo de verdad, tenemos que esperar a las repeticiones. Y aun así, hasta después de bastante tiempo seguimos sin ver mucho más que un mogollón de gente en un tumulto de brazos y piernas… y a veces el balón.

    En los últimos tiempos eso ha cambiado un poco. Sobre todo porque cada vez más gente llega a la NFL a través del juego Madden y tienen más interiorizado el juego, sus tácticas y sus esquemas. Eso les permite tener más perspectiva de lo habitual. Pese a todo, inevitablemente, el balón sigue siendo como un imán que atrapa nuestra vista y nos impide ir más allá para descubrir un mundo nuevo deslumbrante.

    No seguir el balón

    A lo largo de todos estos años he conocido a un puñado de gente con un conocimiento excepcional del football americano que en cada jugada eran capaces de ver muchas cosas más que la mayoría. Siempre me pareció que eran como seres superiores; x-men con el don de poder seguir a la vez los movimientos de veintidós jugadores sobre un emparrillado haciendo cosas diferentes, e importantes, en lugares completamente distintos.

    Cuando les preguntaba cómo conseguían tener tanta perspectiva del juego siempre me decían lo mismo: “no sigas el balón”. “Por el movimiento de los jugadores puedes saber lo que sucede y descubrir quién lo hace bien y mal, y hasta el resultado final de cada jugada”. “Tienes que ir descubriendo dónde mirar en cada momento”.

    Durante muchos años he hecho un esfuerzo titánico por ver el football como me decían esos sabios y me costaba horrores. Necesitaba volver a ver cada partido por segunda vez, e incluso dar marcha atrás un puñado de ocasiones para entender algo que los analistas televisivos veían a las primeras de cambio y marcaban con un rotulador amarillo en la retransmisión como quien no quiere la cosa. Y me frustraba una barbaridad.

    No os miento si os digo que muchos domingos me he acostado con un terrible dolor de cabeza intentando simplemente vislumbrar en un partido cómo estaba siendo la batalla en la línea y que jugadores lo estaban haciendo bien o mal individualmente.

    Estuve buscando desesperadamente que esa forma de ver NFL se convirtiera en natural. Que desaparecieran los dolores de cabeza y de ojos. Algunos tienen una facilidad natural para conseguirlo, la mayoría necesitamos años de entrenamiento solo para vislumbrarlo. Y en cuanto nos descuidamos, la vista vuela hacia el balón inevitablemente.

    Fijarse en un detalle no reduce la perspectiva

    En mi caso, la llegada de Alejandro Villanueva marcó un antes y un después en la forma de ver football americano. Con el español en la línea ofensiva de los Steelers no pude evitar fijarme constantemente en él. No me costaba ningún esfuerzo. Era lo que más me interesaba por encima del movimiento del balón. Y lo increíble fue que mirando solo a Villanueva, como antes miraba al quarterback, seguía teniendo una perspectiva muy completa de la jugada. Fue como si me quitaran un peso de encima. Desde entonces ya no intento enterarme de todo a la vez, ni vivo hipnotizado por el balón. He huido de los extremos. Simplemente fijo la atención en cada snap en el jugador que más me interesa porque sé que eso no va a reducir mi perspectiva general del partido. Y voy de un lado a otro del campo en función de las circunstancias. A partir de ahí la clave es elegir el detalle concreto en el que hay que fijarse cada vez. Cuanto más lo ejercitemos, mejor entenderemos lo que está ocurriendo y más lo encontraremos. Además, si es posible no veáis football solos. Hacedlo acompañados porque cuatro ojos ven más que dos.

    Si lo pensáis, es un cambio de perspectiva radical. Lo natural es seguir cada jugada de fuera a dentro intentando seguir el balón y disfrutando del espectáculo. El siguiente paso es verla de dentro a fuera, intentando encontrar las claves de lo que está sucediendo.

    Os recomiendo que hagáis ese mismo ejercicio. No os digo que os obliguéis en cada jugada, pero intentad prescindir del balón cada vez más y seguir los movimientos de los jugadores que en cada momento están luchando en la batalla decisiva del partido. A veces serán los tackles y los defensive ends; otras los guards y los linebackers; otras los safeties en las ayudas o en la anticipación; otras las rutas de los receptores y, por qué no, en infinidad de momentos lo mejor del partido será ver trabajar al quarterback. En tres horas largas que dura in duelo da tiempo para todo. Poco a poco iréis ganado soltura, esa forma de ver football se volverá natural, tendréis una perspectiva más completa de lo que sucede sobre el emparrillado y un universo nuevo se abrirá ante vuestros ojos.

    Os aseguro que más pronto que tarde empezaréis a vislumbrar esas cosas que hasta ahora solo os parecían al alcance de un puñado de x-men.

    Previas de los 32 equipos de la NFL para la temporada 2018

    Previas de los 32 equipos de la NFL para la temporada 2018


    CONFERENCIA AMERICANA AFC Este Previa New England Patriots Previa Miami Dolphins Previa New York Jets Previa Buffalo Bills AFC Norte Previa Baltimore Ravens Previa Cincinnati Bengals Previa Pittsburgh Steelers Previa Cleveland Browns AFC Sur   Previa...

    CONFERENCIA AMERICANA AFC Este

    Previa New England Patriots

    Previa Miami Dolphins

    Previa New York Jets

    Previa Buffalo Bills

    AFC Norte

    Previa Baltimore Ravens

    Previa Cincinnati Bengals

    Previa Pittsburgh Steelers

    Previa Cleveland Browns

    AFC Sur  

    Previa Houston Texans

    Previa Jacksonville Jaguars

    Previa Indianapolis Colts

    Previa Tennessee Titans

    AFC Oeste  

    Previa Kansas City Chiefs

    Previa Denver Broncos

    Previa Oakland Raiders

    Previa Los Angeles Chargers

    CONFERENCIA NACIONAL NFC Este  

    Previa New York Giants

    Previa Philadelphia Eagles

    Previa Washington Redskins

    Previa Dallas Cowboys

    NFC Norte  

    Previa Minnesota Vikings

    Previa Green Bay Packers

    Previa Detroit Lions

    Previa Chicago Bears

    NFC Sur  

    Previa Tampa Bay Buccaneers

    Previa New Orleans Saints

    Previa Carolina Panthers

    Previa Atlanta Falcons

    NFC Oeste  

    Previa San Francisco 49ers

    Previa Seattle Seahawks

    Previa Arizona Cardinals

    Previa Los Angeles Rams

    Por qué 2018 será largo y muy duro para Seattle Seahawks

    Por qué 2018 será largo y muy duro para Seattle Seahawks


    No aprendo. Siempre me acabo metiendo en jardines. Y en el caso de hoy por partida doble. Prometí escribir la previa de pretemporada de los cinco equipos que no hice a tiempo y el otro día también prometí que escribiría un artículo pidiendo...

    No aprendo. Siempre me acabo metiendo en jardines. Y en el caso de hoy por partida doble. Prometí escribir la previa de pretemporada de los cinco equipos que no hice a tiempo y el otro día también prometí que escribiría un artículo pidiendo disculpas si los Seahawks ganaban más de un partido esta temporada. Por un lado, las previas como tales ya no tienen ningún sentido, así que en estos días intentaré escribir artículos más de actualidad sobre los equipos en cuestión, que a la vez sirvan para que conozcáis mejor sus plantillas. Por otro lado, prefiero pedir disculpas ahora por decir que los Seahawks solo iban a ganar un partido. Una cosa es meterse en un juego de internet, liarse a apretar botones y sorprenderse con el resultado final, y otra cosa asumir que en la NFL es casi tan complicado acabar con un récord 1-15 que 15-1. Casi nadie es tan bueno ni tan malo. Ni siquiera estos Seahawks.

    El problema de Seattle no es su calidad, sino su decadencia. Este proyecto está acabado y no ha sabido reinventarse cuando estaba en la cima. Más bien ha entrado en una dinámica horrorosa. A estas alturas no puedo poner a caldo a un staff que ha llegado a playoffs en seis de las ocho temporadas con Carroll como entrenador principal, ganando una Super Bowl y perdiendo otra en el último segundo. Pero también creo que desde que Marshawn Lynch abandonó el equipo todo ha ido cuesta abajo y la dinámica no apunta a reconstrucción optimista, sino a fin de etapa.

    Cuando Pete Carroll llegó a los Seahawks en 2010 estaba convencido de que iba a fracasar. Todo lo contrario. Él siempre ha sido un especialista en secundarias y en Seattle construyó una de las mejores de todos los tiempos. La ‘Legion of Boom’ ha deslumbrado durante una etapa irrepetible. El problema de Carroll es que ya tiene 66 años, y no ha sabido renovar el bloque ni sus ideas. Durante los últimos tres años se ha aferrado a lo que tenía sin acabar de darse cuenta que el edificio empezaba a agrietarse. 10 victorias en 2015 y 2016 y 9 en 2017 quizá sean árboles que no dejaban ver el bosque, pero desde fuera Seattle siempre parecía un equipo que jugaba con el motor pasado de revoluciones y a punto de griparse. Creo que eso ha sucedido durante esta offseason. También creo que la reconstrucción requiere un staff técnico nuevo que no sea esclavo de sus decisiones anteriores.

    Sin Lynch llegó la decadencia

    El problema más grave ni siquiera es la defensa, que es gravísimo. Lo que me lleva tiempo matando es que Carroll no sabe muy bien qué hacer con Russelll Wilson. Durante cuatro temporadas las piezas del ataque de Seattle encajaban a la perfección. No importaba ni la línea ofensiva, ni la calidad de los receptores. La clave era la química inmediata que surgió entre Wilson y Lynch. El corredor no solo es una bestia corriendo, también es un bloqueador impresionante en el backfield. Su sola presencia cerraba las defensas y permitía a Wilson jugar como más le gusta, saliendo en roll out aprovechando su movilidad y su precisión de pase en carrera para sembrar el pánico en los rivales. Si se centraban en el quarterback, Lynch les aplanaba, si cerraban las puertas a la carrera, Wilson les bombardeaba.

    Tras la marcha de Lynch tras perderse gran parte de la temporada 2015 todo el sistema de ataque se derrumbó. La clave es que Wilson perdió un magnífico bloqueador en el backfield que por su forma de jugar necesita. Además, aunque en un principio los backfield en comité no funcionaron mal en yardas conseguidas, las defensas se centraron en Wilson, que convertido en único referente tuvo que tirar de genialidad (que tiene a borbotones) para sobrevivir. Lo malo es que era eso: sobrevivir.

    Jugar con Wilson no es fácil

    Además, la forma de jugar de Wilson obliga a afinar muchísimo todo el ataque que le rodea para que la maquinaria no se atasque. Es un quarterback pequeño que tiene una tendencia natural a retrasarse mucho tras el snap para tener perspectiva del campo y espacio para aprovechar su movilidad. Eso complica horriblemente el trabajo de una línea ofensiva que, como en todos los equipos, está diseñada para proteger a un tipo que está en el pocket, no tres o cuatro yardas más atrás. Por eso siempre he pensado que cualquier línea ofensiva de la NFL actual fracasaría con él. Entre otras cosas porque a la falta de buenos bloqueos en el backfield se le suma un grupo de tight ends que tampoco destacaba por sus bloqueos. Quizá por fin hayan resuelto el problema con Will Dissly, elegido en 4ª ronda del draft. Veremos cómo evoluciona.

    Con los problemas que Wilson ha tenido con su línea en los últimos tres años (insisto, tras la marcha de Lynch) el jugador ha intentado evolucionar para convertirse en un pocket passer. Intenta jugar más en la bolsa, pero ahí deja de ser una estrella para convertirse en un quarterback más. Wilson necesita espacio y movilidad para desarrollar su juego. Además, ese intento por ser más estático ha facilitado el trabajo a las defensas, que le embolsan sin tanto esfuerzo.

    Por todo lo anterior, el ataque de Seattle ha perdido la fluidez. Los drives sobreviven a base de la genialidad de Wilson dentro de un sistema inexistente. Los aficionados de los Seahawks ven a Wilson como una de las grandes estrellas de la NFL, pero desde fuera la sensación es diferente. Pese a que en cada partido pueda lanzar una decena de pases imposibles, desde hace tiempo no parece un tipo capaz de mover las cadenas con fluidez y de hacer jugar mejor a sus compañeros. Wilson no juega con ellos, sino pese a ellos.

    Además, en varias ocasiones han trascendido conflictos dentro del vestuario con el quarterback, e incluso entre Wilson y Carroll, aunque en los últimos meses parece que Wilson ha cambiado de actitud. Ahora se relaciona más con sus compañeros e intenta tener más peso en el grupo y ejercer una posición de liderazgo. Parece un cambio lógico y necesario si tenemos en cuenta el vacío de líderes que se ha producido en el vestuario. Sobre el tema contractual, a mediados de agosto se publicó que Seattle había ofrecido una segunda ronda por Brissett a los Colts, noticia que luego se desmintió e incluso se llegó a desmentir el desmentido. Lo único seguro es que Wilson acaba contrato en 2019 y parece que está pidiendo a los Seahawks un contrato muy similar al de Rodgers en los Packers, lo que complicaría aún más una reconstrucción urgente y aparentemente costosa también en el plano económico.

    ATAQUE: Wilson y poco más

    Por lo dicho antes, la línea de Seattle quizá parezca peor de lo que es. El año pasado concedió 43 sacks y este año, solo en el primer partido, ya lleva 6. Ni Ifedi es el tackle que esperaban cuando lo eligieron en 1º ronda de 2016, ni el fichaje de Duane Brown como left tackle parece suficiente, ni el recién llegado D.J. Fluke tiene empaque para ser titular en el guard derecho, ni es lógico que Pocic siga siendo el titular en el lado izquierdo. Solo Justin Britt garantiza solidez en el center. Vale, es posible que cuando todos se compenetren la cosa mejore, pero ante Denver han transmitido todo lo contrario.

    Otro de los secretos de Lynch era que sabía buscarse la vida más allá de la calidad de la OL. Todo el mundo tiene en la cabeza sus carreras interiores en los que embiste a los defensas por potencia, pero en Seattle donde de verdad era peligrosos era encontrando puertas exteriores entreabiertas que muy pocos corredores de la liga serían capaces de encontrar. Eso también le permitía percutir contra jugadores menos pesados, a los que atropellaba sin piedad. Desde su marcha nadie ha sabido trabajar así por muchos jugadores que han probado, que en un principio han sido prometedores y al final han terminado fracasando. Este año han elegido en primera ronda del draft a Rashaad Penny. Un jugador que mide y pesa exactamente lo mismo que ‘Beast Mode’, pero que hasta ahora no ha destacado precisamente por su capacidad para bloquear. Y para colmo de males se rompió un dedo del pie en pretemporada y sigue renqueante. Por ahora el titular es Chris Carson y en el equipo tienen puestas muchas esperanzas en él, pero no parece que pueda resolver el problema del backfield.

    Lo mismo sucede con el grupo de receptores. Han perdido a Jimmy Graham y a Paul Richardson y Doug Baldwin se ha lesionado, quizá para bastante tiempo. Ya os he hablado del tigth end Will Dissly, que ha irrumpido a lo bestia y puede convertirse en la gran esperanza de este ataque. El resto de receptores, Tyler Lockett, un Brandon Marshall en su ocaso, Jaron Brown… no ilusionan en absoluto. Cómo será la cosa que incluso se están planteando reconvertir a C.J. Prosise en receptor.

    DEFENSA: se ha marchado medio mundo

    Definitivamente, la ‘Legion of Boom’ ha pasado a la historia. Y en Seattle pueden darse con un canto en los dientes. Earl Thomas sigue en el equipo, algo que antes de verano parecía casi imposible, porque quería marcharse. Kam Chancellor se ha retirado, Richard Sherman se ha ido, Jeremy Lane es agente libre y Byron Maxwell fue cortado después de lesionarse para toda la temporada. Con este panorama, Shaquill Griffin parece el único cornerback contrastado en un grupo que se completa con Neiko Thorpe, Justin Coleman y el novato de 5ª ronda Tre Flowers. En el puesto de Chancellor estará Brad McDougald que también parece un parche provisional.

    La línea defensiva también ha perdido nombres ilustres. Se han marchado Michael Bennett y Sheldon Richardson, dos titulares en 2017, y Cliff Avril es agente libre. Franck Clark es un buen defensive end que el año pasado firmó nueve sacks, pero en el otro lado tendrá que jugar Quinton Jefferson y que sea lo que Dios quiera hasta que le quite el puesto Rasheem Green, elección de tercera ronda del draft. Por dentro seguirá Jarran Reed, que cumple y poco más y han fichado a Tom Johnson, que a sus 34 años difícilmente será un titular fiable cuando casi siempre ha sido un jugador de relevo.

    En la línea de linebackers también tienen problemas con la lesión de K.J. Wright, que debería volver a mediados de septiembre. Eso deja bastante solo a Bobby Wagner la última gran estrella de un front seven que no hace mucho era el terror de la liga. Por ahora los titulares por fuera serán Barkevious Mingo, otro jugador de banquillo que casi nunca ha sido titular y el rookie de quinta ronda Shaquem Griffin, que ha protagonizado la historia de superación de la pretemporada, ya que le falta una mano, pero que tendrá la difícil misión de demostrar que sin ella puede competir de tú a tú con los grandes de la NFL.

    CONCLUSIÓN:

    Los Seahawks son un equipo en implosión. Casi todo lo bueno se ha marchado por mucho que la edad no perdone y no ha llegado tanto ni tan bueno como para suplir esas bajas. Quien tuvo, retuvo, y quizá podamos pensar que el alma de esta franquicia y el jugador número doce harán que se sobrepongan para luchar por los playoffs, pero la realidad es que su plantilla es de las peores de la NFL si exceptuamos el puesto de quarterback y algunas estrellas concretas y difícilmente harán un buen papel en 2018. Su calendario no es complicadísimo con el bye en la semana 7 y rivales como Cowboys, Raiders, Lions y Cardinals o 49ers en su propia división que también parecen inmersos en reconstrucciones, pero aunque un récord final 1-15 sí parece excesivamente pesimista, se me hace muy complicado imaginar que puedan llegar a las seis victorias, que para mí sería un exitazo. Por poner un ejemplo, cuando un grupo de aficionados del equipo se quejó en redes sociales de que hubiera publicado ese récord 1-15, les pedí que me dijeran ellos qué récord esperaban y solo uno se atrevió a responder. Dijo 9-7. Del resto, que era un buen grupo, ninguno se atrevió a hacer un pronóstico, lo que demuestra las dudas que este proyecto despierta incluso entre los propios forofos de Seattle.

    Podcast NFL Zona Roja #152: sobrerreacciones y novedades

    Podcast NFL Zona Roja #152: sobrerreacciones y novedades


    Tras la primera semana de la temporada, Fernando Kallás y Mariano Tovar empiezan ya a sacar conclusiones precipitadas porque es lo que toca. Además, el podcast Zona Roja incorpora tres nuevos fichajes: Rafa Cervera, Alex Soler y Paco Vinués, que junto...

    Tras la primera semana de la temporada, Fernando Kallás y Mariano Tovar empiezan ya a sacar conclusiones precipitadas porque es lo que toca. Además, el podcast Zona Roja incorpora tres nuevos fichajes: Rafa Cervera, Alex Soler y Paco Vinués, que junto a Mariano añaden 1h30 más de debates en los que terminan dando las claves para seguir el Fútbol Americano Universitario... ¡No te lo pierdas!

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    La lucha de clases ha llegado a la NFL para quedarse

    La lucha de clases ha llegado a la NFL para quedarse


    Manda narices que ahora, pocas horas antes del kickoff inicial de la temporada 2018, con un impresionante Eagles-Falcons para que todos hagamos un despegue vertical, me haya dado por filosofar. Pero tampoco me importa porque sé que muchos de vosotros...

    Manda narices que ahora, pocas horas antes del kickoff inicial de la temporada 2018, con un impresionante Eagles-Falcons para que todos hagamos un despegue vertical, me haya dado por filosofar. Pero tampoco me importa porque sé que muchos de vosotros estaréis haciendo tiempo hasta que el partido empiece a las 2:20 de la madrugada, y nunca viene mal un poco de lectura.

    El caso es que en los últimos días han pasado muchas cosas a las que no he podido dedicar toda la atención debida, porque estaba cabalgando desbocado, intentando acabar todas las previas de los 32 equipos (algo que no he conseguido) mientras cerraba la Guía de LaLiga (eso sí que lo he hecho).

    Los contratos estratosféricos de los quarterbacks

    Una de ellas es el nuevo contrato de Aaron Rodgers. Lo que más me sorprendió no fueron las cifras mareantes. Los 134 millones de dólares que va a ganar en cuatro años, con 98,7 garantizados, eran más o menos lo esperado. Lo que de verdad me llamó la atención fueron las declaraciones el quarterback pocas horas después de firmar su nuevo contrato, en las que decía que el límite salarial de la NFL debería reformarse y ser como el de la NBA, donde los equipos se pueden pasar, pero pagando una multa.

    El comentario sonaba un poco a justificación. Casi a remordimiento. El contrato de Rodgers tendrá un impacto tremendo sobre el cap de los Packers hasta el año 2023 y él sabe que es tan alto que afectará a la capacidad de la franquicia para hacer fichajes y renovar contratos. Literalmente, los Packers están financieramente hipotecados con Rodgers. Y no quiero ni pensar lo que puede pasar si tiene una lesión grave. Dentro del garantizado hay 7,8 millones en 2018, 13,4 en 2019 y 19,5 en 2020 como ‘roster bonus’ que quizá puedan servir para darle un respiro a los despachos, pero que tampoco dan mucho margen en caso de que tengan que buscar un quarterback titular competitivo por lo que sea.

    Los Packers no son el único equipo que ha entrado en esa dinámica peligrosa. Es verdad que el cap está creciendo mucho cada año, y con él el margen de los equipos para fichar, pero los contratos de los grandes quarterbacks , y alguno de los no tan grandes, están subiendo mucho más deprisa y empiezan a dar bocados temibles al dinero disponible. Los Vikings se han metido en un lío parecido con Cousins y su ciento por ciento garantizado, los Colts con Luck, los… Todos ellos son contratos esperados y hasta razonables, pero la conclusión es que mientras los más ricos ganan más, la multitud de obreros que inundan la NFL, y cuyo rendimiento es casi siempre mucho más importante de lo que parece y la clave para formar plantilla campeonas, vive situaciones más precarias.

    Si seguimos así, muy pronto un equipo se encontrará en un callejón sin salida que le dejará hundido en el fondo de la clasificación durante mucho tiempo solo por una cuestión financiera.

    Los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Parece una tendencia natural de la raza humana que solo parece tener arreglo cuando se ponen controles. Por eso, si la negociación del nuevo convenio colectivo de la NFL ya se presentaba caliente, cada vez se suman más problemas que necesitan ser resueltos. El modelo actual con límite salarial empieza a agrietarse, pero como se abra la mano volveremos al pasado, con franquicias ricas y pobres, plantillas plagadas de jugadorazos y lugares a los que si ahora no quiere ir nadie, no quiero ni imaginar cuando sean también poco atractivos en el plano económico.

    Pittsburgh, ciudad obrera por excelencia

    Todo esto, que parece una disquisición filosófica sin gran fundamento, se empieza a concretar en la fábrica, como en el resto del mundo empresarial. Y en la NFL las fábricas son los vestuarios. La salida de pata de banco de gran parte de la línea ofensiva de los Steelers, indignada por la postura de LeVeon Bell, que se niega a firmar su etiqueta de jugador franquicia y a incorporarse al equipo, tiene un tremendo tufo a lucha de clases… más allá de confirmar que ese vestuario es un auténtico desmadre en el que la continencia verbal cada vez brilla más por su ausencia. Pero ese es otro tema.

    Si os fijáis, los comentarios de sus compañeros no critican su aspiración a ganar más dinero, pero sí su falta de compromiso, su egoísmo, y que se haya olvidado de ellos. Todos han saltado casi simultáneamente y casi todos han sido jugadores de línea ofensiva, así que es evidente que los corros y las ‘rajadas’ han sido impresionantes durante la offseason. Son tipos que ganan bastante menos que Bell, y eso que los cinco jugadores titulares de la OL de Pittsburgh están entre los 12 jugadores mejor pagados del equipo (por ejemplo, si Bell firma la franquicia ganará 14,5 millones y Pouncey tiene este año un base de 7 millones, el cuarto mejor de la plantilla). Y es que al final, como en casi cualquier parte, los que peor están no son los que más protestan. Ninguno de los 26, sí 26, jugadores de los Steelers que ganan menos de un millón de dólares al año ha dicho esta boca es mía.

    Para mí, la frase que define la situación, la que demuestra una realidad que probablemente la mayoría hemos visto en nuestros trabajos, es una frase de Foster: “aquí hay un tipo al que no le importamos, y por tanto le trataremos como tal”. Y después viene la bomba: “Bell está ganando siete veces más que yo y el doble que Alejandro Villanueva, pero nosotros somos los que hacemos su trabajo”. ¿Os suena? La línea es la que le abre autopistas para que él se luzca y él el que se lleva el dinero.

    Lo normal es que antes o después LeVeon Bell vuelva a ese vestuario. Entonces se encontrará cara a cara con compañeros que han dicho públicamente que Bell gana una millonada gracias a ellos. Y no creo que ni la confianza, ni la relación vuelva a ser la misma. La mayoría habéis vivido en vuestros trabajos situaciones similares y, al final, ni se trabaja igual, ni los equpos son tan resolutivos, ni el ambiente es el mismo. Y lo malo es que las franquicias ganadoras nacen en los vestuarios.

    El caso de Bell es solo una muestra de algo que todavía no se ha extendido por la NFL, al menos tan públicamente como esta vez, pero hasta 2020 puede haber muchos casos más. Pura ducha de clases. Tener la seguridad de que el uno gana más de lo que merece y eso afecta directamente al salario de la mayoría. Rodgers lo ha visto claro y su solución es abrir la mano, aunque lo normal sería que solo se beneficiaran las grandes estrellas. Los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Un debate universal que, aunque pueda parecer menor, puede ser el primer paso para que el sistema actual de cap salte por los aires, o las negociaciones del convenio de 2020 acaben con una huelga salvaje.

    Es curioso que la chispa que puede iniciar el incendio haya aparecido en Pittsburgh, una de las ciudades obreras por excelencia de EEUU.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Cincinnati Bengals

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Cincinnati Bengals


    Los Bengals forman parte de ese grupo de equipos de la NFL que se han vuelto invisibles. Con un récord equilibrado hacia abajo, un quarterback que no suele acumular highlights, partidos poco atractivos para el espectador en una tarde de domingo en el...

    Los Bengals forman parte de ese grupo de equipos de la NFL que se han vuelto invisibles. Con un récord equilibrado hacia abajo, un quarterback que no suele acumular highlights, partidos poco atractivos para el espectador en una tarde de domingo en el que el menú suele estar cargado de emociones fuertes… Pero los Bengals no son malos. De verdad. Simplemente han entrado en un bucle de aburrimiento del que no son capaces de salir.

    Si miramos el año pasado, perdieron los partidos que tenían que perder, y ganaron los que tenían que ganar… y el de los Ravens, que para la mayoría de los aficionados fue la única experiencia con el equipo atigrado de toda la temporada. Lo previsible es aburrido y no interesa. Y lo que no me cabe en la cabeza es que en esa franquicia no se hayan sentado ya un día en un despacho para valorar qué narices está pasando, y hayan dado las gracias por participar a Marvin Lewis con un abrazo muy grande por tantos años de dedicación y esfuerzo.

    El problema ya no es que Marvin Lewis sea bueno o malo. Es que después de quince años (este será el décimo sexto) ya no tiene nada que aportar. Mientras el resto de la NFL está evolucionando hacia nuevas formas de gestionar sus franquicias, parece que él sigue ahí, impasible, con su agenda y su bolígrafo. Para agitar el avispero, cada tanto cambia a los coordinadores que le rodean, pero nunca es suficiente. En septiembre pasado, con la temporada recién comenzada, tuvo que despedir al coordinador ofensivo Kem Zampese para evitar un motín del vestuario, que estaba harto de él. Zampese llevaba en la franquicia desde 2003 y se ha ido con Hue Jackson a los Browns. Este año el cambio ha sido en defensa. Se ha ido Paul Guenther, que llevaba en Cincinnati desde 2005 y ahora está en los Raiders como coordinador defensivo. El año pasado no se notó demasiado la llegada de Bill Lazor, que tuvo que compaginar su cargo de entrenador de quarterbacks con el de coordinador ofensivo. Lo lógico es que ahora, con una offseason para trabajar, su trabajo empiece a dar frutos. Para la defensa ha llegado Teryl Austin desde Detroit, un tipo con un prestigio contrastado y muchísima experiencia en defensas de alto octanaje y que sí debería revolucionar un grupo que el año pasado fue espantoso contra la carrera aunque no estuvo mal en el juego aéreo.

    Lazor y Austin son los nombres propios del que debería ser último proyecto de Marvin Lewis. Y no vale hablar de reconstrucciones. Llevan inmersos en ella tres offseasons y no viniendo del foso, sino tras terminar en 2015 con un récord 12-4 en el año en que Andy Dalton pareció un quarterback élite.

    Ese es otro de los debates habituales en el mundo de la NFL y que no resulta tan común entre los seguidores de Cincinnati. Desde fuera Dalton muchas veces es considerado un quarterback vulgar. Sin embargo, cuando ha estado bien rodeado ha rendido a un nivel magnífico, y sus errores de juventud pasaron a la historia entre 2014 y 2015, cuando las precipitaciones y los impulsos irreflexivos le llevaban a tomar muchas malas decisiones. Desde entonces ha madurado muchísimo. Estoy deseando volver a ver a Dalton jugando detrás de una buena línea, con más receptores que A.J. Green y un plan de juego más creativo. Estoy seguro de que sorprendería a muchos.

    Mientras tanto, Marvin Lewis se perpetúa y solo nos queda esperar con paciencia, convencidos de que un equipo anclado aún en el siglo XX quizá con suerte pueda clasificarse para playoffs, pero no competir de verdad contra los equipos movernos que han evolucionado para jugar a un football muy diferente, el del siglo XXI.

    ATAQUE: A.J. Green está muy solo

    La mayor preocupación del ataque de los Bengals ha sido reforzar una línea ofensiva incapaz de abrir rutas para la carrera y de darle tiempo a Andy Dalton para pasar. Por eso, hicieron un gran esfuerzo para fichar a Cordy Glenn como su nuevo left tackle y eligieron en primera ronda al center Billy Price. El único titular del año pasado que tiene el puesto asegurado es el left guard Clint Boling, que sí es un buen jugador. En el lado derecho las cosas no están aún claras. Parece que el guard titular podría ser Alex Redmond, un jugador no drafteado de 2016 que pasó gran parte de su año de rookie en la escuadra de prácticas. El año pasado fue suplente de Trey Hopkins, que no jugó nada bien y arrastró una lesión de rodilla. En el tackle derecho también podría perder el puesto Cedric Ogbuehi, primera ronda de 2015. Bobby Hart, su posible sustituto, ha sido titular los dos últimos años en la línea de los Giants, lo cual ya no es una muy buena carta de presentación. El lado izquierdo de la línea debería mejorar significativamente, pero el derecho provoca sudores fríos.

    Jeremy Hill se ha marchado. Es una baja lógica porque había perdido con Joe Mixon por goleada la batalla por la titularidad en el backfield. En su temporada de rookie, Mixon mostró muy buenas cosas, pero también se quedó en unas miserables 3,5 yardas por intento. Se vio lastrado por una línea ofensiva que no abría huecos y en los últimos partidos fue mejorando esas cifras. Tengo curiosidad por verle jugar este año, porque puede ser otro muy buen jugador de backfield que se estrella en esa franquicia. El que se ha quedado completamente estancado es Gio Bernard. Me parece un jugador polifacético y muy efectivo tanto corriendo como recibiendo pases, y en sus tres primeras temporadas rindió a un nivel magnífico. Sin embargo, en los dos últimos años ha disminuido su producción al mismo tiempo que le daban muchas menos oportunidades. No entiendo cuál es el motivo. Me hubiera gustado mucho verle jugar una temporada como número uno de verdad. Además, en 4ª ronda del draft eligieron a Mark Walton, con lo que todo apunta a que el backfield puede volver a convertirse en un batiburrillo en el que en cada jugada aparece un jugador diferente.

    En el grupo de receptores el protagonista casi absoluto seguirá siendo A.J. Green, un jugadorazo que, de seguir así, se retirará habiendo sido una estrella gigantesca de la que solo los seguidores de los Bengals se acordarán. John Ross recuperado de su lesión, Tyler Boyd y Josh Malone completan un grupo que ha perdido a Brandon LaFell y en el que solo la gran estrella es fiable. Quizá tengan más fuerza en el puesto de tight end donde Tyler Kroft no lo hizo nada mal el año pasado y en el que vuelve Tyler Eifert. Sano es una estrella, pero llevamos sin verle al ciento por ciento desde 2015 y nadie se fía de que se no se vaya a romper a las primeras de cambio.

    DEFENSA: muchos jugadores muy buenos

    Lo mejor de la defensa de los Bengals seguirá siendo su línea, pese a que el equipo fue en 2017 el tercero pero de la NFL defendiendo la carrera. Carlos Dunlap es un end tremendo, Geno Atkins un tackle brutal y Carl Lawson tuvo un debut más que prometedor aunque no fuera titular. Entre los tres sumaron 25 sacks. Este año Lawson seguirá saliendo desde el banquillo porque Michael Johnson, el otro end titular, sigue siendo inamovible pese a que no es para tanto. Por si fuera poco, en el end tienen un cuarto hombre, Jordan Willis, que también mostró buenos detalles en su año de novato y en 3ª ronda del draft eligieron a Sam Hubbard. Con todos ellos, los Bengals tienen uno de los grupos de ends más profundos y con más calidad de la liga. El único lunar quizá esté en el otro tackle. Ryan Glasgow no convence y Chris Baker fue fichado y cortado de inmediato. Por ahora parece que comenzará Andrew Billings, que en su año de rookie prácticamente quedó inédito. Hará falta que rinda muy bien desde el primer día para que el equipo conjuro sus problemas contra ataques terrestres.

    El grupo de linebackers también debería ser muy potente con Vontaze Burfict, pero éste se perderá cuatro partidos por sanción. Han fichado a Preston Brown para que parchee el agujero en septiembre, pero será complicado que lo consiga. En 3ª ronda del draft eligieron a Malik Jefferson, que completará con Nick Vigil, Jordan Evans y Vincent Rey un grupo simplemente aseadito que necesita a Burfict para que no se le vean las costuras.

    En la secundaria ya no estará Pacman Jones, uno de los abanderados de este equipo durante la última década. En realidad, su marcha parece lógica tras el rendimiento en 2017 de Williams Jackson, un jugadorazo que se perdió el año de rookie, pero que regresó para demostrar que puede ser una estrella. Dre Kirkpatrick y Darqueze Dennard también fueron primeras rondas en su momento, y completan un grupo de cornerbacks muy serio y efectivo. Para que la pareja de safeties no desentone, eligieron en segunda ronda del draft a Jessie Bates, que debería ser titular desde el primer día como free, con Shawn Williams como strong. George Iloka fue cortado en agosto y ahora está en los Vikings y el único problema es que sí da la sensación de que a esa secundaria le falta la profundidad que hay en el resto de la defensa.

    CONCLUSIÓN:

    El año pasado estaba convencido de que los Bengals estaban a una offseason de volver a ser muy competitivos, pero han pasado doce meses y estamos en el mismo punto: parecen un bloque muy prometedor al que le falta algo para arrancar. Creo que ese algo es un staff técnico completamente renovado y una gerencia moderna en las que ya no esté Marvin Lewis. Por lo que sea, dentro de la franquicia siguen confiando en él para tener un equipo que parece que siempre aspirará a tener un récord positivo, pero nunca a competir contra los grandes de la NFL. Su calendario es complicado con tres visitas en los cuatro primeros partidos. Y además reciben a los Ravens, que en teoría son sus rivales directos por un puesto de wild card. El bye llega en la semana 9 y creo que, si nos atenemos a la costumbre, ganan los que tienen que ganar y pierden los que tienen que perder. Se moverán entre el 7-9 y el 9-7 para completar otra temporada insípida y no suficientemente mala como para que Lewis sea cuestionado.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Philadelphia Eagles

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Philadelphia Eagles


    ¡Jopetas! Me guardé a los campeones Eagles para el final y he estado a punto de no llegar a tiempo antes de su debut. Antes de empezar tengo que aclarar una cosa que tal vez os sorprenda: los Eagles me parecen un equipo aún mejor que el año pasado,...

    ¡Jopetas! Me guardé a los campeones Eagles para el final y he estado a punto de no llegar a tiempo antes de su debut. Antes de empezar tengo que aclarar una cosa que tal vez os sorprenda: los Eagles me parecen un equipo aún mejor que el año pasado, siguen teniendo un staff técnico no solo excepcional, creo que también revolucionario, han hecho un draft impresionante pese a no tener rondas altas y han fichado muy bien… y sin embargo creo que sufrirán para clasificarse para playoffs. Su problema, su gran problema, su único problema, es un ligamento anterior cruzado. En concreto, el de la rodilla izquierda de Carson Wentz.

    Muchos también os preguntaréis cuál es el problema si detrás está Nick Foles, flamante MVP de la última Super Bowl. Y la respuesta es muy sencilla: no es lo mismo tener éxito en unos pocos partidos, por mucho que los rivales fueran los mejores equipos de la liga, que sobrevivir en el torneo de la regularidad que son las 17 semanas de la NFL. Ni se juega con la misma intensidad, ni los partidos se preparan igual, ni vives tan protegido. Aunque parezca contradictorio, los quarterbacks demuestran su auténtica calidad entre septiembre y diciembre. Después, todos hemos visto hacer partidos maravillosos a tipos absolutamente mediocres. Y salvo que haya ocurrido un milagro en los últimos meses, Foles lo es.

    Me podréis decir que Wentz quizá no sea tan importante, que el año pasado donde los Eagles marcaron la diferencia en ataque fue por tierra, que su intensidad defensiva puede ganar partidos, que no les corre nadie y tienen reflejos para ajustar en tiempo récord, que Doug Pederson ya ha demostrado que sabe conjugar ortodoxia y atrevimiento para solventar cualquier problema, que Jim Schwartz es un coordinador defensivo portentoso y que la abuela fuma. Pero Foles como titular es completamente imprevisible. Y eso es muy malo. Quizá sea capaz de ganar algún partido con alguna acción magistral, como hizo en la Super Bowl, pero puede ser más habitual que él solo pierda un partido o comprometa una victoria, como sucedió ante Dallas en la semana 17.

    Para mí, otra de las claves es la marcha de Frank Reich, el coordinador ofensivo en 2017, que se ha ido a los Colts como head coach. Su sustituto, Mike Groh, es un hombre de la casa y tiene un perfil similar, pero solo lleva un año en el equipo y a sus 47 años jamás había tenido un cargo de coordinador en la NFL. Recibir una máquina bien engrasada puede ser sencillo, pero hacer funcionar un ataque con un quarterback de circunstancias no es plato de gusto para un debutante. Sé que estoy cargando mucho las tintas en el ‘caso Wentz’, pero es que la duda ya no es solo cuando volverá, que según van llegando las noticias podría ser incluso bien entrada la temporada, sino el estado en el que lo hará y cómo puede afectar a su juego, y sobre todo a su movilidad, la reparación de unos ligamentos que, por lo que parece, está siendo más problemática de lo que se esperaba.

    Probablemente, nada de lo que estoy diciendo sería tan grave si los Eagles jugaran en otra división, pero la NFC Este es año tras año imprevisible. Solo hay que remontarse doce meses, cuando ni siquiera los aficionados de los Eagles creían poder ganarla con los Cowboys subidos en la ola buena y con unos Redskins tremendamente sólidos. El este de la Nacional es un mundo aparte y cada partido divisional una final con vida propia y fuera de calendario en el que cualquiera puede ganar a cualquiera. Por todo lo anterior, creo que la temporada de los Eagles no será ni mucho menos un paseo, sino tremendamente complicada. Y que tendrán que pelear con sangre, pese a su tremenda calidad, una clasificación para postemporada que no tienen ni mucho menos garantizada… Aunque todo lo dicho anteriormente sería agua de borrajas si Wentz volviera en septiembre al ciento por ciento de forma. Entonces, los Eagles volverían a ser inmediatamente máximos favoritos de la Nacional y el equipo a batir. ¿Es tan importante un jugador en una plantilla de 53? Tal vez no, pero en este caso, por todas las circunstancias que lo rodean, sí que me lo parece. Él puede marcar la diferencia entre un equipo simplemente bueno y uno excepcional.

    ATAQUE: todo es mejor que el año pasado

    Otro punto de vista, el más común, dice que Foles está tan bien rodeado que es imposible que lo haga mal por muy irregular e imprevisible que pueda ser. Y es muy posible que tengan razón los que piensan así. La línea ofensiva sigue siendo la misma que el año pasado. Incluso se podría decir que mejor, porque Jason Peters vuelve al tackle izquierdo después de perderse la segunda mitad de la temporada 2017 y todos los playoffs. Y además ahora tienen la tranquilidad de que Halapoulivaati quizá no sea una maravilla, pero puede entrar si hace falta y rendir a un nivel aceptable. Lane Johnson es una estrella en el right tackle y el interior con Stefen Wisniewski (LG), Jason Kelce (C) y Brandon Brooks (RG) es un escándalo. Todos garantizan buena protección y, sobre todo, son magos abriendo rutas para la carrera. Vamos, que si el problema de Foles fuera que necesita tiempo para pasar, no podría quejarse.

    El backfield ha mejorado aunque ya no esté LeGarrette Blount. Jay Ajayi hizo que el juego de carrera subiera un escalón tras su llegada mediada la temporada. Su media de 5,8 yardas por intento refleja perfectamente su impacto. Además, volverá Darren Sproles para ponernos de pie en cada acción y hacer que nos llevemos las manos a la cabeza asombrados por su talento de especialista. Corey Clement y Wendell Smallwood completan un grupo tremendamente polifacético y que el año pasado estuvo en la élite de la NFL.

    Una de las grandes sorpresas de los Eagles el año pasado fue el impresionante rendimiento de su grupo de receptores. Sobre todo Nelson Agholor, que pasó de tener las manos de mantequilla y exasperar a la afición a convertirse en un jugador desequilibrante y decisivo en cuanto le colocaron en el slot. Alshon Jeffery no hizo números extraordinarios, pero rindió bien dentro del bloque y su baja por lesión en los primeros partidos de la temporada puede ser importante. Se ha marchado Torrey Smith, pero me parece impresionante el fichaje de Mike Wallace, un receptor siempre infravalorado que casi nunca decepciona y que se ofrece muy bien para facilitar el trabajo del quarterback. También tengo curiosidad por ver si resucitan a Markus Wheaton, que lleva dos años desaparecido, pero en 2014 y 2015 jugó muy bien en Pittsburgh. En el tight end, Zach Ertz es una bestia que garantiza más de 800 yardas de recepción y que crea el pánico en la end zone. Se ha marchado Trey Burton, pero con su primera elección del draft eligieron a Dallas Goedert para que su ya tradicionalmente poderosa pareja de tight ends mejore aún más si cabe.

    DEFENSA: algunas bajas importantes

    Es complicado que una defensa élite mantenga el nivel varios años, aunque Jim Schwartz lleva mucho tiempo demostrando que es capaz de convertir plantillas descompensadas en máquinas engrasadas, y a jugadores teóricamente mediocres en grandes estrellas. Sin embargo, este año no está claro si el intercambio de cromos defensivo de los Eagles es para mejor.

    En la línea defensiva se ha marchado el defensive end Vinny Curry. De entrada pareció una decisión lógica porque Derek Barnett debía dar un paso adelante después de ser elegido en primera ronda del draft 2017. Pero parece que Barnett tendrá que esperar un año más en el banquillo tras la llegada de Michael Bennett, una mala bestia que echarán mucho de menos los Seahawks y que como siempre se acercará a los 10 sacks para mejorar significativamente la presión sobre los quarterbacks rivales. El titular en el otro lado es Brandon Graham, otra mala bestia, y el suplente es Chris Long. Un póker de defensive ends difícilmente mejorable con el que Schwartz puede hacer diabluras. Por dentro están pendientes del regreso de Timmy Jernigan, que sigue en ‘injury reserve’ después de operarse de la espalda durante la offseason y cuyo regreso parece retrasarse. Ahora ya se habla de que podría no estar de vuelta hasta finales de octubre. Para cubrir la baja han fichado a Haloti Ngata, que también viene de una lesión y ya no está ni de lejos a la altura de Jernigan. Pese a todo, el cuarteto es potentísimo y se completa por dentro con Fletcher Cox, que es una gran estrella de la liga.

    En el grupo de linebackers la cosa no está tan clara. Han perdido a Mychael Kendricks, uno de los referentes de esta defensa el año pasado. Para cubrir su baja ficharon a Paul Worrilow, que no solo no daba la talla, además se ha lesionado para toda la temporada. Al final, tendrán que tirar de Nathan Gerry, un 5ª ronda de 2017 que en su año de rookie hizo muy poca cosa y esperar a que las piezas casen. Por suerte, Jordan Hicks vuelve al middle linebacker después de perderse gran parte de 2017 por una rotura de tendón de Aquiles. El trio lo completa Nigel Bradham, que es un jugador buenísimo, pero que se perderá el primer partido por sanción.

    En secundaria los Eagles tienen perfectamente cubiertos los safeties con Rodney McLeod y Malcolm Jenkins, dos jugadorazos de nivel Pro Bowl. Como cornerbacks uno y dos seguirán Ronald Darby y Jalen Mills, pero tienen una baja importante en el slot con la marcha de Patrick Robinson. Puede parecer un problema menor, pero Robinson jugó en 2017 muy bien y su baja puede notarse, sobre todo por las dudas que provocan los linebackers, que quizá este año no ajusten tan bien en cobertura. De todos modos, Sidney Jones, elegido en segunda ronda en 2017, debería ser una buena solución en el slot mientras Rasul Douglas y el rookie de 4ª ronda Avonte Maddox dan profundidad al grupo.

    CONCLUSIÓN:

    Los Eagles tienen una plantilla impresionante que debería volver a aspirar a todo. Solo tienen un aparente lunar en el grupo de linebackers, que con los relevos constantes de Schwartz no debería notarse tanto. Repito lo que dije al principio, con Wentz en plena forma quizá podrían aspirar a conseguir el bye en wild card y a repetir Super Bowl. Pero pueden sufrir para ganar partidos mientras no se aclare la situación el quarterback y un irregular Foles siga a los mandos del ataque. Y a eso hay que sumarle una división tan compleja como es la NFC Este. La buena noticia es que el arranque no parece complicado salvo por el partido inaugural frente a los Falcons y eso le debe dar tiempo a Wentz a volver sin poner en peligro el récord. Además, tienen el bye en la semana 9, justo en el ecuador de la temporada. Creo que se moverán en un récord entre 10-6 y 9-7 y no me extrañaría que se jugarán el todo por el todo en la semana 17 en Washington contra los Redskins. Si entran en playoffs tal vez no sean favoritos… pero el año pasado tampoco lo fueron y mira.

    Podcast NFL Zona Roja #151: ¡¡¡Arranca la temporada NFL!!!

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    Esta semana, Mariano Tovar y Fernando Kallas dan un repaso a los partidos que más les apetece ver en la semana 1 (en realidad, todos), y hacen un pronóstico sobre los aspirantes a jugar playoffs, a tener una elección alta en el draft y otros muchos...

    Esta semana, Mariano Tovar y Fernando Kallas dan un repaso a los partidos que más les apetece ver en la semana 1 (en realidad, todos), y hacen un pronóstico sobre los aspirantes a jugar playoffs, a tener una elección alta en el draft y otros muchos detalles que habrá que tener en cuenta en la temporada que comienza..

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    Así terminará cada equipo de la NFL la temporada 2018

    Así terminará cada equipo de la NFL la temporada 2018


    Creo que el año pasado ya publiqué un artículo hablando de una web: https://playoffpredictors.com/Football en la que se puede hacer una predicción completa de la NFL 2018. Cualquier aficionado puede jugar en ella la temporada entera de la NFL hoy...

    Creo que el año pasado ya publiqué un artículo hablando de una web: https://playoffpredictors.com/Football en la que se puede hacer una predicción completa de la NFL 2018. Cualquier aficionado puede jugar en ella la temporada entera de la NFL hoy mismo, decidiendo quién ganará cada partido, cuál será el récord final, los cruces de playoffs y hasta el campeón. Este año he vuelto a usarla para hacer mis pronósticos previos. Esos mismos que vuelves a mirar en febrero y te tronchas de risa. Pero al menos te servirán para conocer la página en cuestión, jugar un rato con ella, y ver quién será para ti el mejor equipo de la NFL 2018.

    AFC Norte

    Steelers 13-3: con las mismas armas, y pese a su agujero defensivo, volverán a ser una máquina de anotar puntos en cuanto LeVeon Bell vuelva al redil.

    Ravens 9-7: todos los años se quedan a punto, pero esta vez han mejorado ese punto que le faltaba y Joe Flacco tendrá que ponerse las pilas.

    Bengals 7-9: por enésima vez, con la sensación de que están enquistados y no rompen ni para adelante ni para atrás. Por enésima vez, será la última temporada de Marvin Lewis.

    Browns 4-12: ganar cuatro partidos más que el año anterior es un avance impresionante para cualquier franquicia, aunque no suficiente para salvar a Hue Jackson.

    AFC Sur

    Jaguars 13-3: ¿y si Bortles empieza a jugar por fin al football? Por si acaso, este año le he cogido como QB suplente en todas mis ligas fantasy.

    Titans 9-7: lo siento mucho, pero sigo sin fiarme de Mariota mientras no me demuestre lo contrario.

    Texans 9-7: lo siento mucho, pero sigo sin fiarme de Deshaun Watson hasta que no le vea jugar un poco más.

    Colts 3-13: lo siento mucho, pero aunque sí me fio de Luck, no me fio un pelo de casi nada de lo que le rodea.

    AFC Este

    Patriots 12-4: segurísimo que este año se la pegan. No, espera. Quita, quita, que llevamos diciéndolo desde 2002 y luego la lían como siempre.

    Dolphins 9-7: pese a las dudas de su defensa sigo pensando que los Dolphins son uno de los tapados de la NFL y que le darán guerra a New England.

    Jets 3-13: en la previa pronostiqué un 5-11, pero en el simulador, a pecho descubierto, me sale un 3-13 porque tras esa línea ofensiva es imposible sobrevivir.

    Bills 1-15: están más preocupados de que Allen llegue vivo al final de temporada que de ganar partidos. Y lo veo lógico.

    AFC Oeste

    Chiefs 11-5: Mahomes tiene talento y armas alrededor para irrumpir en la NFL a lo grande.

    Chargers 11-5: si esta franquicia estuviera en cualquier lugar lejos de California estoy seguro de que sería mi favorita por excelencia de la AFC.

    Broncos 7-9: están trabajando en serio para que este proyecto sobreviva, pero por ahora siguen teniendo solo un equipo de supervivencia.

    Raiders 2-14: El muñeco diabólico está convirtiendo ese vestuario en la casa de los horrores.

    NFC Norte

    Vikings 13-3: cuando un proyecto está en su punto justo de sal solo queda darse un festín de football con él.

    Packers 11-5: Aaron Rodgers de vuelta puede desatar una tormenta, pero a este equipo aún le faltan cosas para que esa tormenta sea perfecta.

    Lions 9-7: a este equipo solo le faltaba personalidad para ser competitivo, veremos cuanto tiempo necesita Patricia para dársela.

    Bears 8-8: creo que por fin están en el camino correcto, pero que aún les falta madurar… el año pasado pensaba lo mismo de los Rams.

    NFC Sur

    Saints 13-3: estoy seguro de que un alto porcentaje de los aficionados a la NFL quiere que su equipo gane la Super bowl… y si no, Drew Brees.

    Falcons 11-5: sé que estoy empeñado en ellos desde hace demasiado, pero la defensa ahora es una bomba y ese ataque tiene que mejorar seguro.

    Panthers 10-6: independientemente de la calidad de su plantilla, más en defensa que en ataque, el rendimiento de Newton es el termómetro del rendimiento del equipo.

    Buccaneers 2-14: Dirk Koetter inicia el enésimo proyecto de unos Bucs por los que no se puede apostar hasta que den alguna señal de vida.

    NFC Este

    Redskins 9-7: todos creéis que exagero, pero creo ganarán la división, que esa defensa va a ser una de las sorpresas de la temporada y que ese ataque con Alex Smith será más que sólido.

    Eagles 8-8: el año pasado ganaron la super Bowl con Foles, pero dudo mucho que sobrevivan a la temporada regular sin Wentz al ciento por ciento, y por ahora no lo está.

    Giants 7-9: el proyecto puede generar ilusión, pero Eli Manning ya no me ilusiona nada.

    Cowboys 5-11: no es que se puedan dar un trompazo, es que ahora mismo ni siquiera parecen tener claro hacia dónde ir, ni siquiera saben si Prescott debe ser el guía.

    NFL Oeste

    Cardinals 10-6: ya eran un equipo bueno y ahora, de una manera o de otra, van a tener quarterback. Ojo, que para mí serán otra de las sorpresas.

    Rams 10-6: el ‘dream team’ de 2018 ha metido demasiados locos en su casa como para poder mantener la cordura.

    49ers 6-10: la defensa está en entredicho y las lesiones empiezan a hacer estragos.

    Seahawks 1-15: para mí, el máximo aspirante al número uno del draft por mucho que ahora estén diciendo que no es para tanto. Sí lo es.

    Wild card:

    Chargers ganan a Chiefs en Kansas City

    Ravens ganan a Patriots en New England

    Redskins ganan a Packers en Washington

    Falcons ganan a Cardinals en Arizona

    Ronda divisional

    Steelers ganan a Chargers en Pittsburgh

    Jaguars ganan a Ravens en Jacksonville

    Saints ganan a Redskins en New Orleans

    Vikings ganan a Falcons en Minnesota

    Finales de conferencia

    Jaguars ganan a Steelers en Jacksonville

    Vikings ganan a Saints en Minnesota

    Super Bowl

    Vikings ganan a Jaguars

    Juega con nosotros a la quiniela de la NFL 2018

    Juega con nosotros a la quiniela de la NFL 2018


    Señores, esto ya no hay quien lo pare, como decíamos en la mili, nos llaman lavadoras, porque ya no nos quedan días, nos quedan horas. La temporada de la NFL está a punto de comenzar después de un paso por el desierto especialmente largo, y unos...

    Señores, esto ya no hay quien lo pare, como decíamos en la mili, nos llaman lavadoras, porque ya no nos quedan días, nos quedan horas. La temporada de la NFL está a punto de comenzar después de un paso por el desierto especialmente largo, y unos meses de mayo, junio y julio en los que no pasó prácticamente nada. Por eso estamos especialmente ansiosos. Pero lo más importante es llegar al día D, hora H, con todos los deberes hechos.

    Yo no los he hecho del todo, porque me faltan por escribir algunas previas de equipos. Pese al retraso, intentaré hacerlas en estos días, y aunque me quede alguna para la semana que viene, con la temporada empezada, la escribiré de todas formas, para ayudaros a tener una radiografía lo más completa posible de cada plantilla.

    Volviendo a los deberes, lo más importante es tener claro dónde ver los partidos. Salvo que haya cambiado algo en las últimas horas, los aficionados españoles que seguían cada año la NFL en Movistar siguen en vilo, porque aún no hay noticias sobre las negociaciones. Si nos atenemos a los antecedentes, al final siempre acaba habiendo acuerdo, pero por el camino el kickoff aún no está programado y la única noticia es que no hay noticias. La otra opción es contratar el GamePass, que este año cuesta 160 euros. El año pasado tuvo problemas en la primera mitad de la temporada porque la gestión de la aplicación dejó de hacerse desde EEUU y se hizo desde Europa. Una vez arreglados los desajustes, parece que vuelve a funcionar a la perfección, aunque los más frikis echamos de menos algunas opciones de búsqueda que sí siguen activas al otro lado del charco. 160 euros parece mucho dinero, pero te merecerá la pena si de verdad sigues con intensidad la NFL. Entre partidos en directo, archivo de partidos, el canal NFL Network y todos los documentales de base de datos hay contenido para no ver más que balones ovalados hasta el 31 de julio de 2019 en que termina la suscripción.

    Otra de las claves para meterse de lleno en la temporada es jugar alguna liga fantasy. Lo mejor es que doce amigos se reúnan para jugar, burrearse los lunes a costa de los resultados y programar cenas periódicas sin razón alguna, solo para hablar de football. Si no tienes alrededor suficientes ‘creyentes’, siempre puedes entrar en una liga abierta de NFL.com. El primer año te servirá para enterarte de la mecánica y tienes doce meses para encontrar otros once locos con los que pasarlo bomba. El único problema es que ya vas contrarreloj.

    Por último, son tradicionales también los pick’ems. Lo que en España conocemos de toda la vida como quinielas. En AS llevamos jugando desde hace una década y hemos tenido ganadores insignes. Por ejemplo, en 2017 ganó Raúl Cancio, habitual colaborador de esta sección durante mucho tiempo con unos artículos increíbles de historia de la NFL. El de 2018 ya está activado en la siguiente dirección: http://weeklypickem.fantasy.nfl.com/group/186133 Solo tenéis que apuntaros, ir a ‘my picks’ y elegir ganador de cada partido semana a semana para demostrar que sabes más que nadie.

    Por último, este año también hemos vuelto a activar una fantasy survivor en la siguiente dirección: http://survivor.fantasy.nfl.com/group/53013 Aquí el objetivo es sobrevivir eligiendo cada semana in solo ganador que no podrás volver a usar en las siguientes semanas. Parece sencillo, pero en los años que llevo jugando yo solo he sido capaz de llegar vivo a enero en una ocasión, y eso que todos empezamos con tres vidas.

    Por supuesto, también os recomiendo seguir la NCAA los sábados, y más este año con el español Arcega convertido en estrella, seguir uno de los muchos podcast que se hacen ya en España, algunos con una calidad impresionante. El nuestro, ZonaRojaNFL, está muy enfocado para todos los públicos, y esta semana ya comenzará con su versión completa con muchas sorpresas que descubriréis mañana miércoles.

    Arranca la temporada NFL 2018 (se me erizan los pelos solo de pensarlo) ¡¡¡¡¡¡EEREEOOOOOAAAAUUUUUUUU!!!!!. Cuatro meses en los que se auguras sorpresas, en los que volverán los grandes dioses del olimpo y en el que, como siempre ¿ganarán Tom Brady y compañía?

    Así los veo: previa NFL 2018 de los New York Jets

    Así los veo: previa NFL 2018 de los New York Jets


    El año pasado estaba convencido de que los Jets entraban en la temporada con la intención de hacer ‘tanking’, que en cristiano significa dejarse ganar para tener una elección alta en el draft. Me equivoqué. No hicieron ‘tanking’. Incluso se...

    El año pasado estaba convencido de que los Jets entraban en la temporada con la intención de hacer ‘tanking’, que en cristiano significa dejarse ganar para tener una elección alta en el draft. Me equivoqué. No hicieron ‘tanking’. Incluso se colocaron con un récord 3-2 en la semana 5, pero a partir de ahí la evidencia fue impepinable y entraron en una cuesta abajo imparable para terminar el año con un 5-11 que quizá a sus seguidores les dejó un buen sabor de boca, pero que no maquilló que el equipo fuera una castaña.

    Sin embargo, Todd Bowles acabó la temporada reforzado porque todo lo que le rodeaba parecía una encerrona. Después de un buenísimo estreno como head coach en 2015, con un récord 10-6 que dejó al equipo con la miel en los labios después de una inesperada derrota en la última jornada, 2016 fue nefasto. Por eso, hace doce meses el head coach aparecía en el pelotón de grandes favoritos para perder el sillón a final de temporada. Sobre todo porque su plantilla no era miserable, pero estaba muy cerca. Casi no había por dónde cogerla.

    Me parece increíble como salió Bowles del atolladero. Y lo hizo como los entrenadores buenos. En las primeras semanas, cuando los equipos todavía están muy verdes y ajustándose, él llegó con la maquinaria engrasada y un grupo de veteranos desahuciados dispuestos a reivindicarse. Y ahí rindió a un nivel inimaginable y demostró ambición por ganar. Cuando los demás se entonaron los Jets pasaron a ser lo que se esperaba, un equipo perdedor, pero aún tuvieron tiempo de ganar un par de partidos, ambos a franquicias que se clasificaron para postemporada. Lo justo para que Bowles no solo no solo sobreviviera a la emboscada, también saliera reforzado.

    El récord 5-11 les sirvió además para conseguir en el draft a Sam Darnold, que según parece era el mismo que habrían elegido de tener el pick 1. Tuvieron que subir a por él, pero no mucho y tampoco pagando una barbaridad. Y ahora, tras haber encontrado un quarterback alrededor del que reunir un equipo ganador, empiezan una reconstrucción casi desde cero. Pese a todos los parabienes, 2017 fue un año casi perdido por mucho que se consuelen porque en él encontraron a Jamal Adams y Marcus Maye, que visto lo visto en su año de rookies pueden formar una buenísima pareja de safeties por muchos años.

    Como toda reconstrucción que empieza casi de cero, este equipo tiene muchísimo por hacer. Por un lado formar a Sam Darnold, que tras la marcha Teddy Bridgewater a los Saints por una tercera ronda será el titular desde la semana 1. Le sueltan a los toros sin anestesia, pero en pretemporada ha hecho cosas muy buenas, es un tipo muy inteligente y quizá haga una entrada por la puerta grande. Creo que ya este año va a merecer la pena ver partidos de los Jets solo por Darnold. Por el otro, en la agencia libre fueron muy activos y ficharon muy bien, pero también perdieron nombres muy importantes como Muhammad Wilkerson y Demario Davis. Y si ponemos unos y otros en la balanza quizá haya una mejora, pero quizá no suficiente para que estos Jets puedan aspirar a demasiadas cosas.

    Dicho lo anterior, y como les sucede a los Browns, y probablemente a los Bills, lo que menos les importa a los Jets este año es el récord de victorias. Si terminan la temporada con un quarterback franquicia consolidado se darán con un canto en los dientes. Mientras, como una hormiguita que no hace ruido, Todd Bowles intenta levantar el edificio de su defensa, que es lo que le gusta de verdad. Y oye, si por el camino consiguen volver a ganar cinco o seis partidos, todos contentos.

    ATAQUE: hay Darnold, carrera, pero no línea ofensiva

    El año no ha empezado bien para el ataque aéreo de los Jets. Robby Anderson, su mejor receptor, está pendiente de una sanción tras ser arrestado en enero y enfrentarse a la policía. Jermaine Kearse, su teórico número 2, se lesionó en pretemporada y podría perderse algunos partidos. ArDarius Stewart también tiene que cumplir dos partidos de sanción y Terrelle Pryor y Quincy Enunwa se suman a la lista de tocados y empiezan la temporada convalecientes. Incluso Christopher Herndon, su tight end elegido en 4ª ronda del draft, tendrá que cumplir una sanción por otro incidente policial y viene de una lesión de ligamentos. Con ese panorama, el problema de este grupo de receptores no es solo que no entusiasma en absoluto, es que puede empezar el año en cuadro.

    El backfield tiene mejor pinta con Bilal Powell y Isaiah Crowell, dos tipos mucho mejores de lo que pueda parecer de entrada, y cuyas carreras han estado marcadas porque les han rodeado plantillas no demasiado competitivas. Este año pueden volver a ser lastrados por el mismo problema, y porque de entrada parece que van a formar un comité sin titular claro, pero cualquiera de los dos parecen muy capaces de superar las mil yardas a poco que el viento sople un poco a favor. Quizá Darnold pueda ser ese empujoncito que necesitan. También ficharon a Thomas Rawls, otro jugador que asombró en su año de rookie, pero que desde entonces ha hecho bastante poco entre lesiones y decepciones.

    La línea ofensiva el año pasado fue terrible y todo apunta a que seguirá igual de porosa. Así que Darnold ya puede espabilar y tirar de piernas para sobrevivir. En la agencia libre ficharon a Travis Swanson y Spender Long, dos centers, y parece que el segundo será el titular para mejorar algo el interior, aunque no mucho. Kelvin Beachum (LT), James Carpenter (LG), Brian Winters (RG) y Brandon Shell (RT) completan un grupo con algunos nombres de prestigio como Beachum o Carpenter, pero que en conjunto no augura nada bueno vistos los antecedentes.

    DEFENSA: demasiados interrogantes

    La marcha de Muhammad Wilkerson podría parecer un gran problema para esta defensa, pero en los últimos dos años no estuvo ni de lejos al nivel anterior. La baja ha quedado cubierta en 3ª ronda del draft con Nathan Shepherd. Tiene una pinta estupenda, pero viene de jugar en segunda división universitaria, y no está nada claro que pueda ser dominante ahora que va a tener morlacos bien armados delante. Por si acaso, también han fichado a Henry Anderson. Sea quien sea el que juegue de los dos, la línea de tres se completa con Leonard Williams, que es un jugadorazo, y Steve McLendon, que tampoco está nada mal como nose tackle.

    Las cosas están más turbias en la línea de linebackers. En el interior se ha marchado Demario Davis pese a su magnífica temporada pasada. La baja parece bien cubierta con el fichaje de Avery Williamson. Junto a él estará Darron Lee, que aunque es titular indiscutible aún no ha jugado al nivel que se esperaba cuando fue elegido en primera ronda del draft de 2016. Por fuera, Josh Martin y Jordan Jenkins parecen muy poca cosa. Entre los dos solo consiguieron 4,5 sacks en 2017 en una defensa que fue la quinta peor presionando al quarterback con solo 28 sacks. La posición no se ha reforzado ni siquiera con nuevos reservas, así que algo habrá visto en ellos Todd Bowles para tener tanta fe que se me escapa.

    Como adelanté en la presentación, la mayor alegría de los Jets en 2017 fue encontrar una pareja de safeties de calidad con Jamal Adams y Marcus Maye. El staff ha querido aprovechar la ola buena para fichar a Trumaine Johnson, un número 1 buenísimo, que debería formar con Morris Claiborne una buena pareja de cornerbacks. El nickel no está tan claro. Buster Skrine y Darryl Roberts pelearán por el puesto y si Rashard Robinson tenía alguna opción, posiblemente la perderá con sus cuatro partidos de sanción. Pese a las dudas en el nickel, esta secundaria probablemente sea lo mejor de esta defensa.

    CONCLUSIÓN:

    El año pasado Todd Bowles nos enseñó que es capaz de sacar mucho más de lo esperado de una plantilla mediocre. Eso me hace darle un voto de confianza, sobre todo por la evolución de una defensa que tiene muchos jugadores jóvenes que en sus manos quizá terminen de dar el salto en 2018. Sin embargo, se me hace muy complicado digerir ese ataque. Tiene todos los ingredientes que anuncian una catástrofe con un quarterback rookie detrás de una línea mala sin paliativos y con un grupo de receptores no demasiado sólido. El backfield tiene talento y quizá ahí pueda apoyarse Darnold para sorprender, pero tampoco me extrañaría que terminara lesionado más pronto que tarde. El calendario no parece excesivamente complicado, pese a que el bye está algo tarde en la semana 11 y tres de los primeros partidos son lejos de New Jersey. Se enfrentarán a bastantes equipos también en reconstrucción y solo se complica de verdad en la recta final, cuando se acumulan los ‘cocos’. Creo que repetirán el récord 5-11, o quizá lleguen a seis victorias para ser terceros de la AFC Este, pero este año sí parece que el proyecto puede arrancar para empezar a ser realmente competitivo en 2019.

    Podcast NFL Zona Roja #150: la mejor guía fantasy NFL 2018

    Podcast NFL Zona Roja #150: la mejor guía fantasy NFL 2018


    Si te gusta jugar a fantasy, el podcast #ZonaRojaNFL de esta semana puede ayudarte a conseguir un equipo ganador en el próximo draft. Mariano Tovar, Fernando Kallas y Mario Peña analizan las claves para reunir una plantilla ganadora ronda por ronda...

    Si te gusta jugar a fantasy, el podcast #ZonaRojaNFL de esta semana puede ayudarte a conseguir un equipo ganador en el próximo draft. Mariano TovarFernando Kallas y Mario Peña analizan las claves para reunir una plantilla ganadora ronda por ronda y dan un repaso a los jugadores que mereca la pena elegir, y los que no, en cada uno de los 32 equipos. 

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    Así los veo: previa NFL 2018 de Los Angeles Rams

    Así los veo: previa NFL 2018 de Los Angeles Rams


    El año pasado en la previa de la temporada dije que los Rams no iban a ganar ningún partido. Ahí queda eso para la posteridad. 11-5, equipo de moda en la NFL y Sean McVay elegido entrenador del año. Podríamos pensar que fue gracias a su defensa,...

    El año pasado en la previa de la temporada dije que los Rams no iban a ganar ningún partido. Ahí queda eso para la posteridad. 11-5, equipo de moda en la NFL y Sean McVay elegido entrenador del año. Podríamos pensar que fue gracias a su defensa, pero no. Su ataque fue el primero en puntos conseguidos y Todd Gurley se quedó a un Tom Brady de ser elegido MVP de la temporada. ¡La repanocha!

    Solo hubo un lunar en la temporada y llegó en enero cuando Atlanta se los quitó de encima en el la wild card tras un partido duro, pero en el que los Rams siempre fueron a remolque y cometieron un puñado de esos pequeños errores puntuales que sumados marcan la diferencia en un partido. Los Rams habían demostrado al mundo durante una temporada regular fantástica que con buenos mimbres y un buen entrenador se puede hacer un equipo competitivo en tiempo récord, pero en el momento de la verdad les faltó la malicia y la ‘mala leche’.

    La pregunta es si en esta offseason se han pasado de frenada buscando esa ‘mala leche’ que les faltó. Nfamukong Suh, Marcus Peters, Aquib Talib, Sam Shields y Brandin Cooks tienen suficiente para poner una fábrica de cuajada, pero no sé si son los tipos ideales para dar estabilidad a un vestuario cuyo sheriff es un yogurín de 32 años con una temporada de experiencia como entrenador principal. Sin duda es un genio como demostró el año pasado, pero si es capaz de meter en vereda un vestuario plagado de divas con Aaron Donalds, Suh, Peters y Talib, merecerá un segundó premio al entrenador del año y el título oficial compulsado de domador de fieras.

    La segunda duda llega con la propia estructura de un staff que ha sufrido la pérdida de Matt LaFleur, su coordinador ofensivo y de Greg Olson, su entenador de quarterbacks. A grandes rasgos, LaFleur y Olson estaban dedicados casi exclusivamente a conseguir que Jared Goff jugara cómodo y fuera un quarterback competente y lo hicieron de maravilla. El auténtico coordinador ofensivo era el propio McVay, que incluso se desentendía del juego cuando estaba en el campo la defensa para ajustar el ataque de cara al siguiente drive. Este año sucederá lo mismo. Wade Phillips seguirá siendo el mandamás plenipotenciario de la defensa y McVay mandará en el ataque con Aaron Kromer como responsable del ataque terrestre y Shane Waldon del aéreo. Quizá pueda parecer que casi nada ha cambiado, pero sigo pensando que el eslabón más débil de este equipo sigue siendo el quarterback Jared Goff y que la marcha de LaFleur y Olson puede tener más impacto del que parece. El año pasado me equivoqué radicalmente. Dije que Goff no tenía el nivel mínimo para ser quarterback de la NFL y eso no es verdad. Ahora, sin el apoyo de LaFlerur y Olson, tendrá que demostrar que además es suficientemente bueno y está suficientemente maduro.

    Otro tema que sorprende es la urgencia por ganar ya. Una cosa es dejar pasar la agencia libre como si no existiera, que es un error gravísimo, pero otra es vender el alma al mercado de veteranos. Su primera ronda del draft voló con el fichaje de Brandin Cooks, la segunda se fue hace más de un año con el fichaje de Sammy Watkins, que ya no está en el equipo, una cuarta y la segunda de 2019 volaron para poder conseguir a Marcus Peters… La conclusión es que su primera elección de este año llegó al final de la tercera ronda y que, aunque acumularon un total de once elecciones, casi todas son el las tres últimas rondas, donde la lotería no le toca a casi nadie. Hasta ahora, hacer una inversión tan fuerte en la agencia libre en busca de un ‘dream Team’ no ha funcionado casi nunca y, por el contrario, ha hecho saltar por los aires proyectos prometedores. Tengo una gran curiosidad por saber si McVay y el general manager, Les Snead, son capaces de reescribir la historia y consiguen ganar el anillo este mismo año. Visto lo visto durante la offseason eso es lo único que les vale.

    ATAQUE: todo lo que rodea a Goff es bueno

    Sigo pensando que Goff jugó todo el año con un sistema que no le exigió pensar demasiado ni hacer lecturas maravillosas. Y además contó con la ayuda sobrenatural de un Todd Gurley que sumó más de 2000 yardas combinadas y 19 touchdowns (1305 y 13 de carrera y 788 y 6 de pase). No hay ningún motivo para pensar que este año el plan no funcione, y más con el refuerzo de Brandin Cooks como receptor profundo, pero la experiencia dice que los rivales suelen aprenderse rápido el truco del almendruco, y que las ideas sencillas en la NFL no suelen tener vigencia mucho más allá de una temporada. Goff tendrá que dar un paso más porque todo será más complicado. Insisto, sigo teniendo serias dudas sobre su auténtico talento pese a la temporada 2017.

    A favor de Goff no solo está Brandin Cooks. Cooper Kupp y Robert Woods completan un tridente de receptores muy práctico y eficaz que se compenetra a la perfección con su quarterback. Gerald Everett y Tyler Higbee quizá no sean la pareja de tight ends que uno tendría en su fantasy, pero en el sistema de los Rams son perfectos porque también se complementan muy bien con Goff. Ahora la duda es si el quarterback encontrará en Cooks lo que no supo ver en Watkins. Por supuesto, Gurley también podría incluirse como factor en el grupo de receptores. Sin embargo, solo hay que mirar los números de los Rams el año pasado para ver que sus peores partidos ofensivos fueron aquellos en los que Gurley corrió menos con el balón. Si rondaba o superaba los 20 intentos la victoria parecía garantizada, pero cuando McVay se empeñó en cargar el juego en el pase las cosas no fueron tan fáciles salvo frente a Houston y Giants.

    Un último apunte sobre el juego de carrera. Detrás de Gurley hay muy poquita cosa. Malcolm Brown, Justin Davis y John Kelly, elegido en sexta ronda del draft y que quizá tenga que ser el titular si Gurley se lesiona.

    La línea ofensiva fue maravillosa en 2017 y repite en 2018, lo que es una buenísima noticia. Pese a ello gastaron sus dos primeras rondas del draft en reforzarla. Tiene todo el sentido. Andrew Whitworth, el left tackle, tiene 37 años y John Sullivan, el center, 33. Joe Noteboom, tackle de 3ª ronda, y Brian Allen, center de 4ª, llegan para cubrir posibles lesiones y asegurar el relevo. Rodger Saffold (LG), Jamon Brown (RG) y Rob Havenstein (RT) completan un grupo que el año pasado permitió a Goff jugar con una tranquilidad pasmosa y que abrió a Gurley auténticas autopistas para la carrera.

    DEFENSA: mucho ruso en rusia

    La auténtica revolución de los Rams ha llegado con cuatro fichajes de grandes estrellas para mejorar aún más una defensa que el año pasado ya daba miedo. Quizá el eslabón más débil del grupo en 2017, por decir que algo ahí era débil, estaba en la secundaria. Trumaine Johnson, su cornerback número 1, no tuvo su mejor temporada y en la agencia libre se ha marchado a los Jets. Kayvon Webster, su teórico 2, también se ha marchado (a Houston). De los titulares de 2017 solo sigue Nickell Robey-Coleman. Ahora, con Marcus Peters, Aqib Talib y Sam Shields forman un nuevo trío titular que parece inmejorable, pero Talib tiene ya 32 años y Shields no solo se perderá dos partidos por posesión de Marihuana, también está a una nueva conmoción de la retirada. John Johnson y Lamarcus Joyner repetirán como pareja élite de safeties después de una más que prometedora temporada de rookie del primero.

    Ahora señores, respiren hondo porque llega el redoble de tambores más ensordecedor de los últimos tiempos. Aaron Donald, Ndamukong Suh y Michael Brockers pueden formar la mejor línea defensiva de 3-4 de la historia de la NFL. Todo eso si Donald abandona la huelga y se incorpora al equipo. La cuerda se ha tensado tanto que ya hay rumores de que los Rams podrían hasta traspasarlo. Él quiere un contrato acorde con lo que es, el mejor jugador defensivo de la NFL actual, y los Rams literalmente no tienen un duro después de tanto tirar de chequera en la agencia libre. Y Lo peor es que Donald acaba contrato este año y en 2019 tendrían que usar con él el franchise tag, que podría rondar los 19 millones de dólares. Un lío. Si al final no está (que no me lo creo) tendrá que jugar Ethan Westbrook o el rookie de 4ª ronda John Frankin. Y claro, ni es lo mismo, ni redoble de tambores ni nada.

    Como nada puede ser perfecto, el grupo de linebackers no está a la altura de la secundaria y la línea defensiva. Han perdido a Robert Quinn, a Alec Ogletree y Connor Barwin después de que el primero fuera su mejor linebacker interior, el segundo firmara 8,5 sacks, la segunda mejor cifra del equipo y el tercero otros cinco sacks. Y lo peor es que no parecen tener sustitutos. El fichaje de Ramik Wilson no parece arreglar nada, Mark Barron será el único titular que repita y los refuerzos del draft, Micah Kiser y Obo Okoronkwo son jugadores de 5ª ronda. Sinceramente, no me atrevo a dar un cuarteto titular de linebackers. Me parece que Wade Phillips necesitará un tiempo para encontrar un grupo que funcione tirando de los nombrados antes y de Matt Longacre, Samson Ebukam, Cory Littleton…

    CONCLUSIÓN:

    Después del petardazo que pegué en 2017 con mi pronóstico de los Rams no me atrevo a apostar este año en contra de ellos. Si Goff es lo que creen la mayoría de los seguidores del equipo y Gurley se mantiene sano este año ganarán su división, si además la defensa es élite pese al agujero en los linebackers pueden aspirar al mejor récord de la Nacional y a ganar el anillo. Si Goff no es para tanto y la defensa plagada de estrellas indomables se desmadra, pueden pegarse un trompazo histórico del que probablemente tardarían años en recuperarse. Tampoco hay que infravalorar su división. Los Cardinals pueden ser más competitivos de lo que muchos creen, los 49ers serán muy peligrosos si entran en un toma y daca ofensivo y los Seahawks, pese a su evidente decadencia, seguirán siendo complicados de ganar en su casa. Por suerte, el calendario, sin ser fácil, no parece temible pese a estar lleno de equipos emergentes y a que el bye es muy tarde en la semana 12. Me mojo con un 10-6, pero no puedo ocultar que este proyecto, pese a todos los éxitos de 2017, sigue sin gustarme demasiado.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Kansas City Chiefs

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Kansas City Chiefs


    Me encanta Andy Reid. Me parece un fenómeno. Quizá, como nadie es perfecto, tenga un lunar en su capacidad para improvisar desde la banda cuando un partido se le tuerce. Quitando eso, en su despacho a la luz de un flexo, en el vestuario rodeado de...

    Me encanta Andy Reid. Me parece un fenómeno. Quizá, como nadie es perfecto, tenga un lunar en su capacidad para improvisar desde la banda cuando un partido se le tuerce. Quitando eso, en su despacho a la luz de un flexo, en el vestuario rodeado de jugadores, o en la cama mientras sueña con football, Reid es un genio irrepetible. Un entrenador que nunca ha ganado una Super Bowl, pero que ha formado una generación de entrenadores que sí lo están haciendo mientras aplican su forma de ver el football.

    Porque Reid, ahí con su pinta de Papa Noel, su cuerpo inabarcable y su gesto bonachón siempre es capaz de conseguir mucho aunque tenga poco. Una especie de multiplicación de panes y peces con forma de balón de football. De los cinco años que lleva en Kansas City ha clasificado al equipo para playoffs en cuatro ocasiones, y en la otra terminó con un récord 9-7. Su ataque nunca parecía entusiasmar, porque Alex Smith no lo hacía, pero, por poner un ejemplo, el año pasado terminó quinto en el ranking de la NFL. Incluso aunque su vestuario no esté entre la élite, Reid consigue que las cosas funcionen. Nadie diría que la defensa de los Chiefs fue el año pasado la quinta que más yardas permitió a sus rivales, un coladero por aire y más o menos lo mismo por tierra. Y sin embargo, con todos los ingredientes en la cazuela, el equipo funcionaba. Con una ciencia infusa que todos le concedemos a Bill Belichick, pero que también es una de las grandes virtudes de Reid.

    El año pasado Reid hizo otra de esas cosas que distinguen a los entrenadores buenos: ha tenido paciencia con su futuro quarterback franquicia. Nunca he entendido por qué si un jugador es elegido en primera ronda tiene que tener un impacto inmediato. ¿Por qué? Para empezar, tendrá que tener el impacto cuando el staff técnico decida que está preparado para tenerlo. Pero además, en el caso de los quarterbacks el asunto tiene aún más ciencia. Es importantísimo que un pasador no reciba el mando de un ataque hasta que esté de verdad preparado. Si hace falta un año, pues se espera un año. Y si hacen falta dos, pues también. Os recuerdo que Aaron Rodgers estuvo tres añitos en la banda y no parece que le vinieran demasiado mal.

    Los Chiefs eligieron a Patrick Mahomes con el pick 10 de primera ronda de 2017 y no hubo debate porque Reid lo cortó en seco el primer día. Su quarterback era Alex Smith y el novato debía pasar un año haciendo un master de QB NFL. Y cuando acabó la temporada tampoco hubo dudas. Smith se marcó y Mahomes recibió las llaves del reino. Ahora todos estamos pendientes de lo que pueda hacer. Es muy complicado imaginar que la irrupción de Mahomes en la NFL no sea brutal sabiendo que está creciendo bajo las alas de Reid. No olvidemos que Reid consiguió que Donovan McNabb pareciera una gran estrella de la NFL. Que fue el hombre que fabricó al Brett Favre que acabó siendo uno de los más grandes de todos los tiempos. ¡Y Mahomes está igual de loco que Favre! No soy capaz de esperar a que empiece la temporada. ¡¡¡Qué ganas tengo de verle!!!

    En pretemporada Mahomes ha sido un quarterback resolutivo y emocionante como esperábamos, pero también ha protegido el balón con el mismo mimo que Alex Smith. Y eso sí es una sorpresa. Si su predecesor condujo el ataque de Kansas con mucha más maestría de lo que se está diciendo (veréis como triunfa en Washington), el heredero ha mimado el balón, lo ha protegido, cuidado y acariciado, casi tanto como Alex Smith. Sé que los números de pretemporada valen lo que valen, pero 72,1% de completados de media en tres partidos con 43 lanzados es una cifra a tener en cuenta.

    Así que me vais a perdonar que esté tan entusiasmado. Llego a la temporada 2018 con el sueño de que Andy Reid haya fabricado un jovencito Brett Favre. Y aunque sé que me precipito, ¡que narices! ¿Qué es el deporte sino un universo de sueños imposibles que se hacen realidad?

    ATAQUE: una velocidad endiablada

    Creo que el ataque de los Chiefs con Alex Smith fue sólido y muy eficaz, pero que Mahomes le puede poner el punto de velocidad para que se vuelva explosivo y espectacular. Todo lo que rodea al quarterback sugiere emoción y pasión como voy a demostrar en los siguientes párrafos. Estoy seguro de que este equipo va a jugar a mil por hora en ataque y tendremos que poner un cinturón de seguridad en el sofá frente a la tele para no estrellarnos. Solo una duda: ¿Cómo afectará la marcha de Matt Nagy como coordinador ofensivo? Eric Bieniemy, su sustituto, es un hombre de la casa que lleva cinco años siendo el entrenador de running backs, así que ¡qué narices! Abrochémonos los cinturones de todas formas.

    Kareem Hunt irrumpió el año pasado como ese runningback explosivo y polivalente que tanto le gusta tener a Reid y del que sabe sacar tanto partido. Era capaz de liarla corriendo y recibiendo, con una facilidad sorprendente para encontrar huecos y para crear el pánico a campo abierto. Además tiene unas manos infalibles. Sumó 1782 yardas combinadas (1327 de carrera y 455 de pase). Casi nada. Como escudero tendrá a Spencer Ware, que vuelve después de perderse todo el año pasado por una grave lesión de rodilla. Si está completamente recuperado, tiene talento para ser titular de más de 1.000 yardas. Para completar un backfield magnífico renovaron a Anthony Sherman, que seguirá siendo un muy buen fullback, y han fichado a Damien Williams, que no debería tener muchas oportunidades.

    Han fichado a Sammy Watkins y siguen contando con Tyreek Hill y Travis Kelce. El primero tiene talento de gran estrella aunque una carrera plagada de lesiones no le ha dejado romper su techo de cristal. Los otros dos superaron sobrados las mil yardas de recepción el año pasado. Vuelvo a lo mismo de antes. Solo de imaginarme un snap de Kansas City, con Hill corriendo a la velocidad de ‘La Hormiga Atómica’, Kelce abriendo un hueco gigante en el centro y Watkins arrastrando a media secundaria, se me hace la boca agua y se me erizan los pelos del cogote. Han perdido a Labert Wilson, que se ha marchado a Miami, pero DeMarcus Robinson, Chris Conley y compañía completan un gran grupo en el que Kareem Hunt tendrá aún más protagonismo que el año pasado desde el backfield.

    La línea ofensiva sigue siendo la misma que el año pasado con un único posible cambio en el guard izquierdo, donde Cameron Erving parece que podría arrebatarle la titularidad a Bryan Witzmann. Sin embargo, es una posición que parece un poco cogida con alfileres. En el left tackle seguirá Eric Fisher, en el center Mitch Morse, en el guard derecho Laurent Duvernay-Tardif y en el tackle derecho Mitchell Schwartz. Quizá no parezca deslumbrante, pero es una línea muy compenetrada, que en el lado derecho funciona como un reloj y que no debería dar disgustos importantes si resuelve la duda del guard izquierdo.

    DEFENSA: front seven mejorado y secundaria por hacer

    El año pasado la defensa de Kansas City fue casi horripilante. Aun así el equipo se clasificó para postemporada, aunque la AFC Oeste no fue especialmente complicada. Quizá por eso Andy Reid ha aprovechado para empezar una reconstrucción del grupo que debería completarse en la próxima offseason. Ha dejado marchar a Derrick Johnson con 35 años, a Tamba Hali con 34 (estuvo lesionado casi todo 2017) y a Marcus Peters porque por muy bueno que sea estaban de él hasta las narices y se había convertido en un factor de desestabilización en el vestuario.

    El consenso general es que esas tres bajas pueden ser muy complicadas de cubrir, sobre todo la del cornerback, pero no hay que olvidar que Eric Berry vuelve después de perderse todo 2017 por un desgarro en el tendón de Aquiles. Su presencia como strong debería darle un empujón a una secundaria que el año pasado fue la cuarta peor de toda la liga. En el free también tiene problemas porque Daniel Sorensen se está recuperando de una lesión de ligamentos y podría no estar disponible hasta mediados de octubre. Mientras tanto, el puesto lo cubrirá Eric Murray. Armani Watts, novato elegido en 4ª ronda del draft, tendrá que ponerse las pilas porque podría hacer falta muy pronto. El grupo de cornerbacks ha perdido a Peters y no está claro cómo cubrirán ese agujero. Ficharon a Kendall Fuller, que ha rendido muy bien en el slot, pero que aún está por probar fuera de él. También han fichado a David Amerson, que jugó muy bien en Oakland en 2015 y 2016, pero que el año pasado dio un paso atrás por las lesiones. El tercer titular será Steven Nelson, que debería estar recuperado después de jugar en 2017 solo media temporada tras salir de una lesión. Detrás de ellos hay muy poca cosa y hasta se han traído a Orlando Scandrick a última hora para tener algo de profundidad.

    En el front seven, los Chiefs han hecho un muy buen fichaje trayendo a Anthony Hitchens para reemplazar a Derrick Johnson y formar junto a Reggie Ragland la pareja interior de linebackers titular. Por fuera seguirá Justin Houston, que con sus 9,5 sacks quedó aún lejos de los 22,0 de 2014, pero sigue siendo un peligro. El otro linebacker exterior rotará más y Hali aún no tiene sustituto claro, como ya sucedió en 2017. Dee Ford, Frank Zombo y Tanoh Kpassagnon entrarán en los relevos, pero lo lógico es que el último termine siendo el titular después de ser elegido en 2ª ronda en 2017 y haber tenido un año rookie prometedor.

    La línea de tres es la parte más reforzada en la agencia libre y en el draft. El end Breeland Speaks fue elegido en 2ª ronda, el nose tackle Derrick Nnadi en 3ª y Xavier Williams, otro nose tackle, fue fichado en la agencia libre. Williams debería ser el tackle titular para mejorar la defensa contra la carrera interior. A su izquierda seguirá estando Chris Jones, que es un gran jugador capaz además de presionar al quarterback como end de 3-4. Allen Bailey es el eslabón más débil del grupo y a poco que Speaks espabile debería arrebatarle la titularidad.

    CONCLUSIÓN:

    Tras el esfuerzo hecho para poner freno a la sangría de la defensa contra la carrera es posible que hayan cerrado esa vía de agua, pero será complicado que esta secundaria sobreviva contra ataques aéreos de la élite salvo que Eric Berry vuelva hecho una bestia y los fichajes sorprendan para muy bien. En el otro lado del balón todo parece encajar a la perfección si Mahomes juega como casi todo el mundo augura. Los Chiefs pueden ser muy competitivos si los interrogantes caen a favor y lo cogido por pinzas aguanta, pero parece más bien que este proyecto tendrá que esperar un año para irrumpir con garantías. Por ahora, disfrutemos de su ataque, que promete ser la bomba, y veamos si pueden pelear por una división en la que Broncos y Raiders parecen inmersos en reconstrucciones complicadas y los Chargers seguirán siendo los Chargers para bien y para mal por mucho equipazo que puedan haber reunido. Los Chiefs tienen el bye tarde, en la semana 12, y un arranque terrorífico con cuatro de seis partidos como visitantes a plazas complicadas y recibiendo a 49ers y Jaguars. A partir de entonces todo parece mucho más asequible, sobre todo hasta el bye. Si llegan a la semana 7 con tres o cuatro victorias podrán repetir el 10-6 del año pasado y jugar la postemporada, pero yo creo que quedarán detrás de los Chargers y que difícilmente ganarán más de 9 partidos. Eso sí, dando mucho espectáculo.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Carolina Panthers

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Carolina Panthers


    Por supuesto que la mayor sorpresa de la temporada pasada fue la resurrección de unos Rams asombrosos, pero para mí, y a no mucha distancia, estuvo el récord 11-5 con el que terminaron los Panthers la temporada regular, con la guinda de un partidazo...

    Por supuesto que la mayor sorpresa de la temporada pasada fue la resurrección de unos Rams asombrosos, pero para mí, y a no mucha distancia, estuvo el récord 11-5 con el que terminaron los Panthers la temporada regular, con la guinda de un partidazo de wild card frente a los casi todopoderosos New Orleans Saints en el que tuvieron la victoria en sus manos con la última posesión y casi dos minutos en el reloj.

    El motivo de esa sorpresa lo voy a terminar desgastando de tanto decirlo. Aunque cuanto más tiempo pasa más me pregunto si estaré equivocado. El caso es que no me gusta nada Ron Rivera. Pero nada de nada, nada. Solo hay que ver su trayectoria en Carolina para descubrir que es una montaña rusa. Sus proyectos suben y bajan más en función del rendimiento de sus estrellas que de un sistema reconocible e ilusionante. CamNewton y él llegaron a la vez a los Panthers y el récord cada año casi se puede adivinar mirando los números del quarterback, que se salió en 2013 y 2015, las mejores temporadas de este proyecto.

    Lo curioso es que 2017 rompió esa dinámica y Newton no hizo una temporada especialmente brillante como pasador pese al récord final del equipo. Además, casi todo el año dio la sensación de que el staff técnico no sabía muy bien lo que hacer con Christian McCaffrey, su flamante elección de primera ronda, convertido en un especialista, receptor desde el backfield y arma de jugadas de engaño. Un papel quizá menos protagonista del que todos esperábamos. Nos quedamos con ganas de más. Tampoco el grupo de receptores acompañó demasiado. Y si apuramos, su defensa contra el pase no pasaba del aprobado. Así que, al final, acabamos en los de siempre. Un front seven tremebundo con Luke Kuechly, Thomas Davis, Mario Addison, Julius Peppers, Kawann Short y compañía y, claro, un Newton que quizá no tuviera su año más inspirado, pero que si había que conseguir un primer down lo conseguía por sus bemoles. Vaya que si lo conseguía.

    En esta pretemporada no puedo ponerle ni un pero a un draft ambicioso con cinco elecciones altas que reforzaron el grupo de receptores y la secundaria. No me gustó tanto la agencia libre. Perdieron a Andrew Norwell y se han olvidado de la línea ofensiva salvo por Jeremiah Sirles que no será suficiente. Su línea ha tenido tremendos problemas para abrir huecos a la carrera. Stewart sumó una cifra patética de 3,4 yardas por intento. McCaffrey se quedó en 3,7 y la media de 4,3 del equipo está falseada porque Newton se buscaba la vida para tirar para adelante como fuera.

    Rivera también ha remodelado completamente el staff. Despidieron a Mike Shula para fichar a Norv Turner, que vuelve a la NFL después de dejar tirado a ‘su amigo’ Mike Zimmer tres días después de que le operaran de un desprendimiento de retina a mitad de temporada. Esperemos que no repita la espantada otra vez. No es que me guste más Shula que Turner. Me parece que era buena idea renovar el aire en un ataque que no parece tener muchas ideas, pero me pregunto si un Turner con 66 años era la elección ideal. El cambio de coordinador defensivo fue obligado por la marcha de Steven Wilks como head coach de Arizona. Eric Washington es un hombre de la casa y era el brazo derecho de Wilks. Aunque no debería haber grandes revoluciones a este lado del balón, cualquier cambio, por mínimo que sea, puede provocar cataclismos. Y más en un grupo en el que varios jugadores importantes superan los 35 años y Luke Kuechly empieza a dar demasiados sustos en el peligroso asunto de las conmociones.

    A todo lo anterior hay que sumarle que Saints y Facons parecen llegar como motos y que es complicado que Tampa sigua haciendo el ridículo mucho tiempo más, así que la división huele a batalla memorable. Lo bueno es que sin importar si Ron Rivera es bueno o malo, y con todos los peros que queramos poner a la plantilla, si Cam Newton juega a un nivel aceptable y la defensa responde, Carolina es muy difícil de parar. Y ya no os digo nada si Newton le da por irse al callejón más próximo para ponerse el traje de Superman. Entonces, todos a las barricadas.

    ATAQUE: Muchas mejoras y una línea ofensiva horrible

    Definitivamente, en Carolina no se creen a McCaffrey como número uno del backfield y parece que su papel va a seguir siendo el de válvula de escape de Newton tanto en pase de seguridad como en carrera de engaño. Para sustituir a un Jonathan Stewart completamente exprimido han elegido a CJ Anderson, que si se mantiene sano tiene un perfil muy similar a su antecesor porque es un corredor potente, capaz de cargar con el peso del ataque terrestre y que no suele tener mucho peso como receptor. Sin duda, mejorarán muchísimo con el cambio, aunque solo sea porque Stewart estaba acabado. Por mucho que Carolina apareciera el año pasado como cuarto mejor equipo corriendo con el balón, es una estadística falseada por las 754 yardas que hizo Cam Newton. Este equipo necesitaba reforzar el backfield y también necesita replantear su papel… veremos si Turner encuentra el camino.

    Otro de los grandes problemas recurrentes en este equipo ha sido la falta de receptores fiables. Kelvin Benjamin se fue a los Bills mediada la temporada pasada envuelto en papel de regalo después de hacer mucho ruido y dar muy pocas nueces. Devin Funches mejoró muchísimo el año pasado, pero sigue sin ser un número 1. Han fichado a Torrey Smith, que sigue haciendo la misma ruta profunda de siempre y cada vez con menos velocidad, y a Jarius Wright que parece poco más que fondo de armario. En realidad, su gran inversión llegó en primera ronda del draft con la elección de D.J. Moore, que será su número uno desde el primer día. Sin olvidar a Curtis Samuel, elección de 2ª ronda de 2017, que este año debería dar un gran salto de rendimiento una vez superada la lesión que le martirizó en su temporada de rookie. Uno de los mayores hándicaps de Carolina el año pasado fue la lesión de Greg Olsen, que a sus 33 años volverá en plena forma para ser uno de los mejores tight ends de la NFL. Por si acaso, eligieron en 4ª ronda del draft a Ian Thomas como su heredero. Con todos estos cambios, el anémico ataque aéreo de Carolina en 2017 (28º del ranking) tal vez no salte a la élite, pero sí debería mejorar significativamente.

    Donde los problemas parecen multiplicarse es en la línea ofensiva. A la marcha de Norwell se le suma que Amini Silatolu, su teórico sustituto en el gard izquierdo, vuelve de una operación de rodilla y podría no estar a tiempo para la semana 1. Ryan Kalil, el center, es muy bueno pero tiene ya 33 años, ha anunciado que se retira a final de temporada y viene de perderse diez partidos en 2017 por una lesión de cuello. Trai Turner sigue como guard derecho y está sano, quizá la única buena noticia del quinteto. Que Matt Kalil siga siendo el tackle izquierdo pone los pelos de punta, y encima también viene de una operación de rodilla. Para colmo de males, Daryl Williams, el tackle derecho, ha sufrido una lesión de rodilla que podría mantenerle de baja ocho o nueve semanas. No sería raro que Carolina reforzara la línea ofensiva con fichajes de última hora. Mientras tanto, Taylor Moton empezará en el RT después de un año de rookie con muy poca actividad tras ser elegido en segunda ronda. Entre tiritas y parches parece que todo el ataque se puede desangrar por culpa de esta línea. Y más sabiendo cómo recibe estopa habitualmente Cam Newton.

    DEFENSA: la edad empieza a ser un problema

    Thomas Davis anunció que se retiraría a final de temporada y ha sido sancionado por cuatro partidos. Es hándicap no impide que el tridente que forma con Kuechly y Shaq Thompson sea uno de los mejores grupos de linebackers de la liga. El alma del equipo y, quizá, el motivo fundamental por el que casi siempre es competitivo. Por delante, Julius Peppers, otro incombustible a sus 38 años, forma con Mario Addison una pareja de ends tremenda que el año pasado se combinó para 22 sacks de los 50 que consiguió el equipo. Para hacernos una idea, el año pasado toda la defensa de los Bucs consiguió los mismos sacks que estos dos jugadores solos. Por dentro seguirá Kawan Short, que es otra mala bestia (7,5 sacks en 2017) y se ha marchado Star Lotuleiei, el eslabón más débil del grupo. Será sustituido por un Dontari Poe que el año pasado recuperó en Atlanta las sensaciones perdidas en su última etapa en Kansas City. Habrá que vigilar también a Vernon Butler, 1ª ronda de 2016, que nunca ha hecho casi nada y es urgente que despierte. Todo el front seven es majestuoso, pero esclavo de su edad. Este año lo reforzaron eligiendo en 4ª ronda a Marquis Haynes, que entrará en los relevos en el end, pero es muy probable que en el draft de 2019 tengan que remangarse a fondo para que no se les desmonte el castillo de naipes.

    La gran preocupación defensiva está en la secundaria, y más en una división con Saints y Falcons, que te pueden destrozar por el aire. Desde la marcha de Josh Norman no han tenido un cornerback dominante, ni un grupo sólido, y pese a los movimientos de la offseason parece que seguirán sin tenerlo. Siguen los Seymour, Bradberry, Munnerlyn, Gunter y compañía. En realidad, del grupo del año pasado solo se ha marchado Worley a los Raiders. Su primer intento para encontrar un refuerzo se fue al garete porque Ross Cockrell, que fue fichado en la agencia libre, está ahora en injury reserve con la tibia rota. Por eso tendrán que encomendarse al draft, donde eligieron en segunda ronda a Donte Jackson, que seguramente ocupe el slot desde ya, a Rashaan Gaulden, que también podría ser titular en el safety muy pronto, y a Jermaine Carter en quinta ronda. En el safety hay un jugador bueno. Mike Adams, que tiene ya 37 años y otro no tan bueno, Da’Norris Searcy, que encima ha empezado el año con una conmoción, así que Gaulden debe ponerse las pilas porque le pueden dar la alternativa antes de lo previsto.

    CONCLUSIÓN:

    Creo que a estos Panthers empieza a pasárseles el arroz. La edad puede hacer que la defensa implosione en cualquier momento y el ataque puede estar muy lastrado por una línea ofensiva en cuadro. Luego llegarán Newton y Kuechly con la capa de super héroes y quizá puedan auparles a la élite, pero creo que a todo el proyecto se le acaba el tiempo y depende de que nada se rompa para intentar la quimera de ganar un anillo que no consiguieron hace dos años, en el mejor momento de este grupo. El calendario no ayuda con el bye en la semana 3. Que un grupo tan veterano tenga después trece partidos seguidos puede afectar al rendimiento en el sprint final de diciembre, justo cuando se lo pueden estar jugando todo en dos partidos contra Saints y otro contra Falcons. Por suerte, no parece un calendario complicado salvo por ese final. Un récord 9-7 podría estar a su alcance y a partir de ahí todo consiste en sumar un par de victorias extra que les de plaza de wild card. No creo que ganen la división y también me sorprendería que se clasificaran para enero en la carísima NFL Sur, pero con Newton todo es posible.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Tennessee Titans

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Tennessee Titans


    Seguramente, en la historia de la NFL se podrán contar con los dedos de una mano las ocasiones en las que un entrenador haya clasificado a su equipo para playoffs, haya ganado un partido en postemporada con remontada imposible y una vez eliminado haya...

    Seguramente, en la historia de la NFL se podrán contar con los dedos de una mano las ocasiones en las que un entrenador haya clasificado a su equipo para playoffs, haya ganado un partido en postemporada con remontada imposible y una vez eliminado haya sido despedido. Si a eso le sumamos que los Titans venían antes de Mularkey de una temporada 3-13 y otra 2-14, y que con él como head coach consiguieron sendos récords 9-7, parece increíble que haya perdido su puesto. ¿Verdad? Pues de eso nada. Con él como director de orquesta del equipo los violines iban por un lado, las trompas por otro y la percusión se fue de vacaciones. Aquello era un desmadre. Y claro, visto lo visto, lo más lógico parecía buscar alguien con un poco más de enjundia a ver si conseguía afinar los instrumentos. Porque oye, entre nosotros, al final uno ya se cansa de decir año tras año que los Titans son el gran tapado de la AFC. Y ya va siendo hora de que se destapen. Otra cosa es que Mike Vrabel consiga hacerlo.

    Con el cambio al frente del staff técnico, han dejado atrás a un coordinador ofensivo que ya había fracasado en dos ocasiones como entrenador principal y que no ha hecho mejor el ataque de los Titans pese a contar con Mariota, del que luego hablaremos. A cambio se han traído a un coordinador defensivo con poca experiencia pero que conoce muy bien la división porque trabajaba en los Texans. El entrenador de linebackers de una defensa de la élite de la NFL, un tipo de la ‘cuadra’ de Bill Belichick, para el que fue un linebacker casi legendario, pero que por mucho que se valore su trabajo, y por muchas lesiones que le lastraran el año pasado, en su primera temporada como coordinador, condujo la defensa que más puntos encajó de toda la NFL. No es que dude de Vrabel, y menos con el equipazo de coordinadores del que se ha rodeado, pero crear un gran staff es solo el primer paso para un entrenador principal. Y más cuando está obligado a mejorar un record 9-7 con playoffs hasta ronda divisional porque la plantilla que ha heredado ya está más que hecha.

    De entrada, el draft fue cortito, casi minúsculo tras subir a por Rashaan Evans, una gran decisión según todos los analistas que, como no podía ser de otra manera si hablamos de Vrabel, reforzará decisivamente el grupo de linebackers. Pero por si fuera poco, en segunda ronda eligieron otro linebacker, que además pareció otra elección genial para que su entrenador no cupiese en la camisa. Pero por mucho que reforzaran la defensa en el draft (y en una agencia libre), este equipo no arrancará hasta que arranque Mariota. No hablo de acelerones, sino de velocidad constante crucero. De consistencia.

    Mariota ha conseguido en tres temporadas en la NFL dividir a todos los aficionados. Unos piensan que es una joya y otros que aún no ha demostrado nada. Una buena colección de highlights y de detalles de jugador bueno no ocultan otra larga lista de decisiones inexplicables. En 2016 pareció haber cogido la ola buena, pero el año pasado navegó en la inconsistencia por muchos asteriscos que pongamos por culpa de las lesiones. Nadie puede negar que cuando se enchufa sea capaz de dirigir un drive imperial para que todos sus seguidores empiecen a exclamar: “¿ves, ves?; pero como digo, se echa de menos regularidad, solidez. El talento para hacer buenas lecturas siempre. Que desaparezcan esos apagones inexplicables que convierten a Mariota durante un rato en una calamidad. Por algo será que Vrabel ha contratado como coordinador ofensivo a Matt LaFleur, un especialista en quarterbacks que trabajó en Washington con Griffin, En Atlanta con Ryan y el año pasado fue el coordinador ofensivo de unos Rams. Yo aún me estoy preguntando cómo consiguió que ese ataque fuera el que consiguió más puntos por partido de toda la NFL con Jared Goff como quarterback. Si LaFleur no pone en la élite a Mariota no lo pondrá nadie.

    Para la defensa, Vrabel ha conseguido un nombre mítico: Dean Pees. Coordinador de New England entre 2004 y 2009 y de los Ravens desde 2010 hasta el año pasado. Si la defensa de Tennessee lleva un par de años amagando con estar en la élite, parece imposible que no dé el salto de la mano de Pees. Así que, para resumir, por tercer año consecutivo podemos decir con mucho temor a equivocarnos que los Titans vuelven a ser el gran tapado de la AFC. Y ahora solo queda sentarse a esperar a ver cómo acaba la película.

    ATAQUE: ya no valdrá solo con correr

    Vamos a suponer que LaFleur empiece a explotar una de las mejores armas de Mariota, su movilidad, que con Mularkey fue completamente desperdiciada. También vamos a imaginar que el quarterback va a tener el protagonismo que esperábamos el año pasado. Un protagonismo que al final no existió en un equipo empeñado en sobrevivir con las carreras de DeMarco Murray y Derrick Henry. El primero se ha retirado sin una gota de gasolina más; el segundo ya ha demostrado de sobra que es capaz de cargar con el peso de un backfield con garantías. 744 yardas y 4,2 por intento le avalan. Han fichado a Dion Lewis que si consigue mantenerse sano es muy bueno, y se puede complementar muy bien con un Henry que es un tanque imparable, pero no un receptor desde el backfield. Uno pondrá la potencia y otro la elusividad y las manos. Pese a todo, ya no será un backfield encargado de ganar partidos por si solo como en la etapa del mejor Murray. Ahora debe haber más imaginación y sistema, y más quarterback.

    El grupo de receptores debería estar por fin liderado por Corey Davis, que después de ser elegido en primera ronda del draft de 2017 se pasó casi todo el año renqueante. Lo bueno es que a última hora, cuando se recuperó, sí demostró que puede ser un grandísimo receptor. A su lado estará Taywan Taylor, otro rookie de 2017 que parece prometedor, y tendremos que estar pendientes de cómo evoluciona la salud de Rishard Matthews, que fue el referente del equipo en año pasado, pero lleva todo el verano aquejado de una misteriosa lesión y ha sido incluido en la lista de PUP. Eric Decker no sigue, pero Delane Walker, incombustible, seguirá siendo un tight end decisivo para Mariota a sus 34 años. No es un grupo númeroso ni impresionante, pero si los jóvenes responden puede ser muy peligroso.

    La línea ofensiva está pendiente de la rodilla izquierda de Jack Conklin. No es seguro que el tackle derecho esté recuperado a tiempo para jugar en la semana 1. Probablemente, Dennis Kelly, el sexto hombre del grupo le sustituya si hace falta hasta su vuelta. El resto de jugadores repite. Taylor Lewan (LT), Quinton Spain (LG), Ben Jones (C) y Josh Kline (RG) completan un grupo que no parece maravilloso nombre por nombre, pero se entiende a las mil maravillas y, pese a las lesiones de Mariota, suele dar buenas protecciones y sabe abrir puertas a la carrera.

    DEFENSA: mucha calidad en cada posición

    La segunda mayor preocupación del staff ha sido reforzar la secundaria. En ella gastaron su tercera elección del draft (de quinta ronda), con Dane Cruikshank que por ahora es solo un proyecto. El auténtico revulsivo llegó en la agencia libre con el fichaje de Malcolm Butler, que tal vez no sea un número 1 tan impresionante como el contrato que ha firmado, pero que con Logan Ryan (también un ex de los Patriots) y Adoree Jackson (primera ronda de 2017) puede formar un tridente mucho más difícil de quemar que el año pasado. En el free safety estará Kevin Byard después de hacer un temporadón increíble el año pasado que le llevó a ser elegido para el primer equipo All-Pro de 2017 y para la Pro Bowl. El eslabón más débil de esta gran secundaria está en el strong. Han perdido para toda la temporada a Jonathan Cyprien y han tenido que fichar a toda prisa a Kenny Vaccaro para suplir su baja porque detrás no tenían casi nada más. Ese es el único problema de esta secundaria, la falta de relevos de garantías.

    Como contaba al principio, las dos primeras elecciones del draft de los Titans fueron para dos linebackers. Rashaan Evans será titular por dentro desde el primer día junto a Wesley Woodyard, el líder de este front seven. Ambos pueden formar una pareja interior infranqueable por tierra y Evans mejorará el rendimiento de Woodyard en cobertura. Los linebackers exteriores también son buenísimos. Brian Orakbo consiguió 7 sacks el año pasado y Derrick Morgan 7,5. Harold Landry, elegido en 2º, entrará en los relevos cada vez más para coger experiencia y ser titular en 2019. Sin duda, Vrabel tiene un grupo de linebacker como a él le gusta para su defensa 3-4.

    La línea de tres también parece muy sólida tras el fichaje de Bennie Logan en la agencia libre. Sustituye a Sylvester Williams, que se ha ido a Detroit, y mantendrá en el banquillo a Austin Johnson, que no termina de convencer después de ser elegido en segunda ronda del draft de 2016. Por fuera repiten DaQuan Jones y Jurrell Casey. El segundo es una bestia que consiguió 6 sack el año pasado y también es un muro contra la carrera y Jones también da un rendimiento muy bueno.

    CONCLUSIÓN:

    Un año más, los Titans parecen los grandes tapados de la AFC si se puede decir algo así de un equipo que el año pasado alcanzó la ronda divisional. Aunque, sinceramente, casi nadie se los creyó nunca pese a que llegaran más lejos. El equipo sigue estando igual de bien hecho que en los últimos dos años y tiene fortaleza defensiva y potencial ofensivo. Pero para que ese potencial aflore es necesario que, por fin, Mariota sea el quarterback que llevamos tres años esperando. Además, la AFC Sur se ha vuelto durísima con Jaguars aspirando a todo y Texans recuperando lesionados para formar un bloque muy duro. Incluso Indianápolis con Luck de vuelta puede convertirse en factor y juez aunque parezca condenado al último puesto. El calendario tampoco ayuda. Antes del bye en la semana 8 tiene partidos muy complicados en casa y visitas que tampoco son sencillas. Si miramos el lado bueno, que cuatro de los cinco últimos partidos sean en casa puede ayudarles a dar un empujón final hacia los playoffs. De verdad, no me atrevo a dar un pronóstico de partidos ganados. No me sorprendería un 7-9 o un 8-8 si Mariota sigue estancado, ni un 10-6 u 11-5 si por fin despierta. Para mí es uno de los equipos más complicados de descifrar de toda la NFL.

    Podcast NFL Zona Roja #149: ¡¡¡Estamos de vuelta!!!

    Podcast NFL Zona Roja #149: ¡¡¡Estamos de vuelta!!!


    ¿Sabes qué? ¡HA VUELTO el podcast #ZonaRojaNFL! Ha resucitado de las manos de Mariano Tovar y de Fernando Kallas, los dos locos que empezamos esta aventura hace cuatro años. Y esto es solo el principio, porque en un par de semanas habrá nuevas...

    ¿Sabes qué? ¡HA VUELTO el podcast #ZonaRojaNFL! Ha resucitado de las manos de Mariano Tovar y de Fernando Kallas, los dos locos que empezamos esta aventura hace cuatro años. Y esto es solo el principio, porque en un par de semanas habrá nuevas sorpresas. Pincha en este enlace y suscríbete a nuestro feed, que sigue siendo el mismo de siempre.

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    Así los veo: previa NFL 2018 de los Green Bay Packers

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Green Bay Packers


    Antes de entrar en materia, me parece algo exagerada la expectación que se ha creado alrededor del regreso de Aaron Rodgers. Como si su sola presencia directamente asegurara la conquista de la Super Bowl. Es innegable que los Packers con él llevaban un...

    Antes de entrar en materia, me parece algo exagerada la expectación que se ha creado alrededor del regreso de Aaron Rodgers. Como si su sola presencia directamente asegurara la conquista de la Super Bowl. Es innegable que los Packers con él llevaban un récord 4-1 y sin él un 3-8 (con dos de las victorias en el tiempo extra), que con él dirigiendo el ataque habían conseguido ocho presencias consecutivas en playoff, pero también es innegable que Rodgers solo ha ganado un anillo por mucho que por talento se hubiera merecido un puñado de ellos. Y es que en el fondo, el caso de Green Bay con su quarterback es el ejemplo palpable de que en la NFL un quarterback estelar asegura un buen puñado de victorias, pero no el título.

    Por eso, lo más importante de cara a la temporada que está a punto de comenzar no es la vuelta de Rodgers. Eso ya lo sabíamos, igual que sabemos el nivel estratosférico de su juego. Lo realmente importante es el cambio radical de filosofía del equipo. Ya no está Ted Thompson, al que quizá no juzgue con total justicia, pero que no deja de parecerme un señor completamente anquilosado, que vivía en un mundo del pasado, y que estaba empeñado en colgarle a la franquicia una serie de tradiciones ficticias, que más bien han sido Sambenitos durante su larga etapa. Frases bonitas que aplicaba a rajatabla y que no tenían ningún sentido. Como esa de que los equipos no se hacen en la agencia libre. Podrá ser verdad, pero sí que pueden reforzarse en ella con fichajes importantes que durante los 12 años de Thompson en el cargo han brillado por su ausencia. Los más papistas que el Papa me sacarán un listado de fichajes importantes del equipo en este periodo, pero el resto me entenderá. Green Bay ha sido durante más de una década un equipo anémico en el mercado comparado con la mayoría de las franquicias, que solía perder más de lo que encontraba, que parecía actuar acomplejado y que, en mi opinión, ha perdido muchas veces la oportunidad de formar un bloque competitivo en todas sus líneas con la adquisición de veteranos. Lo mismo se puede decir de un puñado de drafts con más ruido que nueces.

    Con el ascenso de un hombre de la casa como es Brian Gutekunst al puesto de general manager, y tras sentar a Thompson en un despacho en cuya puerta pone “senior Advisor to Football Operations” aunque solo sea un retiro dorado, la franquicia han dado un giro radical en su filosofía y ese es el motivo fundamental por el que los Packers sí que pueden volver a ser grandes favoritos para ganar el anillo enseguida. Porque ahora sí, de verdad, han trabajado para hacer una plantilla competitiva en todas sus líneas. Ya nos habíamos acostumbrado a escuchar a Mike McCarthy, su entrenador principal, quejarse veladamente durante el Combine de la falta de refuerzos donde él quería. Este año tenía una sonrisa de oreja a oreja. Muhammad Wilkerson, Jimmy Graham, Tramon Williams y Marcedes Lewis son cuatro fichajes ilusionantes, ambiciosos, no muy numerosos pero sí quirúrgicos, que deben tener un impacto inmediato en el vestuario. Lo mismo se puede decir de un draft para enmarcar, donde se movieron con una inteligencia superior. En las tres primeras rondas encontraron tres posibles estrellas que le pueden dar la vuelta a la defensa; y más abajo, donde lo que se busca es gente de futuro, pudieron descubrir joyas con un posible impacto casi inmediato en la plantilla. Habrá que esperar dos o tres años para hacer una evaluación real, pero el draft de los Packers ha sido el más ilusionante de la franquicia en mucho tiempo.

    Por último, el staff también ha sufrido un cambio radical. Mike McCarthy sigue, y pese a sus críticos es una buena noticia, porque es un entrenador mucho mejor de lo que se suele decir. Sin embargo ya no están Edgar Bennet (OC) ni Dom Capers (DC), que sacaban de quicio a la afición. Joe Philbin será el coordinador ofensivo. Fracasó como entrenador principal en Miami, pero es un gurú de líneas ofensivas y tight ends y un tipo con un perfil perfecto para trabajar con Aaron Rodgers. Mike Perine, que también se pegó un trompazo mayúsculo como entrenador principal en Cleveland, situó a la defensa de los Jets como la mejor de la NFL en 2009, hizo lo mismo con la de los Ravens en 2006 como entrenador de linebackers y puso en 2013 los cimientos para que un año después la de los Bills fuera infranqueable. El cambio de los Packers no solo ha sido radical en los despachos, también en la banda. Quien quiera ver continuismo puede hacerlo, pero yo veo un cambio de marcha y un acelerón en busca de los anillos que la NFL le debe a Rodgers. Y que si esa ambición se traslada al vestuario pueden convertirse muy rápido en el equipo a batir en la conferencia pese a todos los gallos que la componen.

    ATAQUE: con Rodgers todos son mucho mejores

    La marcha de Jordy Nelson es el único lunar de la offseason. Un teórico bajón de rendimiento a los 33 años (que yo aún no me creo y podría tener más que ver con la ausencia de Rodgers) y la necesidad de abrir espacio salarial abrieron la puerta de salida. Su marcha da menos susto después del temporadón de Davante Adams recibiendo pases de Hundley. Si consiguió un rendimiento así con un quaterback tan mediocre parece complicado que no supere las mil yardas sin despeinarse con Rodgers a los mandos. Randall Cobb se ha quedado algo estancado, pero sigue siendo un número dos inteligentísimo. Geronimo Allison competirá por el slot con el carro de elecciones de receptores que hicieron en el draft. J’Mon Moore llegó en 4ª ronda, Marquez Valdes-Scantling en 5ª y Equanimeous St. Brown en sexta. Los tres tienen potencial para ser titulares muy pronto, pero sobre todo no perdáis de vista a Equanimeous, que para algunos analistas estaba en el top 5 de receptores de este draft y fue un robo en sexta ronda. Por si todo lo anterior fuera poco, Rodgers, que adora dar protagonismo a su tight end, y que lleva bastante tiempo echando de menos a su lado uno dominante, tendrá ahora la ayuda de Jimmy Graham. El tight end ha pasado de ser una superestrella en los Saints a un fracaso en los Seahawks, pero a los 31 años, y por mucha velocidad que haya perdido, volverá a ser un arma de destrucción masiva en la end zone y un peligro constante. No sé vosotros, pero yo le quiero en todas mis fantasy.

    La línea ofensiva ha sido uno de los grandes problemas de esta franquicia a lo largo de los años. Rodgers ha sufrido más lesiones de las debidas por las dudas de protección pese a su movilidad. El año pasado se comieron 51 sacks y 104 golpes al quarterback, la quinta peor cifra de toda la NFL, aunque es un dato inflado por la baja de Rodgers. Pese a todo, David Bakhtiari quizá sea hoy el mejor left tackle de la NFL y Bryan Bulaga es un seguro en el lado derecho, aunque siga renqueante de su lesión de rodilla. Corey Linsley también es un muy buen center. Lane Taylor no es un guard maravilloso, pero está bien rodeado y el problema quizá lo tengan en el guard derecho. Justin McCray debutó en la NFL el año pasado después de probar suerte en Arena Football, tuvo que ocupar el tackle derecho tras la lesión de Bulaga y sorprendentemente se ha ganado el puesto de guard titular. Creo que echarán mucho de menos a Jahri Evans, pero Philbin ha debido ver potencial en él, porque durante la pretemporada ha sufrido una pequeña lesión y fue sustituido de inmediato por Byron Bell mientras a él lo mimaban entre algodones. El que sigue sin levantar cabeza es el tackle Jason Spriggs después de ser elegido en 2ª ronda en 2016.

    En el backfield van a seguir apostando por el comité Aaron Jones, Jamaal Williams, Ty Montgomery que aún necesita tiempo para asentarse. Jamaal Williams, que por ahora se perfila como número 1 de circunstancias, fue incapaz de avanzar yardas en el segundo empujón y se quedó en unas decepcionantes 3,63 yardas por intento el año pasado. Es un tanque que tras Rodgers, y con la ayuda de Aaron Ripkowski (FB), debería funcionar en terceros downs y jugadas de fuerza, pero no creo que sea el heredero de Eddie Lacy y sí más bien un especialista. Fue mucho más impresionante Aaron Jones, que perdió la titularidad el año pasado por lesión y no podrá jugar los dos primeros partidos por sanción, pero que es rápido, escurridizo e imparable a campo abierto. El único problema es que, al menos por ahora, tiene las manos de mantequilla como receptor. Ty Montgomery sigue en tierra de nadie. Es un bloqueador tremendo y un peligro constante como receptor desde el backfield y pase de seguridad para Rodgers, pero también se lesiona con facilidad. Creo que Montgomery también acabará siendo básicamente un especialista en jugadas de engaño. Ahora mismo no sé cómo definir el grupo. Tiene potencial, pero hay que ver por dónde sale.

    DEFENSA:

    La defensa de Green Bay no estuvo muy inspirada en 2017, pero la lesión de Rodgers también tuvo un impacto importante en un grupo que tuvo que pasar dentro del campo más tiempo de lo debido.

    La secundaria siguió siendo un dolor de cabeza en 2017 pese a tener jugadores elegidos muy alto en el draft. Damarious Randall se ha marchado a los Browns, pero Davon House, Quinten Rollins y Kevin King seguirán, aunque con un papel diferente, y probablemente menor. Jaire Alexander (potencialmente una gran estrella) y Josh Jackson fueron elegidos en primera y segunda rondas de este draft y deberían ser titulares casi de inmediato mientras ficharon a Tramon Williams, que a sus 35 años vuelve a su casa y aportará la veteranía que le falta a un grupo demasiado joven y un nivel de juego sorprendente para su edad. Ha Ha Clinton-Dix es un buen free safety. En el strong han perdido a un sólido Morgan Burnett, ahora en Pittsburgh, y tendrán que cruzar los dedos para que Josh Jones mejore las sensaciones que transmitió como novato.

    La 3-4 de Green Bay ha recibido un impresionante refuerzo delante con la incorporación de Muhammad Wilkerson, un end que es una gran estrella en esta NFL y si juega a su nivel puede aspirar a 10 sacks por temporada en una línea de tres y es un muro contra la carrera. A su lado estarán otra vez Kenny Clark, NT de 1ª ronda en 2016 que también es agresivo y muy bueno frenando la carrera, y Mike Daniels, otro jugadorazo. La línea de tres de Green Bay es difícilmente mejorable y debe estar en la élite de la NFL.

    En el grupo de linebackers, sin embargo, las cosas no están tan claras. Clay Matthews hace tiempo que dejó de ser una estrella. Sigue sumando números, pero también perdiendo la posición demasiadas veces y cayendo en los engaños del ataque para descolocar a todos sus compañeros. Ahora mismo me parece mucho más eficaz Nick Perry, que será el titular en el otro extremo. Por dentro no podrán contar con Jake Ryan, en IR por una lesión de ligamentos. En principio podría parecer una baja tremenda, pero en tercera ronda del draft eligieron a Oren Burks, quien probablemente sea titular desde el primer día. A su lado por dentro estará Blake Martinez, que después de dos temporadas en el equipo se ha convertido en un muro contra la carrera (94 tackles en 2017).

    CONCLUSIÓN:

    Si exceptuamos la línea defensiva, nada impresiona en Green Bay salvo Aaron Rodgers. Su secundaria está verde, verdísima, su grupo de linebackers tiene grandes virtudes, pero también problemas, sus corredores también están por probar, lo mismo sucede con un grupo de receptores tremendamente joven y la línea por dentro provoca dudas. Sin embargo, en global es un bloque muy joven, con mucho fondo de armario en casi todas las posiciones y que en dos o tres años podría ser imparable a poco que sus novatos empiecen a responder. Lo bueno es que ahora mismo ya pueden ganar porque el talento es innegable, el aire fresco ha entrado a borbotones en el staff y los despachos y Rodgers sigue siendo una máquina imparable. Por si fuera poco, el calendario aparentemente es un regalo. Cuatro de los seis primeros partidos en casa aunque uno de ellos sea contra Vikings podría permitirles llegar al bye en la siete con un récord casi perfecto. Después llega el tramo más duro con cuatro de cinco como visitantes y a algunos destinos peliagudos. El sprint final teóricamente vuelve a ser sencillo. Creo que tienen asegurado conseguir más de 10 victorias e incluso pueden tener 12 o 13 muy al alcance de la mano. Ganar la división no será fácil porque los Vikings son libra por libra mejor equipo que ellos, pero es complicado que no alcancen los playoffs y ahí, con Rodgers, todo es posible.

    Los 4 Fantásticos (consejos para la Fantasy)

    Los 4 Fantásticos (consejos para la Fantasy)


    La mala noticia de estas fechas es que muchos ya hemos vuelto de nuestras vacaciones. De ahí que me tengáis otra vez escribiendo por aquí. La buena, y compensa de sobra, es que al fin comienza la NFL… y las Ligas Fantasy. A excepción de las...

    La mala noticia de estas fechas es que muchos ya hemos vuelto de nuestras vacaciones. De ahí que me tengáis otra vez escribiendo por aquí. La buena, y compensa de sobra, es que al fin comienza la NFL… y las Ligas Fantasy. A excepción de las dinasties y las de pago, que suelen draftear antes, la mayoría de los que juguéis a este juego estaréis a poco de draftear a vuestros equipos. Así que aquí van algunos consejillos de cara a los que estéis empezando en este mundillo.

     

    Prepara bien el draft.

    Una de las claves de una buena temporada es un buen draft. Y también es una de las partes más divertidas de la Fantasy, para qué negarlo. A este respecto, considero que prepararte un poco el draft puede ser la diferencia entre hacerlo muy bien o muy mal. Es importante saber más o menos qué te puedes encontrar en cada ronda, y yo haría especial hincapié en las rondas intermedias, que para mí son las que diferencian los buenos equipos de los no tan buenos. Te toque el número que te toque a la hora de elegir, en las dos o tres primeras rondas te van a llegar estrellones que van a hacer un buen montón de puntos. Es después cuando la cosa se complica y donde surgen las distintas estrategias. Mucha gente se dedica a “rellenar” el equipo titular y sólo después seleccionar al banquillo. A mí esta estrategia me parece errónea, ya que en una liga tan exigente como la NFL lo normal es que gran parte de tus titulares terminen lesionados, o que no rindan al nivel esperado. Así que tener algunos buenos corredores o receptores en el banquillo te pueden salvar el año. Un ejemplo: a lo mejor no es necesario seleccionar un quarterback o un tight end en las cuatro primeras rondas a no ser que sea una de las grandes estrellas de la competición (Rodgers, Gronko…) y muchos, entre los que me incluyo, te dirían que ni eso. ¿La razón? Puedes encontrar buenos QBs y TEs más adelante, mientras que el salto que hay entre los receptores y corredores que puedas seleccionar en esas rondas y en rondes inferiores va a ser mucho más pronunciado. Así que lo dicho: échale un ojo a los rankings pre-draft para inspeccionar esas rondas más bajas, si hay alguna en la que haya corredores o receptores interesantes, si hay QBs buenos al final del draft, dónde sería óptimo escoger a tu TE, etc. Por supuesto, las defensas y los kickers se eligen siempre al final.

    Sigue atentamente la temporada.

    Por seguir, a nivel Fantasy League, no me refiero a ver todos los partidos, cosa que a más de uno os resultará complicado porque sólo podréis acceder, por ejemplo, a los que echen en Movistar Plus. Me refiero a seguir semanalmente a los jugadores de tu equipo: si están sanos o lesionados, si van a jugar o no, si están rindiendo bien o por debajo de lo esperado, si merece la pena desprenderse de ellos o aguantar a que remonten. Tanto si juegas en la propia página de la NFL como en cualquier otra (ESPN, Yahoo, etc.), cada una te suele avisar de si los jugadores han entrenado normalmente esa semana y su status para el partido, y tienen también sus propios expertos que te recomiendan a qué jugadores sacar a jugar, dejar en el banquillo, fichar o soltar. Con respecto a las probabilidades de que jueguen o no hay webs especializadas, como por ejemplo Rotoworld, que son una herramienta muy útil de cara a planificar tus alineaciones semanales.

    La suerte es un factor.

    En un deporte de tanto contacto y tan exigente como el football americano, las lesiones son un factor que dicta el transcurso de toda la temporada. Y esto es así también en la Fantasy. Por supuesto, el factor suerte es muy importante para determinar al campeón de una Liga, pero eso está completamente fuera de nuestro alcance. Lo que sí hay que hacer es saber reaccionar pronto ante el infortunio, ya sea el tuyo propio o el ajeno. Junto a la lesión de un jugador importante, normalmente se nos presenta una oportunidad de fichaje del jugador sustituto, que puede pasar de irrelevante a importante. Esto puede minimizar el daño que la lesión ha hecho a tu equipo o darte una oportunidad magnífica de fortalecer tu plantilla a costa del mal ajeno (esta segunda opción puede ser mala para el karma, pero sin duda excelente para aumentar tus posibilidades de ganar).

    Ponle un nombre que mole a tu equipo.

    “¿Qué?” pensaréis. “¿Cómo diablos va a ayudarme eso en la Fantasy?” Ciertamente no tendrá nada que ver con el rendimiento de tu equipo, pero: a) necesitaba un cuarto consejo para hacer el juego de palabras en el título y b) me sirve para recordarte que esto es un juego y que sirve para pasarlo bien. No te obsesiones, que sólo es para divertirnos con nuestros colegas. Disfruta. Vacila un poco si ganas (siempre de buen rollo), aguanta el vacile si pierdes, y sobre todo disfruta que son sólo 16 semanas y se pasan volando. ¡A jugar!

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Cleveland Browns

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Cleveland Browns


    Hay un debate abierto entre los seguidores de Cleveland que visto desde fuera tiene una importancia mínima, pero que para ellos parece un asunto de estado. Tiene que ver con Sashi Brown, el anterior General Manager del equipo, y su revolucionaria manera...

    Hay un debate abierto entre los seguidores de Cleveland que visto desde fuera tiene una importancia mínima, pero que para ellos parece un asunto de estado. Tiene que ver con Sashi Brown, el anterior General Manager del equipo, y su revolucionaria manera de gestionar la franquicia durante las dos temporadas que estuvo en el cargo y con Paul DePodesta como mano derecha. Dos temporadas en las que los Browns ganaron un partido y perdieron 31.

    Para hacer un resumen de lo sucedido, Brown trabajó solo pensando en el futuro para hacer una plantilla joven que sería competitiva a medio plazo. Por el camino iba acumulando rondas altas del draft, se movía en la agencia libre de forma absolutamente heterodoxa y los Browns eran el hazmerreír de la NFL. Un grupo de seguidores del equipo no veía el momento de que se marchara; otro, posiblemente más numeroso, pensaba que merecía la pena perder unos años más porque el resultado iba a ser un equipo muy competitivo que por fin se iba a codear con los mejores de la NFL. Dos clasificaciones para postemporada en 25 años pueden ser muy frustrantes, pero otorgan a los seguidores de un equipo el don de la paciencia infinita y de la relativización del tiempo y en Cleveland se han acostumbrado a esperar.

    Entonces llegó su despido en diciembre y el fichaje de John Dorsey como nuevo general manager. Un tipo mucho menos revolucionario que lleva casi 30 años en el mundo del ‘scouting’ y la gerencia de equipos de la NFL. Dorsey se ha movido en la agencia libre y en el draft de una manera mucho más ortodoxa, pero nadie puede negar que tenía tanto dinerazo para gastar y tantas rondas altas en el draft, incluidos dos de los cuatro primeros picks, gracias a Sashi Brown.

    Así que es uno de esos debates irresolubles en el que todos tienen razón. Según los defensores de Sashi Brown, si los Browns resucitan esta temporada será gracias a que el anterior general manager creó una plantilla extraordinaria; si fracasan, será porque Dorsey ha destruido en una pretemporada todo el trabajo anterior de Sashi, que ha quedado inconcluso. Según sus detractores, si los Browns remontan será gracias a que han cambiado su política; si siguen perdiendo, será por culpa de la herencia del anterior general mánager. Aunque parezca increíble, y desde fuera suene a comedura de coco casi esquizofrénica, la elección de Baker Mayfield en primera ronda del draft, o la continuidad inexplicable de Hue Jackson, se analizan casi siempre con Sashi Brown presente en el debate como si fuera un fantasma que se ha quedado a vivir en la casa sin que nadie sepa cómo echarle.

    Creo que ha llegado el momento de cerrar página. Sashi Borwn hizo cosas buenas y un buen puñado de ellas malas. Y como cualquier general manager, deja un legado en el vestuario que debe aprovechar su sucesor. Lo que ya nadie duda es que su forma de gestionar un equipo de la NFL desde los despachos quizá pueda funcionar en el mundo del béisbol, pero no en la NFL.

    La diferencia entre antes y ahora, entre los últimos 25 años y éste, es Baker Mayfield, su quarterback, su esperanza y su alfa y omega, el nombre que puede darle sentido a todo después de tanto tiempo. No voy a entrar ahora en el debate de si tenían que haberle elegido a él, a Darnold, a Allen o a Rosen. El hecho es que Mayfield es su hombre, el tipo con la obligación de poner fin al eterno tránsito de incompetentes o insuficientes por la posición. El único sentido que tiene la continuidad de Hue Jackson como entrenador principal, si es que tiene alguno, es que su gran especialidad es formar quarterbacks. Y si al final de la temporada los Browns tienen la certeza de que por fin han encontrado un quarterback franquicia, Hue Jackson puede marcharse tranquilo pese al ridículo anterior. Su estancia en Cleveland habrá merecido la pena. E incluso podremos decir sin sonrojarnos que sí, que es posible que sea verdad que Sashi Brown tuviera algo de razón.

    ATAQUE: adiós a Joe Thomas y ¿hola? a Josh Gordon

    Antes de entrar en materia, me parece importante insistir en que los Browns siguen siendo un equipo en construcción. Pero su problema más grave es que el vestuario vive en una dinámica derrotista de la que es muy complicado salir, y más con el mismo entrenador que solo ha ganado un partido en dos años. El año pasado en la previa de la temporada sumé nombres, posiciones y llegué a la conclusión de que esa plantilla podía ganar ocho partidos o incluso más. Lo que no contemplé fue la posibilidad de que esos 53 jugadores quizá pudieran ser competitivos jugando bajo otros colores y no en Cleveland. Ya no es una cuestión técnica o táctica. La desidia y falta de compromiso de los jugadores el año pasado fue inaceptable. Sé que muchos aficionados de Cleveland lo negarán y tendrán argumentos de peso para ello, pero le resto de los mortales vimos cada domingo a un puñado de tipos que saltaban al campo porque les obligaba su contrato, pero que muy pocas veces se ganaron el sueldo.

    Volviendo a la plantilla de este año, siempre me ha gustado Carlos Hyde. Entiendo que no tenga las manos que necesita Shanahan para poner en marcha su sistema, pero creo que en San Francisco le echarán de menos y que detrás de la línea ofensiva de los Browns volverá a superar las cuatro yardas por intento con solvencia. Además, para recibir pases desde el backfield ya tienen a Duke Johnson (otro posible chollo en rondas bajas de tu fantasy) y han elegido a Nick Chubb en segunda ronda del draft para completar un grupo de corredores muy competitivo.

    La posición de receptor ya han encontrado un número uno de garantías con la llegada de Jarvis Landry, que es un maravilloso regalo de bienvenida para Mayfield. Rashard Higgins, Antonio Callaway, elegido en 4ª ronda de este draft y el recién llegado Jeff Janis completan un grupo lleno de interrogantes si descontamos a Landry. Muchos me diréis que se me ha olvidado nombrar a Josh Gordon. Sí, es verdad, y si vuelve completamente reformado, y es capaz de jugar como en 2012 y 2013, puede formar con Landry la pareja de moda de receptores de la NFL, porque tiene talento de top 5 de la posición (y hasta de top 1). El problema es que en los últimos cuatro años ha jugado diez partidos, le van a mirar con lupa, y no sería la primera vez que recae en sus adicciones. En el tight end también tienen un jugador de primera ronda que en su año rookie nos dejó un poco fríos. David Njoku pagó la falta de un quarterback sólido en el equipo, pero tuvo algunas pinceladas, como en las semanas 11 y 12 contra Bengals y Chargers, que nos hacen suponer que con Mayfield se puede convertir en un arma peligrosísima, otro jugador de perfil bajo que puede ser interesante en nuestra fantasy como suplente aspirante a titular.

    En la línea ofensiva ya no estará Joe Thomas, el mejor jugador de su ataque durante la última década, y no será sencillo cubrir su baja en el left tackle. Como eligieron a Austin Corbett en segunda ronda del draft, la opción más probable es que el novato ocupe el guard izquierdo y Joel Bitonio se mueva al tackle. El center seguirá siendo JC Tretter que en 2017 fue de menos a más. En el guard derecho Kevin Zeitler debería ser intocable, pero podría no estar recuperado de su lesión de pantorrilla para la semana 1 y tal vez tenga que ser suplido por Spencer Drango. Para el tackle derecho han fichado a Chris Hubbard que, sin duda alguna, lo hará mejor que Shon Coleman el año pasado. Mejorar los 50 sacks y los 130 golpes que recibieron sus quarterbacks en 2017 pasado parece sencillo, pero Mayfield, o Tyrod Taylor hasta que Hue Jackson se decida a darle la titularidad al novato, tendrán que andarse ahí detrás con mucho ojo.

    Como el año pasado, todo el ataque parece competitivo ahora que puede haber un buen quarterback detrás, pero la experiencia nos dice que en Cleveland talento no es sinónimo de eficacia. También tengo curiosidad con el trabajo de Todd Haley como nuevo coordinador ofensivo. Tendrá un carácter complicado, pero también es un gran estratega y no descartaría que se convirtiera en el futuro head coach del equipo.

    DEFENSA: una secundaria reinventada de cero

    Los Browns parecen haber encontrado el cazador de quarterbacks que necesitaban con la elección de Myles Garrett en primera ronda del draft de 2017, sin embargo no tienen otro defensive end que marque diferencias. En tercera ronda del draft eligieron a Chad Thomas, que no parece muy buen pass rusher y entrará en las rotaciones con Emmanuel Ogbah como titular mejorable y Carl Nassib como relevo. Por dentro, los Browns traspasaron a Danny Shelton a New England. Puede parecer una baja importante, pero Trevon Coley tuvo un buen año de rookie y Larry Ogunjobi también fue una sorpresa tras ser elegido en tercera ronda. Con ellos dos y Jaime Meder en la recámara, los Browns completan una línea a la que le falta glamour, pero que debería ser resultona.

    El fichaje de Mychal Kendricks quizá sea lo que necesitaban los Browns para que su grupo de linebackers se ponga las pilas. Christian Kirksey y Jamie Collins son mucho mejores de lo que demostraron en 2017 y entran dentro de ese grupo de jugadores que pasaron de todo y a los que me refería en párrafos anteriores. Joe Schobert, el middle linebacker, completa un grupo que por talento debería rendir a un nivel muy alto.

    John Dorsey también hizo en la agencia libre un gran esfuerzo para reforzar la secundaria. Fichó a E.J. Gaines, Travis Carrie y Terrance Mitchell y eligió a Denzel Ward con el cuarto pick global del draft. Los cuatro formarán un grupo de cornerbacks remodelado radicalmente desde sus cimientos. Para el safety también se han traído sangre nueva. Damarious Randall llegó desde Green Bay y se unirá a Jabrill Peppers, que no justificó en su primera temporada su elección en primera ronda del draft.

    CONCLUSIÓN:

    Uno podría imaginar que dos años de elecciones altas en el draft habrían servido para que los Browns tuvieran al mejor una columna vertebral poderosísima sobre la que crecer. Creo que no es así y que Dorsey ha dedicado su primera temporada como general manager a parchear un grupo completamente desequilibrado en el que falla la clase media, ese grupo de jugadores de los que casi nadie habla pero que son los cimientos en los que se sustenta un equipo. Lo malo es que ni siquiera las teóricas estrellas han cumplido las expectativas. Ahora, al menos, hay un grupo más compensado, pero creo que hará falta aún más tiempo para que sea competitivo. Además, necesita conjuntarse tanto en defensa como en ataque y el calendario no ayuda. Tienen el bye en la 11 y cuatro partidos como locales en las primeras seis semanas, pero recibiendo a Steelers, Jets, Ravens y Chargers y viajando a New Orleans y Oakland. Después todo es aún más complicado. Creo que ese primer mes y medio marcará su temporada. Si empiezan horrible difícilmente saldrán del hoyo. Si aguantan el tirón y ganan dos o tres partidos, quizá puedan terminar con cinco o seis victorias, que para ellos sería todo un éxito, y justificarían un despido honroso para Hue Jackson, que me parece imposible que siga ahí en 2019.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Washington Redskins

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Washington Redskins


    No hace mucho tiempo los Washington Redskins era los eternos ganadores de la offseason de la NFL. Sus fichajes eran deslumbrantes, sus expectativas gigantescas, sus posibilidades infinitas. Luego llegaba la dura realidad, empezaba la temporada regular,...

    No hace mucho tiempo los Washington Redskins era los eternos ganadores de la offseason de la NFL. Sus fichajes eran deslumbrantes, sus expectativas gigantescas, sus posibilidades infinitas. Luego llegaba la dura realidad, empezaba la temporada regular, se levantaban de la cama y el colchón estaba mojado. Pero oye, los tres o cuatro meses de felicidad que habían pasado no se los quitaba nadie. Y sabiendo que la temporada regular dura eso exactamente, cuatro meses, ellos habían sido felices más tiempo que la mayor parte de la humanidad.

    Ahora fichan a Alex Smith… Y eligen en el draft a Derrius Guice que se lesiona a las primeras de cambio para toda la temporada. Y donde antes bebían cervezas alborozados mientras soñaban con éxitos que nunca llegaban, ahora no tienen ni ese consuelo. Se sientan en la barra con una birra que acaba recalentada y sin espuma mientras confiesan a sus amigos sus penas, reciben palmadas en el hombro y miran al infinito con ojos vidriosos. No estoy exagerando en absoluto. Después de un ejercicio de hipnosis imposible con el que consiguieron autoconvencerse de que salían ganando con el cambio de quarterback, la fantasía se derrumbó como un castillo de naipes mientras discutían si fichaban a Adrian Peterson o a Jamaal Charles para tapar el agujerazo creado por la lesión de Guice. Y cuando el debate se mueve en esos niveles, es que la cosa está pero que muy malita.

    El problema de los Redskins no es de hoy. Viene de una situación enquistada con Cousins que todos menos ellos sabíamos que no podía acabar bien. Fueron retrasando el problema cada año a base de pagar una morterada a un quarterback que estaba deseando irse porque todas las señales que venían de los despachos eran que no se acababan de fiar de él. La conclusión es que este año por fin se ha marchado Cousins y se han traído a Alex Smith, que a todos los efectos parece otra solución provisional. Y a base de provisionalidad y falta de atrevimiento, este proyecto transita entre el aburrimiento y la desidia pese a que si lo analizamos con detenimiento tiene una pinta extraordinaria y este año debería aspirar a jugar los playoffs, e incluso a pasar alguna ronda pese al problema actual del running back.

    Por eso, Jay Gruden tiene por delante cuatro meses en los que se juega el ser o no ser. Posiblemente sea un buen entrenador, pero no lo sabemos. Posiblemente esté reuniendo una buena plantilla, pero eso tampoco tenemos la certeza. Posiblemente hayan merecido cada año terminar con un mejor récord, pero eso ya es parte del pasado. Y posiblemente los intangibles que no se pueden controlar, las lesiones, la mala suerte y lo que sea que se os ocurra han jugado en su contra para que nada haya salido como se esperaba. El problema es que eso no importa, y cuando llevas al frente de una franquicia cuatro años no puedes escudarte en nada de eso. Los seguidores de los Redskins seguirán mirando su cerveza, enfadados, convencidos de que el dios del football les persigue y de que su plantilla está muy bien hecha aunque luego no sirva para nada.

    Lo que vale al final es saltar al campo y ganar partidos. Y este año tendrán que hacerlo con un equipo mucho mejor de lo que la mayoría sospecha, pero también con Alex Smith, que será muy fiable y tendrá los huevos negros del humo de mil batallas, pero es menos emocionante que una carrera de babosas. Y oye, al final, lo que uno busca cuando se sienta a ver un partido es que el quarterback grite después de una actuación sensacional: “¡¡¡¿¿¿os ha gustado???!!!”.

    ATAQUE: sin Guice... pero con Thompson

    Las expectativas creadas alrededor de Derrius Guice durante toda la temporada han sido altísimas. E igual de radical ha sido el desplome moral tras su lesión. Puede ser un corredor extraordinario, de esos que cambia el perfil de una franquicia, y se convirtió en robo del draft por las dudas creadas (y tal vez infladas) alrededor de una personalidad difícil. El boquete abierto con su lesión es tan grave también porque detrás de él casi todo son dudas. Rob Kelley y Samaje Perine dan para lo que dan, y ninguno tiene empaque para ser número 1. Podrían intentarlo con Chris Thompson, que es un tremendo receptor desde el backfield, pero no está claro que pueda rendir igual como corredor en todos los snaps (otro tipo que no debes perder de vista en tu fantasy). A estas alturas Adrian Peterson, recién fichado, tampoco tiene ni una gota de gasolina y dudo que acabe en el roster de 53. Si el año pasado el juego terrestre de Washington fue terriblemente anémico y quizá su mayor problema ofensivo, este año la cosa no empieza mejor.

    Otro de los problemas del ataque terrestre fue que la línea ofensiva vivió todo el año lastrada por las lesiones. El quinteto titular ya sano repite con Spencer Long fuera del equipo una vez que Chase Roullier, 6ª ronda del draft 2017, rindió razonablemente cuando tuvo que suplir al veterano. Trent Williams (LT), Shawn Lauvao (LG), Roullier (C), Brandon Scherff (RG) y Morgan Moses (RT) deberían formar una muy buena línea que puede ser la clave para que este ataque mejore su rendimiento significativamente. Geron Christian, elegido en 3º ronda, por ahora será el sexto hombre hasta que gane empaque para ser left tackle titular.

    El ataque aéreo en manos de Alex Smith no debería ser muy diferente al que dirigía Cousins. Tal vez ahora pierda algo de verticalidad, no mucho, y gane algo de seguridad, tampoco demasiado. Dos quarterbacks supervivientes que saben cómo navegar sin cometer errores graves, pero que tampoco te emocionan. En la agencia libre ficharon a Paul Richardson, que se unirá a Jamison Crowder y Josh Doctson para formar un trio de receptores que me parece realmente bueno. Jugadores polifacéticos y que ayudan mucho a su quarterback. Tal vez noten más la marcha de Ryan Grant que de Terrelle Pryor, pero lo que será clave para ellos, y más sabiendo las preferencias de Alex Smith, es que Jordan Reed consiga por fin jugar una temporada completa sin lesionarse. Reed estaría sin duda en la élite más exclusiva de tight ends de la NFL si no fuera de cristal. Por si acaso, Vernon Davis, que ya jugó con Smith en los Niners, seguirá cubriéndole las espaldas.

    DEFENSA: un once titular extraordinario

    Los Redskins tuvieron en 2017 la peor defensa contra la carrera de toda la NFL. Literalmente, les corrió todo el mundo todo lo que le dio la gana. Aunque lo justo es decir que la sangría comenzó con las bajas de Jonathan Allen y Mason Foster y se completó para crear una tormenta perfecta en el front seven cuando también se lesionó Matthew Ioannidis, que jugó tocado toda la segunda mitad de la temporada. Ahora han elegido a Da’Ron Payne en 1ª ronda del draft, Allen y Ioannidis están de vuelta y lo normal es que la línea de tres de los Redskins sea una de las mejores frenando la carrera de la NFL. Ese cambio tan radical puede darle la vuelta al equipo completo como a un calcetín.

    Mason Foster de vuelta y Zack Brown forman una pareja estelar de linebackers interiores que en condiciones normales deberían combinarse para más de 150 placajes. Por fuera siguen teniendo asegurada mucha presión a los quarterbacks rivales. Preston Smith consiguió en 2017 ocho sacks y Ryan Kerrigan trece. Por si fuera poco, han fichado a Pernell McPhee y tienen en la banda formándose a Ryan Anderson, que debería dar un paso adelante después de una gris temporada de rookie pese a ser elegido en 2ª ronda. Nombre por nombre, el front seven 3-4 de Washington tiene talento para dar y tomar. Si juega a su nivel debería codearse con la élite de la NFL.

    En el grupo de cornerbacks repiten dos de tres. Y la pérdida es importante, porque Kendall Fuller va a dejar un importante agujero en el nickel. Intentarán cubrir su baja con Fabian Moreau. En su primer año tras ser elegido en 3º ronda hizo más bien poco, pero muy seguros tienen que estar con él porque Orlando Scandrick ha sido visto y no visto en Washington. Josh norman sigue siendo una estrella de la NFL y Quinton Dunbar no está mal como número 2. También habrá que estar atentos a Adonis Alexander, elegido en el draft suplementario. Los Redskins también tienen derecho a tener sorpresas agradables, como todo el resto del mundo. Montae Nicholson lo fue en el strong safety el año pasado después de ser elegido en 4ª ronda. Si continúa su progresión y Troy Apke sigue su ejemplo tras ser elegido este año también en 4ª ronda, pueden tener una pareja de safeties buena, bonita y barata para muchos años. Mientras tanto, DJ Swearinger es un buen free para completar una defensa con algunos problemas de profundidad, pero cuyo once titular parece magnífico.

    CONCLUSIÓN:

    Sinceramente, creo que estos Redskins solo están a un corredor de mil yardas y que les respeten las lesiones de ser un equipo competitivo incluso en postemporada. Dudo que le puedan pelear la división a los Eagles, aunque los de Philadephia no se deberían despistar, pero tampoco creo que Cowboys o Giants puedan terminar delante de ellos si no hay accidentes. En su contra, tienen el bye en la semana 4 y un calendario muy complicado con cuatro visitas difíciles en los últimos seis partidos, pero insisto en que su defensa no debería tener nada que ver con la del año pasado y un backfield roto suele ser más fácil de reparar que ninguna otra posición de ataque y defensa. Creo que rondarán un récord 9-7 o 10-6 que tal vez les abra la puerta de los playoffs si por una vez tienen suerte.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los New England Patriots

    Así los veo: previa NFL 2018 de los New England Patriots


    Todos los años parece que va a ser el último, y todos los años la dictadura continúa impasible. Como el chiste de la araña que va perdiendo patas hasta que se queda sorda. Pero ya hemos perdido la cuenta de las patas que le han arrancado a los Pats,...

    Todos los años parece que va a ser el último, y todos los años la dictadura continúa impasible. Como el chiste de la araña que va perdiendo patas hasta que se queda sorda. Pero ya hemos perdido la cuenta de las patas que le han arrancado a los Pats, y ellos siguen ahí, erre que erre, llegando hasta la final de conferencia como poco. Hasta el punto que el listón no se les puede poner más alto. Si pierden la Super Bowl es un fracaso. Bendito fracaso dirán los seguidores de treinta equipos.

    La duda es si ellos son tan buenos o su división y su conferencia tan malas. Yo creo que hay de las dos cosas. Lo que nadie puede negar es que son el equipo que mejor sabe competir. Y aunque hay mucha gente que está harta de ellos, me sigue pareciendo un regalo poder disfrutar de ellos otra temporada. Hemos tenido la gran suerte de vivir una etapa irrepetible de 17 años de dinastía que será recordada por siempre. ¿Cuánto más puede durar?

    La filosofía del equipo sigue siendo la misma que allá por 2001. New England acumula jugadores teóricamente mediocres, rondas intermedias del draft y desechos de otros equipos, más algún fichaje de relumbrón de vez en cuando, para configurar una plantilla ganadora. Dudo que haya algún equipo con menos jugadores elegidos por ellos en primera ronda del draft. Puedo equivocarme, pero en el ataque no me sale ninguno si exceptuamos a los dos elegidos en el draft de este año… y sabiendo ya que Isaiah Wynn se perderá toda la temporada por lesión. En defensa solo hay tres: Malcom Brown, Hightower y McCourty.

    Es complicado explicar en un folio el secreto de esta franquicia. Resulta curioso que Belichick sea capaz de tirar al suelo una tableta ‘Microsoft Surface’ porque no sabe usarla, pero a la vez esté implementando los sistemas más modernos de evaluación y desarrollo de jugadores y estrategias. Que mientras él tiene 66 años y los entrenadores que rondan su edad consiguen a duras penas seguir el ritmo al que evoluciona la NFL, él está cada año en la vanguardia de la evolución.

    Sin embargo, algo parece haber cambiado en los últimos meses. Al principio no me pareció tan grave como se contó, pero cada vez es más evidente que entre Bill Belichick y Tom Brady, la pareja entrenador-jugador más exitosa de la historia del deporte, algo se ha roto. Ahora sí que me creo que Belichick se planteó traspasar a Brady hace doce meses para quedarse con Garoppolo y que Robert Kraft se lo quitó de la cabeza. Con esa decisión, y salvo que se produzca el milagro de la irrupción de la nada de un quarterback joven a última hora, la retirada de Brady, sea cuando sea, obligará a una reconstrucción muy profunda que podía no haber sido necesaria con Garoppolo.

    Por otro lado, También es evidente que Tom Brady sigue con la cabeza enfocada en seguir ganado el anillo cada año, pero ya no con un sentido deportivo, sino con uno empresarial. Brady está montando un negocio a su alrededor en el que pretende vender el elixir de la eterna juventud. Con dietas, planes de entrenamiento, relajación, meditación y demás parafernalias que según él son la razón por la que sigue siendo el mejor jugador de la NFL a los 41 años. Belichick parece estar harto de toda esta historia y el año pasado estalló expulsando de la banda a Alex Guerrero, preparador y socio de Brady. Desde entonces cada uno parece ir por su lado y el entrenador parece haber perdido la autoridad sobre el quarterback.

    El problema sería que Brady fuera a lo suyo no solo fuera del campo, también sobre el emparrillado, pero eso no parece estar pasando porque necesita seguir ganado para promocionar su producto. Sabe que Belichick tiene la llave del éxito por mucho que le haya criticado con muy poco tacto por excluir a Malcolm Butler de la Super Bowl, motivo achacado mayoritariamente para justificar la derrota. A pesar de esos desplantes, Brady aún sigue a pies juntillas las órdenes de su entrenador en el campo. Y cuando le pide un drive largo terrestre, lo hace, y si quiere uno corto en tres jugadas, también. El secreto que convierte a Brady en el mejor quarterback de la NFL no son los fuegos artificiales, sino su capacidad para que un drive dure exactamente los minutos y segundos que le ordenan, los snaps que quiere Belichick, el porcentaje de jugadas de pase y carrera ideal… y con final feliz para touchdown, claro. En eso, que es lo que define a los quarterbacks especiales por encima de cualquier malabarismo, el segundo mejor quarterback está aún a muchos años luz de Brady pese a sus 41 años.

    Mientras Belichick y Brady esté ahí, aunque no se dirijan la palabra más que lo indispensable, a ver quién es el listo que se atreve a vender que el año pasado pudo ser el último y este año, este sí, por fin, se van a pegar el gran trompazo. Si eso es lo que esperáis que diga, podéis dejar de leer en este mismo punto.

    ATAQUE: un backfield espectacular

    Brandin Cooks, mejor receptor de 2017, ya no está en el equipo. Dion Lewis, mejor corredor de 2017, tampoco. También se han ido Malcolm Mitchel, Danny Amendola, Nate Solder, Cameron Fleming… Y tampoco es que hayan fichado a tipos deslumbrantes para compensar. La conclusión es que este ataque parece peor que el del año pasado. Aunque tú y yo sabemos que eso lo hemos dicho en muchas ocasiones y al final siguen rindiendo a un nivel inexplicable.

    Gronkowski ha estado varios meses amagando con la retirada. Físicamente está tocado, ya no tiene la velocidad y potencia de antaño, pero sigue siendo el mejor tight end de la NFL. Otra cosa es que no le apetezca mucho jugar, pero creo que eso le ha pasado año tras año y luego, llegado el momento de la verdad, si se mantiene sano vuelve a marcar diferencias. El grupo de receptores no parece tan fiable. Edelman se perdió casi entero 2017 por lesión y se va a perder los cuatro primeros partidos por sanción; Mitchell y Amendola no están; Chris Hogan deberá mantenerse sano y mejorar las 439 yardas de 2017; Dorsett y Britt ya dieron muy poco juego el año pasado; han fichado a Eric Decker en plena cuesta abajo; a Cordarrelle Patterson que nunca ha sido gran cosa fuera de equipos especiales; en sexta ronda del draft a Braxton Berrios... Y eso es todo, amigos. Con esa panda, la mayoría de los equipos estarían llamando a Dez Bryant y ofreciéndole el oro y el moro. En New England muy probablemente vuelvan a estar en el pódium de ataques aéreos de la NFL. Lo de Tom Brady es de traca.

    El juego terrestre sí debería mejorar, y quizá gane protagonismo este año. La marcha de Dion Lewis puede compensarse con la elección en primera ronda de Sony Michel, que es escurridizo en el backfield y tiene muy buenas manos como receptor (Ya os aviso de que voy a matar por él en mis ligas fantasy). Detrás estará la tradicional lista de especialistas con James White como receptor desde el backfield, Rex Bukhead para terceros downs, Mike Gillislee (sorprende que no le hayan cortado) y Develin como full back para todo. Por si fuera poco, ficharon a Jeremy Hill para ver si lo resucitan, que no es muy normal que se haya derrumbado así. De más de mil cien yardas y 4,1 por intento en su debut ha pasado a 116 con 3,1 en su cuarta temporada.

    Los problemas han aparecido en la línea a última hora con la lesión para todo el año de Isaiah Wynn, el teórico sustituto de Nate Solder en el left tackle. Los otros cuatro puestos siguen perfectamente cubiertos por los mismos nombres que el año pasado: Joe Thuney (LG), David Andrews (C), Shaquille Mason, (RG) y Marcus Cannon (RT), pero da miedo pensar que Trent Brown se tenga que convertir en el guardaespaldas de Brady. Es tan vago que dudo que ni siquiera Belichick pueda resucitarlo. Y viendo cómo está jugando en pretemporada, no me sorprendería que termine fuera del roster de 53. Lo mismo al final tiene que jugar LaAdrian Waddle y que Dios coja a Brady confesado.

    DEFENSA: vuelve Hightower

    Los Pats tuvieron el año pasado una defensa tremendamente irregular. Fue mejorando a lo largo de la temporada, pero uno de los motivos pudo ser su calendario. Muy pocas veces jugaron contra ataques explosivos y consiguieron maquillar sus números frente a ofensivas anémicas. El principal motivo pudieron ser las lesiones que persiguieron siempre al equipo. La más importante fue la de Dont’a Hightower, que dejó huérfano a un front seven que nunca tuvo la capacidad de anticipación que consigue con Hightower liderando un grupo de linebackers en el que él es el único jugador completo. Elandon, Van Noy o Marquis Flowers son grandísimos especialistas, pero ninguno tiene su presencia. En 5ª ronda eligieron a Ja’Whaun Bentley, un MLB que podría cubrir el hueco contra la carrera si Hightower se lesiona, pero no en cobertura, y en 6ª a Christian Sam.

    Los Pats son un equipo que consigue muchos sacks y presiona mucho al quarterback, pero casi siempre con muchos jugadores diferentes y sin tener un gran especialista. Han fichado a Adrian Clayborn, que podría parecer un man-eater tras conseguir 9,5 en 2017, pero que es más bien un end rocoso y muy trabajador; justo el perfil que le gusta a un Belichick que volverá a encargarse de coordinar la defensa después de la marcha de Patricia. Además, podrán contar con Derek Rivers, que se perdió la temporada de rookie por lesión después de ser elegido en 3ª ronda. Trey Flowers completa un trio de ends que tal vez no tenga un pass rush salvaje, pero que sí puede ser muy eficaz y práctico. Por dentro se han traído a Danny Shelton, un primera ronda de los Browns de 2015 que puede formar junto a Malcolm Brown una pareja de tackles infranqueable para las carreras interiores rivales.

    En secundaria han perdido a Malcolm Butler como se esperaba. Su baja será cubierta por el hermano de Devin McCourty, Jason, que después de 10 años en la NFL nunca ha tenido nivel de Pro Bowl, pero sí ha sido un trabajador eficaz. El cornerback número 1 seguirá siendo Stephon Gilmore, que fue de menos a más en su primer año en el equipo, Eric Rowe debería aumentar su aportación y en segunda ronda eligieron a Duke Dawson. Los dos Jones, Jonathan y Cyrus (que se perdió 2017 por lesión), también podrían entrar regularmente en la rotación. Por último, los Pats juegan muchísimo con tres safeties. Devin McCourty, Patrick Chung y Duron Harmor forman un grupo tremendo que quizá sea lo mejor de toda esta defensa. Esta secundaria fue el eslabón débil del equipo en 2017, pero por nombres debería dar un salto importante esta temporada.

    CONCLUSIÓN:

    New England tiene el bye muy tarde en la semana 11, una división con equipos que, por mucho que mejoren, difícilmente serán rivales por el título divisional y, si todo transcurre como siempre y Brady no se lesiona, se tirarán hasta enero de pretemporada y preparando la plantilla para llegar a los playoffs en el pico de forma y rendimiento. Mientras Jets, Bills o Dolphins no empiecen a mirar a los Pats de tú a tú la temporada real empezará para ellos en enero y ahí tienen una experiencia y una capacidad para competir que los convierte en favoritos en cualquier partido. Además, siguen teniendo uno de los banquillos más profundos de toda la NFL, lo lógico es que su defensa mejore y entre Brady y McDaniels siempre consiguen que el ataque esté entre la élite. Su récord debería volver a moverse entre el 13-3 que les podría asegurar la ventaja de campo y un 10-6 que les obligaría a jugar en wild card. Todo lo que se salga de ese guion, incluso una improbable no clasificación, sería la noticia del año en la NFL.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Arizona Cardinals

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Arizona Cardinals


    El primer día del draft fue uno de los más divertidos de los últimos años de elección colegial. Cuatro quarterbacks partían como posible elección número uno y los nombres de los cuatro subían y bajaban en los pronósticos como en una montaña...

    El primer día del draft fue uno de los más divertidos de los últimos años de elección colegial. Cuatro quarterbacks partían como posible elección número uno y los nombres de los cuatro subían y bajaban en los pronósticos como en una montaña rusa. Unos días el favorito para ser elegido en el pick 1 era Sam Darnold, otras Josh Rosen, a veces Josh Allen y en las horas previas al draft saltó Baker Mayfield, que al final fue el ganador del gran premio si es que ir a Cleveland (a lo que sea) puede serlo.

    Lo curioso es que Josh Rosen fue el máximo favorito durante más tiempo que nadie. Desbancó a Darnold tras la ‘Combine’ y ahí se mantuvo hasta pocos días antes del draft, cuando empezó a haber dudas sobre su actitud y compromiso. Más curioso todavía es que detrás de Mayfield cayera Darnold a los Jets y más tarde Allen a los Bills. Rosen, al que pocos días antes comparaban con Aaron Rodgers, seguía en caída libre. Los siguientes candidatos eran los Dolphins con el 11 (yo creo que no hubieran elegido quarterback bajo ningún concepto, pero bueno) y detrás, bastante detrás en el 14, estaban unos Arizona Cardinals que no se podían creer lo que estaban viendo. Como el pueblo judío observaba a Moisés cuando abría las aguas del Mar Rojo, como la caballería australiana atravesaba Beerseba ante la mirada atónita del ejército turco, Josh Rosen se abría paso hacia Arizona como una aparición milagrosa. Para evitar sobresaltos (que los milagros a veces necesitan un empujoncito) subieron al 10 donde los Raiders se lo pusieron fácil pidiendo solo una tercera y una quinta ronda. Era como si Rosen y los Cardinals estuvieran predestinados a vivir juntos. Un quarterback con valor de pick 1 del draft a un precio de saldo. Un regalo del dios del football para compensar tantas décadas de amargura. El equipo más antiguo de la NFL, que en 99 años de historia solo ha jugado 11 veces en playoffs, por fin puede haber encontrado un quarterback duradero que le aúpe entre los grandes con regularidad.

    Ahora, la duda es si la comparación que hacían hace meses entre Aaron Rodgers y Josh Rosen se refiere a la forma de jugar o solo a la incontinencia verbal. Lo cierto es que antes del draft Rosen no se cortó dando su opinión sobre todos y sobre todos, pero con ese brillo en los ojos del que sabe lo que dice, por qué lo dice, y se está riendo de todos por dentro. Rosen parece un tipo inteligente. Por eso no me cuadra que en el furor del draft le colgaran esos adjetivos que tanto odia la NFL: falta de compromiso, fiestero… Me pareció más un linchamiento que una reflexión real. Por mucho que he rebuscado en internet no he encontrado esos escándalos que querían endosarle. Me da la impresión de se han cargado las tintas sobre un tipo que parece más listo que un ratón colorao, bastante preparado para debutar en el football profesional y que tiene una buena técnica y mucho talento por lo que demostró en su trayectoria universitaria. Creo que los Cardinals habrían elegido a Rosen su hubieran tenido el uno del draft y que tiene muchas papeletas para triunfar en la NFL. Ahí queda eso.

    Pero ese no es el cambio más radical de los Cardinals, aunque lo parezca. Han remodelado por completo el staff después de la jubilación de un Arians cuya etapa debe ser considerada la mejor y más ilusionante del equipo desde tiempos de Don Coryell, allá por los ’70, cuando estaban en St. Louis. Es una pena que Arians no llegara a Arizona diez años más joven y más sano. Un pedazo de entrenador, un vendaval, mente preclara y corazón gigante. Steve Wilks, con un perfil mucho más sosegado, tiene por delante la complicada misión de mejorar el legado de Arians. Para empezar, se ha rodeado muy bien con Mike McCoy, un grandísimo coordinador ofensivo, mago en el control del reloj al que esta plantilla le viene como anillo al dedo, y Al Holcomb, que ya fue mano derecha de Wilks en la defensa de Carolina. No lo tendrán fácil, y aparentemente este proyecto necesita un par de años para coger velocidad, pero un récord 8-8 el año pasado, cuando la franquicia amenazó ruina con todo el mundo en la enfermería incluido su entrenador, es un punto de partida esperanzador de que la reconstrucción no empieza desde muy abajo.

    ATAQUE: en manos de David Johnson.

    Antes de elegir a Josh Rosen los Cardinals ficharon a Sam Bradford. Y aunque lo normal es que el novato sea titular desde ya, el staff puede medir los tiempos porque no tienen la obligación de darle la batuta antes de tiempo. Si fuera necesario, y se mantiene sano, Bradford es un quarterback buenísimo. Otra de las claves es el regreso de David Johnson que se rompió la muñeca en la semana 1 de la temporada 2017 y dejó al equipo sin juego de carrera. La lesión de Carson Palmer fue terrible para el juego aéreo, pero para cuando esta llegó en la semana 8 los Cardinals ya estaban muertos. Sin Johnson en el ataque habían perdido un referente que un año antes consiguió 1239 yardas de carrera y 879 de pase con 20 touchdowns combinados. Un arma de destrucción masiva que volverá esta temporada con ganas de reivindicarse. Para acompañarle han fichado al fullback Derrick Coleman, toda una declaración de intenciones, y eligieron en 4º ronda a Chase Edmonds, un tanque especialista en terceros downs. El backfield de Arizona puede ser buenísimo si Johnson se mantiene sano.

    El draft de Arizona este año ha sido casi exclusivamente ofensivo. En segunda ronda eligieron al receptor Christian Kirk, que también empezará como retornador de punts por su impresionante velocidad. En la agencia libre ficharon a Brice Butler, que no dice demasiado, y seguirán Larry Fitzgerald, incombustible a sus 35 años, JJ Nelson, Chad Williams y muy poquito más. Tengo curiosidad para ver por dónde sale Williams, que fracasó en su año de rookie tras ser elegido en 3ª ronda, pero que parece estar despertando en esta offseason con el sistema de McCoy, en el que se siente más cómodo. Jermaine Gresham tampoco es un tight end que emocione demasiado y aún no saben si estará a tiempo tras una lesión en el Aquiles, así que es de esperar que tengan que fichar a alguno a última hora porque el resto de jugadores del roster está muy verde.

    La línea ofensiva el año pasado fue horripilante. Se comió 52 sacks como 52 soles mientras los quarterbacks caían como escaramujos. Han fichado a Justin Pugh, que es un guard élite y han elegido en tercera ronda al center Mason Cole para que sea titular ya, porque Shipley está en ‘injury reserve’. También ficharon a Andre Smith que sustituirá en el tackle derecho a Jared Veldheer, aunque la mejora no es muy significativa. Mike Iupati sigue pese a su mala temporada pasada. D.J.Humphries también vuelve al tackle izquierdo después de perderse gran parte de 2017 por lesión, pero tras de ser elegido en primera ronda en 2015 nunca ha rendido como se esperaba. Como veis, una línea aún por hacer y con más incógnitas y dudas de las debidas.

    DEFENSA: sin Mathieu y sin muchas otras cosas

    La defensa de Arizona ha recibido un golpe letal con la marcha de Tyrann Mathieu. Él era su mejor jugador a ese lado del balón y, vista la elección de Rosen, ahora seguramente se habrían ahorrado el fichaje de Bradford si hubiera servido para conseguir retenerlo. La secundaria también han perdido otros dos titulares de 2017: Tyvon Branch, el otro safety, y Tramon Williams, que ya estaba en clara decadencia. Para reconstruir la pareja de safeties tenían a Budda Baker, 2º ronda de 2017 que ya acabó siendo el titular la temporada pasada después de que Branch se lesionara y lo hizo fenomenal (lo de las lesiones de Arizona el año pasado es para no creérselo). Antonie Bethea como free solo parece una solución provisional; además de no ser muy bueno tiene ya 33 años. Si hablamos de cornerbacks, Patrick Peterson seguirá siendo una estrella en el número 1, pero no queda mucho más de 2017 porque Brandon Williams sigue sin salir del cascarón. En la agencia libre ficharon a Jamar Taylor y Bene Benwikere y en sexta ronda del draft eligieron a Christian Campbell, pero con esos mimbres es complicadísimo montar una secundaria dominante.

    Chadler Jones debe estar esperando como agua de mayo el regreso de Markus Golden, que también se lesionó la rodilla en el cuarto partido de 2017. Jones sumó en 2017 la friolera de 17 sacks y Golden había conseguido 12,5 un año antes. No está claro que esté recuperado a tiempo para el inicio de la temporada, pero con los dos en forma la defensa de Arizona puede volver a sembrar el pánico en las OL rivales. Mientras llega Golden, Benson Mayowa no debería aportar casi nada. Por dentro han perdido a Frostee Rucker, pero vuelve Corey Peters y ha llegado el momento de que Robert Nkemdiche, primera ronda de 2016, demuestre que su elección no fue un error.

    Los linebackers también cambian bastante. No repetirá Karlos Dansby, retirado a los 36 años. Deone Bucannon seguirá siendo el ‘will’ titular pese a su temporada pasada, Haason Reddick ocupará el ‘sam’ después de un año difícil de rookie de primera ronda y Josh Bynes parece muy poquita cosa como ‘mike’. Además, falta profundidad. Muchas cosas tendrán que pasar para que el trío de linebackers de Arizona tenga un mínimo de solidez.

    CONCLUSIÓN:

    A veces suena la flauta y un equipo con demasiados retales encaja y gana partidos. Yo creo que será complicadísimo que la defensa de Arizona se siga manteniendo arriba en el ranking con la cantidad de agujeros que tiene que tapar y jugadores nuevos no muy buenos que encajar. El ataque también tiene que solucionar problemas enquistados y seguirá dependiendo de Fitzgerald y David Johnson. El calendario ayuda con cinco partidos teóricamente asequibles como locales antes del bye en la semana 9, y si ahí suena la flauta podrán soñar con un récord equilibrado. Sin embargo, creo que difícilmente ganarán más de cuatro o cinco partidos, y si sufren otra plaga de lesiones podrían ser aspirantes al 1 del draft. Pero todo eso dará lo mismo. Lo único importante es que confirmen a Josh Rosen como el quarterback franquicia para muchos años con el que llevan soñando tanto tiempo.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Oakland Raiders

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Oakland Raiders


    Parto de la premisa de que los Raiders han estado tres años sin entrenador y con el temor de que sigan sin tenerlo. No es una certeza, pero casi. Jon Gruden llegó a la NFL siendo un niño prodigio, evolucionó hacia diva, ganó un anillo con los...

    Parto de la premisa de que los Raiders han estado tres años sin entrenador y con el temor de que sigan sin tenerlo. No es una certeza, pero casi. Jon Gruden llegó a la NFL siendo un niño prodigio, evolucionó hacia diva, ganó un anillo con los Buccaneers cuya paternidad muchos otorgan a Tony Dungy y terminó saliendo de mala manera de Tampa después de haber conseguido unanimidad: todo el vestuario estaba contra él.

    Un desliz lo puede tener cualquiera y es complicado negarle los galones, pero Gruden ha estado diez años siendo analista televisivo y no entrenador. Entiendo que todo este tiempo ha seguido ligado a la NFL y analizando cómo evolucionaba este deporte, asumo que tiene una mente privilegiada y que ha nacido para inventar football, pero también creo que cualquiera que deje de ejercer su profesión durante diez años, por muy ligado que siga a ella, volverá muy oxidado y necesitará un periodo de adaptación que en la NFL no existe.

    También me preocupa el giro que está tomando esta franquicia bajo el mando de Mark Davis. El que suponíamos hijo mimado del viejo Al se ha destapado como un caimán de las finanzas tanto o más inteligente que su padre. Su habilidad para mover la franquicia a Las Vegas ha sido genial. Sin embargo, empiezo a pensar que tiene la misma manía de su padre por intervenir en el aspecto deportivo. No me puedo creer que el fichaje de Gruden no sea principalmente un reclamo publicitario como ya lo fue el de Marshawn Lynch. Solo espero que estos Raiders no continúen jugando con el freno de mano echado mientras su muñeco diabólico hace muecas en la banda y acapara focos.

    Quizá me equivoque, y Gruden regrese coronado de laurel mientras un esclavo le recuerda que solo es un hombre. No se puede negar que se ha rodeado muy bien con un staff técnico de lujo. Greg Olson y Paul Guenther tienen galones de sobra como coordinadores ofensivo y defensivo. Tampoco hay que olvidar que en Oakland hay un grupo magnífico de jugadores jóvenes que llevan hibernando algún tiempo entre las lesiones y el caos que fue el año pasado la franquicia.

    Por ejemplo, ¿Qué Carr es el de verdad? ¿El que nos deslumbró a todos en 2015 y 2016 o el que retrocedió bastantes escalones el año pasado, perdió confianza, seguridad y hasta talento en un mediocre 2017? Se supone que lo complicado es pasar con nota los primeros dos o tres años y una vez logrado todo es evolucionar y despegar hacia el cielo. Lo que no crea haber visto nunca es un tipo que juega bien tanto tiempo como Carr y de pronto se estanca. La explicación más repetida es que arrastró un problema de espalda y que el dolor afectó gravemente a su juego. Por eso, lo lógico es esperar que el quarterback rebote hacia arriba y ese empujón sirva para que todo el equipo rebote en ataque. Que hecha mi crítica a la elección de Gruden como head coach, siempre fue un entrenador que mimó a sus quarterbacks con una west coast pura y machacante que le va a Carr como anillo al dedo. Y por seguir añadiendo virtudes, pese a que él es un especialista en juego de pase, Gruden cimentó su éxito como entrenador principal, tanto en Oakland como en Tampa, con una defensa muy sólida y un empeño obsesivo por controlar el reloj con una sucesión casi aburrida e interminable de pases cortos casi imposibles de defender.

    Dicho lo cual, entre un Gruden de vuelta después de diez años y Jack del Rio no hay color. Por mucho que sea un fichaje más empresarial que deportivo, Gruden y su staff técnico mejoran una barbaridad el vacío absoluto de ideas en el que han vivido los Raiders durante tres años. Es un alivio que no volvamos a ver más el “sal ahí y juega como sabes, chaval” que fue el mantra del equipo plata y negro durante una etapa infausta.

    ATAQUE: a cuadrar el círculo

    Como he dicho, creo que el staff se va a centrar en evolucionar el juego de Carr, su quarterback. Si uno ficha a Olson como coordinador ofensivo es precisamente para eso. Lo que no acabo de entender es cómo cuadra un juego de posesión que facilite el trabajo al quarterback con un grupo de receptores explosivo formado por Amari Cooper, Jordy Nelson y Martavis Bryant. Tampoco Derek Carrier entusiasma mucho como tight end por mucho que Olson se lo trajera de los Rams bajo el brazo, aunque Jared Cook sigue en el equipo y el año pasado jugó una de las mejores temporadas de su carrera. No es que el bloque sea malo, todo lo contrario, aunque creo que Carr echará mucho de menos a Crabtree. Incluso puede ser dinamita si el bajón de Jordy Nelson en 2017 se debió a la baja de Aaron Rodgers y no a una decadencia por sus 33 años. La cuestión es que no me imagino un equipo de Gruden con Carr lanzando misiles intercontinentales a Cooper y Nelson, que es donde marcan la diferencia. Imagino más un juego así en un equipo de Jack del Rio. Por eso tengo gran curiosidad por saber cómo va a adaptar su sistema a los jugadores disponibles.

    También tengo curiosidad por saber cómo va a encajar Marshawn Lynch en un vestuario con Gruden. El entrenador ya echó a Marquette King por razones más humanas que deportivas y me sorprende que el head coach haya tragado con el carácter de ‘Beast mode’ salvo que sea una imposición de Mark Davis. Tampoco me extrañaría que más pronto que tarde Lynch decida irse en el momento más inoportuno tras discutir con Gruden para dejar tirada a la franquicia. En los Raiders ese tipo de cosas han sido posibles siempre y no van a cambiar ahora. Para cubrirse las espaldas han fichado a Doug Martin que, estoy seguro, todavía tiene gasolina en el depósito, aunque en general parece un backfield de circunstancias que se renovará sin duda de arriba a abajo en la próxima agencia libre. En 2017 fue el octavo peor equipo corriendo y es difícil imaginar que mejoren mucho esa marca.

    La línea ofensiva de Oakland solo concedió 24 sacks la temporada pasada, la tercera mejor marca de toda la NFL. Un año antes había sido la mejor, así que simplemente han continuado la tendencia, aunque deber recuperar autoridad en el juego de carrera. El interior no sufrirá cambios con uno de los mejores tríos de guards y centers de la NFL: Kelechi Osemele (LG), Rodney Hudson (C) y Gabe Jackson. La revolución ha llegado en los tackles. Donald Penn (LT) y Marshall Newhouse (RT) fueron los dos titulares en 2017, pero el primero se ha marchado a Buffalo y Donald Penn tiene ya 35 años y no le queda mucha gasolina. En primera ronda del draft eligieron a Kolton Miller que será el titular en la izquierda desde ya y en tercera ronda a Brandon Parker, que ocupará el lado derecho en cuanto esté preparado. Mientras, Donald Penn moviéndose de lado y el recién fichado Breno Giacomini competirán por el puesto.

    DEFENSA: empieza de cero y ¿sin Mack?

    Los problemas contractuales entre un jugador en rebeldía y una franquicia casi siempre terminan con un acuerdo de última hora y el deportista volviendo al redil. Sin embargo, Khalil Mack está tensando la cuerda mucho más de lo normal. Cada vez hay más rumores de que los Raiders podrían estar buscando un ‘trade’ con el jugador y los Packers aparecen como favoritos. Eso provoca que la previa de Oakland quede condicionada a lo que suceda con Mack. Si se marcha, todo el bloque quedará muy comprometido y Gruden habrá fracasado en su primera gran batalla dentro del vestuario. No será la última vistos los antecedentes.

    Parece que el entrenador lo veía venir, porque en el draft gastó su segunda ronda (P.J.Hall, DT), una tercera (Arden Key, DE) y una quinta (Maurice Hurst, DT) en reforzar la línea ofensiva. Es muy posible que ambos tackles puedan llegar a ser titulares este mismo año. Sobre todo porque Eddie Vanderdoes, que tuvo un año buenísimo como novato, está en ‘injury reserve’ mientras se recupera de una lesión de ligamentos en la rodilla que sufrió en la última jornada de 2017. Por ahora, Justin Ellis parece un titular indiscutible y Mario Edwards ocupará la otra posición hasta que uno de los novatos esté listo. Por fuera dependen de lo que suceda con Mack. Sus 10,5 sacks y 61 placajes de 2017 son difíciles se sustituir. Tank Carradine, fichado en la agencia libre, parece poca cosa para cubrir la posible baja, así que el novato Key tendrá que ponerse las pilas. En el otro lado seguirá Bruce Irvin, que el año pasado fue el complemento perfecto para Mack y sumó 8 sacks y 38 placajes.

    Durante mucho tiempo el trío de linebackers ha sido el gran quebradero de cabeza de este equipo. Sobre todo en cobertura de pase. Los tight ends y los receptores desde el backfield jugaban a placer por su incompetencia. Gruden ha decidido reconstruir completamente el grupo. Probablemente los tres titulares sean tres de los fichajes de la agencia libre: Derrick Johnson, que sigue siendo un seguro como MLB a sus 35 años, Tahir Whitehead, que jugó una fenomenal temporada en Detroit el año pasado con 110 placajes combinados y Emmanuel Lamur o Kyle Wilber, que eran suplentísimos en Minnesota y Dallas. Del grupo del año pasado solo tienen opciones Marquel Lee, que tuvo un prometedor debut el año pasado.

    La secundaria también ha sido remodelada casi desde los cimientos. Para empezar, Gareon Conley, su elección de primera ronda de 2017, por fin será titular después de perderse casi entero el año de rookie. De los cornerbacks titulares hace doce meses no hay ni rastro. De toda la secundaria solo seguirá como titular el strong safety Karl Joseph y, quizá, el free Reggie Nelson. En cuarta ronda del draft eligieron al cornerback Nick Nelson y en la agencia libre ficharon a Rashaan Melvin, un buenísimo segundo corner, Daryl Worley, Leon Hall, Shareece Wright y al free safety Marcus Gilchrist. Con todos ellos tendrán que monta una secundaria que literalmente empieza de cero.

    CONCLUSIÓN:

    John Gruden ha puesto los Raiders patas arriba. Es lógico porque es un proyecto nuevo y más después de venir de donde vienen con Del Rio. La consecuencia es que casi todo está por hacer, y más si Khalil Mack se termina marchando. Gruden ha intentado traer un líder muy veterano para afianzar cada línea para que el equipo sea competitivo desde ya. Aunque eso ya le funcionó muy bien en su anterior etapa, parece complicado que sea suficiente. Su calendario parece asequible con el bye en la siete, pero su guerra no es alcanzar la postemporada, sino reconstruir en tiempo récord. Creo que difícilmente llegarán a las seis victorias de 2017 y que ya sería un éxito que en diciembre lo franquicia no sea un polvorín, fagocitada por su ‘muñeco diabólico’.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los New Orleans Saints

    Así los veo: previa NFL 2018 de los New Orleans Saints


    La historia del deporte está llena de pequeños detalles, instantes inolvidables, que ponen el mundo patas arriba, destruyen guiones y convierten lo imposible en realidad al mismo tiempo que fabrican leyendas que de inmediato entran en la eternidad....

    La historia del deporte está llena de pequeños detalles, instantes inolvidables, que ponen el mundo patas arriba, destruyen guiones y convierten lo imposible en realidad al mismo tiempo que fabrican leyendas que de inmediato entran en la eternidad. Ningún guionista, ningún escritor, ninguna película han conseguido nunca imitar ese segundo de incredulidad absoluta, sorpresa mayúscula, emoción intensa y felicidad o tristeza total que provocan esos momentos.

    En la ronda divisional de 2017 lo Saints tenían ganados a los Vikings después de un partido maravilloso. A falta de 10 segundos, Keenum lanzó un pase desesperado desde su propia yarda 39 a Diggs para que, inexplicablemente, Marcus Williams fallara el placaje y se desatara la magia… o la pesadilla absoluta. Y ahí, en ese momento, cambió la historia. Así que nunca sabremos qué habría pasado si los Saints hubieran llegado a la final de conferencia. Lo que tengo muy claro es que, si alguien llega nuevo a la NFL y me pregunta qué hacer para enamorarse de este deporte para siempre, hoy le recomendaría sin dudarlo que viera seguidos, inyectados en vena, todos los partidos de los Saints del año pasado. Si no muere de sobredosis, será abducido por el football americano por el resto de su vida.

    Porque los Saints de 2017 fueron por fin lo que llevábamos tres años esperando que fueran y nunca terminaba de aparecer. Una simbiosis perfecta de ataque letal y defensa eficiente. Un espectáculo de fuegos artificiales en cada jugada pero, esta vez sí, con un guion coherente. Brees dejó de sumar yardas como un caballo desbocado que al final no se plasmaban en victorias. El backfield dejó de ser un comité sin guion coherente para ser poblado por una pareja (Ingram-Kamara) que mereció el MVP compartido. Sean Payton dejó de parecer el director de una orquesta desafinada con grandes músicos y puso en marcha un plan de juego que recobró todo el sentido. Un lujo para nuestros ojos, un placer para los sentidos, una alineación de planetas irrepetible…

    …¿Irrepetible? ¿Seguro?

    A estas altura hablar de la edad de Drew Brees da hasta pereza. ¿Para qué vamos a preocuparnos del tiempo que le pueda quedar? ¿Qué sentido tiene? Es mucho mejor relajarse y disfrutar de un héroe griego teletransportado a nuestra era. Y el día que se quede sin pilas, pues qué le vamos a hacer. Mientras tanto ahí está lanzando rayos sobre la tierra desde su nube de infalibilidad. Que la fiesta no decaiga y por ahora no tiene pinta. El año pasado consiguió el mayor porcentaje de completados de su carrera, una de sus mejores cifras de yardas ganadas por pase y la menor cifra de intercepciones desde que está en los Saints para añadir a todas sus virtudes de siempre un mimo por el balón, un empeño por protegerlo y no ponerlo en riesgo, digno de una madre.

    A ese Brees eternamente joven hay que unirle una plantilla que prácticamente no ha sufrido bajas importantes y que, por el contrario, se ha reforzado a conciencia. Los Saints de 2018 podrían acabar el trabajo iniciado hace doce meses porque, nombre por nombre, en teoría son mejores… aunque la historia nos demuestra que en el caso de Nuevas Orleans eso no es suficiente.

    ATAQUE: Ingram y Kamara sembrando el pánico

    La temporada empieza para ellos con un inconveniente importante. Mark Ingram se perderá los cuatro primeros partidos por sanción. En cuanto se supo la noticia ficharon a Shane Vereen como parche que pueda cubrir algo su ausencia. Ingram y Kamara formaron la pareja de moda en la NFL 2017. El primero sumó 1124 yardas de carrera (4,9 por intento) y 416 de pase además de 12 touchdowns. El segundo, 728 de carrera (6,1 por intento) y 826 de pase, y eso que en los tres primeros partidos aún se estaba rodando como rookie. Fueron literalmente imparables, cada balón que tocaba Ingram era primer down y cada uno de Kamara un big play. Una vez pasen el peaje de septiembre sin Ingram, no hay razón para que no siga la fiesta. Y los que decidan cerrarse para no dejarles pasar se toparán con un festival de pases que podrán destrozarles. Es complicadísimo defender a un ataque con tantas soluciones.

    En el grupo de receptores ya no hay duda de que Michael Thomas puede ser el gran referente de la posición en la NFL de los próximos años junto a Odell Beckham. Si su primera temporada fue magnífica, en su segundo año ganó además el protagonismo reservado a los grandes jugadores. Siempre aparecía en los momentos clave para hacer una recepción de esas que solo están al alcance de los grandes extraterrestres. También seguirá Ted Ginn como número dos después de una temporada en que lo agarraba todo. Han fichado a Cameron Meredith, que puede ser un jugador importante si recupera el nivel anterior a la grave lesión que le hizo perderse toda la temporada pasada en Chicago. Por último, eligieron en el draft a Tre’Quan Smith en 3ª ronda, que para empezar seguramente forme en el slot. Lo que sigue algo flojo es el tight end. Han dejado ir a Coby Fleener, que ha decepcionado en Nueva Orleans, y sigue Josh Hill, más un bloqueador que receptor. Ha llegado Ben Watson para recibir, pero a sus 37 años es una solución de urgencia para ganar ya o ya.

    Uno de los secretos del éxito de los Saints desde que ganó la Super Bowl en 2009 ha sido su línea ofensiva, siempre entre la élite de la NFL. El año pasado, una vez más, se salió. Solo permitió 20 sacks y también estuvo entre las mejores en el juego terrestre. Pueden echar de menos a Kelemete (G), que se ha marchado a Houston y era el sexto hombre de un grupo cuyo principal problema son las lesiones. Por lo demás, el quinteto titular se mantiene igual con Terron Armstead (LT), Andrus Peat (LG), Max Unger (C), Larry Warford (RG) y Ryan Ramczyk (RG), lo que siempre es una garantía.

    DEFENSA: gran apuesta por Davenport

    Los Saints echaron un órdago que ha dado mucho que hablar pagando su primera ronda, y la de 2019, para subir a por Marcus Davenport, un defensive end descomunal y rapidísimo al que, según dicen algunos especialistas, le falta un hervor. Davenport tiene la difícil misión de demostrar que puede hundir líneas ofensivas este mismo año y los Saints van a necesitar que lo haga. Con que solo se parezca un poco a Cameron Jordan, una bestia que el año pasado firmó 13 sacks, habrá merecido la pena. La elección se explica tras la rotura del tendón de Aquiles de Alex Okafor, el titular hasta ahora en la posición, que si vuelve totalmente recuperado se convertirá en relevo de lujo. El interior de la línea también es fantástico con Sheldon Rankins (1º ronda de 2016) y Tyeler Davison, y con David Onyemata como un tercer tackle que sería titular en muchos equipos.

    El grupo de linebackers se ha reforzado magníficamente con la llegada de Demario Davis después de jugar en los Jets su mejor temporada como profesional. Logró nada menos que 135 placajes combinados y 5 sacks. Debería convertirse de inmediato en el líder de un grupo con muchísimos relevos en el que Alex Anzalone ganará protagonismo después de ser elegido en 3ª ronda en 2017 y perderse casi todo el año rookie por lesión. AJ Klein, Manti Te’o, Hau’oli Kikaha y Craig Robertson completan un grupo de comodines que Dennis Allen, coordinador defensivo, mueve garantizando eficacia en función de las necesidades de cada momento en el partido, pero al que le faltaba el líder que parecen haber encontrado con Davis.

    Lo que resucitó globalmente a toda la defensa de un año para otro fue la secundaria. Cambió radicalmente tras la elección de Marshon Lattimore en primera ronda del draft de 2017. Con él todo el grupo dio un salto de calidad increíble, y pasó de ser la peor secundaria de la NFL en 2016 a acercarse a la élite. Pese a ello, no se han quedado parados y han traído de vuelta a Patrick Robinson tres años después de su marcha y ya convertido en uno de los mejores corners de la NFL. Junto a ellos estarán Ken Crawley, otra promesa emergente pese a ser no drafteado de 2016, y PJ Williams en el nickel. Los Saints son uno de esos equipos que se ha apuntado más rápido a la moda de jugar con tres safeties (quizá porque fueron de los primeros que lo intentaron en la etapa de Rob Ryan como coordinador defensivo) y usaron ese tipo de formaciones mucho el año pasado. En 2018 podrán seguir haciéndolo porque tienen un buen tridente en la posición. Marcus Williams tuvo un buenísimo debut como novato pese al clamoroso error en el famoso touchdown de Diggs, Von Bell también seguirá como titular y el puesto de Vaccaro, que se ha ido a Tennessee, será ocupado por Kurt Coleman, recién llegado de Carolina.

    CONCLUSIÓN:

    Creo que la batalla entre Saints y Falcons y Panthers por llevarse la NFC Sur va a ser uno de los mayores alicientes de la liga en 2018. Como dije en su previa, apuesto por los Falcons, pero la mayoría piensa que la ganarán los Saints. También son junto a Eagles y Packers los grandes favoritos para ganar la Conferencia Nacional en todas las casas de apuestas. Su calendario no arranca muy complicado, pero tienen el descanso algo pronto en la semana 6 y a partir de ahí prácticamente no hay un rival sencillo a priori. Pese a su calidad, los Saints acabaron en 2017 con un récord 3-3 en sus últimos partidos, cuando parecieron desinflarse un poco. Me da miedo que, pese a todas sus virtudes, les vuelva a suceder lo mismo que en 2014, 2015 y 2016, cuando su récord fue mucho peor que su juego. Su gran problema sigue siendo lo mucho que les cuesta cerrar partidos apretados, sobre todo esos días en los que Brees no logra calentar el brazo, que es su gran talón de Aquiles. Para mí sería una sorpresa que no entraran en postemporada, pero también que todo les vaya tan de cara como el año pasado.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Jacksonville Jaguars

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Jacksonville Jaguars


    El problema no es que Blake Bortles sea bueno o malo. El problema es que pasa de todo. Y eso es exactamente lo que lleva haciendo cuatro años en los que siempre ha inflado sus estadísticas en los minutos de la basura. Todo lo bueno que diré sobre la...

    El problema no es que Blake Bortles sea bueno o malo. El problema es que pasa de todo. Y eso es exactamente lo que lleva haciendo cuatro años en los que siempre ha inflado sus estadísticas en los minutos de la basura. Todo lo bueno que diré sobre la plantilla a partir de aquí queda marcado por los caprichos de un tipo que ha decidido encarnar en la vida real el prototipo de quarterback de universidad que caricaturizan en las comedias americanas. Rey de la fiesta, ligón de turno y eterno consentido. El drama, la terrible tragedia y horror de esta farsa, es que los Jaguars necesitan a Bortles porque no tienen otra cosa.

    Lo que no me creo es que buscaran un quarterback en la agencia libre con tanto ahínco como dijeron… para terminar fichando a Cody Kessler. ¡Cody Kessler! Para resumir la situación, ahora tienen un quarterback con el físico y la fuerza en el brazo para jugar, pero al que ni le interesa, ni quiere aprender cómo hacerlo, y otro con muchísimas ganas, pero sin físico ni brazo. Y que yo sepa, todavía no se ha desarrollado la técnica para combinar dos personas en un solo cuerpo.

    Creo que todos esperábamos algo más emocionante. Un Teddy Bridgewater por si sonaba la flauta con su pierna reconstruida, un Sam Bradford poniendo una vela a San Antonio para que se mantenga sano o un Case Keenum que atesora a paladas toda la profesionalidad que le falta a Bortles. Todos ellos podían competir por la titularidad con él; ponerle en el brete de tomarse la cosa en serio o irse de fiesta a otra parte. Pero no. ¡¡¡Cody Kessler!!! Y no creáis que no me guste. Si Kessler es capaz de jugar como en 2016 en Cleveland, aun sin ganar un solo partido, le prefiero a Brotles con los ojos cerrados. El problema es que, a diferencia de los tres primeros, nadie se cree que vaya a competir de verdad por el puesto; a ser mucho más que un suplente sin lujos. Por mucho que Tom Coughlin sea un viejo gruñón que no se casa con nadie, por mucho que contemple el imperio Jaguar desde las alturas como una especie de ‘dios padre todopoderoso’ haciendo y deshaciendo a su gusto (a Dios gracias), parece descabellado que se atreva ni siquiera a intentar abrir un debate Kessler-Bortles, aunque sea necesario. Que Dios nos coja confesados.

    Y Bortles, siempre Bortles, seguirá siendo el eslabón más débil de un equipo que es muy bueno porque tiene una defensa de quitar el hipo, una OL infranqueable y un corredor que parece un Talgo Pendular. Pero que nadie olvide que la AFC Sur el año pasado era un solar con dos equipos sin quarterback y otro sin cabeza. Así cualquiera. Los Jaguars solo necesitaron quitarse el lastre Bradley para salir disparados como un muelle desesperado por recuperar su posición natural.

    Así que tan engañoso fue el 10-6 del año pasado (con tres derrotas en los últimos cinco partidos), como el 3-13 y el 5-11 de los dos anteriores. Los Jaguars ya tenían entonces plantilla para soñar con estar en postemporada. Otra cosa es que en 2017 hayan podido alcanzar su límite con el Bortles de siempre a los mandos. Y en 2018 no me creo que vayan a conseguir que salte al emparrillado un Bortles muy diferente, por mucho que siga pensando que incluso podría llegar a ser un quarterback legítimo en la NFL si estuviera en el campo con la cabeza en el partido en vez de en la chica con la que va a cenar esa noche.

    Es una lástima que Doug Marrone, un entrenador con mentalidad ofensiva, muy serio, y que lo ha hecho muy bien en cada lugar en el que ha estado, vuelva a ver lastrado por culpa de otro quarterback un gran proyecto que debió liderar mucho antes. Como entrenador de los Bills en 2013 y 2014 logró configurar la mejor plantilla que ha tenido Buffalo desde los tiempos de Marv Levy, pero la falta de un quarterback de garantías hizo saltar el proyecto por los aires. Espero que ahora no le suceda lo mismo, porque creo que posiblemente sea el mejor entrenador bajo el radar de la NFL actual.

    ATAQUE: Fournette embistiendo

    No creo que encomendarse a Leonard Fournette pueda ser suficiente esta vez. Incluso discutiría que la temporada del pick 4 del draft 2017 hubiera sido tan increíble como se está diciendo pese a que los Jags terminaran primeros en el ranking de ataques terrestres. Se perdió tres semanas por lesión y solo superó las 4 yardas por intento en cuatro partidos, incluidos los tres de playoffs. Dejó detalles increíbles y fue un factor decisivo, pero este año debería mejorar. Y creo que lo hará. Otra cosa es que su capacidad para fijar defensas y obligarlas a acumular jugadores en la caja fuera clave para los Jags. Con sus 20,6 intentos por partido hizo menos malo a un Bortles que consiguió más porcentaje de completos y menos intercepciones que nunca gracias a un campo con muy poco tráfico. Cuando pienso las diabluras que podría hacer un quarterback élite gracias a un running back como Fournette se me saltan las lágrimas. Detrás ya no estará Chris Ivory, pero seguirá T.J. Yeldon, que es un suplente de lujo.

    Hace un par de años, Marqise Lee, Allen Hurns y Allen Robinson parecían el tridente de receptores jóvenes más prometedor de la NFL. Ahora esa sociedad se ha disuelto después de fracasar estrepitosamente. Allen Robinson se perdió casi toda la temporada por lesión y se ha marchado a Chicago, Hurns parece haber quedado en casi nada y se ha marchado a Dallas. También se ha marchado el tight end Marcedes Lewis (Packers) totalmente amortizado a sus 34 años. Eso significa que han tenido que reconstruir el grupo de receptores casi entero. Lee estará acompañado por Donte Monclief, recién llegado desde Indianapolis, y D.J. Chark, elegido en segunda ronda del draft. En la plantilla también estaban Keelan Cole y Dede Westbrook que, sobre todo el primero, rindieron bastante bien su año de rookies. Para el tight end han fichado a Austin Seferian-Jenkins que puede armarlas pardas con Bortles, pero sobre todo fuera del campo. Globalmente no es un mal grupo, aunque le falte el glamour de temporadas anteriores, y necesitará que el novato Chark asuma cuanto antes el papel de receptor número uno.

    La línea ofensiva fue un lujo el año pasado. La mejor en yardas de carrera y la tercera que permitió menos sacks. Este año debería ser aún mejor. Repiten Cam Robinson (LT), Brandon Linder (C), AJ Cann (RG y el peor del grupo) y Jermey Parnell (RT). Patrick Omameh, el guard izquierdo en 2017, se ha marchado a los Giants y los Jags han mejorado la posición con el que quizá haya sido su mejor fichaje en la agencia libre: Andrew Norwell. Con su llegada, Fournette debería encontrar las autopistas interiores que a veces echó de menos el año pasado. Sin olvidar que Robinson fue rookie en 2017, solo permitió cuatro sacks y llegará a esta temporada mucho más maduro. Cualquier quarterback soñaría con tener delante una línea ofensiva así… Bortles sueña con otras cosas más lúdicas.

    DEFENSA: quizá la mejor de toda la NFL

    La mejor noticia para ellos es que no han perdido ningún jugador importante de su columna vertebral en la agencia libre. Del once titular, quizá solo Paul Posluszny (MLB) que se ha retirado, y Aaron Colvin, cornerback nikel en 2017, que será sustituido por D.J. Hayden, recién llegado de los Lions. La pérdida en la secundaria no parece grave, y menos teniendo como uno y dos a Jalen Ramsey, quizá el mejor cornerback dela NFL actual y AJ Bouye, quizá uno de los cinco mejores. Así de simple y así de fácil. Los safeties, Barry Church (SS) y Tashaun Gipson (FS), no alcanzan esos niveles de excelencia pero rinden a la perfección y, por si acaso, en tercera ronda del draft eligieron a Ronnie Harrison, que este año ya tendría que tener muchísimos minutos. Sorprende que en la agencia libre ficharan dos safeties más, Cody Davis y Don Carey, para tener la posición sobrecubierta. ¿Qué estará tramando Todd Wash, el coordinador defensivo?

    Con todo, la joya de esta defensa llena de diamantes es la línea. El póker de ases repite con Yannick Ngakoue (DE-12 sacks), Abry Jones (DT-1 sack), Malik Jackson (DT-8 sacks) y Calais Campbell (DE-14,5 sacks). Marcell Dareus parecía ya un buen suplente por dentro, pero los Jags han dado una vuelta de tuerca más dándose el gustazo de elegir en primera ronda a Taven Bryan, un tackle que probablemente le quite el puesto de inmediato a Jones. Si esta línea ya era calificada como la mejor de la NFL actual, podría luchar por merecer entrar en el debate de la mejor de todos los tiempos.

    La fiesta sigue con los linebackers. Telvin Smith y Myles Jack son una tremenda pareja de exteriores que sumaron 142 placajes en 2017. La retirada de Posluszny no es tan grave como parece. Este año iba a ser agente libre y ya contaban con que no iba a seguir en el equipo. Blair Brown estuvo trabajando todo su año rookie para poder relevarle con garantías, aunque sorprende que los Jags no invirtieran más en la posición. No hay prácticamente banquillo y elegir a Leon Jacobs en séptima ronda no parece suficiente.

    La defensa de Jacksonville fue la segunda que menos yardas permitió y también la segunda en puntos permitidos solo por detrás de Minnesota Vikings. Además, la segunda con más sacks detrás de Pittsburgh y la segunda con más intercepciones detrás de Baltimore. Y no hay ninguna razón para pensar que no pueda repetir cifras similares en 2018.

    CONCLUSIÓN:

    Los Jaguars están a un quarterback de ser el máximo favorito de la AFC y a un ‘no quarterback’ de pegarse un trompazo memorable. El año pasado no solo defendieron, también fueron increíblemente prácticos en ataque para acabar como el quinto equipo con más puntos conseguidos. Pero me parecen cifras irreales que no dicen la verdad sobre lo que fue ese ataque, siempre con el asterisco de un Bortles que intentó adoptar un nuevo perfil de jugador seguro en el que no encaja y que nunca consiguió librarse de su espíritu temerario y pasota. Este año deberían seguir siendo favoritos y parecen el equipo más potente de la AFC Sur por mucho que mejoren Houston y Titans y aunque Luck vuelva a Indianapolis. Su calendario no es sencillo, pero el bye en la 9 y cinco de los ocho primeros partidos en casa debería ayudarles a coger carrerilla. No creo que mejoren el 10-6 de 2017, pelearán la división contra los Texans hasta el último día… pero seguirán a un quarterback de ser aspirantes al anillo salvo que Bortles deje de ser él mismo.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Baltimore Ravens

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Baltimore Ravens


    Una de las cosas más difíciles que hay en esta vida es acertar con el momento ideal en que hay que hacer algo. El momento en que hay que comprar una casa o un coche, cambiar de trabajo, tener un hijo, decir si quiero o no quiero verte más, hacer una...

    Una de las cosas más difíciles que hay en esta vida es acertar con el momento ideal en que hay que hacer algo. El momento en que hay que comprar una casa o un coche, cambiar de trabajo, tener un hijo, decir si quiero o no quiero verte más, hacer una inversión… o cambiar de quarterback. Lo curioso es que normalmente el protagonista de la decisión, el que más vueltas le ha dado al asunto, el que hay estudiado hasta el último detalle, tiene menos capacidad para acertar y menos perspectiva. El motivo es que le afectan muchos otros factores que no nublan el entendimiento del que lo ve desde fuera sin que ninguna carga le distorsione.

    Tal vez por eso quizá los únicos que no se habían dado cuenta hasta ahora de que Joe Flacco lleva algún tiempo restando en vez de sumar en Baltimore eran los propios seguidores de los Ravens. El staff lleva tiempo teniéndolo claro y haciendo cambios en su estructura y plan de juego para intentar que Flacco reviviera. Pero también creo que el vértigo de hacer una locura siempre les ha impedido dar un paso más radical, aunque fuera necesario. Vivir en la NFL sin quarterback es como vivir a la intemperie en Siberia, pero no cambiarlo a tiempo puede traer como consecuencia entrar en una somnolencia de la que es muy complicado salir. Un ejemplo son los años que los Bears han perdido con Cutler, sin atreverse a dar el paso de despedirle para salir de un círculo vicioso de desidia.

    Lo de los Ravens con Flacco no llega a ser tan perverso, que con él han ganado una Super Bowl y jugado seis de diez años en postemporada, pero en los cinco últimos años han entrado en una cuesta abajo cada vez más empinada, que incluso está afectando al espíritu de la franquicia. Han perdido la seguridad, la fe en el proyecto. Su ataque no para de dar bandazos de un lado a otro en busca de un camino que vaya a alguna parte. Mientras tanto están desperdiciando una defensa que tiene talento para ser comparada a las de los mejores tiempos de una franquicia y John Harbaugh se ve cada vez más agotado y con menos ideas.

    Los Ravens por fin se han atrevido a dar el paso que debe romper esa dinámica que les estaba llevando a ninguna parte, una lenta decadencia tocando los playoffs con la punta de los dedos, pero sin acabar de arrancar, algo muy similar a lo que les pasó a los Broncos, que fueron decayendo lentamente tras la retirada de Elway durante un puñado de años.

    Por eso ha sido tan importante la elección de Lamar Jackson en el draft. Un quarterback que podrá ser el futuro de la franquicia o no, pero que ha removido el avispero, vuelve a meterle presión a Joe Flacco, tendrá un sueldo de rookie barato durante los próximos cuatro años y, lo más importante, ha roto una tendencia que estaba haciendo polvo a los Ravens. Parece que harán falta por lo menos un par de años de formación para convertirle en un quarterback NFL, pero tienen incluso más, que a Flacco le quedan cuatro para terminar un contrato que ha lastrado cada año a su equipo en el mercado de fichajes, pero que ahora empieza a parecer asumible con lo que están pagando otras franquicias a sus quarterbacks.

    Así que, pase lo que pase, los Ravens ahora empiezan la temporada con otra perspectiva, y a Flacco se le acabó eso de echar siempre la culpa a los demás de que el ataque aéreo del equipo sea, como sucedió en 2017, el cuarto peor de la NFL en yardas conseguidas. La elección de Lamar Jackson es tan acertada que incluso podría hacer que Flacco mejore como quarterback. ¡La repera!

    ATAQUE: cambio radical de receptores

    Una de las quejas eternas de Flacco ha sido que casi nunca ha tenido buenos receptores. Este año también han aprovechado para poner la posición patas arriba. Se han marchado Wallace (número 1), Maclin (número 2) y Campanaro (número escientosmil). Que Perriman siga parece un acto de caridad inexplicable hacia un jugador elegido en primera ronda que siempre ha jugado con si fuera ‘no drafteado’. Han llegado Michael Crabtree, John Brown y Willie Snead, además de Jaleel Scott y Jordan Lasley en cuarta y quinta ronda ddel draft. Por si fuera poco, su primera elección del draft fue Hayden Hurst, según muchos uno de los mejores tight ends que nunca ha llegado a la elección colegial. Y en tercera insistieron con Mark Andrews, por si Flacco quería más tight ends. Ozzie Newsome, el mítico general manager de la franquicia, se despide del cargo para dar paso a Eric DeCosta después de redondear un draft ofensivo que podría pasar a la historia de la franquicia. Como veis, mucha juventud y tres veteranos capaces de rondar las mil yardas y con muchas ganas de reivindicarse, aunque todos ellos están pasando por un mal momento en su carrera. Un grupo que está pensado para potenciar los puntos fuertes de Flacco.

    En el backfield Alex Collins nos dejó estupefactos el año pasado, cuando tuvo que dar un paso adelante para arreglar el desastre Terrance West e irrumpió como un titular legítimo. No superó las 1000 yardas porque solo fue titular en 12 partidos y sumó 4,6 yardas por intento. Todos ellos números casi de jugador bueno, aunque le falta mejorar su eficacia en la zona de anotación. Detrás estarán Kenneth Dixon, que vuelve de una lesión, y Javorius Allen, muy eficaz en su labor de especialista de terceros downs, para formar un backfield que tal vez no acapare focos, pero que sí parece solucionar el problema que Baltimore había tenido con el ataque terrestre desde la marcha de Ray Rice.

    En la línea ofensiva sí parecen tener algunos problemas. Han perdido a Ryan Jensen (C) y a Austin Howard (RT) y tendrán que remplazarles con novatos y con lo que había en la plantilla del año pasado, que era muy poco. El tackle derecho tal vez no sea un problema con la elección de Orlando Brown en tercera ronda, pero no parece haber ningún center decente y tendrán que conformarse o con Matt Skura, que el año pasado ya sufrió en el guard derecho cuando faltó Yanda, o con Alex Lewis. James Hurst seguirá como left guard mientras Ronnie Stanley (LT) y Marshal Yanda (RG) serán las estrellas que sustentarán el bloque. El año pasado ya parecían tener puntos muy débiles pero terminaron entre los mejores en el ranking de sacks y tampoco estuvieron mal abriendo puertas a la carrera, por lo que es de suponer que podrán seguir sobreviviendo pese a todos los inconvenientes.

    DEFENSA: joven, profunda y dominante

    La defensa de Baltimore volvió a ser el año pasado la sexta que menos puntos permitió a sus rivales. Terrell Suggs sigue aterrorizando a los quarterbacks rivales como siempre pese a que cumplirá 36 años en octubre. El año pasado sumó 11 sacks y su rendimiento no parece decaer pese a la edad. Pero lo importante es que, al contrario de lo que ha pasado con el ataque, la defensa se ha renovado durante las últimas temporadas para estar llena de jugadores muy jóvenes extraordinarios. C.J. Mosley, el middle linebacker (1ª de 2014), quizá sea ya el mejor de su posición en la NFL y parece haberse sacado abono para la Pro Bowl. Después han ido llegando Za’Darius Smith (4ª de 2015), Judon (5ª de 2016), Correa (2ª de 2016), Onwuasor (no drafteado de 2016), Bowser (2ª de 2017), Tim Williams (3ª de 2017)… para formar junto a Suggs y Mosley el mejor grupo de linebackers de 3-4 de la NFL. Por delante, Brandon Williams, Michael Pierce y Brent Urban forman una línea potente que se ha ido reforzando con bastante éxito con elecciones de tercera o cuarta ronda casi año tras año (Kaufusi, Carl Davis, Willie Henry, Chris Wormley…).

    Pero lo mejor de todo es la secundaria. La llegada de Eric Weddle hace dos años le dio al bloque el ingrediente que le faltaba para ser dominante. Weddle forma junto a Tony Jefferson una pareja de safeties con el don de la ubicuidad. Marlon Humphrey seguramente sea el cornerback 1 después de impresionar en su año de rookie, Jimmy Smith sigue siendo muy bueno cuando consigue mantenerse sano, Tavon Young vuelve al slot después de perderse todo 2017 por lesión, han elegido a Anthony Everett en cuarta ronda del draft, y Brandon Carr renovó su contrato después de haber ido de menos a más en su primera temporada con los Ravens. Todos forman un grupo numeroso y con mucho talento, que debería ser incluso mejor esta temporada si Weddle no baja el rendimiento a sus 33 años.

    EQUIPOS ESPECIALES: el francotirador Justin Tucker

    En estas previas no suelo hacer referencia a los equipos especiales. Sin embargo aquí haré una excepción porque Justin Tucker, su kicker, se convierte en un factor desequilibrante. En las últimas dos temporadas ha metido 15 de 17 field goals de más de 50 yardas. Eso provoca que la zona roja real de los Ravens sea mucho más larga que la de la mayoría de los equipos, lo que les ha dado algunas victorias importantes. Sam Koch, su punter, también es uno de los mejores de la NFL y consigue tremendas posiciones de campo para la defensa. Los equipos especiales de Baltimore siempre suelen estar en la élite de la NFL.

    CONCLUSIÓN:

    Quedarse fuera de los playoffs de 2017 perdiendo in extremis en Pittsburgh y el último partido en casa contra los Bengals fue una auténtica catástrofe, pero también sirvió para confirmar que Baltimore es competitivo hasta en sus peores años. Cuando la mayoría vaticinábamos que iban a darse un trompazo de campeonato, ellos compitieron todo el año lidiando con un ataque que iba a tirones y, una vez más, agarrándose al terreno con una defensa agresiva y eficaz. Este año sigue estando la defensa, han remodelado el ataque y le han metido a Flacco un petardo en el culo para que espabile. Y ya puede hacerlo; tiene un par de años para demostrar que merece un último gran contrato en la NFL. Su calendario es complicado porque juegan al principio muchos partidos como visitantes y se cruzan con la NFC Sur, pero también abundan los rivales teóricamente asequibles. Bajar del récord 9-7 sería un fracaso tremendo para un bloque que debería aspirar como mínimo a jugar la ronda divisional.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Dallas Cowboys

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Dallas Cowboys


    Visto con perspectiva, el récord 9-7 de los Dallas Cowboys el año pasado no se puede considerar un fracaso. No es un retroceso. La anomalía fue el 13-3 de la año anterior, cuando Dak Prescott irrumpió como un quarterback increíblemente seguro y...

    Visto con perspectiva, el récord 9-7 de los Dallas Cowboys el año pasado no se puede considerar un fracaso. No es un retroceso. La anomalía fue el 13-3 de la año anterior, cuando Dak Prescott irrumpió como un quarterback increíblemente seguro y eficaz, Zeke Elliott creó el pánico en las defensas como el corredor con más impacto en el juego de los últimos años y Jason Garrett fue elegido mejor entrenador del año mientras hasta él mismo se frotaba los ojos incapaz de creérselo.

    En 2017 Prescott perdió el halo de infalibilidad de su temporada como rookie e hizo números mucho menos espectaculares. Todavía no tan mediocres como para que se enciendan las luces de alarma, pero sí suficientemente preocupantes como para que durante la temporada que viene el quarterback deba ponerse las pilas, porque va a ser analizado con lupa. Sus casi 3.700 yardas de pase en 2017 fueron un éxito, pero las 3.324 de 2017 empiezan a oler a chamusquina. Como esa, todas las estadísticas importantes se derrumbaron de una forma preocupante y él perdió su mayor virtud, que había sido no cometer errores. Si Prescott no recupera las sensaciones de su temporada como rookie, puede empezar a temer por su Futuro. Jerry Jones no tiene la paciencia entre sus grandes virtudes y ser heredero de Romo y Aikman no es una papeleta sencilla.

    Parte del bajón de rendimiento de Prescott se puede achacar a que Zeke Elliott no fue tan decisivo como un año antes. La sanción de seis partidos estuvo sobrevolando siempre sobre su cabeza y se creó una situación de provisionalidad que quizá no afectara tanto a su juego personal como al global del equipo. Cumplió su sanción a partir de la semana nueve, cuando el equipo tenía un récord 5-3, y los Cowboys perdieron sus tres siguientes compromisos. No es que bajaran en picado las cifras terrestres, gracias a un Alfred Morris que estuvo fenomenal, pero su ausencia sí afectó gravemente al bloque, dejó el ataque sin soluciones y creó un vacío de autoridad. Como si la presencia de Zeke sirviera para que todos sus compañeros rindieran por encima de sus posibilidades y sin él volvieran a ser simples morales.

    Este año Zeke vuelve sin cargas en la mochila ni sanciones en el aire. A jugar como él sabe y a darle a su equipo un control exagerado del reloj, que fue una de sus grandes virtudes en 2016. Sin embargo, Prescott no lo tendrá tan fácil. La retirada de Witten y la marcha de Dez Bryant le dejan sin sus dos mejores objetivos de pase de 2017. El caso de Dez Bryant merece un aparte. Sigo asombrado de que siga sin equipo. Una de las grandes estrellas de la posición no puede haberse diluido en tres temporadas y con solo 29 años. Hay algo que no nos están contando. Parece que está rechazando ofertas a la espera de una llamada de un equipo que aspire al anillo. Ya no es problema de los Cowboys, pero siempre me ha sorprendido que el bajón de Bryant coincidiera exactamente con la ausencia de Romo. Insisto en que en esta historia hay algo importante que no sabemos.

    Otro que tampoco puede permitirse un fracaso es Jason Garrett. En siete años en Dallas solo ha conseguido dos clasificaciones para playoff y, sinceramente, desde fuera sigue pareciendo que el traje le queda muy grande. Aunque, como siempre, es difícil de medir el lastre que supone Jerry Jones, un propietario al que le gusta meter la mano en el vestuario y tomar decisiones deportivas.

    Como siempre, los Cowboys seguirán teniendo ese tufillo a casa de los líos que siempre ha afectado a sus posibilidades, pero esta vez tienen que andarse con ojo. El nuevo proyecto tras la era Romo aún no se tambalea, pero empiezan a aparecer algunas grietas.

    ATAQUE: depende demasiado de Elliott

    Como os decía antes, la mayor urgencia de estos Cowboys parecía encontrar un relevo para Dez Bryant y Jason Witten. Han intentado cubrir la baja del segundo eligiendo a Dalton Schultz en cuarta ronda del draft, pero la sombra de Witten es muy alargada, no es un novato de garantías, en la plantilla no parece haber nada más que echarse a la boca (¿Blake Jarwin?) y Prescott necesita por su forma de jugar un tight end poderoso sea como sea. Que nadie descarte que a última hora se pongan a buscar uno debajo de las piedras. Tampoco el fichaje de Allen Hurns o Deonte Thompson parecen cubrir la baja de Bryant, aunque Hurns nunca jugó en Jacksonville al nivel que se le suponía cuando llegó a la NFL y podría ser una de las resurrecciones de la temporada entrante. Pese a todo, ninguno de los dos hizo en 2017 mejores números que Bryant y quizá el auténtico heredero pueda ser Michael Gallup, una elección en tercera ronda con vocación de receptor profundo. Siguen Cole Beasley, que fue una sombra de sí mismo y volvió a sus números habituales, y Terrance Williams que con Prescott ha ganado en fiabilidad pero no pasa de ser un número 2 decente. Es un grupo numeroso pero sin el glamour histórico de los Cowboys en la posición y, sobre todo, con un agujerazo en el tight end.

    La línea ofensiva se ha reforzado con la elección de Connor Williams en segunda ronda, que podría ser el left guard desde el primer día si La’el Collins no se mueve a esa posición, que es la suya natural. Sigue siendo una línea élite con Tyron Smith (LT), Travis Frederick (C) y Zack Martin (RG), pero que el año pasado no rindió al nivel de excelencia habitual por las lesiones de Tyron Smith, porque echó de menos al guard Ronald Leary, que se marchó a Denver y no fue demasiado bien sustituido por Jonathan Cooper, y por la mala temporada de La’el Collins en el tackle derecho, puesto para el que han fichado a Cameron Fleming en la agencia libre. Eso provocó la urgencia por encontrar un refuerzo con una elección alta del draft, aunque en esta pretemporada tendrán que volver a casar todas las piezas.

    En el backfield volverá a reinar Zeke Elliott, el alma de estos Cowboys. Ya no tendrá a Alfred Morris como escudero y los Cowboys tendrán serios problemas para cubrir la posición con garantías si se lesiona.

    DEFENSA: siempre mejor de lo que parece.

    La defensa de los Cowboys no rindió el año pasado al increíble nivel de 2016, pero sí que estuvo entre las mejores de la NFL. Algo que sigue llamando la atención en una plantilla sin grandes estrellas y que nombre por nombre incluso puede parecer mediocre. La diferencia la volvió a marcar Sean Lee, convertido en gran figura de la NFL en la treintena. Está en todas partes y es el auténtico motor defensivo de Dallas. La prueba del algodón está en que jugó once partidos, con un record 8-3 de su equipo, y se perdió cinco por lesión en los que toda la defensa le echó mucho de menos y por momentos parecían pollos sin cabeza. En esos cinco los Cowboys solo consiguieron una victoria y cuatro derrotas. En primera ronda del draft eligieron a Leighton Vander Esch, un middle linebacker llamado a ser el heredero de Lee. Vander Esch, Lee y Jaylon Smith pueden formar un tridente impresionante de linebackers. Pese a todo, Smith nos dejó el año pasado un poco fríos. Los Cowboys le eligieron en 2016 a pesar de que una lesión gravísima de rodilla parecía haber terminado con su carrera antes de empezar. Smith se recuperó y jugó el año pasado, pero nunca deslumbró como esperábamos.

    La línea tiene ends para dar y tomar. Y además muy buenos. Demarcus Lawrence consiguió en 2017 la friolera de 14,5 sacks y en el otro lado está jugando tan bien Tyrone Crawford que por ahora le ha cerrado la puerta a la titularidad a Taco Charlton, elección de primera ronda del año pasado. La posición estaría cubierta de maravilla solo con ellos, pero es que además han fichado a Kony Ealy, que el año pasado consiguió 9 sacks en los Jets. Por si fuera poco, vuelve Randy Gregory después de casi un año de sanción por consumo de drogas y en 4ª ronda eligieron a Dorance Armstrong, que parece ya un lujo innecesario teniendo en cuenta que lo que necesitaban de verdad era tackles. David Irving, su tackle estrella, es una bestia, pero se perdió media temporada el año pasado por lesión y tampoco podrá jugar los cuatro primeros partidos por sanción. El titular del otro tackle no está claro. Pelearán por él Maliek Collins y Jihad Ward.

    Lo de la secundaria parece un milagro por su rendimiento en los últimos tiempos. Casi siempre parece falta de profundidad y calidad, pero acaba consiguiendo muy buenos números. Su mejor jugador es Byron Jones, un back que puede jugar casi en cualquier posición en cobertura y que pasará de ser el free safety a ocupar el cornerback 1. Le acompañarán Chidobe Awuzie y Jourdan Lewis, que en su año de rookie jugaron bastante bien. Xavier Woods fue una sorpresa después de ser elegido en 5ª ronda y eso ha permitido el movimiento de Jones y Jeff Heath es un strong que debía haber sido mejorado en la agencia libre.

    CONCLUSIÓN:

    Los Cowboys tienen una defensa sólida y un juego de carrera tremendo. Ese siempre ha sido el punto de partida indispensable para un equipo ganador. Sin embargo, cada vez hay más dudas de que hayan cubierto con garantías el puesto de quarterback con Prescott, y tampoco le ayudan mucho con un grupo de receptores que no entusiasma demasiado. El calendario no acompaña porque la NFC Este siempre es una batalla campal en la que cualquiera puede ganar a cualquiera y las dos divisiones sur ahora están llenas de trampas. Yo apuesto por que rondarán un record 8-8. Si Prescott vuelve al nivel del primer año podrían sumar un par de victorias más y aspirar a jugar playoffs, pero sospecho que, más bien, en Dallas se va a abrir otra vez el temido debate del quarterback.

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Buffalo Bills

    Así los veo: previa NFL 2018 de los Buffalo Bills


    Los Bills hicieron en 2017 lo imposible. ¡Llegaron a los playoffs después de diecisiete temporadas de vacío absoluto! Todavía estamos frotándonos los ojos. Fue impresionante ver su tercera temporada con récord positivo en 18 años. Han necesitado...

    Los Bills hicieron en 2017 lo imposible. ¡Llegaron a los playoffs después de diecisiete temporadas de vacío absoluto! Todavía estamos frotándonos los ojos. Fue impresionante ver su tercera temporada con récord positivo en 18 años. Han necesitado mucho tiempo para llegar a su mayoría de edad, pero al fin lo han conseguido, aunque la clasificación quedara resumida a un paseo de ida y vuelta por Jacksonville.

    Ahora, la pregunta es si este viaje ha sido solo un accidente o marca una tendencia. Que nadie me diga que con esa defensa se puede llegar al fin del mundo. Ni siquiera fue para tanto, y aunque la secundaria jugó a un gran nivel, por tierra les corrió lo que quiso medio mundo. En 2014 tenían una mucho mejor, y duró un año. Incluso entre 2003 y 2004, con Takeo Spikes como líder, formaron un grupo demoledor que duró muy poquito. Lo único cierto es que justo en esos tres momentos fue cuando consiguieron sus temporadas ganadoras, aunque no sirvieran para jugar en enero.

    Lo malo es que en todos esos años de buenas defensas nunca consiguieron tener un ataque medianamente decente. Ni un quarterback. El mejor fue un Bledsoe ya de vuelta de todo. Los nombres de los demás, enumerados de carrerilla, ponen los pelos de punta, así que os ahorro el disgusto. Es suficiente con decir que Tyrod Taylor ha aguantado tres años como titular. Un tipo que no merecía haber estado tres meses, que ha jugado bien tres veces, que se ve que es un paquete en tres horas, da a duras penas para tres minutos de highlights y se olvida en tres segundos. Incluso la frase “es un quarterback cuya gran virtud no es el pase” se acuñó en su nombre (no recuerdo ahora el analista que dijo la genialidad), que conseguir jugar en la NFL como quarterback sin que tu mayor virtud sea el pase tiene un mérito de narices. Y por mucho que nos empeñemos, un quarterback está ahí para lanzar pases y lo demás son milongas.

    Ha costado, pero ya se han quitado de encima a Taylor, que como no podía ser de otra forma a recalado en Cleveland, un universo paralelo en el que la gente camina con la cabeza, piensa con los pies y todo está patas arriba. Han necesitado tres años para librarse de él, que estaba agarrado como una lapa e incluso tenía una corte de defensores entre los aficionados. Libres de ese lastre, llegaron al draft en busca de un nuevo Jim Kelly y después de pagar dos segundas rondas a los Buccanners (que les habrían venido muy bien para otras necesidades) entregaron el alma al diablo eligiendo a un quarterback que según muchos analistas necesitará un par de años en el banquillo para madurar, y ni siquiera los más optimistas se atreven a decir que pueda jugar con garantías este mismo año. El ínclito individuo responde al nombre de Josh Allen y fue elegido con el pick 7 global pese a que pocas semanas antes algunos mock draft ni siquiera le incluían en la primera ronda por mucho que asombrara por la potencia de su brazo y su movilidad en la Combine y en su Pro Day. Un tipo que parece más que verde, llegado de una universidad pequeña, que es una elección arriesgadísima, casi suicida, y que, sin embargo fue elegido antes que un Josh Rosen que pocas semanas antes era el máximo favorito para el número 1 del draft.

    De momento, no parece que vaya a ser titular, aunque yo creo que sí lo será más pronto que tarde. Supongo que las dudas no están entre él o McCarron, sino en la posibilidad de que el elegido pierda la vida en menos de un mes detrás de una línea ofensiva que se ha quedado en cuadro. Y claro, siempre es mejor sacrificar a los dioses a un macarrón que está de paso e intentar proteger tu inversión de futuro. Aunque me temo que, por muy verde que esté, Allen tendrá que jugar en cuanto sea posible para evitar un levantamiento popular de una afición muy sufrida, pero que ya no está para muchas bromas.

    ATAQUE: literalmente, no hay línea ofensiva.

    Después de la alegría de la clasificación para postemporada, llegó un baño de realidad con el anuncio de la retirada de Richie Incógnito. No exagero si digo que él era el alma de la línea ofensiva de los Bills, que no era nefasta gracias a él, y a que Tyrod Taylor no sería muy bueno, pero sí parecía una lagartija esquivando defensas. Si fue la séptima peor de la NFL con 47 sacks recibidos, imaginad lo que puede pasar este año sin Incognito y con un quarterback menos móvil. El guard no es el único en retirarse, también ha colgado los trastos el center Eric Wood y se ha marchado el left tackle, Cordy Glenn, a los Bengals. Un solar. De los titulares de 2017 solo siguen Vladimir Ducasse y Jordan Mills, que ya puestos, mejor que se hubieran pirado. Al menos tienen a Dion Dawkins, que después de una temporada esperanzadora como rookie podría ser un left tackle sólido. En la agencia libre ficharon a Russell Bodine (C) y Marshall Newhouse (G), en 5ª ronda del draft eligieron a Wyatt Teller (G) y tenían como suplentes a John Miller y Ryan Groy. Con todos esos ingredientes tienen que montar una OL que, salvo milagro, parece una película de terror.

    El grupo de receptores también está en cuadro, y reforzarlo en sexta y séptima ronda no parece lo más adecuado. Kelvin Benjamin está en el límite para ser considerado un receptor número 1 de garantías y no para de lesionarse, Zay Jones decepcionó en su año de rookie y no está claro si volverá después de intentar tirarse desnudo desde 30 pisos de altura durante la offseason, Rod Streater y Andre Holmes prometían mucho hace tres o cuatro años cuando empezaban en Oakland, pero desde entonces no se les ha visto… Solo se salvan Jeremy Kerley como receptor de slot y Charles Clay como Tight end, que tampoco es que sean nada del otro mundo.

    En este ataque solo tiene auténtico empaque LeSean McCoy, que a sus 30 años sigue incombustible, aunque el año pasado firmó 4.0 yardas por intento, la peor cifra de su carrera. Para compensar, recuperó su faceta de receptor desde el backfield. El problema es que salvo milagro con McCarron o irrupción milagrosa de Allen, volverá a estar más solo que la una como arma ofensiva de los Bills.

    DEFENSA: más ruido que nueces

    Lo más dudoso en la defensa de los Bills el año pasado era el grupo de Linebackers. En este draft, además de encontrar el teórico líder del ataque para la próxima década, pueden haber encontrado su líder defensivo para los próximos años. A sus 20 años, Tremaine Edmunds es un gigante versátil y tremendamente agresivo que puede dominar todo el campo desde el middle linebacker... aunque también llegue a la NFL demasiado verde y necesite mejorar sus lecturas. A su lado estarán Matt Milano, que tuvo un prometedor año de rookie, y Lorenzo Alexander, que a sus 34 años se está quedando sin gasolina, con sus tres sacks quedó muy lejos de los 12,5 del año anterior, y necesitará ser relevado en la próxima offseason.

    En realidad, la defensa de Buffalo no destacó el año pasado por el número de sacks. Al contrario, fue la tercera peor de la NFL con solo 27. Sin embargo, eso se debió en parte al bajón de rendimiento de Edmunds y a que no pudieron contar con Trent Murphy, un end que en 2016 había conseguido nueve sacks en Washington, ni al ciento por ciento con Shaq Lawson, su elección de primera ronda de 2016, que consiguió cuatro sacks, pero no alcanzó las expectativas por culpa de una lesión de hombro que le impidió hacer su primera pretemporada como profesional y le hizo perderse los siete primeros partidos. Este año, por fin, ambos podrán debutar por fin y luchar con Jerry Hughes por la titularidad en una posición de defensive end que parece muy bien cubierta. La posición de tackle también tiene tres nombres para dos posiciones. Han fichado a Star Lotulelei, que no está mal, han renovado a Kyle Wiliams, que a sus 35 años es una sombra del que fue y en tercera ronda eligieron a Harrison Phillips, que ya puede darse prisa para ponerse a tono porque Adolphus Washington tampoco acaba de arrancar.

    Lo mejor de largo de esta defensa fue la secundaria, que puede sufrir un golpe letal tras la marcha a Cleveland de E.J. Gaines. En Buffalo deben calcular que se perdió un tercio de la pasada temporada y no se notó demasiado gracias a la tremenda irrupción del novato de primera ronda Tre’Davious. Sin embargo, falta profundidad en la posición. El fichaje de Vontae Davis no garantiza nada a sus 30 años y después de perderse la mayoría de la temporada 2017 por una lesión en la ingle. También ficharon a Phillip Gaines, que ni siquiera era titular en Kansas City. Taron Johnson y Siran Neal, elegidos en 4ª y 5ª ronda del draft, parecen más que una solución para ya, disparos de postas a ver si algún perdigón da en la diana. Por suerte, Micah Hyde, que resucitó en Buffalo el año pasado, y Jordan Poyer forman una pareja magnífica de safeties.

    CONCLUSIÓN

    Que me perdonen sus seguidores, pero los Bills me parecen uno de los peores equipos de la NFL 2018. Me sigue pareciendo increíble que se clasificaran para playoffs el año pasado y, con ese ataque, y una defensa con tantos frentes abiertos, creo que será complicadísimo que sean medianamente competitivos salvo que suceda un milagro. Su calendario es temible con cinco visitas en los primeros siete partidos y sería un éxito que terminaran el año con más de cuatro o cinco victorias. En realidad, su auténtico objetivo es que Josh Allen se asiente como quarterback de futuro. Si consiguen eso, que me parece un milagro, la temporada habrá sido un exitazo. Yo sospecho que en dos o tres años volverán a buscar un quarterback en el draft… con un staff técnico diferente. En el fondo, lo habitual en Buffalo.